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El agua, derecho de todos
Julia Báez
Uruguay marcó un parteaguas en la defensa de los recursos naturales a escala mundial al convertirse en el primer país que declara el agua como un bien humano fundamental, cuyo uso debe preservarse constitucionalmente con políticas de Estado. Además, para enojo de los neoliberales que se impusieron en la última década en América Latina, el agua en este país no podrá ser privatizada. La noticia pasó prácticamente desaparecida porque el plebiscito a través del cual 62% de los uruguayos se pronunció por defender su vital líquido se realizó el 31 de octubre, de manera simultánea a los comicios presidenciales en los que resultó ganador el líder socialista Tabaré Vázquez. Así, en un mismo día, este "paisito", como cariñosamente lo define el escritor uruguayo Eduardo Galeano, generó dos hechos históricos: el triunfo inédito de la izquierda que por primera vez encabezará la presidencia, y la respuesta masiva al plebiscito en materia de agua y saneamiento.
Los resultados de la consulta superaron en mucho las expectativas de los promotores del plebiscito, que se daban por satisfechos con llegar a la meta de que 50% de los electores que participaran en la contienda presidencial incluyeran la boletita marcada por un "sí" que avalaba la reforma constitucional en materia de agua y saneamiento. María Selva Ortiz, integrante de la organización no gubernamental Redes y una de las principales promotoras de la consulta, explicó que el plebiscito prevé reformas a los artículos 47 y 188 de la Constitución, para establecer que el agua es un recurso natural esencial para la vida y que el acceso al vital líquido y su saneamiento constituyen "derechos humanos fundamentales". A partir de esta modificación, cuya puesta en marcha le tocará al gobierno de izquierda que iniciará el 1 de marzo del próximo año, el Estado se verá obligado a generar una política global de agua y saneamiento, con base en estrictos mecanismos de conservación del medio ambiente y con miras al legado que se dejará a las futuras generaciones.
La reforma también implica el establecimiento de prioridades para el uso del agua por regiones a través de cuencas y obliga a que, en lo que se refiere a la prestación del servicio, se antepongan las razones sociales a las económicas. "El servicio público de saneamiento y el servicio público de abastecimiento de agua para el consumo humano serán prestados exclusiva y directamente por personas jurídicas estatales", propone uno de los párrafos de la reforma. De esa manera, y a contracorriente de los mecanismos que se vienen aplicando en el mundo, el agua uruguaya no sería de ninguna manera factible de privatizar. El dato no es menor en un país que posee parte de la segunda reserva natural de agua dulce más importante del mundo, el Acuífero Guaraní, el cual comparte con Argentina, Brasil y Paraguay, y cuya operación es ambicionada por empresas trasnacionales. Selva Ortiz precisó que el único país del mundo que define constitucionalmente al agua como un bien preciado para la humanidad es Sudáfrica, pero no impide su privatización ni demanda estrictas políticas de Estado en la materia.
La trascendencia de la consulta uruguaya se basa en que podrá servir de ejemplo para que otros países cuiden institucionalmente el vital líquido, cuya escasez, según los expertos, provocará las guerras de este siglo, en sustitución del petróleo. Al saliente y derechista gobierno de Jorge Batlle no le gustó para nada la iniciativa, porque pensaba ampliar el proceso de privatización del servicio del agua, que hasta ahora empresas españolas habían podido operar únicamente en Maldonado, uno de los 19 departamentos en los que está dividido el país. Uragua, la empresa de capitales españoles que trabaja en Maldonado, intentó un chantaje de último minuto y un día antes del plebiscito amagó con retirarse del país si la consulta triunfaba, porque ya no tendría las condiciones legales necesarias para trabajar. El mensaje de fondo era la eterna amenaza de la fuga de inversiones con la que las empresas trasnacionales suelen presionar a los países latinoamericanos. Los uruguayos, sin embargo, no tuvieron miedo y se volcaron a las urnas para mostrarse en un ejemplo de valentía, dignidad y responsabilidad y defender así uno de los más valiosos recursos naturales de la humanidad.
La Jornada - México D.F., 12/12/2004 |
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Aguas de octubre
Eduardo Galeano
Un par de días antes de que al norte de América se eligiera al presidente del planeta, al sur de América hubo elecciones y hubo plebiscito en un país ignorado, un país casi secreto, llamado Uruguay. En esas elecciones ganó la izquierda, por primera vez en la historia nacional; y en ese plebiscito, por primera vez en la historia mundial, el voto popular se opuso a la privatización del agua y confirmó que el agua es un derecho de todos.
El movimiento que encabeza Tabaré Vázquez acabó con el monopolio compartido de los dos partidos tradicionales, que venían gobernando el Uruguay desde el origen del universo. -Yo creía que habíamos ganado los blancos, pero ganamos los colorados -se escuchaba decir, así o a la inversa, en cada elección. Por oportunismo, sí, pero también porque después de tanto cogobernar, blancos y colorados se habían convertido en un partido único disfrazado de dos.
Harta de que le tomaran el pelo, la gente hizo uso del poco usado sentido común. Se preguntó la gente: ¿Por qué prometen cambios y otra vez nos invitan a elegir entre lo mismo y lo mismo? ¿Por qué no hicieron esos cambios si llevan una eternidad en el gobierno? El vicepresidente del país llegó a la conclusión de que este pueblo preguntón no es inteligente. Nunca se había hecho tan evidente el abismo que separaba al país real de los discursos cazavotos. En el país real, país malherido, donde sólo se multiplican los emigrantes y los mendigos, la mayoría optó por taparse los oídos ante el discurserío de estos marcianos compitiendo por el gobierno de Júpiter con altisonantes palabras venidas de la Luna.
Ninguno de los dueños del poder tuvo la honestidad de confesar: -Estamos jodidos todos ustedes.
Hace treinta y pico de años, brotó el Frente Amplio en estas llanuras del sur. "Hermano, no te vayas", exhortaba el nuevo movimiento: "Ha nacido una esperanza". Pero la crisis fue más veloz que esa esperanza, y aceleró la hemorragia de población que ha vaciado de jóvenes al país. Al fin del sueño de la Suiza de América, empezaba la pesadilla de la pobreza y la violencia. La espiral de la violencia culminó en la dictadura militar, que convirtió a Uruguay en una vasta cámara de torturas. Después, cuando volvió la democracia, los políticos dominantes exterminaron lo poco que quedaba del sistema productivo y convirtieron a Uruguay en un gran banco. El banco quebró, como suele ocurrir con los bancos cuando los asaltan los banqueros, y nos quedamos llenos de deudas y vacíos de gente. Ahora hasta los dentistas se quejan: "Poquita gente, poquitos dientes".
En todos esos años, de desastre en desastre, hemos perdido una multitud. Los jóvenes son los que más se han ido, a buscar trabajo en otros suelos, bajo otros cielos. Y para más inri, no contento con expulsar a los muchachos, este sistema esclerótico les prohíbe votar. Uruguay es uno de los pocos países donde no pueden votar los que viven en el extranjero, ni en los consulados ni por correo. Parece inexplicable, pero tiene explicación. ¿A quién votarían esos votos? Los dueños del país sospechan lo peor. Tienen razón.
En el acto final de su campaña, el candidato a la vicepresidencia por el Partido Colorado anunció que si la izquierda ganaba las elecciones, todos los uruguayos serían obligados a vestir igual, como los chinos en la China de Mao. El fue uno más entre los muchos involuntarios agentes de publicidad de la izquierda triunfante. Ni el más sacrificado de los militantes ha hecho tanto por la victoria como los tribunos de la patria que alertaron a la población contra el inminente peligro de que la democracia cayera en manos de tiranos enemigos de la libertad y delincuentes enemigos de la democracia, terroristas, secuestradores y asesinos. Fueron denuncias de gran eficacia: cuanto más atacaban a los diablos, más votos sumaba el infierno. En gran medida gracias a esos heraldos del apocalipsis, y a su verba tronante, la izquierda ha logrado ganar, en primera vuelta, por mayoría absoluta. La gente votó contra el miedo.
También el plebiscito del agua fue una victoria contra el miedo. La opinión pública uruguaya sufrió un bombardeo de extorsiones, amenazas y mentiras. Votando contra la privatización del agua, íbamos a sufrir la soledad y el castigo y nos íbamos a condenar a un porvenir de pozos negros y charcos malolientes. Como en las elecciones, en el plebiscito ha vencido el sentido común. La gente ha votado confirmando que el agua, recurso natural escaso y perecedero, debe ser un derecho de todos y no un privilegio de quienes pueden pagarlo. Y la gente ha confirmado, también, que no se chupa el dedo y sabe que más temprano que tarde, en un mundo sediento, las reservas de agua serán tanto o más codiciadas que las reservas de petróleo. Los países pobres, pero ricos en agua, tenemos que aprender a defendernos. Más de cinco siglos han pasado desde Colón. ¿Hasta cuándo seguiremos cambiando oro por espejitos?
¿No valdría la pena que otros países sometieran el tema del agua al voto popular? En una democracia, cuando es verdadera, ¿quién debe decidir? ¿El Banco Mundial o los ciudadanos de cada país? ¿Los derechos democráticos existen de veras, o son las frutillas que decoran una torta envenenada? Unos años antes, en 1992, también el Uruguay había sido el único país del mundo que había sometido a plebiscito la privatización de las empresas públicas. El 72 por ciento votó en contra. ¿No sería democrático plebiscitar las privatizaciones en todas partes, habida cuenta de que comprometen el destino de varias generaciones?
Los latinoamericanos hemos sido educados, desde hace siglos, para la impotencia. Una pedagogía que viene desde los tiempos coloniales, enseñada por militares violentos, doctores pusilánimes y frailes fatalistas, nos ha metido en el alma la certeza de que la realidad es intocable y no tenemos más remedio que tragar en silencio los sapos nuestros de cada día. El Uruguay de otros tiempos había sido una excepción. Contra la herencia del no hay caso y del no se puede, y contra la costumbre de confundir el realismo con la obediencia y la traición, este país supo tener educación laica y gratuita antes que Inglaterra, voto femenino antes que Francia, jornada de trabajo de ocho horas antes que Estados Unidos y divorcio antes que España (70 años antes que España, para ser exactos). Ahora estamos empezando a recuperar aquella energía creadora, que parecía perdida en la larga noche de la nostalgia. Y nada mal nos vendría tener muy en cuenta que aquel Uruguay de los tiempos fecundos fue hijo de la audacia, no del miedo.
Fácil no será. La implacable realidad no demorará en recordarnos la inevitable distancia que separa lo que se quiere de lo que se puede. La izquierda llega al gobierno en un país roto, que en tiempos muy pasados estuvo a la vanguardia del progreso universal y hoy hace cola entre los de más atrás, un país fundido, endeudado hasta los pelos y sometido a la dictadura financiera internacional, que no vota pero veta. Tenemos un reducido margen de maniobra y movimiento. Pero lo que en soledad resulta difícil, y hasta imposible, puede ser imaginado, y hasta realizado, si nos juntamos con los países vecinos como hemos sido capaces de juntarnos con los vecinos del barrio.
En la primera manifestación de la historia del Frente Amplio, que lanzó un río de gente a las calles, alguien había gritado, entre asustado y feliz, desde la multitud: -¡Apeligramos ganar! Treinta y pico de años después, se dio.
Este país está irreconocible. Del fue al es, del es al será: la gente, que andaba tan descreída que ya ni en el nihilismo creía, ha vuelto a creer, y cree con ganas. Los uruguayos, melancólicos, quedados, que a primera vista parecemos argentinos con valium, andamos bailando en el aire. Tremenda responsabilidad para los triunfadores. Para quienes fueron votados, y para quienes los votamos. Habrá que cuidar, como la hoja que cuida al fruto, este renacimiento de la fe, esta refundación de la alegría. Y recordar cada día cuánta razón tenía don Carlos Quijano, cuando decía que los pecados contra la esperanza son los únicos que no tienen perdón ni redención.
Brecha - Montevideo, 1/1/2004 |
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Sin vueltas
Martín Granovsky
Fueron 33 años esperando esas 12 palabras. A las 10 de la noche Tabaré Vázquez salió al balcón del Hotel Presidente y las dijo: “Festejen, uruguayos, festejen, que la victoria es de ustedes. Gracias, muchas gracias”. La coalición de la izquierda y el centroizquierda del Uruguay estaba ganando la Presidencia en la primera vuelta en un triunfo histórico y aplastante que coronó una construcción iniciada en 1971. La plaza Independencia explotó en un festejo que a la medianoche seguía, interminable, en el centro y en los barrios, con sonido de tamboriles y ritmo de candombe. “Y ya lo ve, y ya lo ve, es presidente Tabaré”, cantaba la gente envuelta en las banderas azules, blancas y rojas de la coalición Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría. También gritaba “Uruguay”, con las sílabas bien marcadas, como en la cancha. Y “Soy del Frente/ soy del Frente/ del Frente yo soy”. Por supuesto, figuró otra consigna: “El pueblo/ unido/ jamás será vencido”. En algunos parlantes de la avenida 18 de Julio se escuchaba, como en una letanía, a Mercedes Sosa cantando “cambia, todo cambia”. También había parlantes con canciones de Los Olimareños y otros con la voz de Alfredo Zitarrosa.
El comando electoral de Tabaré recibió los primeros números a las cuatro de la tarde, cuando faltaban tres horas y media de votación. Una encuesta telefónica de mil casos realizada por la empresa Mori le daba un 51,3 por ciento de votos con un 6 por ciento que no había contestado el sondeo. Si, como es habitual, se tomase en cuenta que ese último porcentaje votara en la misma proporción que el resto, debería agregarse alrededor de un 3 por ciento al 51,3. Daba un 54,6. Con un margen de error del 2,6, en el peor de los casos el Frente estaba obteniendo el 52 por ciento de los votos, cuando sólo necesitaba el 50 por ciento más un voto para ser gobierno sin necesidad de segunda vuelta. Después la consultora agregó otros 500 casos, y la cifra subió un 1 por ciento más. Y con las primeras informaciones de los fiscales propios no les quedó ninguna duda no sólo a los dirigentes de la coalición sino a los otros dos candidatos, el colorado Guillermo Stirling y al blanco Jorge Larrañaga: el Frente no sacaría menos del 51 o el 52 por ciento.
Poco antes de las once de la noche Vázquez volvió al balcón. Recordó al general Líber Seregni y de nuevo pidió, cada vez más sonriente debajo de su pelo cano peinado al jopo, enfundado en un saco azul con pantalón gris y corbata también azul, que los uruguayos “festejen, festejen”. Ya sonaba a complicidad con los miles que estaban ahí abajo y habían empezado a hacerlo el sábado a la mañana, recorriendo Uruguay a fuerza de bocinazos. El senador Danilo Astori, ya designado ministro de Economía, anunció irónicamente que la historia seguirá hoy al mediodía. “Habrá un breve descanso matinal que se va a imponer por la vía de los hechos”, dijo. A esa altura los uruguayos ya disfrutaban del fin de la doble veda, la que impedía beber alcohol y la que no los dejaba estallar porque todavía podían tener alguna lejana sospecha de que la segunda vuelta era posible.
En la plaza, Jorge, de 22 años, contó a Página/12 que vende tarjetas de teléfono y que votó por primera vez. Puso una boleta del Frente porque, dijo, “estamos podridos de estar así”. A saber: “Somos tres gatos locos y estamos cagados de hambre”. A su lado, Natalia, 19, estudiante de Arquitectura, zapatillas rojas y movimiento de candombé perpetuo, dijo que ninguno de los dos era militante del Frente Amplio. “Militantes no, votantes”, informó.
–¿Y
qué hacen envueltos en banderas?
José Mujica, ex tupamaro, hoy senador, posible ministro de la Producción, tiene 70. Le preguntaron si ahora, después del triunfo, iba a descansar. Vale la pena reproducir su respuesta entera, porque pinta bien a este político práctico con frases camperas y una obsesión a lo Lula por decir las cosas con mucha sencillez: “No, no, yo no descanso. Yo duermo de parado. Me comí un montón de años de cana y a las dos horas, cuando salí, ya estaba militando. Como ahora. No sé lo que se viene. Se viene un ventarrón. Yo sé que es mucho más fácil soñar que poder construir, y seguramente que en nuestro horizonte hay futuras frustraciones. Pero no voy a traicionar a mi pueblo. Lo poco o mucho que me quede lo voy a poner. Y cuando no pueda más me moriré o me acostaré abajo de un árbol. Soy un viejo antiguo: no voy a permitir maricones que lagrimeen al lado mío. Los pobres piden poco. Pero piden. Lo primero es comida para los gurises que tienen anemia, porque después nos van a costar más”.
El gran fiasco de las elecciones son los colorados, que gobernaron Uruguay durante casi toda su historia, en alternancia o a veces en alianza con los blancos. Es la peor situación de uno de los dos partidos en los últimos 170 años, y tal vez el final del bipartidismo o el comienzo de un bipartidismo nuevo, entre la izquierda y los blancos. A la medianoche el languideciente Jorge Batlle, que pasará a la historia con esta derrota colorada, llamó a Vázquez para acordar una entrevista entre sus colaboradores para el arranque de la larga transición de cuatro meses. Con sólo el 9 por ciento de los votos escrutados, la coalición de izquierda había cumplido uno de sus pronósticos: “Que se van, se van”, decían sus candidatos en la campaña. Se fueron.
Página/12 - Buenos Aires, 1/11/2004 |
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La esperanza copó las calles
Luis Bruschtein
“A redoblar muchachos, la esperanza, a redoblar, porque el corazón no quiere entonar más retiradas”, comenzaron a cantar cientos de miles de voces con ritmo de candombé. Y el tono fue subiendo hasta que esos cientos de miles de uruguayos que hicieron ayer el acto político más grande de su historia terminaron cantando a voz en cuello. El acto de cierre de campaña del Frente Amplio fue una impresionante demostración de fuerza y entusiasmo en un país donde el entusiasmo tenía certificado de defunción. Doce y más cuadras de la avenida Libertador, desde la 18 de Julio hasta la Legislatura, con veredas y calles aledañas incluidas, fueron el cauce de un océano de banderas uruguayas y las tricolores azul, blanca y roja del Frente Amplio que saludaron a los dos únicos oradores, el candidato a vice, Rodolfo Nin Novoa, y el candidato presidencial, Tabaré Vázquez.
Desde temprano en las esquinas más importantes de la ciudad de Montevideo se instalaron puestos de propaganda de los frentistas, que vendían desde banderas hasta retratos de sus líderes más conocidos, tupamaros, comunistas, socialistas y progresistas, pasando por llaveros, libros, pines, propuestas programáticas y boletas para votar. Y por la tarde comenzaron a escucharse bocinazos de los automóviles y camionetas embanderadas que recorrían la ciudad y la gente comenzó a concentrarse.
Como si toda la Avenida de Mayo, desde la Casa Rosada hasta el Congreso se hubiera llenado de gente. Un palco inmenso de tres niveles con la foto de Tabaré Vázquez que decía “Cambiemos”, “El Uruguay de la gente”, fue la cabecera del acto. El nivel intermedio fue ocupado por los más de cuarenta dirigentes del Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría. Fueron presentados a medida que iban subiendo, y Mariano Arana, el intendente de Montevideo, junto con Pepe Mujica, el veterano dirigente tupamaro, fueron los que se llevaron las mayores ovaciones, además de los dos candidatos. Los manifestantes llegaron desde temprano en pequeños grupos. No se formaron grandes columnas, ni tampoco hubo grandes carteles que identificaran a los distintos sectores que conforman la alianza. Pero cada grupo llevaba numerosas banderas y flameadores, algunos con los números de lista de sus candidatos. “Soy del Frente, soy del Frente...” con la tonada futbolera, era uno de los temas más cantados o el atronador “Y ya lo ve, y ya lo ve, el presidente es Tabaré” con que fue recibido el candidato izquierdista.
La energía desplegada, la alegría y el entusiasmo de los manifestantes contrastaban de alguna manera con sus expectativas: “No digo que vaya a cambiar todo –explicó Alejandro Rodríguez, de 29 años– pero que cambie un poquito, trabajo nomás, que repunte el país, los que somos del Frente sabemos que va a ser lento, yo le doy diez años por lo menos”. Alejandro marchaba con un grupo de muchachos y chicas estudiantes de Agronomía, él lleva también una bandera argentina, porque nació en Buenos Aires, hijo de exiliados. Y las respuestas se repetían en el mismo sentido. Tabaré, un obrero metalúrgico de 52 años, que camina con su familia, festeja en forma anticipada: “De hecho ganamos hoy con este acto –afirma–. Pero no podemos pedir el cielo de la noche a la mañana con el agujero que nos van a dejar. Lo más importante es reactivar lo antes posible la industria, créditos con poco interés para el agro y la pequeña industria y la aplicación del plan de emergencia que se votó por unanimidad en el congreso del Frente Amplio”. Tabaré aclara que no es militante, sino simplemente votante, simpatizante, pero conoce el programa que votará. De hecho, los puntos que mencionó fueron los ejes del discurso de Tabaré Vázquez pocos minutos después. En general, la irrupción electoral del Frente expresa también un alto grado de politización de los electores, que están empapados de las propuestas, conocen a los dirigentes y apuestan al funcionamiento democrático de la alianza, que fueron puntos centrales también del discurso del candidato.
Antes de los discursos, se cantó el himno uruguayo, acompañado por una orquesta sinfónica improvisada con músicos de todas las orquestas del país. Luego subieron más de 300 representantes de la cultura, entre los que estaban el murguero Canario Luna, Daniel Viglietti y Pepe Guerra, del mitológico dúo Los Olimareños. Cantaron “A redoblar” con el público y finalizaron con grito de “El pueblo, unido, jamás será vencido”, coreado por la multitud, que fue calculada por Nin Novoa en medio millón de personas. Más allá de la cifra real, el comentario entre los periodistas locales fue que, por la asistencia, se trató no sólo del acto más importante del Frente Amplio, sino de la historia del Uruguay. Entre el público y contagiado por el entusiasmo estaba el intendente de Morón, Martín Sabbatella, que hizo una recorrida con Arana y regresará el domingo para los festejos.
Los oradores del Frente Amplio son en general pausados, poco agitativos, más bien didácticos, y hasta se diría que contrastan con el entusiasmo del público. Nin Novoa habló en ese tono, pero al finalizar, cuando empezó la ovación de la gente, se le quebró la voz y juró por la bandera uruguaya y la del Frente cumplir con el mandato por el que será elegido. Tabaré Vázquez habla como si estuviera dando una charla. Camina por el escenario y cada tanto repite la muletilla “miren uruguayos y uruguayas”. Comenzó con los agradecimientos, entre los que se destacaron a los que viajaron para votar, a quienes les expresó su decisión de que recuperen “sus derechos cívicos y puedan votar donde residan”. La diáspora es un tema obligado. Nin Novoa vivió en el exterior, y de los manifestantes elegidos al azar por Página/12, uno era nacido en Argentina, la esposa de Tabaré, el metalúrgico, había vivido diez años también de este lado del Río de la Plata, y otra señora, Gladys, de 59 años, explicó que “la parte de la familia que vive en el exterior no pudo venir”.
El otro agradecimiento destacado fue para el recientemente fallecido general Líber Seregni, que condujo al Frente desde su fundación, 33 años atrás. Tabaré habló sobre el programa del Frente, cuyo puntos eran conocidos por los asistentes, el “Uruguay justo, humano y solidario, el Uruguay social y productivo, con libertad y dignidad”. Y declaró: “la esperanza ya venció al miedo”. Adelantó que ya todas las encuestas lo dan como ganador en la primera vuelta. Y pidió a sus seguidores que no salgan a festejar el domingo hasta después de las 20. “¡Festejen uruguayos, los llamo a festejar el primero de noviembre!”, finalizó. En realidad, todos esperan que los festejos comiencen el sábado y se continúen hasta el lunes. Ayer a la noche, los tambores de las batucadas siguieron escuchándose hasta tarde en la ciudad.
Página/12 - Buenos Aires, 28/10/2004 |
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“No administrar sino cambiar”
Luis Bruschtein
“En lo que nos dan todas las encuestas ya tenemos aseguradas la mayoría en las dos Cámaras –afirma Roberto Conde, secretario general del Partido Socialista uruguayo y diputado por el Frente Amplio– y en tres de las cinco encuestadoras también logramos la mayoría para ganar el presidente en la primera vuelta.” La diferencia entre las dos mayorías, con las mismas cifras, obedece a que en los porcentuales para legisladores no se incluyen los votos en blanco y anulados, en tanto que esos votos juegan en la elección presidencial. Se presume que habrá un tres por ciento de votos anulados y en blanco. Conde señala que a pesar de que desde hace bastantes años la representación legislativa del Frente Amplio es de alrededor del 40 por ciento, hasta ahora nunca se alteró la alternancia política entre los dos partidos históricos, que siempre se abroquelaron frente a la alianza izquierdista. “En las leyes importantes siempre votaron juntos –afirma–, por eso es que, a pesar de la importancia de nuestra representación parlamentaria, no puede decirse que hayamos tenido un rol de árbitro.”
“El sistema político uruguayo, por lo menos desde el ‘85, expresa esa dualidad entre los tres partidos de derecha: Blanco, Colorado e Independiente, y por otro lado el Frente con sus siete partidos de izquierda.” Conde subraya que “usamos el término ‘izquierda’ para remarcar que no accedemos al gobierno para administrar mejor la crisis, sino para generar cambios cualitativos”. Aunque aclara que “todos tenemos una conciencia muy clara de que estamos regulados por un estado de derecho y en forma unánime en el Frente acatamos ese estado de derecho”. Sobre este punto, afirma que tiene dos lecturas: “Una, que el debate entre derecho burgués o estado de clase no es un debate vigente en términos doctrinarios. Pero en la vida práctica sabemos que debemos llevar adelante reformas profundas para democratizar el papel del Estado y las instituciones, lo que implica una reforma política profunda, incluyendo la reforma de la propia Constitución para descentralizar el poder y generar ámbitos permanentes de participación ciudadana”.
Con respecto a las perspectivas de un gobierno del Frente Amplio, el dirigente socialista uruguayo sostiene que “tendrá un carácter histórico porque será la primera vez que la izquierda acceda al gobierno en Uruguay”. Y estima que “todos los analistas, incluyendo un informe de la embajada norteamericana, dan por descontado que el FA llegará al poder por un período mínimo de diez años y yo creo que pueden ser más, porque estamos en el final de un ciclo histórico. Los partidos tradicionales están agotados y tendrán que sufrir un proceso de transformación que incluso puede significar su desaparición”.
Y con respecto a la responsabilidad de la izquierda uruguaya en ese panorama, sostiene que “tiene una extraordinaria fortaleza ideológico programática y pese a las condiciones imperantes, desfavorables, va a poder cumplir su programa; no es una frase de campaña, es lo que pensamos. Partimos de una ecuación básica: en Uruguay podrían vivir confortablemente 15 millones de habitantes, entonces, pensamos que es posible que los 3,5 millones que viven en la actualidad puedan alcanzar un buen estándar de vida”.
Página/12 - Buenos Aires, 24/10/2004 |
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“Ganaremos ahora o nunca”
Eduardo Tagliaferro
En Uruguay se acercan momentos de definiciones. En 40 días se realizan las elecciones presidenciales. Como pocas veces, el Frente Amplio, con la candidatura de Tabaré Vázquez, está cerca de ganar las presidenciales. Tal vez le falten uno o dos puntos para triunfar en primera vuelta. Los frenteamplistas trabajan para que los uruguayos que viven en la Argentina crucen el charco. En esta entrevista con Página/12, Eleuterio Fernández Huidobro, senador por el Frente y uno de los fundadores del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, señala que el FA es la expectativa de los pobres y también de los empresarios y de la gente del campo.
–¿Cómo
definiría la campaña del Frente Amplio?
–¿Con
nombre y apellido, a quiénes señalan los uruguayos como responsables?
–¿Con
qué discurso se presenta Larrañaga?
–Al
margen del aumento cuantitativo, ¿cómo ve al Frente Amplio a lo largo de
estos años?
–¿Crecen
por virtudes propias o por desgaste de los otros?
–¿Qué
expectativas tienen los sectores empresarios?
–El
vaciamiento vino de la mano de los negocios sucios que dominaron la
Argentina en los ’90.
–La
construcción del Frente Amplio a lo largo del tiempo es similar a la del
PT de Brasil. ¿Qué diferencias y qué similitudes tienen?
–¿Cuántos
votos aportan los uruguayos que viven en la Argentina?
–¿Cuáles
serían las medidas prioritarias para un gobierno del Frente?
–¿Cuánto
los favorece el contexto regional?
–¿Cuál
es su recuerdo del fallecido Liber Seregni?
Página/12 - Buenos Aires, 13/9/2004 |
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Tradición antiprivatista
Pablo Long
En medio de la campaña electoral que culminará el 31 de octubre con la elección de un nuevo presidente, los uruguayos participan de un debate nacional con miras a un plebiscito en el que decidirán, ese mismo día, si se incorpora a la Constitución una cláusula que establezca la propiedad estatal del agua y la prohibición absoluta de privatizar su gestión. El texto propuesto por la Comisión Nacional de Defensa del Agua y la Vida (CONADAV) plantea que los recursos existentes en el territorio del país y su subsuelo "forman parte del dominio público estatal", y que los servicios de saneamiento y de agua potable "serán prestados exclusiva y directamente por personas jurídicas estatales".
La CONADAV, nacida a instancias de la Federación de Funcionarios de Obras Sanitarias del Estado (FFOSE), está integrada por la central sindical PIT-CNT, una treintena de organizaciones no gubernamentales, el izquierdista Frente Amplio y dirigentes políticos y sociales de diferente extracción. De obtenerse una mayoría del 50% más un voto, el incipiente proceso de privatizaciones iniciado en el 2001 por el gobierno del presidente Jorge Batlle será anulado. "La situación del agua es grave en todo el mundo y no conocemos ni un ejemplo de una privatización que haya servido para mejorar la calidad de vida. Por el contrario, vienen acompañadas de mayor marginación social, precarización de la calidad de vida de los humildes, aumento de tarifas y deterioro del ambiente", dijo Carlos Sosa, secretario general de la FFOSE. "La filosofía de nuestra propuesta puede resumirse así: donde no hay agua no hay vida, el agua debe ser vista como un bien social que debe llegar a donde sea rentable invertir y a donde no sea rentable, a quien pueda y a quien no pueda pagar por ella", explicó Adriana Marquisio, vicepresidenta de la FFOSE.
La idea de crear la CONADAV surgió en julio de 2002 entre los pobladores de la franja costera que se extiende al este de Montevideo, en el departamento de Canelones. Entonces, el gobierno se proponía concesionar allí el servicio de agua, tal como lo había hecho un año antes en el exclusivo balneario de Punta del Este y el departamento de Maldonado. "Los vecinos conocían la experiencia de las empresas españolas Uragua y Aguas de la Costa en Maldonado, donde prestan un servicio deficiente a un costo 10 veces mayor al del resto del país, y que meses antes habían inyectado en la red agua contaminada con colibacilos, lo que obligó a OSE a recomendar que antes de usarla el agua fuera hervida", recordó Sosa. La FFOSE le dio forma a la idea de los vecinos, junto a ellos conformó la CONADAV y se lanzó a buscar apoyos. Encontró una inmediata respuesta favorable en la central sindical, en las asociaciones estudiantiles, en grupos sociales y de ambientalistas y en el Frente Amplio y el senador Jorge Larrañaga, hoy candidato presidencial del Partido Blanco.
El proyecto de reforma constitucional, redactado por el abogado Guillermo García Ducchini y revisado por los juristas más reconocidos del país, prevé un agregado al artículo 47 de la Carta Magna que dice: "Las aguas superficiales, así como las subterráneas integradas en el ciclo hidrológico, con excepción de las pluviales, constituyen un recurso unitario subordinado al interés general, que forma parte del dominio público estatal como Dominio Público Hidráulico". En un intento de ridiculizar la propuesta, el ex presidente Julio María Sanguinetti (1985-90 y 1995-2000), del derechista Partido Colorado, dijo que "con esta reforma la izquierda busca que se conozca a Uruguay como el país que estatizó la lluvia y los manantiales". La reforma también contempla una disposición especial que fija que la vuelta al Estado de los servicios privatizados "no generará indemnización por lucro cesante", es decir que Uragua y Aguas de la Costa —subsidiarias de Aguas de Barcelona y Aguas de Bilbao— no serán resarcidas por los daños eventuales que sufrirían al cesar la concesión de 30 años que les había dado el gobierno.
"Estamos ante un hecho verdaderamente revolucionario, Uruguay será el primer país que en medio de la crisis global del agua establecerá la propiedad y gestión estatal de ese recurso esencial", dijo el senador Rodolfo Nin Novoa, candidato vicepresidencial del Frente Amplio, favorito para ganar las elecciones de octubre. Para habilitar el plebiscito la CONADAV entregó a la Asamblea General Legislativa un total de 282,776 firmas —poco más de lo exigido constitucionalmente— obtenidas en la visita puerta a puerta, en mesas instaladas en calles y paseos públicos, y entre los uruguayos residentes en el exterior.
Los uruguayos tienen una rica tradición antiprivatista. En 1992, el 72% de los votantes rechazó un plan que proponía la venta de las empresas estatales. En diciembre del 2003, el 62.3% se opuso a la privatización de la petrolera ANCAP. Pese a ello, los gobiernos se han valido de distintos ardides para realizar privatizaciones parciales. El compromiso del Frente Amplio y de Larrañaga —que aún mantiene su apoyo pese a la oposición de la derecha de su partido y sus eventuales aliados en un ballottage— parece garantizar el triunfo de la reforma. "Podríamos asegurar que en octubre Uruguay habrá fijado constitucionalmente la propiedad estatal de todas las aguas", dijo el encuestador César Aguiar.
Noticias Aliadas - 2/9/2004 |
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Tierras en manos extranjeras
Pablo Long
Hasta hace dos años los hermanos González plantaban trigo y criaban vacas en un campo del departamento uruguayo de Soriano, en la frontera fluvial con Argentina. Endeudados con el estatal Banco de la República, se vieron forzados a vender sus tierras a una sociedad argentina. Hoy ya no hay ganado ni espigas doradas en "La Herencia"; allí, reina la soja.
El sector agrario uruguayo padece una profunda crisis que ha hecho que el 10% del territorio nacional sea hoy propiedad de ciudadanos y sociedades anónimas extranjeras. Consecuentemente, se operó un fenómeno de concentración de la propiedad rural, que ha llevado a que en sólo tres décadas haya desaparecido el 40% de las explotaciones agropecuarias. Según la Dirección General de Registros (DGR), en el 2003 se vendieron casi 500,000 Ha, que equivalen a siete veces la superficie del departamento de Montevideo —664 km²— donde se encuentra la capital del país. De aquel medio millón de hectáreas, el 22.5% fue comprado por brasileños, el 16% por argentinos y el 17.9% por europeos (una sociedad española y una sociedad holandesa). Es decir que el 56.4% de las tierras vendidas fue a parar a manos extranjeras y sobre un 28% de los otros compradores la autoridad oficial no se pudo determinar el origen de los capitales.
Al igual que en años anteriores, los brasileños se concentraron en la región fronteriza noreste del país. Los argentinos compraron en el oeste, en los departamentos limítrofes con costas sobre el río Uruguay. Los primeros se interesaron en las plantaciones de arroz, los segundos se instalaron para cultivar soja. "Podría decirse que estamos ante una invasión pacífica. A través de sus sociedades anónimas o de compradores individuales, Brasil y Argentina han penetrado en el país, prolongando sus territorios nacionales en suelo uruguayo", dijo Fernando Laviste, un productor del departamento occidental de Río Negro.
Del total de las operaciones de compra realizadas por extranjeros, el 74% corresponde a sociedades anónimas. "De tal forma, ahora no sabemos quiénes son los dueños de los campos, son personas jurídicas anónimas, lo que alimenta la posibilidad de fraudes y lavado de dinero", dijo el senador Carlos Julio Pereyra, del Partido Blanco. "Los banqueros que en los últimos años estafaron a sus ahorristas también invirtieron el dinero robado en tierras compradas a través de sociedades que les aseguraban el anonimato", recordó Pereyra. El senador brega desde hace años por cambiar la norma que permite que las sociedades anónimas sean titulares de establecimientos agropecuarios. Propone otra que exija que la tierra esté a nombre de personas físicas.
"La extranjerización de la tierra a través de grupos anónimos provoca el desmembramiento del tejido social. Estas grandes corporaciones desplazaron a la familia rural y, como vienen con fines especulativos, también están desplazando al campesinado", dijo Ronald Rivoir, presidente de la Sociedad Rural de Colonia, departamento limítrofe con la Argentina. "Esa gente expulsada del campo era socia de clubes deportivos, participaba socialmente en muchas actividades, colaboraba con entidades sociales o con la escuela, y esa gente no está más porque debió vender para saldar sus deudas. En su lugar ahora tenemos sociedades que no dejan ni un peso en el país, que hasta contratan sus seguros en el exterior", dijo Rivoir.
La central sindical PIT-CNT, la Asociación Rural del Uruguay —que agrupa a productores medianos— y el izquierdista Frente Amplio —el partido con mayores posibilidades de ganar las elecciones de octubre — han advertido sobre la gravedad de este proceso y reclaman la intervención del Estado y la prohibición de las sociedades anónimas como titulares de explotaciones rurales. El gobernante Partido Colorado, el Partido Blanco —a excepción del senador Pereyra— y la Federación Rural, gremio de grandes terratenientes, están en las antípodas. "No nos oponemos a las sociedades extranjeras, bienvenidas sean", dijo el presidente Jorge Batlle ante un grupo de productores que protestaba durante la inauguración de una muestra rural. El gobierno es consecuente con lo que dice. No le otorga recursos al Instituto de Colonización para que pueda hacer uso de la prioridad de compra que le confiere la ley 11.029 de 1948, y distribuir la tierra entre los aspirantes a colonos. Y el Banco de la República sólo ofrece los campos que confisca a los productores endeudados.
Hace más de tres décadas que se viene observando este proceso de extranjerización de la tierra, pero se acentuó en los últimos cuatro años. Según el operador inmobiliario Alejandro Blasina, los capitales de las grandes corporaciones llegan al Uruguay con fines especulativos o para aprovechar las ventajas impositivas que se ofrecen. La devaluación que en el 2002 llevó la paridad cambiaria de 15 a 30 pesos por dólar hizo que Uruguay se convirtiera en un "país muy barato" para las inversiones y eso favorece maniobras especulativas, dijo Blasina. Sin embargo, para muchos analistas la clave está en la generosa política tributaria uruguaya hacia el sector rural. Los propietarios sólo pagan la contribución inmobiliaria y los aportes a la previsión social. En los años 90 se eliminaron dos impuestos de alto contenido social: uno con el que se financiaba la educación primaria y otro que gravaba el patrimonio. Pero lo más importante es que en Uruguay no se aplican impuestos a las exportaciones agropecuarias, algo que para los productores argentinos y brasileños es gravoso, pero que permite a sus respectivos gobiernos recaudar fondos para financiar programas sociales, además de ofrecer la posibilidad de obtener créditos "blandos" a través de la banca oficial.
Noticias Aliadas - 19/8/2004 |
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Uruguay despidió a un líder
Una multitud despidió con honores de ministro de Estado a Líber Seregni. El general retirado que falleció el sábado a los 88 años fue coartífice de la unificación de la izquierda uruguaya, que en tres décadas acabó con el bipartidismo histórico del país y lo acogió con el título de “el general del pueblo”. Miles de personas se congregaron en la sede de la fuerza política, el Frente Amplio (FA), que lo tuvo como líder histórico desde su fundación en 1971, y lo acompañaron luego hasta la necrópolis, al grito de “Seregni amigo, el pueblo está contigo”.
Escenas de dolor y de fervor político se sobrepusieron desde vastos sectores de la muchedumbre, que se apretujó en las 20 cuadras que tuvo el último trayecto que recorrió la cureña con sus restos, envueltos en la bandera uruguaya y en la del FA. El homenaje a Seregni trascendió a su grupo político, para aunarse en su despedida el gobierno del centroderechista Partido Colorado, dirigentes del también centroderechista Partido Nacional, la otra colectividad histórica, y personalidades de otras corrientes partidarias.
En la última despedida hablaron en el Cementerio Central, en medio de una multitud, Tabaré Vázquez, su sucesor y candidato presidencial del Frente Amplio, y el ministro de Cultura, Leonardo Guzmán. Vázquez, en una corta improvisación, calificó a Seregni de “guía, maestro y compañero de referencia permanente”. Reconoció que la pérdida física de Seregni es muy difícil porque “en la vida política en general y en la partidaria en particular existen momentos muy duros, muy difíciles y muy dolorosos”. “Este es uno de esos peores momentos al tener que despedir, pero sólo físicamente para siempre, a un querido compañero”, agregó.
En representación del gobierno uruguayo cerró la ceremonia el ministro Guzmán, quien instó a la unidad del pueblo tras la democracia que siempre defendió Seregni. Guzmán destacó la “función esencial para la reconciliación nacional” que tuvo Seregni, quien al ser liberado de la cárcel salió “sin ningún agravio a convocar para la paz, y el entendimiento”. Esa contribución, añadió, está definitivamente inscripta en la historia institucional de la vida del país. También el reconocimiento al espíritu abierto de Seregni, su permanente voluntad dialoguista y su rol en la transición de la dictadura (1973-1985) a la democracia traspuso fronteras. La presencia de representantes diplomáticos de países acreditados en Uruguay y ofrendas florales de Fidel Castro y de Hugo Chávez reflejaron esa trascendencia.
En los últimos días y cuando se agravó su salud minada por un cáncer de páncreas, la figura de Seregni, unánimemente respetada en los círculos políticos, volvió a ser eje de una polémica en las fuerzas armadas, que desde finales de los ’60 lo defenestraron por sus ideas izquierdistas. El general Francisco Wins, jefe de la División del Ejército II, fue sancionado por haber colocado a fines de junio en el salón de honor de esa unidad un retrato de Seregni, quien comandó esa División en 1966. El presidente Jorge Batlle puso punto final a la polémica en la cúpula castrense ordenando que se mantuviera el retrato del militar retirado.
El sepelio del líder histórico de la izquierda uruguaya, quien pagó con la cárcel la oposición al golpe de Estado de 1973, dio lugar al reconocimiento oficial “por sus aportes a la vida democrática”, al recibir honores de ministro de Estado, cargo que nunca ocupó. El cuerpo de Seregni, fundador de la coalición de izquierda Frente Amplio-Encuentro Progresista, fuerza política que por primera vez en la historia tiene la posibilidad de alcanzar el poder en las elecciones del 31 de octubre, fue sepultado en el Cementerio Central de Montevideo. En el texto de un decreto firmado por el mandatario Batlle y publicado ayer que ordenó los homenajes póstumos a Seregni como ministro de Estado, se fundamentó ese reconocimiento porque “fue una de las más relevantes figuras políticas del país”, y destacó su defensa de “la democracia y la pacificación nacional”.
Página/12 - Buenos Aires, 2/8/2004 |
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Crisis de la abundancia
Darío Montero
”El buen Dios se va a ocupar de que tengamos buenas lluvias”, rogó el presidente de Uruguay, Jorge Batlle, ante la bajante de los ríos que nutren centrales hidroeléctricas del país y el recorte del fluido desde Argentina, que obligaron a recurrir a las costosas centrales térmicas. La expresión resignada exhibe el grado de dependencia energética de este país del caudal de lluvias en las cuencas de los ríos Uruguay y Negro, y de la interconexión con la aún caótica Argentina y el volátil mercado petrolero mundial.
Uruguay sigue en riesgo de colapso energético por imprevisión y ausencia de un plan estratégico, problemas recurrentes en las últimas tres décadas, pese a los abundantes recursos en uso y al potencial de desarrollar nuevos, dicen investigadores de la estatal Universidad de la República y políticos opositores. Si no se adoptan medidas en el momento oportuno para hacer frente a eventuales crisis, el país queda expuesto a circunstancias externas o ajenas que no puede controlar, señaló a IPS el ingeniero Martín Ponce de León, diputado del izquierdista Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA). Uruguay está al borde de su capacidad energética por menores lluvias. ”Ni siquiera hizo falta que ocurriera una sequía”, dijo Ponce de León, principal asesor en energía del EP-FA, favorita para las elecciones generales de este año. Se suman la crisis energética de Argentina, proveedor eléctrico tradicional en momentos de escasez al que también se compra ahora gas natural, y el constante aumento de los precios del petróleo, que Uruguay debe importar.
En los años 30, a impulsos de políticas de industrialización y desarrollo, se concretó la primera central hidroeléctrica --Rincón del Bonete sobre el río Negro-- y se fundó la empresa estatal petrolera Ancap para refinar combustible destinado a la industria. Entre los años 40 y 50 se sembró el interior rural de ”cargadores” (molinetes) en adelantada experiencia de uso de energía eólica, y se programó la represa de Salto Grande, recién construida en los 70. Salto Grande, sobre el río Uruguay y compartida con Argentina, es la mayor proveedora eléctrica del país con una potencia instalada de 1.890.000 kilovatios y una generación media anual de 6.700 millones de kilovatios/hora. También existen otras dos en el río Negro: Rincón de Baygorria, construida a fines de los años 50, y Palmar, de fines de la década del 70.
Uruguay depende de la producción de esos cuatro complejos, que cubren 75 por ciento del consumo, y de la importación de Argentina. Las alternativas son dos vetustas centrales térmicas a fuel oil, a las que debió apelar este año cuando, por falta de agua, se detuvieron las turbinas hidroeléctricas. En los primeros cinco meses del año, el país gastó 10 millones de dólares no previstos en compra de electricidad a Argentina e incluso a Brasil, y en petróleo para las centrales térmicas. Salto Grande está a cargo de una comisión mixta binacional, cuya parte uruguaya se gestiona desde la cancillería, las demás centrales son propiedad de la monopólica y estatal empresa de electricidad UTE, a la que se suma la aún poco desarrollada empresa de gas, única en manos privadas y de capitales franceses.
La privatización de la producción y distribución del gas comprado a Argentina llevó a incentivar el consumo sin tener en cuenta la crisis que podía acarrear la merma de lluvias, dijo a IPS el ingeniero José Cataldo. ”Más de 50 por ciento del consumo energético corresponde al área residencial” pues la deteriorada industria no es factor de gran demanda, explicó Cataldo, director del Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental de la Facultad de Ingeniería y coordinador de la Red Iberoamericana de Generación Eólica.
Uruguay utiliza 2,5 millones de tep (toneladas equivalentes de petróleo) de energía anualmente, 0,83 tep por cada uno de sus 3,4 millones de habitantes. Es el consumo más bajo del Mercosur (del que también forman parte Argentina, Paraguay y Brasil) pues argentinos y brasileños casi lo duplican, según un estudio publicado en 2002 por la Dirección Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Ese consumo se mantuvo constante entre 1965 y 1990, para aumentar hasta 2000 en 2,6 por ciento anual, agrega el informe. Frente a una crisis que afecta a la región, con la caída de la distribución de gas en Argentina como detonante, se impone en Uruguay la racionalización del consumo, como lo hizo Brasil hace dos años, pero especialmente el desarrollo de fuentes alternativas.
El aumento de la demanda debería ser de cinco por ciento anual con una política de desarrollo industrial y habría que poner en marcha un plan de atención a la crisis y otro de diversificación energética, sostuvo Ponce de León. Si la izquierda llega al gobierno en 2005 se ampliará la interconexión con Brasil, se crearán unidades de generación en el norte del país con equipos de bajo costo y se aumentará el respaldo con centrales de ciclo combinado (a gas y petróleo) como la proyectada en el litoral oeste para utilizar un gasoducto ya construido desde Argentina, prometió. Habrá que desarrollar las líneas de conexión que pongan a Salto Grande como puente energético del Mercosur (Mercado Común del Sur) e incorporar pequeñas centrales térmicas a leña, ”granjas de molinos” para aprovechar el viento y paneles solares fotovoltaicos, señaló. Tampoco se debe descartar la prospección de hidrocarburos en el subsuelo y la plataforma marítima, aunque a más largo plazo por la inversión que requiere. Es ilógico que ”no tengamos esos recursos” cuando en zonas cercanas de Argentina y Brasil existen ricos yacimientos en explotación y se siguen detectando otros, como el de gas del sur brasileño, añadió.
Es fundamental diversificar, desarrollando la energía eólica y en particular la biomasa, a partir de la leña, complementarias de la hidroeléctrica y que darían sustentabilidad y respaldo para una acción activa en el Mercosur, no ya como simple comprador sino como activo exportador, dijo Cataldo. La capacidad de generación eléctrica a partir del viento es potencialmente similar a la que producen las tres represas sobre el río Negro, y es más barata, aseguró. ”El costo de generación hidroeléctrica es de 80 dólares por megavatio en promedio, mientras que la eólica es de la mitad”, afirmó. La energía eólica es el mejor complemento de la hidroeléctrica, en caso de escasez de lluvias o para sumar a la exportación de excedentes. ”En Uruguay, el promedio de viento para hacer funcionar el sistema cubre 45 por ciento del año en muchos lugares, mientras que la media mundial es de 30 por ciento”, agregó. Se necesita eliminar barreras regulatorias, que no la hacen confiable para su uso a los industriales, y trabas culturales. El desarrollo de la electricidad rural en los años 80 y 90 barrió con la rica experiencia privada anterior de proliferación de cargadores eólicos, comentó Cataldo. Por entonces, los costos y dificultades de mantenimiento desanimaron su utilización, pero hoy la tecnología es muy superior y elimina esos inconvenientes, apuntó.
Cataldo también es partidario de la energía solar fotovoltaica para electrificación rural de pequeña escala. Finalmente, Uruguay tiene mucho para aprovechar en residuos de biomasa, asociada a la leña, para lo cual existe tecnología en el país, al igual que para el uso del hidrógeno, con el cual se ”podría finalmente ingresar en el siglo XXI”, puntualizó Ponce de León. De momento, el gobierno sólo apuesta a la integración con la red brasileña. Es casi un hecho la construcción de una línea de alta tensión entre la central de Garabí, en el meridional estado de Río Grande del Sur, y Salto Grande, que proveerá a Uruguay de 500 megavatios/hora y otro tanto a Argentina. Este acuerdo, que incorporará casi la mitad de electricidad que demanda hoy Uruguay, es el primer paso hacia un banco energético del Mercosur, comentó a IPS el canciller Didier Opertti, en alusión a su propuesta de integración regional en la materia. Una apuesta similar a la enunciada por Argentina, Brasil y Bolivia, pero a través de Petroamérica, una empresa petrolera multinacional que ha sugerido crear el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Tierramérica - 3/7/2004 |
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Estados Unidos aconseja senadores a rechazar "Ley del Aborto"
En el inicio de este mes, una sesión de la Cámara de Senadores rechazó el proyecto de ley de Defensa de Salud Sexual y Reproductiva por 17 votos en oposición y 13 a favor. Algunos senadores no estaban o se fueron en el momento de la votación. Según un comunicado difundido por el Grupo Mujeres Hoy, con dicha votación se negó al país el convertirse en pionero de la defensa de los derechos reproductivos de las ciudadanas. La Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC) responsabilizó a las legisladoras y legisladores que votaron en contra del proyecto de las muertes y lesiones que se presenten en las mujeres uruguayas, al negarles su autonomía sexual, reproductiva y su derecho a servicios de salud y educación. Al conocer el resultado de esa iniciativa, que ya había sido aprobada por la Cámara de Representantes, en el diciembre de 2002, la Red de Salud recordó que es la primera vez que un debate en la materia llega tan lejos. "Según las últimas encuestas 63% de la ciudadanía apoyaba la iniciativa", señala.
El grupo Comcosur de Comunicación, de Uruguay, informa que los senadores uruguayos habrían recibido "consejos" del Congreso de los Estados Unidos sobre cómo votar la ley. El International Women’s Health Coalition Catholics for a Free Choice y Ipas Planned Parenthood Federation America, organizaciones con base en los Estados Unidos, firmaron carta enviada a los senadores uruguayos contra la ingerencia de congresistas estadounidenses en el debate legislativo democrático de la República del Uruguay sobre el Proyecto de Ley de Defensa de la Salud Reproductiva. "Los congresistas estadounidenses que han tomado la acción de inmiscuirse en los asuntos internos representan un 1,4% del Congreso de los Estados Unidos. La ciudadanía de éste país apoyada por 60 países del mundo hizo el 25 de abril en Washington una demostración masiva por la vida y el derecho a decidir de las mujeres, y por la defensa de la ley que regula el aborto en los Estados Unidos desde 1973", señala la carta.
El proyecto determina la autorización para practicar abortos dentro de las primeras 12 semanas de embarazo, junto a instancias obligatorias de información y asistencia social y psicológica. Además, establece la promoción de la educación sexual en escuelas y liceos, así como la responsabilidad del Estado de prestar servicios de salud reproductiva y planificación familiar, incluyendo el acceso a métodos anticonceptivos. Bajo el lema: "Educación sexual para prevenir, métodos anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir", la Coordinadora Nacional de Organizaciones para la Defensa de la Salud Reproductiva culminó una campaña de dos años, con una movilización y actividades culturales.
En Uruguay se estima que se realizan 33 mil abortos por año, siendo 55 mil los nacimientos anuales. Lo que en una población de 3,4 millones de personas eso significa una proporción de cuatro abortos por cada 10 embarazos. El aborto se ha convertido así en un método anticonceptivo y de control de natalidad. Pero para acceder a un aborto en condiciones de seguridad, hay que pagar entre 500 y 600 dólares en clínicas clandestinas. Eso es inalcanzable para la mayoría de las mujeres, aumentando, así, la cantidad de mujeres que al practicársele un aborto ilegal sufren lesiones graves, infecciones o mueren a cada año. Mientras el promedio mundial de mortalidad materna por abortos riesgosos es de 13%, en América Latina es de 21% y en Uruguay de 27,7%. Según el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) una de cada tres muertes maternas entre 1997 y 2001 se debió a complicaciones por abortos inseguros, causa que se vuelve casi inexistente en los países donde hay servicios para abortar seguros.
Adital - 20/5/2004 |
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La pobreza es de los niños
Raúl Pierri
Christian tiene 14 años, y pasa toda la tarde vendiendo calendarios en los ómnibus de la capital uruguaya junto a su hermano Jorge, un año menor que él. Cada vez hay más niños como ellos en Uruguay. Por la mañana van a la escuela pública, pero a partir del mediodía, haga frío o calor, se dirigen a 18 de Julio, la principal avenida de Montevideo, a trabajar por unas moneditas que luego entregan a su madre, que los espera en una vivienda de uno de los suburbios pobres de la capital. Papá ”no está”, y hay que ir a buscar el dinero para comer, explica Christian, sin revelar más, pero mostrando en sus ojos amables todo su mundo. ”Mamá es la única que sabe cocinar, y entonces nos cocina a nosotros”, añade e interrumpe la charla para subir a un ómnibus recién llegado, de donde bajan tres escolares con uniformes relucientes. Pasa entre ellos y sigue su camino y su trabajo.
En Uruguay, la pobreza infantil aumentó en forma sistemática desde 1986, entre otras razones porque sucesivos gobiernos no supieron aprovechar los mejores momentos económicos, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). En 1986, había dos niños pobres por cada adulto mayor de 65 años pobre. En 1995, esa relación pasó a siete niños por cada adulto y en 2003 a nueve niños por cada adulto, señala el informe ”Observatorio de los derechos de la infancia y la adolescencia en Uruguay”, presentado en Montevideo por Unicef.
En 2002, 46,6 por ciento de todos los menores de seis años vivían en un hogar pobre. Esto equivalía a 104.000 niñas y niños de esa franja de edad sin acceso suficiente a alimentos, bienes y servicios básicos en este país de 3,3 millones de habitantes. Mientras, ese año la pobreza afectaba a 23,7 por ciento de la población. ”En Uruguay la pobreza tiende a concentrase en los sectores de población más joven, y particularmente en los niños, presentando uno de los índices proporcionalmente más altos de pobreza entre sus niños”, señala el trabajo, que responsabiliza en gran medida a sucesivos gobiernos, incluido el actual. ”La situación de (vivir en la) calle y el trabajo infantil son caras visibles de la pobreza que reclaman una respuesta más decidida e innovadora que no sólo atienda lo inmediato, sino que articule redes de protección más firmes y duraderas”, añade.
Unicef señaló que ”no se haría justicia” si el aumento de la pobreza infantil se atribuyera exclusivamente a las últimas crisis económicas, como la desatada en 2002, una de las peores de la historia del país. El dato acerca de que casi la mitad de las niñas, niños y adolescentes uruguayos viven en la pobreza tiene ya más de dos décadas, recordó Unicef. Uruguay estuvo en recesión entre 1999 y 2001. En 2002 se registró una caída más pronunciada del empleo, del salario, de las exportaciones y de las reservas internacionales. El sistema financiero colapsó y el desempleo llegó a 17 por ciento de la población económicamente activa, máximo histórico desde 1985. Hoy el desempleo se ubica en torno a 14 por ciento. El país ”no logró aprovechar los mejores momentos económicos de los años 90 para reducir la brecha existente entre la pobreza infantil y la pobreza de los adultos mayores. Aun más, no sólo no pudo reducir estas disparidades, sino que incrementó la desigualdad generacional”, concluyó Unicef.
Algunos de los aspectos del trabajo fueron acusados de ”parciales” e ”imprudentes” por el coordinador general de la Asesoría Técnica en Políticas Sociales del gobierno uruguayo, Tabaré Vera. ”Cuando el informe parece vincular el aumento de la pobreza infantil con la apertura económica (de los años 90) debe hacerse una aclaración.. Esto no cae en un terreno neutro, y no es la primera vez que aparece algo así en un documento de Unicef. En el futuro se tiene que aclarar o ser más prudente”, dijo Vera en la presentación del estudio. ”Para hacer una afirmación de este sentido hay que hacer una declaración de política económica”, añadió Vera, y lamentó que el informe no hiciera énfasis en mejoras ”que se deben a políticas de largo plazo” del gobierno. ”Esta es una de las limitaciones del trabajo. Es bueno también aprender de los éxitos”, afirmó.
Sin embargo, la representante de la agencia de la ONU en Uruguay, Anne Beathe Jensen, dijo a IPS que ”Unicef no tiene intención de dar opiniones sobre políticas económicas”. ”No está eso en el libro. Lo único que se consigna es un hecho comprobado: que no se logró una mejora real en el período de apertura (de la economía). Creemos que se necesitan políticas activas de parte del gobierno y una mejor distribución”, añadió. Jensen recordó que Uruguay ratificó en 1990 la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, pero señaló que, más de una década después, todavía persisten situaciones que afectan el ejercicio de los derechos de niñas y niños. Unicef sostiene que ”el conjunto de políticas y programas sociales dirigidos a la infancia aseguran la supervivencia, pero no logran cubrir suficientemente las necesidades de bienestar de todos los niños y jóvenes”.
El estudio también subraya que los adolescentes, como los niños, han sido tradicionalmente uno de los grupos más afectados por la pobreza. Prácticamente uno de cada seis adolescentes está fuera del sistema educativo. ”Existe una marcada relación entre el trabajo adolescente y la deserción educativa: siete de cada diez adolescentes que trabajan no asiste a ningún centro educativo”, revela. El libro analiza también otros aspectos de la situación de la infancia y la adolescencia, como la mortalidad, la nutrición, la cobertura de salud, la educación, la maternidad adolescente y la incidencia de VIH/sida, y compara la realidad uruguaya con los derechos consagrados en la Convención.
Por su parte, la decana de la Facultad de Ciencias Sociales y Comunicación de la Universidad Católica de Uruguay, Cecilia Zaffaroni, señaló que el aumento de la pobreza infantil también se debe a los cambios del mercado de empleo. La flexibilización del trabajo ha hecho que ”la relación laboral sea ahora mucho más precaria y existan menos redes de protección. Esto también provoca cambios en las familias”, señaló Zaffaroni. Los crecientes obstáculos para que el jefe de hogar acceda a un empleo, hacen que muchos niños trabajen en la calle para colaborar con su familia, agregó.
Este es el caso de Andrés, de 10 años, y su amigo Johnatan, de 9, que salen juntos a cantar en los ómnibus de la capital a cambio de algunas monedas. ”Tengo una hermana melliza que sale a vender poemas en los ómnibus y otro hermano de 20 que junta cartones en los tachos de basura para venderlos. Vivo con mi papá y mi mamá”, dice Andrés, siguiendo de reojo la llegada de otro ómnibus. Andrés y Johnatan cantan juntos ”desde hace como dos años”. Salen siempre a mediodía, después de la escuela. No siempre dan todos sus ingresos a sus padres. A veces se compran algo para comer en el centro. A ninguno le gusta la escuela, y su atención parece estar sólo concentrada en la llegada de otro autobús y en cuánto dinero reunirán cada día. Aunque, claro, sí tienen sueños: algún día cantarán en un escenario.
Tierramérica - 1/5/2004 |
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A 15 años de la muerte de Raúl Sendic
Víctor Carrafo
Hoy 28 de abril se cumplen 15 años del fallecimiento del líder tupamaro Raúl Sendic. Es difícil que en Uruguay exista alguien que no haya oído hablar de él. Sin embargo, pocos conocen su libro Reflexiones sobre política económica. Apuntes desde la prisión (Mario Zanochi editor, Colección Plural, Montevideo 1985). En su libro sobre el líder tupamaro, el periodista Samuel Blixen lo describe con una instantánea definición: 'Esa cualidad que asombraba -'como un saber de la realidad que no se sabía de dónde lo sacaba'- provenía, quizás, de una vieja costumbre, un entrenamiento de toda la vida, la tozudez por descubrir 'las cosas que están detrás de las cosas' (Sendic, Samuel Blixen, ediciones Trilce, Montevideo 2000). Sus compañeros, sus conocidos, estaban habituados a esas genialidades, y los desconocidos no tardaban en captarlas'. Cuando llevaba diez años como rehén de la dictadura, aislado en las peores condiciones en que un hombre puede ser (mal) tratado, en 1983 Sendic comenzó a escribir los Apuntes. Le bastaron cinco meses, entre culatazos, refriegas, torturas y puertas rotas, para elaborarlos, desde marzo a agosto de 1983.
Trasladado por diversos cuarteles, de Rocha a Treinta y Tres, a Minas y otra vez a Rocha, Sendic continuaba estudiando y llevaba sus Apuntes. Blixen dice en su libro que el líder guerrillero 'ha aplicado a sí mismo lo que recomendaba a sus hijos: 'De lo que se trata es de acumular conocimientos sin detenerse a meditarlos: es incompatible la acumulación monstruosa de datos con una reflexión detenida de cada uno. Después viene el desquite porque podes analizarlos con un panorama total'.' Blixen revela corno logró Sendic hacer salir su libro fuera de los cuarteles aun antes de ser trasladado al Penal de Libertad para posteriormente ser liberado el 14 de marzo de 1985, a la edad de sesenta años. 'En algún momento de 1983, cuando todavía su hermano Victoriano deambulaba por los cuarteles con muestras dentales para resolver los problemas de las prótesis, Sendic solicitó autorización para devolver a sus familiares un libro de odontología, relativamente costoso, que le habían prestado. 'Nosotros le llevábamos los dientes, él los marcaba donde le molestaban y nosotros los hacíamos arreglar. Fue un problema eterno', cuenta su cuñada Elita, que acompañaba a Victoriano a las visitas pero no podía entrar. 'El día que devolvieron el libro, Raúl le insistió a Victoriano para que lo leyera. '¿Qué tendrá ese libro?, me preguntaba yo'.' Victoriano lo sospechó, y en la tapa dura del libro encontró las pequeñas hojitas de fumar donde Sendic había resumido sus apuntes sobre economía. 'Copiamos a máquina aquellos apuntes y se los mandamos a Alberto, con un hermano mío que viajaba a Europa y que no sabía lo que llevaba. Después le pregunté a Raúl cómo había podido pegar tan bien la tapa del libro, y me explicó que lo había pegado con el polvo adhesivo para prótesis dentales', cuenta Elida Menoni de Sendic.
En 1984 se publicó en México una primera versión del libro de Sendic, bajo la supervisión de su hermano Alberto, que vive en Francia. El prólogo, escrito por Mario Benedetti, llama la atención del lector sobre 'las peculiares condiciones en que el trabajo fue compuesto, como signo inequívoco de una voluntad indoblegable'. Salvando las distancias, Benedetti compara la obra de Sendic con la del 'notable historiador belga Henri Pirenne (1862-1935), alguien que durante la Primera Guerra Mundial se enfrentó con coraje a los alemanes'. Sin poder consultar ningún texto ni verificar ninguna fecha, Pirenne escribió 'a solas con su memoria' su Historia de Europa. Por eso Benedetti habla del diálogo del preso con su memoria para rescatar lo que, a su juicio, es lo más relevante del trabajo: 'la tenaz vinculación de lo económico con lo sencillamente humano, y sobre todo en cierta inesperada transfusión de calidez y comprensión en la fría enunciación de las cifras y porcentajes'. Benedetti simplemente se asombra por 'el hecho de que un ser humano pueda sobreponerse al resentimiento, a la tentación del odio, a la frustración, al descalabro político, al aislamiento de la familia, al silencio obligatorio, y también a la propia desconexión con los inevitables relevos y transformaciones que, en su teoría y en su práctica, ha experimentado el pensamiento económico en toda una década. Me asombra comprobar cómo ese obligado y nada vocacional anacoreta puede moverse con objetividad, con lucidez y hasta con humor en la compleja urdimbre de la economía'.
Sendic tituló la primera parte de su primer capítulo 'Otra concepción de la economía'. A diferencia de la clásica definición de la economía como la satisfacción de las necesidades mediante la atribución de recursos escasos, Sendic sostenía que los recursos son limitados, las necesidades también, pero el consumo suntuario es ilimitado. Por eso subraya que 'el objetivo de la organización económica es la atribución de recursos escasos, estableciendo prioridades entre los posibles usos, para lograr una producción que asegure alimento, salud v máximo desarrollo y bienestar posibles para cada uno de los integrantes de la población, para lo cual hay que buscar una distribución equitativa y el mínimo desperdicio'. Para hacerlo bien claro, recurre al ejemplo de comparar la economía de un país con la de una familia: 'los gastos de diversión del hijo mayor no pueden privar de alimentos al hijo menor'. Empero reconoce que las cosas no se manejan así a escala de un país, ya que 'las prioridades de consumo y producción son desviadas hacia capas privilegiadas. Y es este tipo de sistema que usualmente estudian los tratados de economía'. En cambio, para él la economía es como un edificio en el cual, si se desea agregar algo a la fachada, no se puede quitar material a los cimientos. Sendic distingue tres tipos de consumo: el de subsistencia (alimentos y medicamentos), el necesario para el bienestar y el no esencial o suntuario: 'Los dos primeros tienen un límite. En cambio, el consumo no esencial crece indefinidamente, pasando de un artículo a otro'.
De manera conceptual Sendic distingue dos sectores en la economía, el de la producción comerciable de bienes y servicios, que se autofinancia con sus ventas, y aquél cuya producción final no tiene como destino la comercialización, es decir, la enseñanza, la salud, la defensa, etcétera. 'El primer sector puede representar el 80% del total de la producción y una parte de ella se transfiere por vía de impuestos para solventar al segundo sector', afirma. En el mercado están comprendidos ambos sectores. El trabajo también entra en el mercado, tanto para el primero como para el segundo sector. Sin embargo, para Sendic el mercado no lo es todo: 'Reducir toda la economía al mercado es menospreciar el factor humano en la producción', subraya.
Lejos del reduccionismo que hace centro en los mercados, pero lejos también de dejar de reconocerlos y de valorar su influencia, Sendic prefiere volver una y otra ve/ sobre el factor humano: 'En realidad, con la máxima tecnología actual, la mano de obra para el primer sector puede ser abatida al 50% de la fuerza de trabajo (30% para bienes y 20% para los servicios)'. 'Es objetivo también de la organización económica el de proveer la alimentación y necesidades básicas de aquellos que, en el segundo sector, no venden su producto en el mercado', agrega. Comparte con Schultz, Premio Nobel de Economía, que los gastos en alimentación, salud y enseñanza son inversiones productivas. Bajo el título 'No al globalismo', el fundador del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) se interroga sobre qué inversión, qué consumo y dónde son necesarios. Afirma que 'el pensamiento económico tradicional está enfermo de globalismo'. Su argumentación refiere a que las 'subas de renta per cápita' de ciertos países se basan en los bajos salarios que practican, pero ¿de qué otra forma se distribuye la renta per cápita si no es a través de los salarios? Sendic entiende que existe una inversión deseable, así como un consumo deseable, y que lo contrario son 'garrotazos de ciego sobre la economía', aunque 'muy adecuados al intento de manejarla por decretos'.
Uno de los capítulos más disfrutables de Reflexiones sobre política económica es sin duda el tercero, que trata sobre los recursos humanos. Véase con qué sencillez plantea sus ideas: 'Dentro de los recursos naturales de un país -clima, agua, suelo, topografía, vegetales, fauna-está el mayor o menor potencial económico humano. Es lo que quedó en Europa después que la Segunda Guerra destruyó todo: gente que sabía poner en marcha una producción de alta tecnología. Por esa razón el Plan Marshall de ayuda tuvo espectacular respuesta allí y no en otros lados. Una inversión en maquinaria tiene diez años de vida: una inversión en la alimentación, la salud y la enseñanza fructifica durante cuarenta años'.
'El Bebe sostuvo que el proletariado estaba condenado por el proceso tecnológico, y a los que estábamos en una postura ortodoxa nos pareció herejía', comenta Jorge Zabalza en el libro ya citado de Samuel Blixen. Pero el Bebe, que siempre fue un heterodoxo, iba aún más allá. Retomando el principio socialista de 'cada uno según su capacidad', Sendic acota que no se refiere a la capacidad intelectual o adquirida simplemente. Sostiene que se debe respetar la idiosincrasia de la gente 'porque el trabajo debe ser lo más voluntario y deseado posible'. Agrega: 'Algunas personas funcionan mejor el equipo y otras solas, lo que no quiere decir para sí. Un número creciente tendrá conciencia social del trabajo, pero no se puede asumir que ésta es la motivación de todos, hasta que no se logre que sea así'. Insiste con sus 'herejías' cuando, si bien confiesa ser partidario de un Plan General para el Desarrollo Económico, enfatiza, al mismo tiempo, la importancia de la iniciativa individual. Así concluye con una fórmula tan sorprendente corno expresada de manera tan sencilla que asombra: 'A la iniciativa individual y al Plan hay que casarlos para evitar el desperdicio y la desigualdad'. Quizás inspirado en la lectura del Che Guevara, Sendic se explaya sobre el interés en la producción y la creatividad, a la cual opone la cruel enfermedad de la burocracia. El incentivo económico no es el único motor de la economía capitalista -sostiene con firmeza-, hay otras motivaciones. A título de ejemplo destaca la realización que se logra al automantenerse.
'Es el hombre siempre persiguiendo sus proyectos y realizándose en sus obras, y es así que muchas personas que han vivido huyéndole al trabajo terminan recibiendo una prescripción de laborterapia en el diván de un psicoanalista. Otros escapan al trabajo físico y terminan en el aerobismo o practicando ejercicios tediosos en un gimnasio.' Sendic concluye que entre los proyectos por los cuales el hombre se realiza, existen muchos que están ligados al consumo y pueden ser logrados con un mayor trabajo: 'Se debe destruir la mentalidad de lograr ingresos injustos explotando a otros, pero admitir que uno trabaje más que otro para realizar sus proyectos. La buena formulación de la consigna sería, pues: 'a cada uno según sus necesidades básicas; cubiertas éstas, a cada uno según su trabajo'.' Atento a la justicia social, enemigo a muerte de lo que considera explotar a un semejante, quien alguna vez también fue monaguillo no promueve un igualitarismo a rajatabla. Otra herejía del Bebe.
Algunas enseñanzas de la Hístoria. Bajo este título Sendic trata de resumir el conocimiento que la testaruda práctica de la tecnología ha aportado a lo largo y ancho del mundo. Así, por ejemplo, sostiene: 'La toma del control de toda la industria y de la agricultura en un país con la máxima tecnología actual significaría solamente el control de un cuarto de la economía'. Lanza un alerta a despistados candidatos o ingenuos creyentes ortodoxos cuando dice: 'Ya hay una respuesta a la pregunta '¿se logra el pleno empleo con la máxima mecanización de la producción?'. Esa respuesta es no. Puede haber un aumento temporal en los países subdesarrollados, o en uno que usurpa una cuota abusiva en el comercio mundial, pero con la tecnología actual se está bajando el porcentaje de empleo en la industria, la agricultura, el transporte, las comunicaciones'.
Desde su juventud, Raúl Sendic se sintió inclinado por los temas agropecuarios. Nació y se crió en el campo, mantuvo las clásicas características del hombre rural, y la consigna 'Por la tierra y con Sendic' se hizo famosa. En el capítulo dedicado a este tema apunta directamente a lo difícil que fue para las revoluciones 'socialistas' resolver el problema agrario. Sin embargo, Sendic afirma que mucho más lo fue para el capitalismo: 'Su historia está llena de hambrunas rurales, de levantamientos campesinos y-en el mejor de los casos, de emigración masiva de la población'. Para el fundador del MLN, 'el problema tiene solución distinta para cada país ya que algunos parten de más del 90% de población campesina y otros del 10%'. En la época de las primeras marchas de los cañeros de Bella Unión, Wilson Ferreira era el ministro de Agricultura. Ambos líderes conocieron sus proyectos de reforma agraria, ambos se vieron frustrados, ambos coincidían en la necesidad de tomar medidas expropiatorias sobre los predios mayores a 2.500 hectáreas y en otras medidas. Wilson defendía su propio proyecto, entre sus compañeros hasta llegó a usar el argumento de que el propio Sendic estaba de acuerdo. Sendic reconoció públicamente el carácter progresista del proyecto de Wilson, el cual había estudiado y cuyos apuntes de análisis perdió al descender de una avioneta en Melilla, perseguido por la policía. Sendic era partidario de un régimen mixto en cuanto a la propiedad de las tierras y en sus Apuntes estableció 'pautas para una política agraria'.
Sentado en su mecedora, debajo de la parra, quien fue tratado como un guerrillero jubilado en Cuba siguió estudiando la economía como cuando formaba parte de la juventud del Partido Socialista, o como cuando integró la dirección del MLN. Raúl Sendic vivió lanzando ideas irreverentes, herejías, muchas veces olvidadas como sus Apuntes, o ignoradas por la amenaza que representaban para los privilegiados. El 28 de abril de 1989 murió en París. Sus restos repatriados llegaron el 8 de mayo para ser enterrados en el Cementerio de La Teja, acompañado por una multitud. 'Fue el silencio más estruendoso que algunos han sentido en toda su vida', escribe Blixen en su libro. Y agrega: 'Sin saber muy bien por qué, la gente intuía que algún día sería necesario dimensionar su ejemplo, como sería ineludible rescatar su ausencia. Entonces, el Bebe volverá del silencio, no del olvido'.
Argenpress - 28/4/2004 |
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Escandalosa desnutrición infantil
Pablo Long
La mitad de los niños menores de cinco años atendidos en los hospitales públicos uruguayos presenta signos de desnutrición, pero al menos el 21.6% ya alcanzó grados extremos, con riesgo de morir por esta causa. Considerando las variables edad, peso y talla, el Ministerio de Salud Pública estableció que, a fines del 2002 -últimas estadísticas conocidas- el 7% de los niños presentaba desnutrición global (relación edad/peso), el 12.7% tenía retardo en el crecimiento (relación edad/talla) y el 1.9% padecía desnutrición aguda (relación peso/talla).
En 1995 esos índices eran notablemente inferiores. Los casos detectados de desnutrición global eran del 3.5%, el retardo en el crecimiento se observaba en el 8.1% de los menores y la desnutrición aguda se situaba en el 1.1%. A julio del año pasado, la misma fuente oficial señalaba un crecimiento galopante de los índices. Entonces, en un informe parcial que hasta hoy no ha sido divulgado, el 19% de los niños presentaba signos de desnutrición aguda y el 31% crónica. En los dos meses previos, al menos 10 niños habían muerto de hambre en este país productor de alimentos. “Los índices, que hasta podrían parecer irrelevantes en cualquier país americano, muestran una realidad nueva en Uruguay, donde hasta hace dos décadas se presentaban casos aislados de desnutrición, atribuibles a las más diversas causas pero nunca a la falta de comida”, dijo Mónica Britz, investigadora de la Escuela de Nutrición de la estatal Universidad de la República.
“Pobreza y desnutrición van de la mano. Cuando hablamos de ese 50% estamos hablando de niños que no consumen los alimentos necesarios para su crecimiento. Son niños que no tienen capacidad de concentración y por eso abandonan la escuela para insertarse en un mercado laboral que les exigirá una preparación que no podrán alcanzar”, explicó Britz. Las políticas económicas aplicadas en el país llevaron a la crisis del aparato productivo, lo que ha hecho que el índice de desocupación plena ronde el 20%. Según el oficial Instituto Nacional de Estadísticas (INE), a diciembre del 2002 el 20.4% de los uruguayos vivía debajo de la línea de pobreza y el 1.7% en la indigencia.
En mayo de 2003 murió Talía Souza, de seis meses. Vivía en Artigas, en la frontera con Brasil, 600 km al norte de Montevideo. Su mamá contó que hervía zapallo para sus hijos más grandes y que a la bebé la alimentaba con el agua de la cocción. Ese era el único alimento que recibía, ya que la mamá no podía amamantarla porque no tenía leche. “Cuando la trajeron al hospital, Talía era piel y hueso, no tenía masa muscular. Para ocultar el drama del hambre las autoridades dijeron que murió al aspirar un vómito, pero eso es una consecuencia. Talía murió por desnutrición. Desde su nacimiento había aumentado sólo 300 gr, cuando lo normal es de 600 a 1000 gr por mes”, dijo la pediatra Elena Curbelo.
El drama no sólo se vive en las poblaciones pobres del interior del país. Un informe de los servicios médicos del gobierno de Montevideo señala que “si bien antes existía un pequeño porcentaje de niños con desnutrición crónica, hoy estamos viendo cada vez más casos de niños con desnutrición severa. Es cosa de todos los días ver en los hospitales a niños de un año que todavía no pueden sentarse ni sostener su cabecita”.
A las 2,164 escuelas primarias de todo el país asisten 418,000 niños. De ellos, 212,668 reciben diariamente un plato de comida o una merienda entregada por la Administración Nacional de la Educación Primaria (ANEP). En 1995 sólo el 21% de los niños recibía esa ración alimenticia. En Treinta y Tres, 286 km al este de Montevideo, la situación se siente entre niños mayores de 12 años. En la escuela secundaria de Goyenola, un barrio de las afueras de la ciudad, se inició una experiencia única a nivel nacional en colegios del segundo nivel: todos los días se sirve un desayuno o una merienda a 140 de sus 561 alumnos. “Los mareos y los desmayos se dan todo el tiempo, todos los días. Hay hambre. Los padres se acercan para explicarnos que no pueden alimentar a sus hijos, que no tienen trabajo. Y no alcanza con el vaso de leche y el pan que les damos. Ahora les estamos dando caramelos para que coman antes de venir a clase”, dijo el director de la escuela, Víctor González.
El relato de González se repite en boca de maestros primarios de todo el país. Con un agregado: el mayor índice de desmayos se da los días lunes, después de un fin de semana en el que los chicos no han recibido alimentos en los comedores escolares. Ahora las autoridades decidieron extender el servicio a sábados, domingos y los meses de vacaciones. Ante la aparición con fuerza del drama de los uruguayos que no comen, se multiplican las acciones solidarias. Los trabajadores del Banco Central hacen un aporte mensual para mantener los comedores de la Coordinadora de Ollas Populares, mientras el gobierno de la ciudad de Montevideo abrió más de 400 “merenderos”, donde unos 30,000 niños reciben una comida balanceada. En el interior del país, grupos de desocupados o vecinos crearon cientos de organizaciones de ayuda humanitaria. En Artigas, médicos y maestros llegan a los barrios marginados para detectar, casa por casa, dónde hay niños en estado de desnutrición.
Noticias Aliadas - 18/3/2004 |
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Lula y Kirchner ganaron una sonrisa
Martín Granovsky
El primer cimbronazo del acuerdo entre Brasil y la Argentina por la deuda no se produjo en Washington sino en Montevideo. El presidente Jorge Batlle dijo que, al revés de sus vecinos mayores, Uruguay no tiene que arreglar “ninguna fórmula porque no existe fórmula nueva y nuestro acuerdo ya está hecho en el 2003”. Y el candidato del Encuentro Progresista-Frente Amplio, favorito en las encuestas para las presidenciales del 31 de octubre, por supuesto dijo lo contrario: “Con la Argentina y Brasil la negociación de la deuda externa la vamos a hacer en conjunto y no aislados”.
El martes, en Río de Janeiro, Néstor Kirchner y Luiz Inacio Lula da Silva firmaron una declaración sobre la deuda con un punto clave: “Los presidentes acordaron conducir las negociaciones con los organismos multilaterales de crédito, asegurando un superávit primario y otras medidas de política económica que no comprometan el crecimiento y garanticen la naturaleza sustentable de la deuda, de modo de preservar inclusive la inversión en infraestructura”. El último punto invitaba a los socios del Mercosur (Paraguay, Uruguay) y a los Estados asociados (Bolivia, Chile) a participar del proceso.
El colorado conservador Batlle se dio por hecho con el canje de bonos de la deuda por cinco mil millones de dólares realizado en el 2003, después del huracán financiero argentino que sacó a Uruguay de los primeros lugares del ranking entre los destinos de la plata blanca, y a menudo negra, salida desde este lado del Río de la Plata. “No estamos en condiciones de dar un comentario final”, dijo, más cauto que Batlle, el canciller Didier Operti. “Estamos muy atentos”, explicó. Y tanto el Ministerio de Economía como la presidencia del Banco Central dijeron que no harían comentarios. “Quizás haya que llevar adelante negociaciones con organismos financieros internacionales para refinanciar el pago de la deuda”, dijo, al revés, Vázquez. “Es muy importante lograr acuerdos como los que están llevando adelante Argentina y Brasil para intentar negociar la deuda desde una mejor posición’.”
La dicotomía uruguaya revela el uso dispar, fuera del país, de la experiencia argentina de negociación con el Fondo. Los funcionarios más ligados al establishment financiero internacional intentan distanciarse de la Administración Kirchner, criticada en la última semana por The Economist y The Wall Street Journal. Y los funcionarios o dirigentes políticos de centroizquierda buscan capitalizar la popularidad interna del Gobierno y, aunque no está medida, seguramente también la imagen positiva entre los vecinos. Kirchner ya dijo que en Uruguay votaría por Vázquez, que debe ganar a colorados y blancos en la primera vuelta del 31 de octubre o en la segunda de diciembre. Si el EP-FA triunfa, asumirá en el 2005 y se sumaría a un Cono Sur políticamente homogéneo.
Página/12 - Buenos Aires, 18/3/2004 |
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La hora del Frente Amplio
Carlos Fazio
En el ya lejano 1999, Eduardo Galeano se refirió a “una contradicción llamada Uruguay” y comentó que los 3 millones de habitantes del pequeño país sudamericano caben en un barrio de cualquiera de las grandes ciudades del mundo. Definió a los uruguayos como “3 millones de anarquistas conservadores: no nos gusta que nadie nos mande, y nos cuesta cambiar. Cuando nos decidimos a cambiar, la cosa va en serio”. Este 2004 puede ser el año del cambio en Uruguay; las encuestas indican que en octubre próximo el Frente Amplio (FA) se alzará con la victoria electoral. Para utilizar una metáfora del octogenario general Líber Seregni, figura emblemática del FA, el ambiente político uruguayo está impregnado por “el olor del queso”.
Para los frenteamplistas, un triunfo de Tabaré Vázquez, proclamado por tercera vez candidato a la presidencia de la coalición de centroizquierda, significará una pulseada entre la dura realidad actual y los sueños de toda la vida; la confrontación entre un país hecho pelotas por sucesivas administraciones neoliberales y la utopía. En todo caso, la mayoría coincide que será un cambio moderado. La acumulación de fuerzas desarrollada por los sectores progresistas del Uruguay no ha alcanzado la “maduración social” necesaria para llevar a cabo una transformación profunda de la sociedad. En el enfrentamiento entre los diferentes sectores sociales no existe un estado de “disfunción” capaz de impulsar un cambio radical. Por eso, el viejo guerrillero tupamaro José Mujica, actual senador por el FA y el político más popular del Uruguay actual –que concita adhesiones incluso de sectores de los partidos tradicionales, el Blanco y el Colorado– se plantea “un capitalismo en serio (...) que funcione, con burgueses como la gente”.
La posibilidad de desplazar de la presidencia de la República a los dos partidos históricos y declaraciones como ésa de Mujica han desatado una discusión acerca de si el contenido de un gobierno de centroizquierda debe ser anticapitalista y estar destinado a transformar la sociedad o limitarse a mejorar el capitalismo. Diferencias que, para el veterano dirigente socialista José Díaz, bien analizadas, podrían ser tales en un frente policlasista como el que encarna el FA, que ha sido capaz de conjuntar distintas corrientes ideológicas en torno de un programa común, nacional, popular, de carácter democrático y avanzado, que nunca se pronunció por el socialismo, pero que en sus momentos fundacionales (1971) habló de medidas anticapitalistas propias de un gobierno antioligárquico y antiimperialista.
La polémica entre los principales grupos que conforman el FA viene dándose en el marco de una lógica signada por el pragmatismo, la misma que fue ratificada en un reciente congreso (diciembre 2003), cuya consigna implícita fue no hacer olas para evitar abrir flancos propicios para la derecha en la campaña electoral.
Con el objetivo de intentar ganar en la primera vuelta, los delegados a ese congreso moderaron o eliminaron del programa de un futuro gobierno todas aquellas aristas que pudieran espantar a los sectores centristas, como ocurrió en los comicios de 1999 con el impuesto a la renta, utilizado por la derecha para arrebatarle la victoria a Vázquez en la segunda vuelta. Por eso, ahora, algunos temas que en el pasado habían constituido la “razón sustantiva” de la coalición, como una iniciativa para derogar la ley de caducidad, que ampara a los militares torturadores y asesinos de la pasada dictadura o la renegociación de la deuda externa, cedieron ante la más pragmática “razón instrumental”. Como dijo el senador Eleuterio Fernández Huidobro, otro viejo dirigente tupamaro, “éste es el congreso de la victoria y a todo se puede renunciar menos a la victoria”.
La falta de discusión interna en el FA y frases sacadas de contexto como la de José Mujica: “No les voy a pedir a los burgueses que sean socialistas, pero que sean burgueses como la gente. Yo voy a estar del otro lado, peleando con los trabajadores para que se organicen lo mejor posible para pelearles el salario”, alimentan cierta confusión entre las bases. En los años sesenta, el movimiento Tupamaro planteaba la liberación nacional; la lucha armada del MLN era antioligárquica y antiimperialista. Su fundador, Raúl Sendic, entendía que no podía haber liberación sin medidas de tránsito al socialismo. Los actuales tupamaros, cuyo Movimiento de Participación Popular es mayoritario en la interna del FA, siguen pensando que el Uruguay está atravesado por las contradicciones oligarquía-pueblo e imperio-nación, pero que hubo un retroceso de las fuerzas productivas; el aparato productivo capitalista uruguayo está desestructurado y ha llevado a la marginación a amplios sectores de la sociedad. Por tanto: o hay un proceso de socialización a nivel mundial o el tránsito al socialismo tendrá un ritmo más lento en el país.
En la coyuntura, el MLN plantea la refundación del Uruguay sobre tres bases: aumento de la producción, generación de fuentes de trabajo y recuperación del salario sumergido. Eso, dice otro de sus fundadores, Julio Marenales, requiere de un “capitalismo ordenado”, que sólo podrá realizar un gobierno popular como el FA. Aunque tiene claro que una cosa es acceder al “control” de la sociedad y otra transformarla. Agrega que lo estratégico, si gana el Frente, es construir las bases materiales de una nueva sociedad y para ello es necesario fomentar la “maduración social”. Sólo así se podría dar el cambio “en serio” del que hablaba Galeano.
Página/12 - Buenos Aires, 7/2/2004 |
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Del vuelo del Cóndor, hasta la Triple Frontera
Claudia Korol
El gobierno uruguayo emitió un comunicado informando sobre su política de derechos humanos, y evitando al mismo tiempo responder al pedido realizado por el gobierno argentino para que se aporten los datos con que cuentan para llegar a la verdad sobre el caso de María Claudia García Irureta Goyena, la nuera del poeta Juan Gelman, secuestrada junto a Marcelo Gelman, su compañero, en Argentina, y desaparecida en Uruguay durante la dictadura en ambos países. De esta manera - y después de varios días de demora ante la demanda argentina - la Cancillería de Uruguay difundió las acciones emprendidas por el gobierno de Jorge Batlle tendientes a que se esclarezca la situación de los desaparecidos uruguayos.
Adital - 22/1/2004 |
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