Latinoamerica-online

Edizione del giovedì

 

 

 

Argentina: politica, economia, società

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Brukman: el nuevo año de las obreras sin patrón  (31/12/2003)

 

El ataque de la basura argentina  (14/12/2003)

 

“Ya producimos sin peligro de quiebra”  (8/12/2003)

 

“Nuestra lucha no fue en vano”  (31/10/2003)

 

Otro nazi que murió en su cama  (20/10/2003)

 

Evelyn sigue secuestrada  (1/10/2003)

 

El señor K y el peronismo  (20/9/2003)

 

Los Halcones y el Águila III  (30/8/2003)

 

La noche de los aplausos  (22/8/2003)

 

Argentina tiene un presidente  (16/7/2003)

 

Taiana, un símbolo  (4/6/2003)

 

Un maestro que nunca cambió de camiseta  (27/5/2003)

 

Si es para el Tercer Mundo, es bueno  (23/5/2003)

 

Gays y lesbianas de la ciudad, uníos  (20/5/2003)

 

“Ahora sí puedo tener hijos”  (10/5/2003)

 

Qué cambió  (30/4/2003)


Radiografía del aborto en la Argentina  (21/1/2003)

 

Murió el amigo del whisky y la tortura  (13/1/2003)

 

Pobres que les dan a los pobres  (10/1/2003)

Brukman: el nuevo año de las obreras sin patrón

 


Claudia Korol

 

El 29 de diciembre, un grupo de trabajadoras reingresó a la textil Brukman. Acompañadas por un síndico y funcionarios del Gobierno de la Ciudad, recorrieron la empresa de la que fueron desalojadas ocho meses atrás, para completar el trámite previo a su posesión. El triunfo de las obreras tiene el sabor de la alegría de la conquista ganada a pura perseverancia, gracias a la tenacidad de aquellas mujeres y aquellos hombres que supieron el 18 de diciembre del 2001 adelantarse en un día a la rebelión argentina, y realizar su propia rebelión, ocupando la empresa.

 

La conquista se debe a esa sucesión de pasos al frente dados por las costureras: la valentía para sostener el 19 de diciembre la ocupación, cuando en el país, el entonces presidente Fernando de la Rúa declaraba el Estado de Sitio. El coraje luego de reiniciar la producción, volviendo así a Brukman, ya no el nombre de un empresario explotador, sino el símbolo de una experiencia aleccionadora: la de obreras sin patrón. La decisión para defender una y otra vez la empresa recuperada, hasta la noche fatal del 18 de abril en que fueron desalojadas. Comenzó entonces la otra epopeya. Los intentos de recuperación. Las pájaras que intentaron volar por sobre las vallas policiales el 21 de abril, siendo detenidas por gases y balas. Mujeres que sintieron por primera vez en aquellos días la picazón de los gases lacrimógenos, el silbido de las balas, pero también el calor de la solidaridad. Mujeres que aprendieron a crecer en la lucha, que se hicieron compañeras de los piqueteros y piqueteras, de las feministas, de las asambleístas y los asambleístas, de los trabajadores y trabajadoras de otras empresas recuperadas, de los estudiantes a quienes les dieron clases públicas en las Universidades, de las Madres de la Plaza de Mayo. Mujeres que supieron emocionarnos enseñándonos a coser y a bordar resistencias, y abriendo las puertas de la imaginación para soñar que es posible ya no una empresa, sino un país de obreros y obreras sin patrones, un mundo de trabajadores y trabajadoras libres.

 

Ocho meses acamparon las costureras frente a su empresa. Impidieron las maniobras patronales de reabrirla con otros trabajadores y muchos policías. Conocieron la solidaridad de los fondos de huelga reunidos por trabajadores de otras empresas, como los compañeros y compañeras siempre presentes de Zanon. Supieron del debate político. Aprendieron a conocer las formas en que actúan los partidos, los de derecha, los de izquierda. Aprendieron a conocer las promesas incumplidas de los funcionarios. Aprendieron a medir sus fuerzas. Aprendieron a avanzar y a retroceder. Aprendieron el momento en que todo es entusiasmo, y aprendieron no pocos desencantos. Ganaron y perdieron. Se sintieron acompañadas y se sintieron solas. Siguieron la lucha.

 

Al entrar a la empresa, Celia revivió como en una película interna todos esos momentos. El desgaste que registró el propio grupo, en estos dos años tan duros. Las decisiones que tuvieron que asumir, aún a contramano de algunas convicciones. Las alianzas que debieron realizar. La alegría tiene algunos sinsabores. Hoy algún recién llegado le quiere poner su nombre y su sello al movimiento, a los cuerpos con frío y cansancio de estas mujeres. Las costureras siguen recorriendo los seis pisos del edificio. Denuncian que faltan elementos importantes para retomar la producción, como una CPU con los planos de diseño de las prendas, placas de las maquinarias, ropa que estaba lista para la venta. "Es un desastre la destrucción que realizaron, dice Celia Martínez. Hay muchas máquinas automáticas rotas. Todavía no tenemos una dimensión completa de los daños. ¿Por qué tanto daño, si decían que querían retomar la producción?". Las trabajadoras recuerdan que desde el día del desalojo, el inmueble estuvo bajo custodia de la Policía Federal, y fueron los Brukman o sus representantes los únicos a quienes se permitió entrar.

 

El regreso de las obreras a la empresa se hizo posible debido a que a partir de su lucha sostenida, la Justicia comercial dictó, el 20 de octubre, la quiebra de la empresa y el 30 de octubre la Legislatura porteña la declaró "de utilidad pública" y la expropió, para cederla a la cooperativa formada por los trabajadores, cuyo nombre recuerda el día en que comenzó la ocupación de la fábrica, "18 de diciembre". Pasaron dos años desde aquel 18 de diciembre en el que las costureras dieron el buen paso. Desde entonces Brukman nombra a quien niega: un empresario abusador, que aún después de todas las estafas realizadas a las trabajadoras, realizó ahora una más: la destrucción de la empresa. "Si no es para mí, no será para nadie" parece ser el mensaje del burgués, frente a un pueblo que festeja en la puerta de la fábrica de Balvanera: "Aquí están, estas son las obreras sin patrón". Dos formas de pensar este tiempo, y sobre todo, de anunciar el tiempo que vendrá. Las costureras dieron el paso al frente. "La lucha recién empieza" confiesa Celia mientras levanta la copa del brindis en el nuevo año de las obreras sin patrón.

 

Adital - 31/12/2003

El ataque de la basura argentina

 

 

Andrea Ferrari

 

Todo el mundo los conoce. Son esos insufribles mensajes publicitarios que aparecen día a día entre el correo electrónico, esos que uno nunca solicitó pero debe detenerse a borrar. El correo basura o spam se convirtió en un problema internacional que amenaza las comunicaciones y la Argentina está en el corazón de ese problema: es uno de los primeros productores mundiales de e-mails basura. En España, donde internamente se aplican duras leyes contra estas prácticas, calculan que casi la mitad del spam que satura sus casillas de correo proviene de Argentina y la organización internacional Spamhaus ubica al país en el quinto lugar en el mundo entre los creadores de la correspondencia basura. Tan poco honorable record empieza a mostrar funestas consecuencias: en el exterior, algunos servidores ya rechazan mails porque provienen de Argentina.


En España calcularon que el spam argentino representa prácticamente la mitad de la basura electrónica que soportan cotidianamente. “Es así –dice a Página/12 Víctor Domingo, director de la Asociación de Internautas de España–, hicimos una media entre varias decenas de usuarios y efectivamente desde Argentina nos llega el 46 por ciento de los mensajes comerciales no solicitados.”


Pero no sólo llegan a España. Spamhaus, un organismo basado en Londres que se convirtió en referencia internacional en materia de spam, confecciona listas negras tanto de las empresas que les proveen el servicio como de los países donde se origina el correo basura. Allí, Argentina aparece en quinto lugar en el mundo después de Estados Unidos, China, Corea del Sur y Brasil y por delante de países con un parque informático muchísimo mayor.


Maximiliano Kolus es un antiguo militante argentino antispam que actúa como investigador en el Spamhaus Project. “Tomó mucho tiempo que los argentinos nos ganáramos esta fama –dice–. Esto se debió a que muchos proveedores de Internet no tomaron medidas contra usuarios que enviaban spam, lo que requiere personal capacitado. Esta falta de control más la persistencia natural de los spammers hizo que Argentina llegara a esta posición. En la actualidad, el problema empeora porque algunos spammers nacionales están recibiendo asesoramiento y herramientas usadas por profesionales en otros países, herramientas que fueron diseñadas para burlar a proveedores de Internet mucho más preparados tecnológicamente en este tema”.


Spamhaus también hace una lista de los más malos: spammers profesionales que han sido expulsados por lo menos de tres proveedores de Internet consecutivos por el uso abusivo del servicio. Entre ellos se destaca un argentino identificado como “Juan Garavaglia Super-Zonda”, quien parece ser la pesadilla de millones de personas. “Super-Zonda es parte de una operación de spamming mucho mayor con socios internacionales –sostiene Kolus–. Por lo que hemos podido averiguar, la parte argentina se dedica a proveerle servicios de alojamiento de páginas de una manera tal que no se revela dónde esta la página alojada realmente. Algunos de los componentes necesarios para sustentar este sistema fueron instalados en computadoras de estudios jurídicos o locutorios, sin conocimiento de ellos.”


Un periodista de la BBC de Londres decidió hace algunos meses rastrear un e-mail publicitario que le trajo interesantes sorpresas. Aunque la identidad estaba escondida, su investigación lo llevó hasta Super-Zonda, en Argentina. También había un link hacia un sitio web, beautifulwomentodate.com, que ofrecía chicas rusas. La sorpresa fue detectar cuál era su host, es decir dónde se alojaba ese sitio: British Airways. Por supuesto que la línea aérea británica no estaba ofreciendo citas con rusas, sino que una de sus computadoras había sido “secuestrada” por Super-Zonda para hacerlo.


Este “secuestro” es algo que sucede cada vez con más frecuencia, sobre todo en máquinas que están abonadas a un servicio de banda ancha y tienen pocas medidas de seguridad. “Está muy de moda –explica Kolus–. Cuando los spammers abusan de computadoras de terceros para enviar el spam, es el dueño de esta computadora quien aparece como el que lo envía. A veces se aprovechan de un software instalado y mal configurado en las PC de las víctimas, o ellos mismos los instalan enviando virus o troyanos. En resumen, involucran al usuario en sus actividades sin que éste lo sepa.”


El spam alguna vez fue comida. El nombre viene de un alimento británico enlatado denominado Spiced Ham, que quedó convertido en sinónimo de comida chatarra. Luego se extendió su uso para definir a la enorme cantidad de mails publicitarios que circulan. Claro que para quienes hacen publicidad son un negocio redondo: prácticamente no insumen costos y llegan a millones de personas. Pero para el que los recibe son una pesadilla: obligan a perder horas y dinero en conexión para revisarlos y borrarlos y a veces son tantos que saturan la casilla y bloquean la posibilidad de recibir más correo. A esta altura, se calcula que el spam constituye el 60 por ciento de los e-mails que circulan. Por eso, en todo el mundo se lo identifica como un peligro para las comunicaciones y varios países ya castigan su uso. Pero las leyes no van contra terceros países.


“En España tenemos una ley de comercio electrónico y una ley general de telecomunicaciones que son muy severos con el envío masivo de correo comercial no solicitado –explica Víctor Domingo–, pero sólo afecta a empresas y sitios ubicados en este país. Deberían de ser las autoridades argentinas las que pusieran freno a esta situación y que los internautas argentinos, tal y como hemos hecho en España, ejercieran métodos de presión contra las empresas y entidades que encargan estos servicios a los spammers.”


Hacer spam no es difícil, basta tener una extensa lista de mails. Para eso, existen programas que trabajan de manera similar a los buscadores y las generan: a partir de un sitio web van saltando a otros, capturando a su paso todas las direcciones electrónicas. Luego hay otros programas que envían masivamente la publicidad en cuestión, que abarca todas las áreas posibles. “Recibimos publicidad de todo tipo; negocios, cursos, hoteles, tours, sexo, juegos, Viagra, etc. etc. –se queja el español–, parece que los spammers argentinos venden cualquier cosa para hacer este despreciable y molesto negocio.”


Claro que los spammers argentinos no sólo molestan afuera sino, principalmente, a los propios argentinos. Los abogados Gustavo Tanús y Pablo Palazzi, expertos en derecho informático, decidieron ir al frente y basándose en la Ley de Protección de Datos Personales presentaron un recurso de hábeas data contra un spammer que ofrecía precisamente listas de mails para hacer publicidad. En noviembre, un juez dictó por primera vez una medida cautelar para ordenar que cesaran esos mails mientras durara el proceso. Pero aun así, Tanús no cree que la solución pase por los juicios. “La idea nuestra fue poner el tema en evidencia –dice–, mostrar que se están manipulando datos personales y se hace publicidad sin respetar la Ley de Protección de Datos.” Junto con otras personas y organismos interesados en el tema, Tanús participa en una serie de reuniones para buscar una respuesta al problema. “Estamos tratando de generar un ámbito con propuestas. Por un lado una ley antispam, por otro lado que los principales jugadores en este tema, es decir las ISP (proveedores de Internet), firmen un código de conducta donde se comprometan a no permitir la entrada y salida de spam.”


Para frenar al menos en parte el spam, muchos usuarios utilizan filtros que no dejan ver o rechazan ciertos mensajes, según criterios diversos: desde la cantidad de destinatarios al tipo de palabras incluidas o el servidor que lo envía. También es posible suscribirse a las listas negras elaboradas por entidades que investigan a los spammers. Por supuesto, el riesgo es que se rechacen mensajes que no tienen nada que ver con el spam. Y ya sucede con los argentinos. El propio Tanús lo experimentó cuando envió un mail a una publicación de Estados Unidos y le rebotó como si se tratara de un correo basura. “El problema era que rechazaban todo lo que venía de mi proveedor de Internet, Sion, identificándolo como spam. Por eso, si los proveedores no hacen algo, van a perder clientes”. Lo mismo le sucedió esta semana a un periodista de este diario que intentó enviar un mail perfectamente inocente a un amigo en Estados Unidos a través de su servidor, Speedy. Como ya le había sucedido en otros casos, rebotó con el siguiente mensaje: “Bloqueado por abuso. Por favor contacte al administrador de su ISP”.


“Es cierto –admite Maximiliano Kolus–. Estamos siendo bloqueados por entidades como SpamHaus o Spews que elaboran listas de direcciones IP de donde proviene frecuentemente spam.” Funcionan como una especie de Veraz en Internet: un servidor de correo verifica si quien está conectando figura en estas listas; si así fuera, el mail es automáticamente marcado como spam, independientemente de cuál sea su contenido. Esto también termina perjudicando a usuarios comunes que ven sus correos bloqueados sólo porque están en el mismo ‘vecindario’ que un spammer. Pero hay que decir que estos bloqueos ‘generalizados’ sólo ocurren tras reiterados pedidos al proveedor de Internet para que desconecte al spammer que son ignorados. En estos casos, al resolverse el problema se quitan las direcciones de la lista y se acabó el bloqueo. En cambio son más difíciles de resolver los bloqueos que hacen los mismos proveedores de Internet”.


¿Cuál es la solución? Varios países –Estados Unidos, esta semana– aprobaron leyes contra la publicidad por mail no solicitada. Sin embargo, las organizaciones anti-spam son críticas de la mayoría de esas leyes y creen que no van a servir. Y aun una buena ley no termina de resolver la situación. “Sólo se resolverá si los servidores hacen algo –insiste Tanús–. Yahoo, por ejemplo, dice que filtra un 70 por ciento del spam, pero son tantos que siguen llegando en cantidad.”

 

También todos reconocen que la furia de los usuarios con el spam es cada vez mayor. Estudios internacionales dicen que mucha gente está dejando de usar el e-mail por culpa de la basura. Y hay casos extremos. Basta ver el ejemplo de Charles Booher, un programador de California que fue detenido hace pocas semanas por amenazar al personal de una empresa canadiense. Primero les dijo que enviaría “un paquete completo de esporas de ántrax”, luego que dejaría discapacitado a un empleado con una bala y lo torturaría con un taladro y un pico de hielo, y finalmente que perseguiría y castraría al resto del personal. Todo ello para lograr que lo sacaran de las listas de correo electrónico. Tuvo que pagar 75.000 dólares de fianza para quedar en libertad y deberá enfrentar un juicio. Ya libre, Booher se explicó: durante dos meses le habían enviado un aluvión de publicidades de un tratamiento para aumentar el tamaño del pene, al punto de volver inutilizable su correo electrónico. Primero lo pidió de buena manera, dijo, pero luego “todo se me fue de las manos”. Se entiende.

 

Página/12 - Buenos Aires, 14/12/2003

“Ya producimos sin peligro de quiebra”

 

 

Adriana Meyer

 

El 2 de octubre se cumplieron 2 años de la ocupación de la fábrica Zanon, y desde hace 20 meses los 350 trabajadores sostienen la producción sin los dueños. Fueron los primeros, en este período democrático. Cobran todos el mismo sueldo, como lo cuenta en este reportaje Raúl Godoy, secretario general de los ceramistas neuquinos.

 

–¿Cuál fue su formación?
Mi mamá era miembro de la Iglesia Católica, que acá era especial por la presencia de Jaime De Nevares. Muchas veces allí se refugiaban sindicalistas. Ella nos mandó a una escuela parroquial, luego hice la secundaria en un comercial. Iba a la mañana y a la tarde trabajaba en una chacra de jardinero. Cuando me recibí la abuela de la chacra me dio la posibilidad de ir a estudiar medicina a La Plata, hice dos años, me agarró la hiperinflación de Alfonsín y entré en una crisis muy grande por esa situación. Trabajé dos años allá hasta que decidí volver, con mi esposa y mis hijas. Era una época de despidos, y acá tenía a mi familia. Mi cuñado me dio el dato para entrar a Zanon. Desde el punto de vista político vi que podía ser una posibilidad para llevar adelante mis ideas.


–¿Y su formación ideológica?
Cuando era chico hice trabajo comunitario acá en Neuquén hasta que entré en crisis al enterarme cuál había sido el rol de la Iglesia como institución durante la dictadura. Ingresé al Movimiento al Socialismo (MAS) y vi que “Dios es el camino pero Marx es el atajo”, como se dice... (se ríe). Me defino como marxista, y considero que (León) Trotski es la continuación en nuestros días, porque pudo llevar sus banderas hasta el final a diferencia de otras corrientes que terminaron cometiendo atrocidades en el nombre de Marx. Fueron lecturas y el choque con la realidad. Cuando de chicos íbamos a buscar leña al aserradero y nos encontrábamos con los capataces y patrones que explotaban a mi familia, y luego se abrazaban al cura en la iglesia, sentía asco.


–¿Por qué escribió que Zanon fue su experiencia más importante?
Siempre digo que lo más revolucionario que hice en la fábrica fue haberme callado la boca durante dos años, cuando había persecución, y haber hecho un trabajo cotidiano con mis compañeros comiendo un asado o jugando un partido de fútbol afuera, que es donde nos empezamos a organizar. Fue un trabajo clandestino.


–¿Cómo compatibiliza su militancia partidaria en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) con la gremial en la fábrica?
El partido no se pone por delante de las cuestiones, tratamos de desarrollar los organismos de autodeterminación de los trabajadores y nosotros nos integramos como parte de esos fenómenos, aportamos ideas y programas pero no nos creemos los dueños. Cuando empezamos a recuperar la comisión interna, la burocracia sindical hizo una campaña empapelando la fábrica con mi nombre, la hoz y el martillo, y diciendo que se venía la dictadura de la izquierda. Pero los compañeros entendieron que nunca oculté mis ideas. Nuestra praxis es ser respetuosos de lo que va resolviendo la asamblea. Yo tengo más mociones perdidas que ganadas, y eso es público. Somos una minoría en la conducción, hemos aportado lo nuestro y el conjunto de los compañeros tiene confianza cuando toman alguna idea.


–¿Cómo fueron sus primeros años en Zanon?
Era un régimen fascista. El ritmo era terrible, eran contratos por seis meses para poder dejar afuera a compañeros que demostraran alguna idea... En los primeros seis meses no tuve francos, trabajaba de 6 de la mañana a 10 de la noche, en la línea de producción automática. Fueron años de perro, soñaba con cerámicos...


–¿Cómo se fue dando la organización adentro de la fábrica?
Comenzó con charlas individuales con compañeros que nos íbamos descubriendo de a poco, en el comedor, por ejemplo. Pero adentro te controlaban los supervisores y la misma gente del sindicato, y te podían echar. Por eso nos empezamos a agrupar afuera. El primer paso fue ganar la interna. Pero antes de permitirla despidieron a 30 obreros que habían participado de una lista opositora. A último momento presentamos la lista, nos llevó mucha discusión entre los ocho que nos íbamos a postular. El asunto era si íbamos a hacer más o menos lo mismo, alguna reforma o si íbamos a ir a fondo, si nos íbamos a basar en la asamblea cambiando la práctica en forma absoluta. Entonces sí valía la pena jugarse esa lucha.


–En ese momento, ¿cuál era la relación con el movimiento piquetero?
Desde los inicios en Cutral-Có, los compañeros empezaron a ver que se podía pelear. Era la época de Cavallo y Menem, y era durísimo. De los piqueteros aprendimos el método de corte de ruta, y los compañeros del MTD empezaron a dirigirse a la comunidad, a hacer volantes para explicar. Se dio una fusión que se plasma en la Coordinadora del Alto Valle.


–¿Usted cree que los desocupados son un motor de cambio?
Los consideramos parte de la clase obrera, que durante años hicieron el aguante. Les pusieron límites a los planes del gobierno. Ahora, para hacer algo más ofensivo hacen falta los trabajadores de las fábricas, de los servicios, de los bancos, de las petroleras. Son esenciales.


–Volviendo a Zanon, pasaron de una burocracia sindical con lista única a ganar la interna con un programa duro, planteando cuestiones como “democracia obrera”. ¿Cómo fue ese proceso?
La conciencia no está hecha del mismo material que las vías del ferrocarril, decía Trotski. Los movimientos nacionales e internacionales influyeron. Y no es una escalera. A veces se pegan saltos bruscos hacia adelante, como ocurrió el 19 y el 20 de diciembre. Sostener una asamblea de media hora fue nuestro primer triunfo, y creo que fueron las bases porque estaban prohibidas. Los compañeros se vieron la cara, dijeron estamos juntos y la fábrica está paralizada.


–¿Cómo lograron el apoyo de la comunidad neuquina?
Con mucho trabajo. Nunca consideramos la lucha sindical en sí misma, sino como algo político. Sin la comunidad nos iban a aislar. Cuando se produce el lockout patronal y los Zanon cerraron la fábrica estuvimos cuatro o cinco meses afuera, con carpas, porque no todos estaban convencidos de ocuparla y ponerla a producir. Entonces esperamos con paciencia que maduraran las condiciones y la decisión de los compañeros. Por eso, cuando se ingresó se hizo con plena conciencia de que entrábamos para no salir. En ese lapso recorrimos barrio por barrio, cambiábamos un volante por un alimento. Así pudimos pasar esos meses. Se generó un diálogo con la comunidad. La comisión de mujeres jugó un rol importantísimo, hablaban en términos menos duros y más cotidianos.


–¿Cuál fue el momento más duro?
El día de la represión, el 11 de diciembre de 2001, cuando nos llegaron los telegramas de despidos a todos. Al otro día nos movilizamos a Casa de Gobierno, había mucha bronca. Ahí mismo prendimos fuego a los telegramas. Aparecieron carros hidrantes, tuvimos 19 detenidos, muchos compañeros heridos. Se quisieron llevar detenido a Domingo Parra pero mis hijas y las suyas se abrazaron a él. Una mujer policía de civil les apuntó con una 9 milímetros. Luego hubo una persecución de horas contra todos los “camisas marrones”, que somos los ceramistas, por toda la ciudad. Nos refugiamos en el hospital y en locales gremiales cercados por la policía. Pero a las 6 de la tarde 4000 personas salieron de nuevo a la calle.


–¿Tienen una organización sindical distinta a la tradicional?
No adherimos a ninguna de las centrales sindicales. Apelamos a la democracia directa, de entrada planteamos que ningún compañero del sindicato iba a ser rentado, ninguno de nosotros es sindicalista de oficina, todos hacemos trabajo manual e intelectual. Los cargos son rotativos. Vamos a hacer un congreso del sindicato para cambiar los estatutos, que hasta ahora no pudimos por las urgencias del conflicto de Zanon. Además, hay que cambiar la ley de asociaciones sindicales, que está escrita e impuesta por gobierno patronal y es un molde para fabricar burócratas. Habría que volver a como era al principio, que los trabajadores pagaban todos los meses la cuota al delegado en asambleas. De hecho, en Zanon es así. No dividimos entre afiliado o no, entre efectivo o contratado. Hay que unificarnos para dar una lucha seria.


–¿Cuál fue el detonante del enfrentamiento?
Hace tres años, la muerte del compañero Daniel Ferrás, que tenía 21 años. Sufrió un ataque en el vestuario cuando estaba ingresando a la planta, y la enfermería no estaba en condiciones de atenderlo. Por esos días, la empresa se disponía a despedir a 120 trabajadores. Había un clima terrible, y la burocracia todavía estaba en el sindicato. Fue la gota que hizo estallar todo. Nos juntamos en el velorio y el lunes, después de una asamblea, se paralizó todo levantando un pliego con reivindicaciones que tenían que ver con seguridad, higiene, asistencia médica, y basta de amenazas, presiones y despidos. Ese conflicto duró 9 días y tuvo la fuerza suficiente como para hacer retroceder a la patronal, que ya empezaba con su plan de vaciar la fábrica, pero lo tuvieron que postergar. A partir de entonces, durante un par de años hubo más huelgas, nos fuimos curtiendo y ahora se tomó una práctica que nunca pudieron quebrar, que es la asamblea, por más que hicieron campaña e intentaron comprar dirigentes. La asamblea sacó a un dirigente que había cobrado todo su sueldo mientras nosotros estábamos sin cobrar. Y así se empezó a cumplir el estatuto que establece que la asamblea te puede revocar el mandato.


–¿Por qué los Zanon querían vaciar su fábrica?
Hoy las pruebas están a la vista. Por ejemplo, uno de los bancos que teóricamente le hacía préstamos a Zanon para que mejorara la situación de la fábrica era una institución de las Islas Caimán, que a dos años de iniciado el concurso de acreedores todavía no se ha presentado. Son más de 10 millones que supuestamente les prestó. Y por otro lado están los créditos que les dio la provincia, otros 10 millones. Zanon nunca presentó los libros contables y nunca explicó qué hizo con toda esa plata. El argumento que dieron fue que justo tuvieron que devolver las computadoras a una empresa que se las alquilaba, y cuando lo hicieron dicen que se les fue toda la información. Esto da la pauta de la impunidad con que se manejó este grupo menemista, que también participó de la privatización de Aerolíneas. Los Zanon argumentaron que la empresa era viable sólo con 60 obreros. Sin embargo, ahora está funcionando con 350 y produce sin ningún riesgo de quiebra. Nosotros empezamos sin capital de trabajo, sin crédito, los proveedores nos exigían precios altísimos, al contado, por adelantado y en dólares. A ningún empresario apretaron tanto como a nosotros. Los Zanon espantaron a los clientes, presionaron a los proveedores y pagaron para que nadie pudiera explotar las canteras. Pero hicimos contacto con la comunidad mapuche y nos permitieron comprarles la arcilla.


–Cuando debatían la ocupación, ¿algunos compañeros suyos plantearon la cuestión de la propiedad privada?
Se lo podría contestar ideológicamente, pero desde el punto de vista práctico es la propiedad de un vaciador, que se llenó de dinero de la provincia, que es plata del conjunto de la comunidad. Y eso legitimó que los trabajadores decidieran poner la fábrica al servicio de la comunidad, en principio generando puestos de trabajo y luego con el plan de obra pública. Hacemos donaciones mensuales a hospitales, colegios y guarderías.


–¿Qué pasó después de la ocupación? ¿Cómo es producir sin dueños?
Fue un parto. Empezamos con una línea de producción, después con dos, luego sumamos la tercera, con mucho esfuerzo. Fuimos perfeccionándonos en la organización. En cada sección se votó un coordinador: de línea, de selección, de ventas, de compras, de administración. Los compañeros pudieron desarrollar sus capacidades, en el laboratorio se crearon los modelos “Mapuche” y “El Obrero”, que fue como un símbolo de sentirse un trabajador liberado que tiene el futuro en sus manos. Igual, sabemos que somos un grano de arena en medio de esta playa, y nos sentimos hermanados con todos los movimientos sociales, los desocupados, los asambleístas, los universitarios. No es que los obreros todo lo pudieron, acudimos a técnicos, a estudiantes, a profesionales, intelectuales, sin los cuales tampoco es posible.


–En la actual coyuntura nacional, ¿ustedes creen que es posible expandir el modelo que pusieron en práctica en Zanon a otras empresas?
Hay una política para dividirnos, para que los trabajadores no asomen la nariz a la calle. La idea inicial era unirnos para exigir la expropiación. Más allá de que vayas a hacer una cooperativa u otro proyecto si no se declara de utilidad pública y luego se expropia, todos estaríamos trabajando para algún funcionario o para un nuevo patrón.


–¿El modelo que implementaron es de “control obrero”?
No hay un patrón a quien controlar, más bien es de “estatización” de la fábrica, que el Gobierno se haga cargo, con una administración obrera directa que le rinde cuentas a la comunidad. Es el proyecto que está en la Legislatura. Cada fábrica fue buscando su solución quizá más individual, tratando de convertirse de trabajadores en socios, y de obreros en patrones. Compartimos los reclamos de los compañeros que han armado cooperativas, no es una cuestión de principios. Todas apuntamos a mantener los puestos de trabajo, y que luego eso sea para todos.


–Pero si se concreta la estatización los ceramistas van a pasar a ser empleados del Estado.
No tenemos ningún problema con los empleados del Estado. Ese tipo de apreciaciones claramente neoliberales tienen que ver con atacar al empleado mientras los funcionarios robaban millones, típico del menemismo.


–¿Cuál es la diferencia con el modelo de “cooperativa”?
Nosotros entendemos que los trabajadores no tienen por qué hacerse cargo de las deudas de los empresarios corruptos, y el Estado tampoco tiene nada que pagarles. Tampoco a los bancos, que a sabiendas otorgaron créditos para un vaciamiento. Pero en última instancia eso no lo podemos definir porque va a depender de la relación de fuerzas que tengamos al final. Transitoriamente no descartamos como posibilidad el hecho de inscribir una cooperativa acá en Zanon. Querríamos evitar ser empujados a la competencia con trabajadores de otros lugares, a vivir del mercado. Pero la pelea de fondo es mantener la fábrica al servicio de la comunidad.


–La experiencia en Brukman es similar a la de ustedes. Hasta hace poco estuvo trabada su situación y les decían que era por haber insistido en una postura de máxima, principista. ¿No piensa que la fórmula cooperativa es la más posible en esta coyuntura?
Es una cuestión de decisión política. Según la ley, para declarar de interés público una fábrica no es necesario ningún tipo de formación por parte de los trabajadores, no hace falta una quiebra. Los discursos y las poses no sirven para darles de comer a nuestras familias, si hay una política concreta hacia las fábricas se tiene que demostrar en los hechos. Incluso el Movimiento Nacional de Empresas también está partido. Desde ya, nosotros tenemos la idea de juntarnos. Pero el Gobierno quiere sacar de todo este movimiento la palabra “expropiación”.


–¿Cuáles son los antecedentes históricos de las tomas de fábricas?
En el país, en la década del 70 estuvo la experiencia de la petroquímica PASA en Rosario, una papelera en Buenos Aires, el ingenio La Esperanza. Hay mucha experiencia internacional, en Chile antes del golpe hubo 160 fábricas ocupadas bajo control obrero en un solo cordón industrial. También ocurrió en Polonia, Yugoslavia, Perú y otros países.


–¿Cómo se preparan respecto de la orden de desalojo que sigue en pie?
Existen las guardias obreras desde el primer día que entramos, que incluso fueron reconocidas por la jueza laboral. Son necesarias para cuidar la maquinaria y para mantener la fábrica en condiciones. Nuestra decisión es que no vamos a salir paseando de acá, hemos dejado nuestra vida. En lugar de tener que cortar una ruta por un bolsón de comida o un plan nosotros preferimos resistir en la fábrica con la vida misma. Lo hemos discutido seriamente, más vale jugarnos por un objetivo mayor que es tener una fuente de trabajo en serio.


–¿Tuvieron que hacer un poco de marketing?
La comisión de prensa es muy audaz. Estamos vendiendo bien, pero también hacemos canjes, por ejemplo pisos por publicidad en una radio. Además, cada conferencia de prensa resuena, la misma lucha sirvió.


–¿Cómo lograron resistir dos años en Zanon?
–En primer lugar, con objetivos claros y un método de lucha política. No sólo en las calles, con cortes y movilizaciones, no sólo con la producción. Es mantener un diálogo con la comunidad, y creo que la gran batalla la ganamos ahí. Hacia adentro, es fundamental el método de la asamblea y la democracia directa para ir corrigiendo y cambiando en forma cotidiana. Ningún dirigente tiene el cargo comprado, hay revocatoria de mandatos. Al entender cada compañero que tiene la lucha en sus manos eso le da mucha fortaleza.


–¿Qué rol tuvo la estrategia judicial que produjo aquel fallo contra los empresarios, que fueron condenados por lock out patronal?
El grupo de abogados que trabajó desde el inicio con nosotros, el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos, nunca separó su estrategia de la lucha de clases cotidiana que íbamos llevando los trabajadores. No son abogados de oficina, están en cada piquete. Por eso lograron ese fallo histórico de la jueza Elizabeth Rivero de Taiana, o ganarle a Pepsico logrando la reincorporación de un delegado.


–Pero surgen nuevos escollos. Usted está procesado por cortar una ruta.
Sí, pero pasaron dos años y se sigue produciendo, se han incorporado unos 80 compañeros nuevos. Producto de la lucha la Justicia destituyó a los Zanon del directorio porque se comprobó que no presentó ningún balance y que hubo vaciamiento premeditado. Al principio nos acusaban de locos, zurdos y subversivos, y hoy está claro que lo que denunciamos era cierto. Vamos a exigir más que nunca que la administración la puedan seguir teniendo los trabajadores. Ahora se revalida nuestra exigencia. [...]

 

Página/12 - Buenos Aires, 8/12/2003

“Nuestra lucha no fue en vano”

 

 

Laura Vales

 

La Legislatura porteña aprobó la expropiación de Brukman, que será finalmente traspasada a sus trabajadores. Con muy poca oposición –encabezada por el ucedeísta Julio Crespo Campos, quien calificó a los obreros de “intrusos” y agradeció que “ni el comunismo ni el marxismo” gobiernen el país– los diputados aprobaron, al final de un debate de dos horas, la declaración de utilidad pública de la fábrica. Se estima que en el plazo de un mes los integrantes de la cooperativa podrán reingresar a la planta textil, de la que fueron desalojados hace siete meses, y volver a trabajar.


“Estamos contentas de poder demostrar a la sociedad que la lucha no fue en vano. Es una medida que nos merecíamos”, dijo luego de la aprobación Celia Martínez. La ley declaró “sujeto a ocupación temporaria” el edificio de Jujuy 554 y expropió de manera definitiva las máquinas, marcas y patentes, hasta el monto de 150 mil pesos. La decisión implica que el Gobierno de la Ciudad va a pagar durante dos años un alquiler a los antiguos dueños, tal como está haciendo en otros casos de expropiaciones temporarias, y cederá las maquinarias en comodato a la cooperativa obrera.


Durante la sesión, las bandejas para el público estuvieron llenas y mucha gente siguió el debate desde los pasillos, de pie. Hubo, junto a Brukman, delegaciones de otras fábricas ocupadas como Zanon, Ghelco y la Cooperativa de Salud Medrano. El consenso para aprobar la expropiación se logró luego de que la semana pasada la Justicia dictara la quiebra de la empresa. Para votar a favor, los legisladores consideraron que “existen en la actualidad 90 empresas autogestionadas en todo el país, lo cual demuestra que esta modalidad es válida para preservar las fuentes de trabajo”.


Los discursos que se escucharon ayer en el recinto compartieron un tono épico inusual. Los diputados de los bloques mayoritarios criticaron duramente a los empresarios y felicitaron a los trabajadores por haber defendido la fábrica. Recordaron que “la empresa los sometió a una situación injusta, llegando a pagarles 5 pesos por semana”. Luego, coincidieron distintas voces en el recinto, un día antes del levantamiento del 19 de diciembre, la empresa abandonó la planta. Por suerte los trabajadores la ocuparon y la pusieron en producción. Más tarde, “fueron injustamente desalojados, dejándolos sin trabajar”, pese a lo cual (siguió el relato en las distintas intervenciones de oradores del PJ, la UCR y otros partidos) “siguieron con su lucha, abriendo camino a estos proyectos de ley”. En este clima de intervenciones, y puesto que la solución al tema había sido en realidad un proceso lleno de dificultades dentro de la Legislatura, Abel Lattendorf agradeció la presencia de los trabajadores en el recinto. “Me han permitido escuchar discursos que nunca antes había oído en este lugar”, ironizó.


La posición en contra fue defendida por Crespo Campos, de la UCeDé, quien le dijo al público que “el futuro va a ser de los trabajadores si cumplen con el Código Penal”. El diputado discrepó con la manera en que estaba siendo relatado el conflicto. A su entender, lo que en estos dos años ocurrió en Brukman había sido otra cosa: “Lo que pasó fue que un grupo minoritario de obreros, apoyados por activistas políticos, intrusaron la fábrica en forma ilegal”, definió. Como desde las bandejas se escucharon algunas risas, el diputado señaló hacia las mujeres de delantal celeste y advirtió que no se trataba de “señoritas, ni son caperucitas rojas”, sino “partícipes de una operación orquestada por el Polo Obrero”.


La izquierda respaldó el proyecto con críticas. Vilma Ripoll planteó que para volver a la planta los trabajadores habían resignado “su aspiración más importante, que era que Brukman fuera estatizada. Pero es una aspiración lícita que yo también comparto”. Y Jorge Altamira, del Partido Obrero, se quejó de que el tope para pagar las máquinas fuera de 150 mil pesos, porque la tasación oficial calculó su valor en 300 mil pesos. A las siete de la tarde el proyecto se votó en general y fue aprobado, entre una lluvia de papelitos.


El texto incluyó un artículo por el cual la cooperativa deberá aceptar a los ex empleados que no participaron de la toma y ahora quieran sumarse, reconociéndoles igualdad de derechos. También señala que en el edificio funcionará, además de la textil, una escuela de confección. Tras la sanción, los trabajadores volvieron a la carpa en la esquina de la textil, donde decidieron mantener la espera hasta que se completen los trámites legales para volver a entrar.

 

Página/12 - Buenos Aires, 31/10/2003

Otro nazi que murió en su cama

 

 

Sergio Kiernan

 

En la santa paz que garantiza este país de impunidades, acaba de morir uno de los principales organizadores de la llegada de criminales de guerra nazi a la Argentina. Rodolfo Freude fue amigo íntimo y secretario de Juan Perón, rival doméstico de su esposa Evita, compinche inseparable de su cuñado Juan Duarte. Durante la Segunda Guerra Mundial, Freude ayudó a su padre, el inmigrante alemán Ludwig, que administraba el espionaje nazi en Argentina y se hizo cargo de los fondos y las actividades diplomáticas cuando la embajada del Tercer Reich tuvo que cerrar, en 1944. Pero “Rudi”, como le decía Perón, tuvo su cuarto de hora a partir de 1946, cuando el flamante presidente lo llevó a la Rosada como su Director de Informaciones y lo puso a organizar la Odessa que le regalaría a la Argentina tesoros como Erich Priebke o Adolf Eichmann.


Para 1945, Rodolfo Freude era una de las manos derechas del ministro de Guerra, secretario de Trabajo y vicepresidente de la dictadura nacionalista Juan Perón. Cuando la derrota alemana hizo tambalear al gobierno militar filonazi y Perón tuvo que renunciar, papá Ludwig tuvo oportunidad de pagar tantos favores del coronel. Perón lo había protegido dos veces de ser extraditado para ser interrogado en Alemania por los Aliados, que querían conocer mejor su rol como financista del espionaje nazi en Latinoamérica, y le había encontrado un juez provinciano que aceptara firmar un pedido de ciudadanía predatado en diez años. El súbitamente ciudadano protegió al derrocado militar, que se había refugiado con su novia Evita en el departamento de la calle Posadas, y le ofreció su casa de fin de semana en una apartada isla en el Tigre.


Perón fue quien manejó su Chevrolet rumbo a la isla, con Juan Duarte y Rudi en el asiento trasero. Siguieron tres días en soledad, que el anciano general recordaría en Madrid como su único período a solas con su primera mujer, en la casa Ostende, un chalet de madera que los Freude importaron de Alemania. Allí sería arrestado por sus colegas del gobierno militar, lo que dispararía el 17 de octubre.


Perón candidato disfrutó de los servicios de Rudi como secretario privado y creativo de campaña, y de Ludwig como financista y recaudador de fondos entre los intereses alemanes. Con el triunfo de febrero de 1946, Freude hijo se instaló en el despacho vecino al presidencial como jefe de la División Informaciones, grupo dedicado al típico espionaje interno de la oposición pero también al monitoreo, vía embajadas, de las actividades comunistas en el continente. Desde ese puesto, Freude jugó un puesto clave en la formación de la red que trajo a los criminales de guerra nazi.


El periodista e historiador Uki Goñi descubrió los detalles de esta red en su libro La auténtica Odessa. Allí se relata cómo Freude se hizo amigo del director de Migraciones, Santiago Peralta, un antisemita tan desaforado que duraría un año en el puesto y sería reemplazado por un discípulo más discreto. Peralta y su continuador eran una pata de la Odessa, la que se encargaba de procesar a los criminales de guerra y, de igual importancia para ellos, se ocupaba de prevenir por todos los medios la llegada de judíos a la Argentina. Freude presidía las reuniones que Perón mantenía en la Casa Rosada con los nazis escapados que operaban la red Odessa. Por años, después del ‘55, fue un referente del “nacionalismo” argentino. Acaba de morir tranquilo, sin que nadie le pidiera cuentas.

 

Página/12 - Buenos Aires, 20/10/2003

Evelyn sigue secuestrada

 

 

Victoria Ginzberg

 

Evelyn no se merece que su vida sea ventilada mediáticamente. Sin embargo, su nacimiento en la ESMA, el secuestro de sus padres, la búsqueda de sus abuelos y el delito que cometieron las personas que la criaron, todo eso, figurará hoy en la mayoría de los medios del país y en algunos extranjeros. Porque la historia de Evelyn es, lamentablemente, parte de la historia de este país. Es una historia que si muchos hubiésemos podido, elegiríamos no tener que contar. Preferiríamos que no existiese. Es una de las historias terribles que parió el terrorismo de Estado. Pero Evelyn existe, su nacimiento en la ESMA, su robo, su ocultamiento existen, como existieron los secuestros, las torturas y las desapariciones y no hay intimidad que la Corte Suprema pueda preservar de lo irrefutable de estos hechos.


Los ministros del máximo tribunal consiguieron con este fallo que Evelyn y su familia biológica sigan padeciendo las consecuencia del crimen del que ambas partes –que es una sola– continúan siendo víctimas. La abuela Angélica Bauer sigue teniendo a su nieta secuestrada. Evelyn sigue estando secuestrada. El daño está hecho. Fue hecho 26 años atrás y eso es lo que hay que reparar.


Los jueces de la Corte pueden pensar que Evelyn es mayor de edad y como tal es libre de tomar sus propias decisiones, entre ellas, no hacerse el análisis de ADN. Pero Evelyn es tan libre como una mujer golpeada que no quiere separarse de su agresor. Como a una mujer golpeada sus victimarios la quieren convertir en culpable. Porque ella no dice que no quiere hacerse el análisis genético. Dice que no quiere hacerlo si eso perjudica a las personas que la criaron. Es que esta causa fue usada como símbolo para intentar canjear información (genética) por impunidad, transacción que no fue aceptada por las Abuelas de Plaza de Mayo.


En este caso, sin embargo, el marino Policarpo Vázquez reconoció que cuando era una bebé la niña le fue entregada por la Armada. Confesó su delito y podrá ser juzgado. Pero Evelyn no conocerá su historia. Se resiste a saberla porque sus apropiadores dicen que por su culpa van a ir a la cárcel. Su sangre, su saliva, podría mandarlos a la cárcel, aseguran. No el hecho de que robaron, mintieron, ocultaron a un niño sabiendo el destino que corrieron sus padres. Ese es el mensaje.


Este crimen sólo se termina con la verdad. La verdad de Evelyn es una verdad que duele, pero cualquier dolor verdadero es mejor que el engaño. Es una lección difícil que una generación recibió, apenas nacida, sin pedirla. Tal vez Evelyn lo entienda y no se necesiten de fallos de la Corte Suprema para acercarla con su historia.

 

Página/12 - Buenos Aires, 1/10/2003

El señor K y el peronismo

 

 

José Pablo Feinmann

 

Por decirlo claro: Kirchner no es peronista. Por decirlo claro: si Kirchner aceptara la presidencia del PJ (ese cantito de sirena, ese arrorró dulzón y tramposo con el que se lo tienta durante estos días), se limitaría severamente, amputaría su verdadero poder, la expansión que logró en una sociedad que excede enormemente al peronismo, que ya no piensa en términos de peronismo/antiperonismo y ni siquiera en términos de peronismo/no peronismo. A raíz de las recientes elecciones (que enfrentaron a Ibarra y a Macri y, esencialmente, a Kirchner y a Menem) se empezó a decir una frasecita: “Ahora todos somos peronistas”. El razonamiento es: tuvimos que elegir entre dos peronistas. Ibarra es peronista. Macri es peronista. Somos todos peronistas. No, todo lo contrario. Si todos somos peronistas es porque ya nadie es peronista. Si Menem y Macri pueden decir que son peronistas y Kirchner e Ibarra también, eso significa que el peronismo tiene un grave problema de identidad o que está cubriendo “por arriba” actitudes políticas nuevas que todavía no dicen su verdadero nombre.

 

No se trata de la “izquierda” y la “derecha” de un mismo partido. Se trata de proyectos políticos diferenciados y antagónicos. No hay por qué abrumar a nadie con la dialéctica del Ser y la Nada. Pero, ¿cómo no recurrir a la Ciencia de la Lógica de Hegel para develar el sentido de esa frasecita (que acaso sea mucho más que eso) “somos todos peronistas”? Hegel dice: “El ser, lo indeterminado, es en realidad la nada, ni más ni menos que la nada (...) El puro ser y la pura nada son por lo tanto la misma cosa”. Entonces, si Menem-Macri son el peronismo y Kirchner-Ibarra son el peronismo, esto significa que pueden serlo porque pertenecen a un todo que no entrega identidad, que no tiene determinaciones internas, claras. Así, el peronismo puede contener a todos porque es la nada. El ser libre de determinaciones (“lo indeterminado”, como dice Hegel) se priva de una posible identidad. El peronismo en tanto identidad política partidaria está tan muerto como el radicalismo. Uno murió por exceso, por desaforada laxitud, por serlo todo. El otro murió por carencia, por ser nada, por extinción.

 

La única vez que Kirchner se definió como peronista (algo que ha evitado, de aquí su peso entre los nuevos sujetos sociales de la Argentina, los que quieren cambiar) fue ante Bush y para zafar (precisamente para “zafar”) de una definición. “¿Usted es de izquierda?”, le pregunta Bush, buscando averiguar si se parece a Chávez. “No –dice Kirchner–. Yo soy peronista.” “Ah, de centro”, dice Bush, algo confundido. “Claro”, dice el señor K, que no ignora que decir “soy peronista” puede significar cualquier posición dentro del arco ideológico. (De hecho, lo ha significado: nacional-popular y proteccionista entre 1946-1952, aperturista entre 1952-1955, sindicalista combativo y ponebombas, o “caños”, con la “Resistencia Peronista”, negociador-dialoguista-conciliador con Onganía, claramente izquierdista o guevarista y hasta movimiento de guerrilla urbana en los ‘70, productivista con Perón-Gelbard y el Pacto Social del ‘73, fascista con López Rega, Isabelita y Ottalagano, socialdemócrata con Cafiero y la Renovación en 1984/85 y neoliberal salvaje con Menem en la década del ‘90.)

 

La presidencia del PJ se le ofrece a Kirchner para nihilizarlo. Para atraparlo entre las redes de un partido sin determinaciones internas, sin definición. Hagamos una prueba, es sencilla y –creo– contundente. Kirchner puede decir qué es y cualquiera puede decir quién es Kirchner. Es un político que en pocos meses de gestión se mostró partidario del Mercosur, descabezó a los sectores represivos del Ejército, de la Policía, intervino el PAMI, recibió a las Madres, derogó las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y negoció en términos de inusual dureza con el Fondo Monetario. Por el contrario, si usted le pregunta a alguien qué es el peronismo, olvídese. No es casual que ningún extranjero lo sepa o que selo interprete de una y mil maneras, todas posibles, todas limitadas, todas erróneas.

 

“Es un movimiento nacional popular que alcanzó el más alto nivel de distribución de la riqueza, nacionalizó el patrimonio nacional y luego aniquiló la soberanía del país, pauperizó a niveles inauditos a la clase obrera, casi extinguiéndola.” ¿Eso lo hizo un solo partido? Late en todos estos vaivenes el fatal concepto de “movimiento” que Perón le adosó a su notable creación política de la década del ‘40. Pero en el movimiento originario de Perón entraban la clase obrera, los sindicatos, el Estado, la burguesía nacional y el sector pro-industrialista del Ejército. No entraba la oligarquía. La oligarquía fue entrando y entrando hasta que se instaló con Menem. Con Menem y con el PJ y los sindicatos y todos los complacientes políticos y empresarios que acompañaron al exitoso riojano y su fiesta impúdica. Hoy no es un “movimiento”. Es un aparato de poder -enorme, sin duda– que la sociedad identifica con la vieja política entendida en términos de corrupción, mafia y negociados. Hundir “ahí” a Kirchner es matarlo. Y si el señor K quiere suicidarse, aceptará la presidencia del PJ. Si quiere seguir siendo lo que consiguió ser (y serlo más aún), seguirá siendo un político nacional, sensible para expresar lo que la sociedad argentina viene pidiendo desde diciembre del 2001: transparencia, honestidad, muerte de la política aparatista, apertura hacia América latina, derechos humanos, destrucción de los bastiones de la economía de mercado, aniquilación de las privatizaciones y fortalecimiento del Estado nacional. Si el señor K se hunde en el PJ, dejará de ser un referente nacional para ser un referente partidario. Hay que elegir: o el poder partidocrático o el poder de la sociedad que quiere recuperarse como pueblo, recuperando la identidad y el Estado nacional.


Mi tesis es la siguiente: con Kirchner en el Estado (y una política nacional independiente y latinoamericana), las masas de diciembre de 2001 vuelven a ser el “pueblo”. Y apunto a Paolo Virno. En Gramática de la multitud dice que Hobbes ligó el “pueblo” al “Estado”, en tanto Spinoza habría descubierto el concepto de “multitud”: “Un concepto negativo: aquello que no se avino a devenir pueblo, aquello que contradice virtualmente el monopolio estatal de la decisión política” (Colihue). Virno dice luego que “no quiere entonar canciones de cuño posmoderno”, pero las entona. Vea, Virno: nosotros, en América latina, necesitamos el Estado nacional; si no, nos borran del mapa. Necesitamos ese punto de convergencia de las fuerzas sociales, que, al alimentarse de ellas, no será un Uno vertical, autoritario y arborescente. Usted dice: “La unidad ya no es el Estado sino el lenguaje, el intelecto, las facultades comunes del género humano”. Y esto es puro “giro lingüístico”, pura posmodernidad tardía. Usted nos ubica en “un nuevo siglo XVII, es decir en una época en la cual las viejas categorías explotan y es preciso acuñar otras nuevas”. ¡Bravo! Nada mejor que un nuevo siglo XVII, aniquilado por todos los posmodernos (y los posestructuralistas) durante los últimos treinta años, con Nietzsche y Heidegger como puntas de lanza.

 

Hoy, “nuestro” siglo XVII es así (lo es, al menos, “desde” la Argentina): las multitudes de diciembre 2001 instalan necesidades insoslayables en la sociedad. “Que se vayan todos” es “queremos lo nuevo, una nueva forma de hacer política”. Esas necesidades son recogidas por un político que las lleva al “centro” del Estado. Ese político es visualizado por la “multitud”-diciembre 2001 como el que puede llevar al Estado los reclamos de las Asambleas. Al “adherir” al Estado nacional, la multitud se transforma en “pueblo”, pero no al modo de Hobbes. Es “otro” tipo de pueblo. Es el que valida una política cuya viabilidad requiere la recuperación del Estado nacional en un país destruido. Es un “pueblo” crítico que no se agrupa en partidos. Los partidos tradicionales están muertos porque el “pueblo” no se vehiculiza a través de ellos sino a través del apoyo a una gestión estatal que persigue la recuperación de la identidad nacional. Este proyecto es nuevo. Y Kirchner y el 80 por ciento del “pueblo” lo están encarnando. De aquí que el señor K deba ser irreparablemente “transversal”. No “partidario”: “transversal”. No debe estar al frente de un partido sino de un “pueblo” que quiere otra vez a su Estado para recuperar su nación. Sería, en suma, un terrible error para Kirchner ser apenas peronista, cuando puede ser mucho más. Cuando, de hecho, lo es.

 

Página/12 - Buenos Aires, 20/9/2003

Los Halcones y el Águila III

 

 

Claudia Korol

 

Entre el 27 de octubre y el 7 de noviembre se iniciará, en las provincias argentinas de Mendoza y San Luis, el Ejercicio Águila III en el que participarán tropas de Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia, bajo el mando de los EE.UU.. "Eagle III (Águila III) tendrá la atracción de incluir la participación de la Fuerza Aérea Estadounidense, que proveerá de aviones F-16 y de un equipo de instructores altamente experimentados en situaciones de conflicto real" (SIC), afirmó el Comandante Jorge Reta, jefe de información de la Fuerza Aérea Argentina.


¿En qué situaciones de "conflicto real" participaron estos instructores? ¿Qué guerras recientes contaron con la participación activa de la Fuerza Aérea norteamericana? ¿Para qué nuevas guerras entrenan a sus colegas de Sudamérica? No es difícil imaginarlo.


Seguramente los militares estadounidenses que asesorarán a las FF.AA. del Cono Sur de América Latina, han tenido importantes experiencias en los recientes genocidios ordenados por el gobierno de EE.UU. contra los pueblos de Afganistán e Irak. Precisamente por esta razón, dos veces debió aplazarse la realización de los ejercicios, ya que el debate sobre la autorización de los mismos, y el otorgamiento de la inmunidad a las FF.AA. estadounidenses -exigida por el gobierno de EE.UU.- contrastaba con el rechazo producido a nivel mundial por la invasión a Irak.


Cuando el tema fue tratado en septiembre del año pasado en la Cámara de Senadores, una de las voceras del rechazo a la iniciativa fue la senadora por Santa Cruz, Cristina Fernández de Kirchner -esposa del Presidente-, quien en esa oportunidad sostuvo que los visitantes no son "una misión diplomática" sino "tropas de entrenamiento".


Sin embargo ahora el presidente Kirchner promovió esta decisión y las tropas norteamericanas gozarán de inmunidad, tal como lo viene exigiendo el gobierno de EE.UU. La Cancillería argentina, el Ministerio de Defensa y la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados llegaron a un acuerdo para otorgar una "inmunidad funcional" a las tropas extranjeras. El Gobierno está dispuesto también, si fuera necesario, a firmar un decreto que autoriza el Ejercicio en las condiciones exigidas por Estados Unidos. Gracias a esta decisión, los militares extranjeros no podrán ser detenidos ni juzgados por los crímenes de que sean responsables, ni ser conducidos al Tribunal Penal internacional -cuya jurisdicción universal es rechazada por EE.UU.-. Resulta paradójico que el Congreso prepare la inmunidad de los militares estadounidenses, casi simultáneamente con la derogación de las leyes de impunidad que ampararon a los militares argentinos responsables de crímenes de lesa humanidad. La "justicia universal" no comprende a los hombres del Norte.

 

La fuerte decisión del gobierno argentino es interpretada como una "señal" de "buena voluntad y disciplina", frente a las fuertes presiones que viene realizando el gobierno de EE.UU.. Vale recordar que según lo manifiestan los propios documentos norteamericanos, EE.UU. está decidido a avanzar a cualquier costo para afirmar su hegemonía mundial. Así lo subrayan en sus escritos estratégicos: "Como la única nación en el mundo que tiene la capacidad para proyectar un poderío militar de envergadura planetaria para conducir con efectividad operaciones militares de gran escala lejos de sus fronteras, Estados Unidos tiene una posición única... Para mantener esta posición de liderazgo, Estados Unidos debe contar con fuerzas prestas y versátiles capaces de enfrentar un amplio espectro de actividades y operaciones militares: desde la disuasión y derrota de agresiones en gran escala hasta la participación en contingencias de pequeña escala y el enfrentamiento con amenazas asimétricas como el terrorismo ("La estrategia de seguridad nacional del presidente", DOD, 1998).


Con la participación de 80 aviones de combate, 1200 efectivos y más de 200 vehículos de apoyo terrestre, el Águila III está considerado como el operativo militar conjunto más grande realizado en territorio latinoamericano. El costo del operativo rondaría el 1.700.00 dólares, aportados casi totalmente por Estados Unidos. No es éste el primer ejercicio conjunto realizado bajo la dirección del Comando Sur de Estados Unidos. Los Operativos Cabañas fueron trasladados a Argentina cuando EE.UU. tuvo que cerrar las bases militares que tenía en Panamá. El Cabañas 2000 se concretó en Córdoba, con la participación de 1200 soldados, 400 de los cuales eran boinas verdes de EE.UU. y el resto de los países del Cono Sur. Allí los militares simularon recuperar el control de Sudistán, un país de ficción dominado por una sublevación popular. En el año 2001, tropas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Perú realizaron el operativo Cabañas 2001 cerca de la ciudad de Tartagal, en el que participaron 1300 militares. El ejercicio contrainsurgente que dirigieron los instructores estadounidenses se desarrolló en la región petrolera en la que sus pobladores han venido protagonizando importantes puebladas.


Previamente se conocen los ejercicios hechos en Mendoza en 1991, en Ushuaia en 1998, el Águila I (agosto de 1998) y el Águila II (2001) efectuados en Villa Reynolds, San Luis. En este último -que contó con la presencia de 200 soldados norteamericanos y 6 aviones F 16- se practicaron ataques aire-tierra, destinados según trascendidos a entrenar a pilotos colombianos. En 1999 Menem ofreció que se pudieran entrenar los Boinas Verdes en la provincia de Misiones. En mayo del año 2003 fue denunciada la presencia de marines en prácticas de entrenamiento en un poblado de Entre Ríos, cerca del delta del Paraná.

 

La militarización del continente es parte de los planes estratégicos del Pentágono para el control del mundo por la vía económica, política, cultural y militar. Su faz militar se acrecienta, cuando se acerca el momento en que tienen previsto la firma del ALCA (2005), y cuando como contraparte los pueblos intentan sacudirse las consecuencias de las políticas de subordinación a los dictados del FMI que han llevado nuestros países a los límites de la exclusión y de la miseria. El gobierno argentino, a pesar de haber proclamado un cambio de actitud en relación a EE.UU. cede, con la autorización a estos ejercicios, espacios concretos de soberanía nacional y de autodeterminación.


Adital - 30/8/2003

La noche de los aplausos

 

 

Los senadores hicieron ley la anulación de las leyes de la impunidad. Cómo votaron. El discurso de cierre de Cristina Fernández de Kirchner. Los argumentos de quienes se oponían. La alegría en las galerías y los rostros en el recinto.

 

Eduardo Tagliaferro

 

“Como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar”, estallaron las barras de los organismos defensores de derechos humanos apenas el sanjuanino José Luis Gioja anunció que “el proyecto (de anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida) queda aprobado por amplia mayoría”. Las caras de los senadores delataban todas las emociones. Así se pudo ver desde un cierto fastidio, por los prolongados cánticos, en el caso del rionegrino Miguel Angel Pichetto, una emoción contenida en Cristina Fernández de Kirchner, lágrimas en los ojos de Vilma Ibarra y la mirada de Raúl Baglini recorriendo el piso. Eran cerca de las tres de la mañana. Cuarenta y siete senadores votaron por la nulidad. Siete en contra, y una abstención. Varios legisladores, mayoritariamente radicales, que habían manifestado su oposición dejaron libres sus bancas cuando llegó el momento de votar. Tampoco estuvo el vicepresidente Daniel Scioli, que desde la mitad de la sesión declinó en Gioja la conducción del debate.


Entre los siete que votaron en contra de la nulidad de las leyes de impunidad, se alinearon 5 radicales y dos provinciales: el salteño Ricardo Gómez Diez y el tucumano Pablo Walter, ex Fuerza Republicano hoy enrolado con Ricardo López Murphy. La abstención correspondió a la menemista salteña Sonia Escudero.


Entre los 47 que aprobaron la anulación del Punto Final y la Obediencia Debida se destacaron, entre otros, los peronistas Jorge Yoma, Fernández de Kirchner, Pichetto, Marita Perceval, Antonio Cafiero, Jorge Busti. También votó afirmativamente la menemista riojana Ada Maza y el salteño Marcelo López Arias. Eduardo Menem fue el único menemista ausente. Los radicales Rodolfo Terragno, Gerardo Morales, Marita Colombo, Juan Carlos Passo y Mónica Arancio también dieron el sí. Sumaron su respaldo a la nulidad de las normas, la porteña Vilma Ibarra, la neuquina Luz Sapag y la bonaerense Diana Conti.


Los senadores permanecieron en sus bancas mientras las barras iban abandonando los palcos desde los que habían seguido atentamente el desarrollo del debate. Dentro del recinto, sentado frente a las bancas, se encontraba el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde. Un cántico que nació en tiempos del retorno democrático en 1983, desde lo que supieron ser las columnas del Partido Intransigente, repicó por casi todas las escalinatas del Senado. “Milicos, muy mal paridos/ qué es lo que han hecho con los desaparecidos/ la deuda externa, la corrupción/ son la peor mierda que ha tenido la Nación/ Qué pasó con las Malvinas/ esos chicos ya no están/ no tenemos que olvidarlos/ y por eso hay que luchar.” El enunciado de las principales catástrofes de la última dictadura militar se fue perdiendo escaleras a bajo mientras que en el recinto todavía rebotaban emociones y discursos.


Cuando Gioja presentó a Fernández de Kirchner como la última oradora, los miembros de los organismos de derechos humanos no pudieron evitar el impulso y entregaron sus aplausos antes de que la santacruceña comenzara a hablar. Luego de recordar su oposición a los indultos, Kirchner arremetió contra quienes criticando la anulación de las leyes de impunidad se refirieron “a la muerte del derecho y de las normas jurídicas”. Recordó que el primer artículo de la ley de Obediencia Debida “ordenó a los jueces que no podían juzgar ni condenar a quienes habían torturado, violado y secuestrado ciudadanos argentinos”.


El primero de los tres aplausos que consiguió fue cuando citando los antecedentes del denominado derecho de gentes se refirió a Antígona, quien quería enterrar en Tebas a su hermano a pesar de que la ley vigente en la antigua ciudad-Estado impedía que tuvieran sepultura allí quienes habían luchado contra ella. Antes de enunciar el caso y al referirse a Antígona, la santacruceña obtuvo el aplauso cuando, como al pasar, dijo: “Mujer tenía que ser”. También puso de manifiesto que la ley de Obediencia Debida, penaba a quienes hubieran participado en la apropiación extorsiva de inmuebles, pero no los culpaba si hubieran vejado, torturado, violado o desaparecido cuerpos. Citó la participación de Antonio Cafiero cuando en 1987 dijo: “Esta situación, a mi juicio crea una distinción que marca hasta qué punto la mentalidad capitalista se introduce aun en las leyes más ofensivas o neutras... Cuando privilegia la propiedad inmueble sobre la propiedad del cuerpo humano”.


El último aplauso que obtuvo Kirchner fue cuando, en obvia referencia a la salteña Escudero, afirmó: “Le pregunto a las mujeres que han realizado algunos pretendidamente enjundiosos estudios jurídicos qué dirían si algunos de sus hijos fueran desaparecidos y no pudieran saber dónde están, ni tuvieran lugar donde ir a ponerles una flor”. Apenas unas bancas más allá, Escudero sorbía su té con cierto desdén pero sin apartar su mirada de la santacruceña.


Varios senadores que rechazaron la anulación de las normas citaron al diputado Luis Zamora para reforzar sus fundamentos. La menemista Escudero se escudó en él para decir que “compartía la brillante exposición” del titular de Autodeterminación y Libertad. También lo invocó el radical Carlos Maestro. Hubo argumentos de todo tipo. En los comprometidos con la anulación de las leyes, la emoción dominó sus discursos. También hubo muchos silencios. Como los de varios peronistas que, aun estando en contra de la nulidad de las normas de impunidad, dieron su voto afirmativo para acompañar al Gobierno. Por lo que se dijo, pero más por lo que se decidió, la sesión está llamada a tener una página en la historia.

 

Página/12 - Buenos Aires, 22/8/2003

Argentina tiene un presidente

 

 

José Steinsleger

 

Néstor Kirchner cumple hoy 52 días en el poder. Hace 30 años, por mucho menos de lo que el flamante presidente de los argentinos hizo en el corto periodo que lleva "pasando la escoba", otro mandatario surgido del peronismo, Héctor Cámpora, duró exactamente 49 días en el poder tras haber obtenido 49 por ciento de los votos.

 

En la primera vuelta de los comicios presidenciales de abril pasado, Kirchner quedó ubicado detrás de Carlos Menem, con 23 por ciento de los sufragios. Sin embargo, persuadido de una derrota sin precedentes en su trayectoria política, el ex gobernante renunció a la contienda y Néstor Kirchner fue investido con la banda presidencial. Desde entonces, con bajo perfil ideológico y naso de olfato político sorprendente, las medidas que ha tomado tienen anonadada a la escéptica sociedad argentina, castigada sin piedad en las últimas tres décadas por los grupos económicos dominantes. Revisemos los hechos. A 48 horas de asumir el mando, el presidente argentino hizo en el frente militar lo que no se atrevió a hacer el radical Raúl Alfonsín en 1983 (año del fin de la dictadura): barrió la cúpula militar y pasó a retiro a más de medio centenar de generales, almirantes y brigadieres comprometidos con el terrorismo de Estado (1976-83).

 

El general Ricardo Brinzoni, jefe del Ejército, observó que su remoción era resultado de "intrigas políticas". Kirchner le recordó públicamente la ley y quién era el comandante en jefe de las fuerzas armadas. La semana pasada, en una cena con las fuerzas armadas, Kirchner señaló: "Combatir la impunidad es una manera de incrementar la calidad institucional. Que cada uno se haga cargo de lo que hizo".

 

En el programa de televisión de la actriz Mirta Legrand, seguido por millones de televidentes, la conductora le preguntó si "se viene el zurdaje...", a lo que respondió: "No escucho eso desde los años 70 y hablar en esos términos le costó al país 30 mil desaparecidos".

 

Al frente de la Procuraduría General del Tesoro nombró a un personaje que los medios identificaron como un represor. En un abrir y cerrar de ojos Kirchner lo destituyó del cargo. Igual suerte corrió Jorge Rampoldi, director de Migraciones, por tener vinculaciones con la Alianza Anticomunista Argentina, organización criminal que operó a mediados de los años 70.

 

En el frente económico, auténtica madre del borrego, el presidente manifestó en su discurso de posesión que "...los problemas de la pobreza no se solucionan desde las políticas sociales, sino desde las políticas económicas... La seguridad jurídica debe ser para todos, no solamente para los que tienen poder y dinero... si queremos generar producción y empleo, nunca más debe volver Argentina al modelo neoliberal..." Más tarde criticó a algunos sectores del establishment y de las empresas privatizadas que exigen "precisión y claridad" de la política económica "...pero sin preocuparse por la situación social".

 

El gobierno argentino acaba de instrumentar distintos mecanismos para frenar la acción de los capitales golondrinos que desestabilizan la moneda nacional. En adelante, los que ingresen al país deberán permanecer 180 días. Curiosamente, la medida, similar a una que rige en Chile, fue criticada por John Snow, secretario del Tesoro estadunidense, porque a su juicio "desalienta el ingreso de capitales y bienes de capital que son fundamentales para el buen funcionamiento de la economía"... Una de esas herramientas sería el compromiso de cooperación y asistencia técnica de dos años, celebrado entre el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) de Buenos Aires. Es decir, como apunta un analista del periódico Página 12, por primera vez en 15 años un gobierno argentino no dependerá para su información de las propias empresas prestadoras de los servicios o de operadores cooptados por ellas.

 

En suma: Argentina tiene un presidente. ¿Cuánto tiempo podrá sostenerse en esa postura de recuperación de la dignidad nacional luego que en Estados Unidos Lula llamó "compañero" a Bush? ¿Puede calificarse a Néstor Kirchner de hombre "de izquierda"? La izquierda que prefiere imaginar el poder en lugar de tomarlo, la clasista que explica la realidad a la perfección y se queda sin tiempo para modificarla y la "pragmática" que decretó el fin de los "metarrelatos" de la modernidad y del imperialismo se negarían.

 

¿Alguna de esas tendencias coincidiría entonces con los calificativos que Julio Nazareno -ex titular de la Corte Suprema de Justicia y públicamente acusado como el magistrado más sórdido de la justicia menemista- reservó para Kirchner al llamarlo "fascista o marxista y cesarista empírico" (sic)?

 

En su artículo "Ser de izquierda" (La Jornada, 18/6/03), el sociólogo brasileño Emir Sader esbozó algunas ideas: "Definirse de izquierda -un gobierno, un partido, una persona- hoy significa luchar contra la hegemonía del capital financiero sobre la economía y sus efectos perversos en el conjunto de la sociedad... Es luchar por el triunfo del mundo de la producción y del trabajo sobre el mundo de la especulación... Por ello la utopía de la igualdad pasa hoy, en primer lugar, por la lucha contra las raíces de los privilegios".

 

La Jornada - México D.F., 16/7/2003

Taiana, un símbolo

 

 

Martín Granovsky

 

“Esto es como si nuestros hijos estuvieran aquí”, dijo Lita Boitano, de Familiares de Desaparecidos y Presos Políticos. A su lado asentía Estela Carlotto, de Abuelas de Plaza de Mayo. Las dos tienen gran experiencia internacional en actos oficiales, pero ambas son madres de desaparecidos y ayer lucían emocionadas en el acto de asunción de Jorge Taiana como secretario de Relaciones Exteriores.


“Está lleno de ex presos”, comentó otra dirigente de derechos humanos. Y no era una ironía. El ministro Rafael Bielsa estuvo secuestrado. Y Taiana fue él mismo un preso de la dictadura igual que su padre, ministro de Juan Perón. En la última etapa fue secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Washington, subsecretario del área en el fugaz gobierno de Adolfo Rodríguez Saá y hasta ayer secretario de Derechos Humanos del gobierno bonaerense de Felipe Solá. Además, tiene 52 años. La misma edad que cumplirían hoy muchos de los secuestrados de los años de plomo.


Taiana, que integró con el presidente Néstor Kirchner el Grupo Calafate, asumió como secretario en un acto multitudinario que llenó el Salón Libertador de la vieja cancillería, en el Palacio San Martín. No hubo juramentos sino una especie de maratón de asunciones. Un locutor simplemente anunció que asumían Taiana como virtual vicecanciller político y el resto del equipo, todos parados en el escenario junto a Bielsa serios y firmes. Estaba el sobreviviente Martín Redrado, vicecanciller económico. También el novelista y ex controlador de los aeropuertos Eduardo Sguiglia, subsecretario de Política Latinoamericana. El frepasista Eduardo Sigal en Integración, un área que abarcará desde el Mercosur hasta las negociaciones del Alca. Con un agregado: Sigal fue designado directamente por Kirchner, tal vez una muestra de que el Presidente no removió a Redrado –el único economista del establishment de todo el Gobierno– pero no quiso dejarlo totalmente solo. En la Subsecretaría de Política Exterior asumió Juan José Uranga, un diplomático de carrera que viene de ser embajador en Brasil y trabajó en el proceso de integración que comenzó en 1984 y fue abandonado por Carlos Menem en 1989. El embajador Federico Bartfeld, un diplomático obediente al ex secretario de Culto Esteban Caselli, fue desplazado de la Subsecretaría de Coordinación, la que maneja dinero y traslados. Bielsa colocó allí a Carlos Kulikowski. A Relaciones Institucionales, que tiene a cargo los vínculos con el Congreso y las provincias, fue Marcelo Fuentes. También ocupó el escenario el nuevo vocero, Oscar Feito.


Bielsa no habló de sus colaboradores ni de su estrategia. Aprovechó la presencia masiva de diplomáticos para pronunciar un discurso desangelado sin otra precisión sobre política exterior que el deseo de que “el mundo nos encuentre en el lugar en que pensaba que estaríamos colocados”, la reivindicación de “los cursos de acción que permitan defender con eficiencia los derechos e intereses de nuestro país” y el proyecto de “la reinserción argentina en el mundo”.


El canciller optó por un texto administrativo lleno de mensajes para tranquilizar a los diplomáticos de carrera. Pareció destinado a compensarlos como cuerpo, porque en la cúpula solo está Uranga. El discurso de Bielsa mencionó los 40 años del Instituto del Servicio Exterior, que convirtió a la diplomacia en una carrera, pero su tono diluyó cualquier diferencia en lo que los diplomáticos llaman “La casa”. Pocos rompen el espíritu de un cuerpo donde aparecen confundidos, por ejemplo, los profesionales que mintieron en favor de la dictadura como los que resistieron órdenes (ayer había dos de esta última categoría, Martín Cortés Funes y Adolfo Saracho) o los que adhirieron con entusiasmo a las relaciones carnales y los que veían que la destrucción de la integración política con Brasil terminaría siendo una hipoteca difícil de levantar. Una tercera diferencia, más profesional, estaría entre los que se acostumbraron a ocultar sus opiniones y quienes las expresaron.


Bielsa resolvió el tema llamando a la cancillería “una verdadera tecnocracia vertebrada”, dotada de “profesionalismo, responsabilidad, patriotismo, espíritu de sacrificio y dedicación al servicio de la república”. Cinco rasgos que prometió seguir con cinco sustantivos: “legalidad, transparencia, probidad, razonabilidad y responsabilidad”. También rescató la “idoneidad” por encima de “amistades, parentescos y padrinazgos” y, ecuménico, prometió respetar tanto a jóvenes como a veteranos. Todo, para lograr “el destino de seriedad y grandeza que ansiamos y proyectamos todos”.


De este modo el ministro perdió una buena ocasión para sistematizar sus propuestas de política exterior, desperdigadas hasta ahora en definiciones sobre Brasil (“asociación estratégica”) o los Estados Unidos (“cooperación sin cohabitación”), justo cuando viene una semana que pondrá a prueba cada formulación. El martes estará Colin Powell en la Argentina, en la primera visita de nivel desde la asunción de Kirchner. El miércoles viajará Kirchner a Brasil, donde se encontrará otra vez con Luiz Inácio Lula da Silva pero esta vez como Presidente y ya no, como a principios de mayo, como candidato a enfrentar a Carlos Menem en el ballottage.

 

Página/12 - Buenos Aires, 4/6/2003

Un maestro que nunca cambió de camiseta

 


Victoria Ginzberg


 “Yo soy maestro, democrático socialista desde los 17 años y muy higiénico... pero hay una cosa que nunca cambio: la camiseta.” Alfredo Bravo utilizaba esta frase para describir su lealtad para con River Plate. Pero había otras camisetas que Bravo no se cambiaba: sus amigos, el tango, la parrilla de Rodríguez Peña y Tucumán y la defensa de sus convicciones. Fue el primer funcionario en renunciar cuando el gobierno de Raúl Alfonsín sancionó la ley de Obediencia Debida. Murió ayer por la madrugada, a los 78 años, después de no poder recuperarse de un triple infarto.


Alfredo Pedro Bravo nació el 30 de abril de 1925 en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. A los 18 años, cuando ya militaba en el socialismo, se recibió de maestro en el normal de Avellaneda y se fue al chaco santafesino a ejercer la docencia en una escuela rural. De vuelta en Buenos Aires se dedicó a la actividad gremial y fue uno de los gestores de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), que en 1973 unificó a diferentes gremios docentes. Poco después ayudó a construir otra institución. Fue miembro fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, creada por un grupo de políticos y religiosos poco antes del golpe de estado del 24 de marzo de 1976 para denunciar la represión que se encrudecía y organizar la defensa a quienes sufrían violaciones a los derechos humanos.


El 8 de septiembre de 1977 a las 19.45, mientras daba clase en la escuela número 5 del distrito escolar 7, fue secuestrado por una patota de la policía bonaerense que comandaba el coronel Ramón Camps. Estuvo trece días desaparecido. Siguió preso pero “blanqueado” hasta junio de 1978, cuando le fue concedido el “beneficio” de libertad vigilada. En agosto, mientras tenía custodia policial, intentaron llevárselo nuevamente. La libertad completa sólo llegó en enero de 1979 y ese mismo año denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos las torturas que había padecido durante su cautiverio.

 

“Cuando llegué a casa lo primero que hice fue recorrerla, saludar a los míos, llorar, ver mi jardín: estaba un poco como alelado. Quería estar solo, sentarme en el jardín y comerme el plato que más quería: milanesas con papas fritas”, relató en 1996 a Página/12. En 1997, en el programa de Mariano Grondona, se cruzó con uno de los responsables de su detención, el comisario Miguel Osvaldo Etchecolatz, quien fue a la televisión a defender un “libro” apologético de la dictadura y llamó “tratamiento de los callos” a los tormentos que había sufrido el maestro socialista. Bravo y su abogado Juan María Ramos Padilla lograron condenar a Etchecolatz, que estaba libre por la ley de Obediencia Debida, por calumnias e injurias.


Haber sido protagonista del terror no le quitó a Bravo el buen humor. De hecho, podía descomprimir con un chiste, en general subido de todo, las situaciones más tensas. “Recuerdo una vez que discutíamos con (Raúl) Alfonsín sobre la política de derechos humanos y Alfredo terminó contando cuentos verdes”, relató. Alfonsín lo había convocado como subsecretario de la Actividad Profesional Docente pero abandonó el cargo en forma indeclinable por sentirse “agraviado” cuando se comenzó a aplicar la ley de Obediencia Debida. No dejó de ser amigo del ex presidente pero el 30 de julio de 1987 se reunió con él y, junto con su renuncia, le entregó un extracto del fallo del Juicio a los ex Comandantes.


Porteño de los de antes, le gustaba piropear a las mujeres, el buen vino, la carne y la pizza. Sus pasiones, no podían ser otras, eran la política, el fútbol y el tango. Deja, además de a su mujer, dos hijos e infinidad de afectos y alumnos, un libro inconcluso sobre el tango que escribía en su “cueva”, el cuarto que tenía en la terraza de su casa de Saavedra, que era su biblioteca y su escritorio. Antes había publicado Pasado y presente de la pena de muerte (Eudeba) y la Historia Gremial de CTERA. Además, fue guionista de las Obras Maestras del Terror que protagonizó por televisión Narciso Ibánez Menta a principios de la década del 60. Otro de sus asuntos pendientes, es el conflicto que mantenía con el actual ministro de Justicia, Gustavo Beliz, por la banca a senador por la Capital Federal. “La angustia que tenía por el maltrato judicial al que estaba siendo sometido por parte de la Corte Suprema con la falta de definición por la banca de senador y el tema de la designación de Beliz creo que ayudaron aún más al cuadro que lamentablemente tuvo esta madrugada fatídica en la que tuvo el primer infarto”, dijo su hijo Daniel, legislador porteño. Ahora, si el puesto de tercer senador por la Capital se define a favor de Bravo, debería ocuparlo Susana Rinaldi, quien fue su acompañante en la lista por el ARI.


Bravo fue velado ayer en el Congreso, donde ingresó como diputado por el socialismo en 1991. Una de las satisfacciones de su vida fue poder abrazar a su madre de 98 años y anunciarle que había ganado. “A pesar de que ella reza todas las noches para salvar mi alma socialista”, contaba. Se había apartado de la militancia partidaria en 1958 cuando el socialismo, que presidía Américo Ghioldi, integró la Junta Consultiva, creada por los militares que derrocaron a Juan Domingo Perón. Con la renovación de los cuadros, Bravo volvió a sus fuentes y el año pasado fue elegido presidente del Partido Socialista, ahora reunificado.


En sus más de once años como diputado se las arregló para propiciar acuerdos amplios con fuerzas afines y a la vez, nunca traicionar sus convicciones. Participó desde el Frepaso en la Alianza pero no dudó en encabezar el proyecto de ley para anular las leyes de Obediencia Debida y Punto Final que no agradaba a los socios radicales. Se acercó a Elisa Carrió pero el acuerdo se diluyó y, este año, fue, por primera vez, candidato a presidente. Sus restos serán inhumados hoy en el cementerio de la Chacarita.

 

Página/12 - Buenos Aires, 27/5/2003

Si es para el Tercer Mundo, es bueno

 


Pedro Lipcovich


La Argentina figura –con 100.000 dosis de fármaco potencialmente letal– en la triste lista de países del Tercer Mundo a los que una empresa farmacéutica, subsidiaria de la Bayer, vendió, por lo menos entre febrero de 1984 y julio de 1985, concentrados antihemofílicos contaminados con el virus del sida, que ya habían sido retirados del mercado en Estados Unidos. La grave irregularidad fue revelada ayer por el New York Times a partir de documentos internos de la compañía que, a su vez, salieron a la luz a raíz de juicios de damnificados. Los otros países afectados son Hong Kong, Taiwan, Malasia, Singapur, Indonesia y Japón. En realidad, según los registros de la ANMAT –entidad de control de medicamentos en la Argentina–, el fármaco en cuestión estuvo habilitado hasta 1990, pero no se lo habría aplicado desde 1985. No se puede estimar por ahora cuántos de los 208 pacientes con hemofilia que contrajeron el VIH en la Argentina (uno de cada seis del total de enfermos) lo recibieron durante ese lapso en que hubiera sido evitable. Por otra parte, aunque no en términos tan escandalosos, en la actualidad el medicamento empleado en los países centrales –más caro– sigue brindando más margen de seguridad que el que se usa en la Argentina y otros países periféricos.


A partir de febrero de 1984, la empresa Cutter Biological, subsidiaria de Bayer, introdujo una nueva pauta de seguridad en la elaboración del Factor VIII, de uso habitual entre los pacientes con hemofilia: la nueva versión del producto incluía su esterilización por calor (“termoinactivación”), para evitar el riesgo de transmisión del virus causante del sida. El producto termoinactivado sustituyó al anterior en Europa y Estados Unidos, pero su elaboración resultaba más cara y la firma tenía contratos pendientes con precios ya establecidos, por lo cual continuó elaborando el medicamento sin esterilizar durante varios meses más. Además, pasado ese tiempo, siguió vendiéndolo hasta que redujo sus stocks. Los países destinatarios fueron Hong Kong, Taiwan, Malasia, Singapur, Indonesia, Japón y la Argentina.


Según un comunicado de la firma Bayer, “no era posible parar la producción de la medicina no tratada, a pesar de los riesgos, porque el producto era importante y vital para el bienestar del paciente”. Luciano Viglione, vocero de esa empresa en la Argentina, afirmó que “la filial argentina de Bayer no tiene información, ya que el producto se importaba por intermedio de una distribuidora”.


En 1985, Harry Meyer, encargado de productos derivados de la sangre en la FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos, advirtió a las empresas que “es inaceptable enviar esos productos a otros países”, pero pidió que el tema fuera “resuelto discretamente, sin alertar al Congreso, a la comunidad médica ni al público”. Lo consiguió hasta ayer, cuando el New York Times reveló lo sucedido a partir de documentos internos de la compañía que habían salido a luz en juicios promovidos por víctimas.


Estos medicamentos se elaboran a base de concentrados de plasma humano donde se reúnen productos de la sangre de hasta 10.000 donantes: basta que un pequeño número padezca una enfermedad transmisible para que se contamine el conjunto. En Estados Unidos, los cuatro fabricantes de concentrados –Bayer, Armour, Baxter y Alpha– llevan pagados 600 millones de dólares por demandas judiciales en los últimos 15 años. En la Argentina existen por lo menos dos demandas contra la firma Cutter por este motivo.


Ya en 1982, el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos advirtió que los hemofílicos podían contraer el VIH por productos derivados de la sangre. En marzo de 1983, el CDC previno que “los productos derivados de la sangre parecen responsables del sida entre pacientes con hemofilia”. Un par de meses antes, un documento interno de Cutter encontraba “fuerte evidencia sugiriendo que el sida se transmite a través de productos del plasma”. Sin embargo, cuando, en mayo de ese año, Francia decidió interrumpir preventivamente las importaciones de concentrados sanguíneos, Cutter contraatacó: “Tenemos que dar la impresión de que mejoramos nuestro producto pero sin decirles que esperamos tener un concentrado esterilizado”, según un documento interno. En 1984, Cutter reculó en Estados Unidos y Europa pero continuó exportando a otros países.


En la Argentina, según los registros de la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica), “la especialidad medicinal ‘Koate’, del laboratorio Cutter, estuvo aprobada hasta el 26 de junio de 1990, cuando se le canceló el certificado a la vez que se otorgaba la inscripción al Koate HT, que es el mismo fármaco pero tratado a alta temperatura con el objeto de inhibir el desarrollo de virus”, tal como precisó Héctor De Leone, subdirector de esa entidad.


De todos modos, según aseguró Raúl Pérez Bianco, director médico de la Fundación Argentina de la Hemofilia, “entre mediados y fines de 1985, Cutter retiró de la Argentina el Koate, que reapareció con el nombre ‘Koate HT’, Heat Treatment, tratado por calor”. Según Pérez Bianco, “hasta 1985 la Fundación de Hemofilia de Estados Unidos, aunque sugería la utilización de concentrados termoinactivados, no la daba como obligatoria”. El especialista señaló que “nosotros seguíamos estrictamente directivas de la Federación Mundial de Hemofilia, que recién en marzo de 1985 se expidió recomendando utilizar concentrados termoinactivados”, esos que desde hacía más de un año se venían usando en Estados Unidos y Europa. Pérez Bianco adujo también que “en aquella época las comunicaciones llegaban por carta y tardaban meses en llegar”.


En la Argentina contrajeron el VIH por fármacos contaminados por lo menos 208 de un total de 1200 hemofílicos, hasta que se estableció un control efectivo de los productos. No es posible por ahora calcular cuántos de ellos se infectaron a partir de febrero de 1984.


Actualmente, todos los concentrados antihemofílicos están protegidos contra el VIH, pero sigue habiendo diferencia entre los que se consumen en los países centrales y en los periféricos: “En los países ricos se emplean concentrados obtenidos por ingeniería genética, donde toda contaminación es imposible; cuestan el doble de los que usamos en los países en desarrollo, que siguen siendo derivados plasmáticos: están inactivados por un doble método que incluye el calor y detergentes; son muy seguros aunque, claro, siempre puede aparecer un virus resistente”, explicó Pérez Bianco.

 

Página/12 - Buenos Aires, 23/5/2003

Gays y lesbianas de la ciudad, uníos



Con la reglamentación publicada en el Boletín Oficial, Buenos Aires se convirtió en la primera ciudad de América latina en reconocer las parejas homosexuales. El trámite se hará en el Registro Civil. Habrá firma ante un oficial, aunque no ceremonia como en el casamiento: los invitados deberán esperar afuera. Tampoco habrá libreta. En 40 días ya se podrá sacar turno.

Eduardo Videla


Los invitados no podrán entrar en la sala, como en los casamientos convencionales por civil, pero aguardarán afuera y, si cabe, arrojarán arroz. Porque si bien no será un casamiento, al fin y al cabo tendrá el sello de una unión producto del amor. El escenario de la escena será la sede central del Registro Civil porteño, en la calle Uruguay, y ocurrirá a mediados de julio de este año, plazo máximo para la puesta en marcha del registro de uniones civiles que acaba de ser reglamentado por el gobierno porteño. La norma abre la posibilidad, por primera vez en una ciudad de América latina, de que puedan formalizar su situación ante la ley las parejas del mismo sexo, pero también los convivientes heterosexuales a los que no les cabe el matrimonio civil, de manera que puedan recibir un tratamiento similar al de los cónyuges en los ámbitos donde rijan las normas de la ciudad. La reglamentación, publicada el jueves, incluye un avance respecto de la ley sancionada en diciembre: sólo uno de los miembros de la pareja deberá acreditar el domicilio en la ciudad de Buenos Aires. En el Registro Civil porteño estiman que este año podrían formalizarse “unas cinco mil uniones civiles”.

 

“En unos cuarenta días vamos a abrir la inscripción de las parejas interesadas, para dar turnos, y a mediados de julio estará todo listo para que se celebre la primera unión civil”, dijo a Página/12 Félix Pelliza, director del Registro Civil porteño. Ese día, los flashes y las cámaras apuntarán hacia la pareja gay que hará historia, al convertirse en la primera en formalizar su unión ante la ley.


Uno de los que aspira a estar allí es César Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y uno de los promotores de la ley. No estará solo como militante de la causa gay sino, por sobre todo, como miembro de esa primera pareja histórica, porque “la lucha en la que participé –dice– no es solo política sino personal”. “Seguimos cada una de las instancias de la ley, desde la promulgación hasta la reglamentación, y le acercamos algunas propuestas a la gente que estuvo encargada de la redacción”, afirmó el titular de la CHA.


La ley 1004, que establece la figura de la unión civil, fue sancionada en la madrugada del 14 de diciembre último por la Legislatura porteña y promulgada luego por el jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra. El proyecto fue elaborado por la jueza Graciela Medina y presentado en la Legislatura por el diputado Roque Bellomo.


La norma establece la creación de un registro público, exclusivo para uniones civiles formadas “libremente por dos personas, con independencia de su sexo u orientación sexual”. La posibilidad de inscribirse en ese registro les otorga a las parejas homosexuales el derecho de obtener un certificado que acredite la convivencia y con él, el acceso a una serie de beneficios, en especial, si se trata de empleados del gobierno de la ciudad: podrán acceder a la obra social porteña, tendrán acceso a créditos en común, y gozarán de días de licencia por enfermedad de la pareja. En cambio, no tienen derecho a la herencia, a una pensión por fallecimiento, o a la adopción, que se rigen por leyes nacionales.


Los requisitos para la inscripción en el registro son residir en la ciudad de Buenos Aires y acreditar, con testigos, por lo menos dos años de convivencia. Los miembros de la pareja no pueden ser menores de edad y si han estado casados, deben divorciarse previamente. Lo mismo ocurre si alguno de ellos formó previamente una unión civil: antes de contraer un nuevo compromiso, debe disolver el anterior.


La reglamentación, dictada a través del decreto 556/03, publicado el 15 de mayo último, establece un plazo de 60 días corridos a partir de esa fecha para la puesta en funcionamiento del Registro Público de Uniones Civiles. “En principio, se va a hacer con entrega de turnos, que se van a poder solicitar dentro de 40 días”, informó a este diario el director del Registro Civil porteño, el organismo encargado de confeccionar el registro y realizar los trámites. “Por ahora, lo seguro es que el lugar, tanto para los turnos como para el acto de unión civil va a ser la sede de Uruguay 753, aunque se prevé habilitar oficinas en dos o tres CGP, en Belgrano, Recoleta y, probablemente, en Caballito. Luego se extenderá a otros, de acuerdo con la demanda”, informó el funcionario.


Pelliza advirtió que “de ninguna manera el Registro Civil piensa en algo similar a la celebración de un matrimonio”. “Será un acto ante un oficial público, formal y solemne, en una oficina, no en la sala donde se celebran los matrimonios”, explicó. Cigliutti, en cambio, imagina que será “toda una celebración”. Por lo pronto, no habrá libretas de unión civil sino certificados que acrediten la inscripción.


En el Registro Civil estiman que al principio habrá “una gran demanda de la comunidad homosexual, que es la que ha peleado por este derecho, pero luego se van a sumar las parejas heterosexuales”. En las oficinas de la CHA tienen archivadas centenares de consultas sobre cómo hacer el trámite. “Estábamos esperando que salga la reglamentación para poder responderlas”, dice Cigliutti.


Como requisito –según establece la ley– los solicitantes deben acreditar mediante por lo menos dos testigos “una relación de afectividad estable y pública con residencia en la ciudad de Buenos Aires por un período mínimo de dos años. La reglamentación autoriza al oficial público encargado de la ceremonia a exigirle el domicilio porteño solo a uno de los miembros de la pareja. “Este fue uno de nuestros reclamos, porque se sabe que la actualización del DNI no es una tradición entre los argentinos”, argumentó Cigliutti.


“La reglamentación de esta ley es un inmenso paso adelanto, no tanto por el hecho en sí sino porque se destraba un mecanismo que muchas veces es usado para evitar poner en marcha leyes que quizás molestan”, destacó Nelly Minyersky, docente e investigadora de la Facultad de Derecho de la UBA. Buenos Aires ha dado un paso que se extenderá con el tiempo a otros puntos del país: “Ya hay una ley aprobada en Río Negro y un proyecto del ARI en la provincia de Buenos Aires. También estamos promoviendo propuestas similares en Córdoba y Mendoza”, aseguró Cigliutti, convencido más que nunca de que la pelea recién empieza.


Página/12 - Buenos Aires, 20/5/2003

“Ahora sí puedo tener hijos”

 

 

Victoria Ginzberg

Horacio Pietragalla Corti respiró hondo, apretó la mano de su novia, que estaba sentada a su lado, y leyó en voz alta: “Quiero contar esta dura y gratificante experiencia que la vida y Dios eligió para mí, debido a que no existe verdadero hombre sin verdadera identidad”. Hace dos meses Horacio Pietragalla Corti creía que se llamaba de otra manera, pero ahora sabe que es hijo de desaparecidos y que fue secuestrado cuando era un bebé. Ayer, en una conferencia de prensa en la sede de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, contó su historia. “Es duro enterarte cómo mataron a tu mamá y a tu papá, la búsqueda de un cuerpo que no está, pero todo se gratifica con saber la verdad. Ahora puedo tener una vida sana, tener hijos”, dijo como mensaje a otros jóvenes que piensan que pueden ser hijos de desaparecidos.


Fue la primera conferencia de prensa en la que las Abuelas de Plaza de Mayo anuncian que un nieto recuperó su identidad estando él presente. Resulta que la de Horacio es la historia de una búsqueda mutua. Eso, y las características peculiares que hacen que cada encuentro sea único, como cada biografía, hicieron que Horacio estuviera allí, ayer, con sus rulos morochos y su imponente altura, para hacer emocionar a las Abuelas.


Horacio nació el 11 de marzo de 1976. Su papá, Horacio Pietragalla, fue asesinado en Córdoba en 1975 y a su mamá, Liliana Corti, la mataron en un operativo efectuado en una casa en Villa Adelina el 5 de agosto de 1976. Horacio estaba en ese lugar y fue secuestrado por los militares. Según él mismo narró, fue entregado a la familia que lo crió por el represor Hernán Tetzlaff, quien se apropió de otra hija de desaparecidos, Hilda Victoria Montenegro. “Mi madre del corazón, una mujer que trabajaba como empleada de un teniente coronel, se interesó por mí ya que yo estaba destinado a una pareja, familiar de este sujeto, la cual, arrepentida, dejó atrás tal encargo”, contó Horacio desde su carta leída en la sede de Abuelas.


“El día que confirmé que mis padres eran desaparecidos y asesinados por la Triple A y la última dictadura militar que nos tocó sufrir a todos los argentinos, no fue tan sorprendente para mí, ya que el tiempo, el destino y el presentimiento me fueron preparando para esta noticia”, afirmó el joven. El 11 de marzo pasado Horacio se enteró de que era hijo de desaparecidos. No lo sabía, pero era su cumpleaños. Ese día habló con el secretario del juez federal Roberto Marquevich, Walter Rodríguez, quien le dio la orden para que se realizara el análisis genético pero, además, consiguió que una persona cercana a Tetzlaff ratificara su sospecha.


Horacio, que trabaja como repositor en un supermercado, dijo que desde chico intuía que no encajaba en su familia. “Dentro mío había un presentimiento extraño que fue creciendo junto a mí. Siempre busqué un parecido físico con alguien debido a que tengo rasgos y cualidades muy distintas a ellos, nunca encontré una respuesta convincente, aumentando más mi presentimiento”, aseguró. Desde hace mucho tiempo la duda para él no era si era adoptado o no, sino si era o no hijo de desaparecidos. La cercanía de Tetzlaff, que vivió desde siempre en su mismo edificio, acrecentó sus sospechas. El represor, que actualmente está internado en un hospital, fue condenado a ocho años de prisión por la apropiación de Montenegro. La abogada de Abuelas, Alcira Ríos, informó que ya fue citado a declarar en la causa Pietragalla, en la que también será juzgado.


El joven habló ante micrófonos y cámaras de televisión con voz clara. Mostró a todos las fotos que lo congelaban bebé en los brazos de su mamá. La seguridad que transmitía, al margen de los más que comprensibles nervios, hacía creer que el vértigo o el pánico que padecen, en algún momento, todos los chicos apropiados, ni siquiera lo hubieran rozado. Sin embargo, Horacio necesitó de un empujón para dar el primer paso y acercarse a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi). La ayuda, aunque parezca un poco cursi decirlo –pero en rigor es la verdad– se la dio el amor. Magalí –que lo acompañó ayer, como durante toda su búsqueda– y sus ganas de formar una familia con ella hicieron quese decidiera a disipar sus dudas. Eso sí, una vez que tomó la resolución, no titubeó. “Soy Horacio Pietragalla Corti y voy para allá”, fue lo que dijo cuando llamó a Abuelas apenas supo los resultados de sus análisis de ADN.


“La confirmación genética no fue más que una felicidad interminable. Ese mismo día conocí a mi familia biológica. Fue tan fuerte, tan maravilloso, como si los hubiera esperado o buscado todos estos años. Me confesaron y comprobé el parecido con mi madre y padre, me enteré de la clase de personas que eran, su lucha por un país más justo e igualitario, su amor que se fortaleció con la muerte de un hijo, sus muertes. La lucha de mis abuelos por encontrarme, las preguntas incansables de mis tíos y primos de dónde podría yo estar”, dijo Horacio antes de agradecer a las Abuelas, a sus familias de crianza y biológica y a sus papás desaparecidos. Mientras hablaba, la casa de las Abuelas se cargaba de emoción. Buscarita Roa, que recuperó su nieta hace tres años, se levantaba los anteojos para secarse las lágrimas. Reina Waisberg, que aún no encontró a su nieto, no se las limpiaba. Al lado de Horacio, Estela Carlotto sonreía con ojos brillantes.

 

–¿Justificás que tu mamá te haya llevado a un lugar peligroso? –le preguntó a Horacio una periodista, en la conferencia de prensa, en alusión a la casa de donde lo secuestraron y mataron a su madre. –Para mí ése no era un lugar peligroso, peligrosa era la Argentina –contestó y se ganó el aplauso de los presentes.


Horacio posó para las cámaras con las Abuelas (“de no tener ninguna pasé a tener como cuarenta”) y con otros jóvenes que recuperaron su identidad y que, como planea hacer él, trabajan ahora en la institución: “Lo hago por el pibe que está mirando, que es un pibe grande, como yo. Le digo que no lo dude, esto se siente adentro”.

 

Página/12 - Buenos Aires, 10/5/2003

Qué cambió

 


Sergio Moreno


Un día después de la elección del 10 de octubre de 2001, cuando el voto bronca irrumpió como un grito desde casi el 40 por ciento de los electores argentinos, el entonces presidente Fernando de la Rúa, con la sagacidad y cintura política que lo hicieron famoso, se animó a categorizar –por obvio consejo de sus asesores– que él y su gobierno no habían competido en esa elección, que nada habían influido sus acciones en ese corcoveo de clara, legítima y oportuna insatisfacción electoral. La necedad de aquellos juicios abonó el camino que durante el 20 y el 21 de diciembre de ese mismo año regaron de sangre la Plaza de Mayo y otras ciudades del país dejando a 30 muertos, casi una decena de ellos asesinados por la cadena de mandos que terminaba en el propio ex presidente, y batiendo las aspas del helicóptero Sikorsky en los techos de la Casa Rosada, que lo alejó del poder y de todo tipo de vida política para siempre.


Un día antes, un abarcador cacerolazo comenzó a mutar en otra forma de aquel voto bronca claro y sólo sordo para los necios: desde sectores de la clase media citadina, a los que se sumaron aquellos que quedaron con sus ahorros atrapados en el siniestro engendro caballista del corralito y los desocupados y piqueteros, nació entonces la consigna “que se vayan todos”, adoptada enseguida por núcleos de vecinos que se dieron modos precarios de organización en las asambleas barriales y por varias agrupaciones políticas.


A poco menos de un año y medio de aquella épica urbana, poco queda ya de las asambleas –mayoritariamente cooptadas por partidos de la izquierda criolla, o enfrascadas en discusiones comarcales– y su consigna insignia, “que se vayan todos”, fue apropiada por algunos sectores piqueteros, uno de los cuales intentó el domingo pasado ensayar algún festejo pensando erróneamente que ese día verían renacer en las urnas a aquel leitmotiv. También un grupo de esa izquierda vio, sufrió, y añoró aquel tiempo de protesta blanca y de boletas electorales con dibujitos de Clemente.


Las sociedades devienen, como el río de Heráclito, y, muchas veces, suelen cuidarse, preservarse. Instinto de supervivencia, le llamarán los darwinianos. Los fenómenos políticos son tan complejos como la trama social que los compone, los atraviesa y les da forma. De aquel casi 40 por ciento de voto bronca a este menos de tres por ciento obtenido el pasado domingo, hay un camino de mutación sin que ello signifique haber desterrado del todo aquella consigna del que se vayan todos. Obviamente, el resultado no sólo no tiene la flamígera excitación de aquella arenga, pero no deja de ser otro mensaje de cambio y deseo para que, al menos, se vayan unos cuantos.


La elección del domingo pasado tiene y seguirá teniendo múltiples lecturas. Una de ellas es que aproximadamente el 54 por ciento de la ciudadanía votó por dirigentes nuevos, e introdujo caras frescas en el escenario electoral argentino: más allá de los gustos, convicciones, intereses y militancias personales del lector, es dable reconocer que Néstor Kirchner, Elisa Carrió y Ricardo López Murphy son –cada uno en un lugar distinto (algunos más distinto que otros) del pensamiento– nuevos actores en el escenario mayor de nuestro teatro criollo. Los comicios pasados afirmaron como tales, también, a nuevos emergentes: Felipe Solá en la provincia de Buenos Aires, Hermes Binner en Rosario y la provincia de Santa Fe y, si se quiere, reposicionó a Aníbal Ibarra en la Ciudad de Buenos Aires.


No superar los 55 años no es garantía de nada, la historia está llena de jóvenes que la humanidad hubiera agradecido que no llegasen a viejos. Pero gran parte de los argentinos vio en esta nueva generación una chance de salvar la institucionalidad, zaherida tras la huida de De la Rúa y los sucesivos y efímeros minigobiernos que le siguieron, y puesta en duda por los niveles de pobreza, desazón y angustia por los que atraviesa la Nación.


Finalmente, la mutación del que se vayan todos –racional, cautelosa, medida– retoma su virulencia con otros personajes en el mismo mensaje del electorado: Carlos Menem (a quien le gustan tanto las parábolas plumíferas del vuelo de las águilas y los aleteos gallináceos) comenzó su canto del cisne; Raúl Alfonsín fue copartícipe de la catástrofe de la UCR de la mano de su pollo –para seguir con las metáforas avícolas– Leopoldo Moreau. Sólo Eduardo Duhalde quedó parado, y bien firme, con alguna chance de futuro político.


No es poco para un país que hace casi un año y medio recogía a treinta muertos de las calles, se incendiaba el Congreso de la Nación y quien debía conducir a la patria huía por los techos. La historia sigue y habrá que ver si estos “jóvenes” no se transforman en viejos carcamanes de las conductas políticas, más allá de la edad que tienen.

 

Página/12 - Buenos Aires, 30/4/2003

Radiografía del aborto en la Argentina

 


Mariana Carbajal

El ministro de Salud, Ginés González García, reveló ayer que “por las últimas estimaciones” aumentó el número de abortos provocados en el país a “más de medio millón al año”. “Es una cifra enorme”, evaluó. El ministro se refirió al tema para fundamentar la necesidad de implementar el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable que firmará el presidente Eduardo Duhalde en los próximos días, a pesar de la oposición de la Conferencia Episcopal Argentina.

 

El problema del aborto es serio porque se está practicando cada vez en peores condiciones, con riesgos cada vez mayores para la salud de las mujeres. Datos oficiales a los que accedió este diario muestran que en cinco años crecieron un 46 por ciento las hospitalizaciones por complicaciones de abortos; con picos de aumento de 148 por ciento en San Luis, 143 por ciento en La Rioja y 103 por ciento en Santiago del Estero. El viernes, en la principal maternidad de Santiago, el banco de sangre quedó completamente vacío por la cantidad de transfusiones que debieron realizar por el excesivo número de abortos.


Ginecólogos y obstetras de las provincias señalaron que el crecimiento se ve particularmente entre adolescentes, muchas de las cuales están perdiendo útero y ovarios por la gravedad de los cuadros con que ingresan a la guardia. Las causas de semejante salto obedecen a la imposibilidad de las mujeres de acceder a anticonceptivos –por falta de información, por no poder comprarlos y por no contar en los hospitales locales con programas que los provean gratuitamente– y por el “uso a granel” de un medicamento para tratar úlcera que se ha convertido en el nuevo método abortivo de los sectores medios empobrecidos que antes podían pagar un aborto seguro en un consultorio clandestino y hoy llegan con hemorragias a las salas hospitalarias.


El incremento surge del análisis de los cifras de egresos hospitalarios del sector público de todo el país que acaba de publicar la Dirección de Estadísticas del Ministerio de Salud y corresponden a 2000, últimos datos disponibles. La información se difunde cada cinco años y detalla las altas en los hospitales según cada diagnóstico médico. Los egresos por complicaciones de aborto se venían manteniendo estables: en 1990 fueron 53.871 y en 1995, 53.978. Pero cinco años después ocurrió el gran salto: los registros de 2000 muestran que llegaron a 78.894, la cifra más alta de la historia argentina. El incremento no fue homogéneo en todo el país: llegó a 148 por ciento en San Luis, a 143 por ciento en La Rioja, a 103 por ciento en Santiago del Estero, a 70 por ciento en la provincia de Buenos Aires, a 69 en Santa Cruz, y a 62 por ciento en Misiones. Como consecuencia del agravamiento de las condiciones socioeconómicas a partir de diciembre de 2001 es presumible que las cifras actuales sean aún peores.


El aumento está alimentado por un marcado incremento de abortos en menores de 20 años, según señalaron médicos de las principales maternidades provinciales. Del total de egresos por complicaciones de abortos del año 2000, 555 correspondieron a niñas de 10 a 14 años, y 11.015, a adolescentes de 15 a 19. “Las estimaciones históricas sobre abortos en el país tienen un piso de 250.000 al año y un techo de 450.000. Nunca antes se había calculado que superaran el medio millón”, señaló a este diario Silvina Ramos, investigadora en temas de salud reproductiva del Cedes sobre el dato revelado por el ministro. Para Ramos, el notable aumento de las internaciones por abortos responden a dos causas: “una mayor cantidad de abortos y a la vez un aumento de los abortos que se realizan en peores condiciones”. En cambio, el número de nacimientos no ha variado a lo largo del tiempo: ronda los 700.000 anuales.


Un relevamiento realizado por este diario entre médicos de diversas provincias detectó un panorama más negro que el que dejan ver lasestadísticas y encontró que una de las causantes del incremento de las internaciones es la droga nisoprostol, que se vende para tratar úlceras, pero que como también se usa para ablandar el cuello uterino en abortos terapéuticos legales, las mujeres de sectores medios empobrecidos –que tal vez antes podían ir a un consultorio privado– la están tomando o colocándola en la vagina para conseguir el mismo efecto y causarse ellas mismas la interrupción del embarazo no deseado. El medicamento debe venderse con receta duplicada o triplicada, según cada jurisdicción, pero las farmacias lo fraccionan y entregan pastillas por unidad a un valor que oscila entre 10 y 30 pesos, lo que lo ha convertido en uno de los métodos abortivos más extendidos de los últimos años.


El caso más paradigmático es el de Santiago del Estero, donde el gobierno del matrimonio Juárez se opone férreamente a la promoción de políticas de planificación familiar. En la Maternidad Regional Ramón Carrillo, la más grande por cantidad de partos de la provincia, las internaciones por abortos aumentaron 67 por ciento de 1998 a 2002, al pasar de 959 a 1500 en los últimos cuatro años –según una investigación realizada por el jefe del servicio, Martín Costas– cuando se producen 6750 partos anuales. Los registros indican que cada vez son más las adolescentes que abortan. “Esto es consecuencia de la falta de programas de salud reproductiva y del uso a granel del nisoprostol; no hay forma de pararlo. Para colocar un DIU se exige un trámite engorroso y se entregan sólo a las mujeres de más de 35 años y de más de 7 hijos”, reveló Miguel Curioni, secretario de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Santiago del Estero. “El viernes último, el jefe de Hemoterapia de la maternidad me informó que no tenía más sangre en el banco porque se había vaciado por la cantidad de transfusiones por abortos que se habían realizado”, agregó Curioni.


En Jujuy, “hemos tenido muchas jóvenes de menos de 20 años que llegan con complicaciones tan graves por abortos provocados que les tenemos que sacar el útero y los ovarios”, informó Ricardo Cuevas, jefe de Ginecología del Hospital Pablo Soria, de San Salvador, el más importante de la capital. A la última la atendió la semana pasada: tenía 18 años. Es tal la magnitud de este tipo de cuadros en adolescentes que Cuevas acaba de solicitar a la dirección del hospital la compra para ese grupo etario de tratamientos de reemplazo hormonal con estrógenos habitualmente recomendados para las mujeres que ingresan a la menopausia. El año pasado, el especialista atendió un aborto incompleto de una niña de 10 años y la semana pasada un parto de otra de 14. En 2001, en esa maternidad se produjeron 3300 partos y se atendieron 2501 abortos incompletos. “Los métodos abortivos que se usan son los más primitivos, desde meterse un tallo de perejil hasta una sonda de goma; las más pudientes compran el nisoprostol. El problema es que recién en noviembre recibimos anticonconceptivos de la Nación, antes no teníamos nada para entregarles”, detalló.


En el Hospital Perrando, de Resistencia, que recibe al 40 por ciento de las parturientas de Chaco, tienen 5 a 6 ingresos por aborto diarios, puntualizó Gustavo Agolti, médico de guardia y director del Programa de Salud Reproductiva de la provincia. Allí los egresos por aborto aumentaron un 45 por ciento en 5 años.


“El aborto en las provincias del NOA es una realidad acuciante”, evaluó María Mohedano, miembro de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Tucumán. Las estadísticas marcan un aumento de los egresos hospitalarios por aborto del 33 por ciento en esa provincia. Pero para Mohedano, la cifra esconde un importante subregistro. “Seguramente no muestra la realidad, sin dudas debe ser más alto”, opinó. “Ante la imposibilidad de poder reglamentar un programa de salud reproductiva en Tucumán hemos decidido en la Sociedad cambiar la metodología y recetar los anticonceptivos como un medicamento más”, precisó. Para Jorge Charalambopoulos, jefe del consultorio de Procreación Responsable de la Maternidad Sardá, de Capital Federal, el aumento de internaciones por abortos está estrechamente vinculado a la falta de programas de planificación familiar en las provincias y al deterioro de las condiciones socioeconómicas de la población. “Por razones ideológicas, a los funcionarios les resulta más fácil repartir leche y comida que dar anticonceptivos. En el 2002, en el consultorio que dirige tuvieron un incremento de consultas del 25 por ciento. “Nunca hemos tenido un aumento tan importante. Una de las razones fue que muchas mujeres que pensaban tener otro hijo cambiaron de opinión y resolvieron cuidarse con algún método. Si esta misma situación se da en otras provincias, sin posibilidad de recurrir al sector público para recibir un anticonceptivo, la misma mujer se embaraza y puede abortar”, indicó.

 

Página/12 - Buenos Aires, 21/1/2003

Murió el amigo del whisky y la tortura

 


Dirigió uno de los más notorios campos de concentración de la dictadura, especializado en quebrar prisioneros con sus tormentos. Llegó a la Rosada por el golpe palaciego contra Viola. Soñó con ser un caudillo y embarcó al país en la locura de Malvinas. El informe Rattenbach pidió que lo fusilaran y el Ejército lo condenó a 12 años de prisión. Pagó con seis, fue indultado por Menem

Fernando Cibeira

El ex dictador Leopoldo Fortunato Galtieri, de 76 años, murió ayer a la madrugada en el Hospital Militar, víctima de un cáncer de páncreas. Galtieri cumplía arresto domiciliario desde julio del año pasado, luego de que se negara a declarar por el secuestro, tortura y asesinato de 18 militantes de Montoneros sucedido a principios de 1980. Galtieri formó parte del grupo de militares que dio el golpe de marzo del ‘76, pero si por algo quedará en las páginas negras de los manuales de historia será por su disparatada decisión de invadir las Malvinas en 1982, lo que derivó en un conflicto bélico desigual con Gran Bretaña. Esa guerra sin ton ni son le costó la vida a 649 jóvenes argentinos, pero Galtieri jamás se arrepintió.


Ayudado por los engañosos vahos del whisky, en su momento cumbre Galtieri se imaginó inmortalizado en calles, estatuas y plazas. Ya había dejado atrás su sangriento paso por la jefatura del Segundo Cuerpo del Ejército, con sede en Rosario, puesto que ocupó entre 1976 y 1979. Allí organizó el centro de detención conocido como Quinta de Funes, que tenía como objetivo infiltrar a los Montoneros.


En diciembre de 1981, ya como comandante en jefe del Ejército, confabuló para desplazar a Roberto Viola de la presidencia de facto de la Nación. El autogolpe lo colocó al frente de la Casa Rosada. Un asesor de seguridad del presidente Ronald Reagan, Richard Allen, lo definió entonces como “un general majestuoso”. Al fin y al cabo, un legítimo producto de esa factoría de dictadores asesinos que fue durante décadas la Escuela de las Américas, ubicada en Georgia, Estados Unidos.


Pero los yanquis no sabían del plan de Galtieri, de cómo se saldría del molde. El 2 de abril de 1982 ordenó la invasión a las islas, decisión que marcaría la parábola de su encumbramiento y destitución en el lapso de 74 días. Pero tuvo su momento, el 10 abril, ante una multitud en Plaza de Mayo. Su trabada dicción daba cuenta de su inveterada afición al scotch, su mayor compañía al momento de tomar decisiones. “Si quieren venir que vengan, que les daremos batalla”, arengó Galtieri y fue ahí que soñó con la posteridad. Días antes, la dictadura militar había tenido su primera protesta masiva en un acto organizado por la CGT y ahora, gracias a su jugada magistral, la misma Plaza de Mayo lo vitoreaba. “Las urnas están bien guardadas”, se había jactado una vez ante un periodista adicto. Se imaginaba un futuro de dictador eterno.


Los sueños duraron lo que una borrachera. Margaret Thatcher vio su propio filón y mandó su poderosa tropa al Atlántico Sur a enfrentar a un ejército improvisado y amateur. Estados Unidos se olvidó de los elogios a Galtieri y apoyó a su aliado histórico, con lo que la contienda quedó sellada de antemano. El 14 de junio se firmó la rendición y tres días después, en calzoncillos y al pie de su cama, Galtieri apenas si pudo oponer alguna resistencia al jefe del Estado Mayor, general José Vaquero, que le venía a pedir la renuncia.


Condena e indulto


El informe Rattenbach –la investigación realizada por el Ejército en 1982– recomendó que se condenara a Galtieri a degradación y fusilamiento debido a la forma irresponsable con la que manejó el conflicto. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas fue mucho más benévolo y lo condenó a sólo 12 años de prisión. En tanto, en el Juicio a las Juntas Militares, fue absuelto en la causa por la desaparición de 711 personas mientras estuvo a cargo de la jefatura del II Cuerpo y del aparato represivo en Rosario. Permaneció detenido en Magdalena apenas seis años, hasta que en 1990 Carlos Menem lo incluyó en la primera tanda de indultos.


Ya en libertad, el ex general no renunció a la vida social, una manera provocadora de demostrar que no tenía de qué arrepentirse. Casado con Lucía Gentile, padre de tres hijos y con cinco nietos, Galtieri apareció en las revistas de actualidad tomándose vacaciones en la costa y prestándose sonriente a las fotos. También le gustaba participar de los desfiles en el Día del Ejército y hasta una vez se atrevió a tomar el chocolate por el 25 de Mayo en el Edificio Libertador.


La reactivación de las causas por violaciones a los derechos humanos alteraron su tranquilidad. En 1995, el arrepentido ex jefe de inteligencia de la policía rosarina, Adolfo Salman, declaró que en 1977 Galtieri había asesinado a una pareja en un operativo ficticio bestial: estando dopados en un auto, primero los fusiló y después les tiró un paquete de trytol.


En marzo de 1997, el juez de la Audiencia Nacional de España, Baltasar Garzón, libró su orden de captura internacional por los cargos de “terrorismo, genocidio, asesinato y detención ilegal”, responsabilizándolo por las muertes de los ciudadanos españoles Víctor Labrador, su hijo Palmiro y su nuera Edith Koatz. Para la sentencia, Garzón tuvo en cuenta el testimonio del ex cónsul español en Rosario, Vicente Montesinos, quien se entrevistó con Galtieri cuando estaba al mando del II Cuerpo. “En toda guerra mueren inocentes, como sucedió con los bombardeos sobre Alemania”, fue la respuesta que le dio el general. El gobierno de Menem rechazó el pedido de captura pero Galtieri no pudo volver a salir del país.


Por un tiempo pudo esquivar las condenas pero no las citaciones. En 1999, Galtieri debió declarar ante el Tribunal Federal de Santa Fe por el secuestro y muerte de Blanca Zapata, ocurrida en febrero de 1977. En mayo de 2001, lo volvieron a citar por la desaparición de Alejandro Pastorni, un psiquiatra chupado en agosto de 1976 en Rosario. Poco después la Justicia italiana le inició un expediente junto a Jorge Videla y Emilio Massera por la desaparición de 11 ciudadanos italianos en el marco del llamado Plan Cóndor, que coordinó las acciones de represión ilegal entre los regímenes militares del Cono Sur.


Final preso


Finalmente, el 12 de julio del año pasado, el juez federal Claudio Bonadío lo procesó junto a otros ex militares, policías y agentes de inteligencia en una causa en la que investigaba la desaparición de 18 militantes de Montoneros ocurrida durante la contraofensiva que esa organización planeó entre 1979 y 1980. Entre las víctimas se contaron el miembro de la conducción de Montoneros Horacio Campliglia, y los hijos del escritor David Viñas y del actor Marcos Zucker, Lorenzo Viñas y Ricardo Zucker, respectivamente.


Debido a sus problemas de salud, Galtieri recién se presentó en tribunales ocho días más tarde y se negó a declarar. Bonadío lo dejó detenido en el Hospital Militar pero poco después le concedió el beneficio del arresto domiciliario. Con todo, en su departamento de Chivilcoy y Tinogasta, en Villa Devoto, Galtieri tuvo varios escraches, tanto de organizaciones de derechos humanos como de ex combatientes.


En agosto del año pasado, lo operaron por primera vez de un cáncer de páncreas que lo había demacrado. Su estado delicado duró hasta el sábado a la noche, cuando debió ser internado de urgencia. “Se agravó considerablemente en las últimas semanas”, explicó la jefa de guardia del Hospital Militar, teniente coronel Alicia Amato. Además del problema en el páncreas se le sumó una afección vascular. De acuerdo con el parte médico, Galtieri murió a las 4.15 de la madrugada por paro cardiorrespiratorio mientras se encontraba inconsciente. Sus familiares decidieron no velarlo y sus restos serán inhumados hoy a las 11 en el panteón militar del cementerio de Chacarita.

 

Página/12 - Buenos Aires, 13/1/2003

Pobres que les dan a los pobres

 

 

Una cartonera recibió una carta desesperada de un comedor infantil en Tucumán. Durante un mes, con ayuda de asambleístas, se reunió casi una tonelada de alimentos más juguetes y ropa, que esta noche salen en tren para ser entregados personalmente

Irina Hauser

El plan es encontrarse en la estación de Retiro al anochecer. Están acostumbrados a andar en tren. Lo hacen todos los días, de José León Suárez a Capital, ida y vuelta. Pero éste será un viaje bien distinto. No durará una hora, sino un día y una noche enteros. Y el destino será Tucumán. Esta vez los cartoneros no llevarán papeles y cartones sino una montaña de alimentos para gente que, explican, tiene muchas menos posibilidades que ellos de rebuscárselas. Son cerca de 900 kilos de comida, más ropa, juguetes y algunos medicamentos que ellos mismos se encargaron de juntar a lo largo de un mes en algunos barrios porteños –con ayuda de asambleas populares– y también entre sus propios vecinos de las zonas carenciadas del conurbano donde viven.


Una carta que recibió Isabel Zerda, una cartonera que tiene parientes en Tucumán, fue el motor de esta historia. Eran cinco líneas muy directas en las que la directora del jardín-comedor Conejitos Felices, del barrio tucumano Juan Pablo II, imploraba una “donación de mercadería” porque ya no tiene qué darles de comer a los 100 chicos que recibe por día. El pedido primero descolocó a los recuperadores de basura del Tren Blanco, que en realidad padecen el mismo problema. Pero enseguida se organizaron para conseguir cosas, estimulados por dos delegadas cartoneras, Lidia Quinteros y Norma Flores, a quienes no les pareció una misión imposible.


Los pobres les piden a los pobres, y los pobres dan. “Es porque no confiamos, no queremos intermediarios, y menos políticos, preferimos manejar esto nosotros mismos”, explica Lidia desde una de las mesas de la vereda de la parrilla al paso que está en la esquina de Crámer y Teodoro García, a unos metros de la estación Colegiales. En la misma ronda planifican con ella la travesía a Tucumán algunos asambleístas: Ricardo La Guidara, Aníbal Rodríguez, su hijo Rubén y Andrés Pérez Esquivel.
También está Carlos Sosa, el dueño del boliche, que tuvo ahí en la puerta durante varias semanas una caja con un cartelito explicativo para que los vecinos hicieran donaciones. Además les prestó a los cartoneros su tarjeta para comprar leche en un supermercado mayorista con algunas contribuciones de dinero que recibieron. Sosa, con una camisa azul desabotonada hasta la mitad, ofrece una bandeja con pizza, una de sus especialidades, aseguran los demás. Pregunta cuán crocante está la masa, le preocupa que esté en el punto justo, y anuncia que posiblemente se sumará a los viajeros.


“Nosotros vivimos la falta de comida muchas veces en carne propia, pero nos las podemos arreglar bastante vendiendo cartón. Allá en Tucumán la gente no tiene las mismas posibilidades, por eso queremos ayudarlos”, dice Lidia, dedicada al cirujeo desde que perdió su trabajo de oficial zapatera en una fábrica. “Decidimos ir nosotros a llevar personalmente todo lo que juntamos porque sabemos que si no las cosas no llegan a su destino. Queremos garantizar la entrega. Tenemos muy mala experiencia con punteros del peronismo”, advierte la mujer, haciendo sonar en un vaso sus uñas largas, con esmalte fucsia saltado y un cortejo de varios anillos.


Norma, madre de cinco hijos, dos de los cuales viven en Tucumán con su hermana, fue una de las primeras en recibir la carta del comedor. Sugirió sacar fotocopias y empezó a repartirlas entre la gente del barrio Independencia, la villa de emergencia donde vive. “Reaccionaron muy bien y empezaron a traer, sobre todo paquetes de polenta”, relata esta mujer que lleva ocho años de cartonera. Ella y Lidia hablaron con más gente para intentar conseguir cosas en las estaciones y sus alrededores. “Pero en un momento pensamos que se podía juntar mucho más, y fuimos a pedir ayuda a varias asambleas”, cuenta.
Algunos cartoneros ya se conocían con la asamblea de Colegiales. Fue a raíz de un apriete policial del que los rescataron los caceroleros cuando pasaban cerca y de casualidad notaron que algo pasaba. Después hicieron muchas actividades en conjunto. “Para organizar la colecta le pedimos ayuda también a otras asambleas como las de Chacarita, Colegiales, Villa Ortúzar, Palermo Viejo, Bajo Belgrano, Altos de Palermo y Ballester”, enumera Lidia.


La caja en la que la parrillita de Sosa cobijó en las últimas semanas los aportes del vecindario ya está cerrada y embalada, cerca de la mesa. Frente a Lidia está sentado Joos Heintz, un matemático suizo de barba canosa, quien solía ir a la asamblea de Palermo, fuma en pipa y habla un castellano perfecto aunque con acento extranjero. Es profesor de la UBA y cuando se enteró del proyecto de los cartoneros se le ocurrió mandarle una carta a un grupo de colegas de la comunidad científica e incluso al decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Pablo Jacovkis. Los convocó a una reunión especial, con la esperanza de que la institución no sólo apoyara la colecta sino que los académicos pudieran hablar con los cartoneros y enterarse de las condiciones en que trabajan y viven “con posibilidades de que aportemos soluciones como científicos o con nuestros conocimientos o capacidades analíticas”, decía el texto de Heintz en alusión a cuestiones como la polución. El encuentro finalmente se hizo, se llamó “los papers junto al cartón” y generó otra pata importante de aportes solidarios.


Así los cartoneros llegaron a juntar 100 kilos de azúcar, 100 kilos de leche, 60 de sal, fideos, arroz, harina, polenta, flanes en polvo y jugos, ropa y juguetes, entre otras muchas cosas. Parte de los alimentos los compraron con dinero donado. Otro tanto lo llevó gente suelta. Y la empresa TBA les dio aceite, harina y 30 metros cuadrados de chapa para poder hacerle un techo al jardín-comedor, al que ya casi no le queda nada cubierto. Los cartoneros consiguieron también pasajes, a partir de gestiones con TBA y NOA Ferrocarriles.


El contingente que partirá hoy a la noche estará integrado por siete cartoneros y cinco asambleístas barriales. Entre ellos circula un temor secreto a que les saqueen lo que llevan, como pasó en diciembre con un cargamento de comida que envió un grupo de bibliotecarias bonaerenses y como les han contado que pasó en otras oportunidades. Por eso quieren asegurarse cada movimiento, y la intención es llevar todo al jardín-comedor apenas lleguen a Tucumán, en la misma noche del sábado. “Si esto nos sale bien, que no debería ser de otra manera porque lo hacemos de buena fe, lo vamos a repetir para gente de otros lugares que lo necesite”, se prepara Norma.
“A mí se me puso la piel de gallina –añade– cuando me dijeron que los nenes del comedor no tenían ni pan para tomar la leche. Nosotros los cartoneros, que no tenemos nada, queremos mostrar que el que quiere ayudar a que las cosas cambien, puede.”

 

Página/12 - Buenos Aires, 10/1/2003

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