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Venezuela: politica, economia, società

 

 

 

 

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Notable recuperación económica  (9/9/2004)

 

Entre Venezuela y Nadalandia  (18/8/2004)

 

“Ganó el proyecto social, alternativo al neoliberal”  (17-18/8/2004)

 

El presidente Chávez se vuela la barda  (6/8/2004)

 

“Para quebrar la indolencia de los ni-ni”  (26/7/2004)

 

Corrupción, terrorismo y petróleo. Los Bush en Venezuela  (18/6/2004)

 

Venezuela siembra petróleo para el desarrollo  (14/6/2004)

 

Los cerros que sostienen a Chávez  (16/5/2004)

 

El chavismo crece en los fogones  (10/5/2004)

 

La UNT está llamada a sepultar a la CTV  (1/5/2004)

 

“La Montañita”, el barrio rojo que bajó a defender a Chávez  (18/4/2004)

 

La Venezuela desconocida  (17-18/4/2004)

 

La polarización toma forma en la urbe  (15/4/2004)

 

Entrevista a Adina Bastidas  (1/3/2004)

Notable recuperación económica

 

 

Natacha Salazar

 

La economía venezolana, asentada sobre una producción diaria de petróleo en torno a los 3 millones de barriles —a precios en alza—, retomó este año el crecimiento tras un periodo de severa recesión. Sin embargo, una vez más, el quinto exportador mundial de crudo, enfrenta el desafío de traducir la bonanza petrolera en mejores condiciones de vida para más de la mitad de la población que vive en condiciones de pobreza. El Banco Central de Venezuela (BCV) reportó un alza del 23.1% del producto interno bruto (PIB) en el primer semestre de este año, mientras la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (CEPAL) prevé un alza de la economía venezolana de 12% en el 2004, tras desplomarse 9.4% en el 2003 y 8.9% en el 2002. Con esta cifra, el organismo ubica a Venezuela a la cabeza del crecimiento de la región, que proyecta este año en 4.5%.

 

El petróleo, que aporta las tres cuartas partes de los ingresos externos del país, registra un prolongado periodo de altos precios en el mercado internacional por la guerra de Estados Unidos contra Irak y la creciente demanda mundial de crudo. La última semana de agosto llegó casi a alcanzar la cifra histórica de US$50 por barril. El presidente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), Alí Rodríguez Araque, dijo en julio pasado, que "originalmente estimamos los ingresos petroleros de este año en unos $40 millardos, pero ahora los estamos reestimando en más de $50 millardos".

 

El petróleo venezolano cerró el 2003 en un promedio de $25 dólares el barril, y $21 dólares en el 2002, y la economía local se desplomó esos dos años en parte por el frustrado golpe de Estado en abril del 2002 contra el presidente Hugo Chávez y el paro general de 63 días que intentó en vano forzar la dimisión del mandatario. La huelga paralizó casi totalmente las exportaciones petroleras y dejó pérdidas a la nación por más de $10 millardos, según cifras oficiales. Para frenar la acelerada fuga de capitales, el gobierno emprendió en febrero del 2003 un rígido control cambiario que permitió que las reservas internacionales —que durante la huelga llegaron a $10 milllardos— superen actualmente los $21 millardos. Venezuela, con poco más de 24 millones de habitantes y una deuda externa en torno a los $22 millardos, sufrió los rigores del control cambiario en un país acostumbrado a importar más de la mitad de lo que consume. Sin embargo, aunque el control de cambios sigue vigente, se ha ido flexibilizando permitiendo a los sectores económicos adquirir las divisas necesarias para reactivarse. "La entrega de divisas (al mercado interno, especialmente importadores empresariales) supera este año el 180% respecto al 2003", dijo recientemente el presidente de la gubernamental Comisión de Administración Cambiaria, Edgar Hernández.

 

La huelga y la falta de dólares a lo largo del 2003 condujeron al cierre de miles de empresas disparando el desempleo hasta 21%, pero a comienzos del 2004, éste bajó a 17.5%, y actualmente se ubica en 15%. La recuperación económica se ha traducido en un aumento del consumo en cerca del 10%, la actividad manufacturera creció 25% y la agricultura creció 8% en el primer semestre del 2004, según el BCV. El estatal Instituto Nacional de Estadística (INE) ubica la canasta básica en un promedio de $168 mensuales, pero organizaciones sindicales opositoras, la ubican en $250. El salario mínimo aumentó 30% este año ubicándose actualmente en el equivalente a unos $167 mensuales.

 

Noticias Aliadas - 9/9/2004

Entre Venezuela y Nadalandia

 

 

Eduardo Galeano

 

Extraño dictador este Hugo Chávez. Masoquista y suicida: creó una Constitución que permite que el pueblo lo eche, y se arriesgó a que eso ocurriera en un referéndum revocatorio que Venezuela ha realizado por primera vez en la historia universal. No hubo castigo. Y esta resultó ser la octava elección que Chávez ha ganado en cinco años, con una transparencia que ya hubiera querido Bush para un día de fiesta. Obediente a su propia Constitución, Chávez aceptó el referéndum, promovido por la oposición, y puso su cargo a disposición de la gente: “Decidan ustedes”. Hasta ahora, los presidentes interrumpían su gestión solamente por defunción, cuartelazo, pueblada o decisión parlamentaria. El referéndum ha inaugurado una forma inédita de democracia directa. Un acontecimiento extraordinario: ¿Cuántos presidentes, de cualquier país del mundo, se animarían a hacerlo? ¿Y cuántos seguirían siendo presidentes después de hacerlo?

 

Este tirano inventado por los grandes medios de comunicación, este temible demonio, acaba de dar una tremenda inyección de vitaminas a la democracia, que en América Latina, y no sólo en América Latina, anda enclenque y precisada de energía. Un mes antes, Carlos Andrés Pérez, angelito de Dios, demócrata adorado por los grandes medios de comunicación, anunció un golpe de Estado a los cuatro vientos. Lisa y llanamente afirmó que “la vía violenta” era la única posible en Venezuela, y despreció el referéndum “porque no forma parte de la idiosincrasia latinoamericana”. La idiosincrasia latinoamericana, o sea, nuestra preciosa herencia: el pueblo sordomudo.

 

Hasta hace pocos años, los venezolanos se iban a la playa cuando había elecciones. El voto no era, ni es, obligatorio. Pero el país ha pasado de la apatía total al total entusiasmo. El torrente de electores, colas enormes esperando al sol, a pie firme, durante horas y horas, desbordó todas las estructuras previstas para la votación. El aluvión democrático hizo también dificultosa la aplicación de la prevista tecnología último modelo para evitar los fraudes, en este país donde los muertos tienen la mala costumbre de votar y donde algunos vivos votan varias veces en cada elección, quizá por culpa del mal de Parkinson.

 

“¡Aquí no hay libertad de expresión!”, claman con absoluta libertad de expresión las pantallas de televisión, las ondas de las radios y las páginas de los diarios. Chávez no ha cerrado ni una sola de las bocas que cotidianamente escupen insultos y mentiras. Impunemente ocurre la guerra química destinada a envenenar a la opinión pública. El único canal de televisión clausurado en Venezuela, el Canal 8, no fue víctima de Chávez sino de quienes usurparon su presidencia, por un par de días, en el fugaz golpe de Estado de abril del año 2002. Y cuando Chávez volvió de la prisión, y recuperó la presidencia en andas de una inmensa multitud, los grandes medios venezolanos no se enteraron de la novedad. La televisión privada estuvo todo el día pasando películas de Tom y Jerry. Esa televisión ejemplar mereció el premio que el rey de España otorga al mejor periodismo. El rey recompensó una filmación de esos días turbulentos de abril. La filmación era una estafa. Mostraba a los salvajes chavistas disparando contra una inocente manifestación de opositores desarmados. La manifestación no existía, según se ha demostrado con pruebas irrefutables, pero se ve que este detalle no tenía importancia, porque el premio no fue retirado.

 

Hasta ayercito nomás, en la Venezuela saudí, paraíso petrolero, el censo reconocía oficialmente un millón y medio de analfabetos, y había cinco millones de venezolanos indocumentados y sin derechos cívicos. Esos y otros muchos invisibles no están dispuestos a regresar a Nadalandia, que es el país donde habitan los nadies. Ellos han conquistado su país, que tan ajeno era: este referéndum ha probado, una vez más, que allí se quedan.

 

Página/12 - Buenos Aires, 18/8/2004

“Ganó el proyecto social, alternativo al neoliberal”

 

 

Luis Bruschtein

 

“Acá estamos acostumbrados a que las gallinas de arriba caguen a las de abajo, pero las de abajo somos mayoría”, reflexionaba anoche un viejito con pocos dientes y camiseta roja chavista en Miraflores mientras festejaba el triunfo del No. Tras la persistente guerra de rumores que desató la oposición con encuestas que la daban como ganadora del referéndum, el rotundo resultado de 58,25 por ciento a favor del No contra el 41,74 por ciento del Sí, que dio a conocer a las cuatro de la madrugada el Consejo Nacional Electoral, les cayó como un balde de agua fría. Pese a que el resultado fue respaldado por el Centro Carter y la OEA, la mayoría de los dirigentes opositores reaccionó con vehemencia y denunció un fraude gigantesco sin ofrecer pruebas concretas. El presidente Hugo Chávez realizó ayer dos conferencias de prensa y habló a sus seguidores desde el Balcón del Pueblo del Palacio de Gobierno y en las tres oportunidades manifestó su disposición al diálogo político, algo que parecía ayer muy lejos por la negativa cerrada de la oposición a aceptar el resultado del plebiscito.

 

La oposición había intoxicado los medios con insistentes versiones sobre su triunfo absoluto en el referéndum, una situación que terminó provocando malestar en la prensa internacional, que se sintió manoseada por esta maniobra. Durante toda la tarde dieron a conocer encuestas que los daban como ganadores por 60 contra 40 y hasta hicieron circular versiones desopilantes sobre encuestas de las fuerzas armadas, del Ministerio del Interior y hasta de una empresa cervecera. A medianoche, cuando las colas en los barrios populares de Petare y Catia todavía eran larguísimas, comenzaron a circular automóviles con las banderas venezolanas que utilizó la oposición para identificarse, tocando bocinas y gritando contra el chavismo. Decían que Chávez estaba dispuesto a renunciar, destruido por la derrota, pero que su entorno lo había convencido para que no lo hiciera. Los programas de la televisión comercial solamente mostraban colas de votación en los barrios opositores donde los votantes, incapaces de visualizar la irrupción masiva de los pobres y marginados al sistema político venezolano, expresaban su convicción de que “habían derrotado a la tiranía”.

 

En las primeras horas de la madrugada empezó a bajar el tono triunfalista de los dirigentes de la coordinadora democrática que, en vez de festejar el triunfo, llamaban a “defender la victoria” como si ya supieran los verdaderos resultados y se negaran a aceptarlos. En el Consejo Nacional Electoral, el tribunal que arbitró el referéndum, integrado por cinco rectores, comenzaron a verificarse movimientos nerviosos. Fueron convocados los dirigentes opositores y el ex presidente norteamericano James Carter y el secretario general de la OEA, César Gaviria, fueron llamados con urgencia. Al mismo tiempo comenzaban a llegar simpatizantes chavistas al Palacio de Miraflores para organizar el festejo.

 

Se dijo entonces que las cifras estaban favoreciendo por amplio margen al oficialismo, pese a que todavía a esa hora había cincuenta mil personas en Caracas y 500 mil en el resto del país que no habían podido votar, la mayoría de ellas en los barrios populares. Dos de los rectores del CNE, que responden a la opositora Coordinadora Democrática, plantearon objeciones porque no habían tenido acceso al proceso de conteo computarizado. Con el clima que se había creado resultaba muy difícil hacer un anuncio que era exactamente el opuesto a las cifras que habían hecho circular durante toda la tarde. Finalmente Carter y Gaviria corroboraron la legitimidad del proceso y se hizo el anuncio a una hora en que solamente estaba despierta la multitud chavista que había acudido a festejar en Miraflores. Miles de personas de los barrios más humildes, mujeres, niños y hombres de todas las edades se pusieron las camisetas rojas que dicen “¡Uh, Ah! Chávez no se va”, una consigna que se canta al ritmo de danzón tropical, y fueron llegando a la avenida Urdaneta frente al Palacio de Gobierno. El viejito que reflexionaba sobre las gallinas estaba junto a una familia que se había movilizado en un antiguo Mustang azul eléctrico con el óxido de varios años en sus abolladuras. Habían puesto un radiograbador sobre el techo, que lanzaba música de salsa y consumían una cerveza tras otra mientras bailaban y se desgañitaban gritando a favor de Chávez. Con vinchas y los cuerpos transpirados, la gente dio rienda suelta a su alegría por un resultado que ellos tampoco habían puesto nunca en duda.

 

Por la mañana, la oposición apareció fragmentada en los diversos partidos que la integran: Acción Democrática, Copei, Alianza Mayor, MAS, Bandera Roja, Primero Justicia y otros. Hicieron declaraciones en grupos separados. Los partidos tradicionales mostraron más cautela, a diferencia de las nuevas agrupaciones, la mayoría de derecha, aunque todos coincidieron en desconocer empecinadamente el resultado. Los primeros pidieron calma, mientras los segundos llamaron abiertamente a la desobediencia civil y a una concentración en la Plaza Francia del barrio de Altamira. Todos denunciaron un fraude monumental, pero ninguno explicó la forma como se habría concretado. Uno de ellos llegó a afirmar por televisión el absurdo de que las máquinas estaban arregladas para votar al revés: se apretaba el botón del Sí y salía el No. Lo cierto es que la instrumentación del voto electrónico con los “cazahuellas” hizo imposible la realización de fraudes como hacer votar a los muertos, o la votación múltiple o el envío de los votantes con la boleta en sus bolsillos. Es prácticamente imposible el fraude con este sistema. De hecho, la incorporación de las máquinas produjo muchos problemas, sobre todo la lentitud que encolerizó a los votantes, pero permitió que el resultado fuera poco cuestionable. Con un observador independiente en el centro informático se resuelve el control de posibles fraudes.

 

“Nos pusieron todo tipo de trabas, las fuimos sorteando cada una con gran esfuerzo, juntamos las firmas, nos rechazaron más de un millón, pero finalmente pudimos llegar al referéndum, aguantamos horas en las colas y ahora no permitiremos que nos arrebaten la victoria”, afirmaba un votante opositor. Es una idea persistente en este sector de la sociedad venezolana que tiene una visión recortada de la historia. Desde el otro lado, los chavistas debieron sortear golpes de Estado y una huelga que destruyó la economía y desabasteció al país, más una guerra permanente de los medios de comunicación que durante las semanas previas llegaron a pasar más de 1500 cortos publicitarios contra Chávez por día. “Estamos tratando de impedir que se instale una dictadura en Venezuela” es otro argumento que se repite como si esa frase fuera un “vale todo”. Por eso quedaron desubicados cuando Carter y Gaviria convalidaron el resultado del referéndum, como si la denuncia de fraude fuera válida simplemente porque la formulaban ellos, aunque no presentaran pruebas. Ayer a la mañana, un grupo de mujeres muy bien vestidas irrumpieron en el Hotel Meliá Caracas, donde los dos observadores internacionales se aprestaban a ratificar públicamente el resultado. “No al fraude, no al fraude”, gritaban furiosamente e impidieron la realización de la conferencia de prensa que debió retrasarse dos horas.

 

En la conferencia que realizó por la tarde Chávez anunció que “fueron enterrados los restos de la Cuarta República y terminó de nacer la Quinta República”. El mandatario venezolano hizo un listado de los líderes mundiales que lo llamaron para felicitarlo y mencionó desde Lula y Néstor Kirchner, hasta el español José Luis Rodríguez Zapatero. “Si ganó Chávez no es lo importante –dijo–, lo principal es que ganó un proyecto, un nuevo diseño político, económico y social, alternativo al capitalismo neoliberal y contra las democracias de élites que terminan en tiranías.”

 

Chávez fue crítico con la oposición pero aseguró que ratificaba su llamado al diálogo político y precisó que se podía instrumentar en principio con los gobernadores que son dirigentes de la oposición, pero con los que necesitan reunirse para planificar en común. “Creo que es el único caso en el mundo que dirigentes de la oposición se niegan a dialogar y tampoco aceptan un resultado transparente, salieron a cantar un fraude porque sí, lo que evidencia que es parte de un plan desestabilizador.” Ayer fue declarado feriado por Chávez y durante todo el día hubo un desfile de simpatizantes frente al Palacio Miraflores. Por la tarde, los dirigentes de la oposición salieron menos crispados y anunciaron que mantienen las objeciones pero que esperarán el cotejo de las cifras con los comprobantes de papel de cada elector. Al anochecer, varios camiones con miles de personas se dirigían a Miraflores para continuar los festejos.

 

Cuando la oposición misma resulta un fraude

 

“No hay ninguna evidencia de fraude y cualquier denuncia en ese sentido no tiene sustento”, afirmó el martes de manera rotunda el ex presidente norteamericano Jimmy Carter, aunque aceptó hacer una segunda auditoría del referéndum que ganó el domingo el presidente Hugo Chávez. La oposición pretende eternizar esta discusión, pero tiene el obstáculo que ella misma se creó, ya que ella fue la que exigió la presencia de estos observadores internacionales del Centro Carter y del secretario general de la OEA, César Gaviria, que ahora rechazan sus denuncias de fraude. El vicepresidente, José Vicente Rangel, conocido como uno de los más dispuestos al diálogo en el equipo de Chávez, declaró en forma enérgica que estaban dispuestos a cualquier tipo de control del referéndum, mientras los principales dirigentes de la oposición se aferran en forma desesperada a las denuncias de un fraude que nadie ha podido comprobar para retrasar un proceso de resquebrajamiento que ya manifestó sus primeros síntomas.

 

Mientras este país empieza a retomar su ritmo normal, los dirigentes de la Coordinadora Democrática sienten que sus cabezas penden de un hilo. Por lo pronto tuvieron profundas diferencias el lunes, el día posterior a su derrota. Mientras los grupos más radicalizados convocaron a la calle a sus seguidores para pelear “por la victoria usurpada”, los dirigentes de los otros grupos se negaron a movilizar a su gente ante el peligro de que se produjeran choques con los simpatizantes chavistas que estaban festejando su triunfo. Felipe Mujica, el principal dirigente del sector del Movimiento Al Socialismo (MAS), que está en la oposición, fue muy crítico con los partidos que intentaron movilizar. De todos modos y pese a la fuerte polarización, la convocatoria fue un fracaso y sólo se movilizó muy poca gente. Desde la segunda línea de los partidos tradicionales comenzaron a escucharse voces que llamaban a aceptar el resultado y prepararse para las inminentes elecciones de alcaldes y gobernadores que deberán efectuarse en septiembre. Las centrales gremiales y de empresarios, enrolados en la oposición, aceptaron también el resultado del referéndum.

 

Sin embargo, es muy difícil que puedan resolver la crisis que se desató en su seno en tan poco tiempo, porque la tradición política venezolana estipula que los dirigentes que fracasan son depuestos. Eso pasó con el golpe y el responsable descabezado fue Pedro Carmona, Pedro “el Breve”, como le dice con ironía Chávez, el dirigente empresario que asumió la presidencia durante las pocas horas que Chávez estuvo prisionero. Carmona está ahora totalmente desprestigiado entre la misma gente que antes lo consideraba un estadista. El otro defenestrado fue Carlos Ortega, el dirigente de la Central de Trabajadores de Venezuela, adscripto al partido socialdemócrata Acción Democrática, que encabezó la furiosa huelga que desbarató la economía de este país durante dos meses y llegó a desabastecer de petróleo al principal comprador, Estados Unidos.

 

En los círculos políticos se da como un hecho que el gobernador del estado de Miranda, Enrique Mendoza, coordinador general de la Coordinadora Democrática y la cabeza más visible de la oposición durante la campaña de recolección de firmas y el referéndum, será el próximo defenestrado. Ayer los teléfonos de los dirigentes opositores estaban apagados. No querían responder a la inquisitoria periodística porque no tenían una respuesta consensuada. Mujica, el dirigente del MAS, respondió a regañadientes que “por ahora no podemos pensar en el futuro, lo único que podemos decir es que hubo fraude”. El fraude es la palabra mágica que permite seguir unidos a partidos de signos opuestos, desde la derecha a la izquierda, cuyo único punto en común es su furioso rechazo al chavismo.

 

Teodoro Petkoff, que fue ministro de Planificación en la última presidencia del socialcristiano Rafael Caldera, afirma que la oposición equivocó la táctica al jugar a todo o nada por la deposición inmediata de Chávez sin plantearse un proyecto en común de país. Aunque se ha alejado del MAS, Petkoff es un crítico del chavismo. Sin embargo, es respetado por el mismo Chávez, quien lo ha mencionado como uno de los periodistas críticos con quien puede mantener contacto. “El proyecto está, pero hay que asumirlo, y debe apuntar a los sectores más humildes si se quiere ganarle a Chávez.” Si ese proyecto existe, seguramente no será compartido por la mayoría de agrupaciones reaccionarias unificadas en la Coordinadora, que no ocultan su condición elitista y que prefieren basarse en un discurso sobre el “mesianismo” de Chávez, a quien insisten en presentar como un tirano. Por supuesto, ese sector se referencia con Miami. Lo cierto es que la oposición tiene un verdadero problema para enfrentar a un presidente que tras más de cinco desgastantes años de ejercicio del poder gana un referéndum con todas las fuerzas políticas tradicionales en su contra. Y además debieron usar las herramientas democráticas que el mismo chavismo incluyó en la nueva Constitución como la figura del referéndum, que ningún otro país del mundo se atreve a instrumentar.

 

Página/12 - Buenos Aires, 17-18/8/2004

El presidente Chávez se vuela la barda

 

 

Luis Hernández Navarro

 

Hugo Chávez, presidente de Venezuela, toma el bate de beisbol que le regaló Sammy Sosa, pelotero dominicano de los Cachorros de Chicago, y levantándose de la silla abanica para conectar una pelota imaginaria que vuela hasta el jardín de la Casa Blanca, en Washington. La bola representa el plan programático de la oposición llamado Consenso País, que el mandatario ha rebautizado como "Consenso pa' Bush". Con ese jonrón piensa ganar el referendo que se realizará el próximo 15 de agosto, en el que deberá de definirse su futuro como gobernante.

 

Es primero de agosto. Chávez conduce la emisión número 200 de su programa de televisión dominical Aló presidente, que en esta ocasión duró casi cinco horas. Se encuentra en el centro vacacional Ciudad Robinson, en Vargas, pequeño paraíso caribeño reconstruido por su gobierno, en el que se instaló una escuela cooperativista. Está de magnífico humor. Muestra el bate con el nombre de Sosa grabado. En esa ocasión no le contó al público -como lo hizo en alguna emisión anterior- que hace un par de años él ponchó al toletero estrella de las grandes ligas, ni que él le pegó 25 jonrones. En cambió, blande el bate y, mientras ejecuta en cámara lenta el movimiento que realizan los peloteros cuando buscan sacar la pelota del campo del juego, asegura: "Le voy a dar así". Chávez es un apasionado del "rey de los deportes". Sólo "entré en la academia militar a los 16 años con la idea de usarla como puente al beisbol profesional", señaló en alguna ocasión el que fuera exitoso lanzador zurdo del juvenil equipo de Barinas. Tanta era su pasión que, cuando se enlistó en 1971, su objetivo no eran los galones ni las estrellas, sino llegar a la carpa grande.

 

Han transcurrido más de dos horas ininterrumpidas de un programa en el que él es simultáneamente animador, edecán, cronista, productor y guionista. No hay en su voz o en su rostro la menor señal de cansancio. Parece estar disfrutando enormemente. Tres de sus grandes pasiones, el beisbol, la política y la conversación, se mezclan en ese momento. Asume entonces su función de maestro de multitudes. "Los que han jugado beisbol aquí saben -dice- que cuando uno agarra la posición de batear es clave. Si uno, por ejemplo, baja mucho el codo aquí, tiende a sacar el bate hacia arriba y batear los llamados fly. Pero si uno levanta un poquito el codo aquí, y saca el bate recto, entonces sale línea. Yo siempre he sido bateador de línea. Pero voy a levantar más la bola y no batear pura línea, porque me preocupa mucho Fidel Castro, porque el batazo que le vamos a dar al plan Consenso pa' Bush puede pasar chaflaneando La Habana. Estoy tratando de que salga alto el batazo, que caiga en el mero jardín de la Casa Blanca. Pero si va bajito -advierte-, cuídate Fidel." Abel Prieto, ministro de Cultura de Cuba, invitado especial a la serie televisiva y magnífico narrador de chistes, soltó entonces una sonora carcajada. Lo mismo hizo la mayoría de su audiencia.

 

No es casualidad que el batazo de Chávez quiera llegar hasta la Casa Blanca. Desde las embajadas de Estados Unidos y España se instrumentó el golpe de Estado contra su gobierno en abril de 2002, saludado desde las páginas de The New York Times. También desde Washington se ha coordinado buena parte de la oposición actual en su contra, y comienzan a escucharse voces tratando de deslegitimar una consulta que la mayoría de las encuestas indican ganará el oficialismo. Condoleezza Rice comenzó ya a dar manotazos en la mesa, mientras que Mel Martínez, precandidato al Senado estadunidense y ex secretario de Vivienda de George W. Bush, insistió en que el referendo debe realizarse en paz, "aunque tengo mis dudas de que sea así". Martínez es uno de los más acérrimos enemigos de Chávez, a quien considera "muy negativo para Latinoamérica, entre otras razones, porque provoca inestabilidad en sus vecinos." Por su parte, el influyente diario The Washington Post publicó recién un editorial en el que señaló que el referendo está viciado y presentó como "independiente" a Súmate, empresa cuyos directivos se encuentran sujetos a investigación de la Fiscalía General por haber recibido más de 53 mil dólares de la Nacional Endowment for Democracy para financiar el referendo consultivo y convertirlo en una consulta revocatoria contra Chávez. Según un informe aparecido en el periódico Reporte, el 24 de junio anterior, "Súmate se ha convertido en cerebro y brazo tecnológico de la oposición."

 

La mayoría de los sondeos de opinión, incluidos los realizados por empresas estadunidenses y los contratados por la oposición, indican que alrededor de 60 por ciento de los votantes venezolanos apoya a Chávez. No parece haberle servido a la oposición ni la masiva campaña en los medios ni invocar la ayuda de 150 hechiceros para arrojarle maldiciones al presidente. Para ganar el referendo, la Coordinadora Democrática (CD) -formada por 20 partidos políticos y 20 organizaciones no gubernamentales- necesita lograr al menos un voto más de los 3 millones 750 mil votos que obtuvo Chávez en los comicios de 2000 y superar la votación que obtenga el oficialismo. Fundamentales en este resultado serán los cerca de 5 millones de ciudadanos recientemente inscritos, muchos de ellos de extracción humilde que nunca se habían inscrito en los padrones electorales.

 

Es así como la impaciencia invade las filas de la CD. Según el Consejo de Asuntos Hemisféricos, organización académica establecida en Washington dedicada a Latinoamérica, "es la oposición, cada vez más desesperada, la que recurrirá a medios ilegales para desbaratar los resultados." Como no van a ganar la partida, se preparan para patear el tablero. Muestra de ello son las expresiones de Carlos Andrés Pérez, ex presidente venezolano perseguido por la justicia de su país y manager de la oposición, quien mandó la señal a sus seguidores de robarse el home y, de paso, asesinar al mandatario venezolano. El pasado 10 de mayo afirmó: "A Chávez lo tenemos que liquidar nosotros los venezolanos por la violencia, porque no queda otro camino". Poco más de un mes después declaró, en Miami, al diario El Nacional: "Desgraciadamente se ha demostrado que el referendo es un fracaso, que nunca será una vía en Venezuela. Esa no es la vía. Fracasará". Y añadió: "Chávez debe morir como un perro, lo merece, con el perdón de esos dignos animales."

 

En el Paseo los Próceres, de Caracas, el domingo primero de agosto, más de 30 mil personas se congregaron para escuchar a artistas cubanos, puertorriqueños y venezolanos. Allí estaban Silvio Rodríguez, el Buena Vista Social Club, la Orquesta Aragón, Lilia Vera y el Grupo Madera. Aunque el concierto se llamaba Voces de la Unidad, fue, en los hechos, un acto para rechazar la revocación del mandato de Hugo Chávez. El mandatario llegó a la plaza cuando terminó de cantar Lilia Vera. Los asistentes comenzaron a gritar "¡Uh! ¡Ah! ¡Chávez no se va!" Se diría que lo fueron a ver a él como han ido a escuchar a sus músicos favoritos. En el momento en el que la multitud exigió a Silvio Rodríguez una nueva canción, el presidente se levantó de su silla y se dirigió a saludar al trovador. El público les ofreció la ovación más intensa de la noche. En el escenario se trenzaron en un cálido abrazo. De pie, firme al lado del cantautor, Chávez escuchó las estrofas del artista: "como gasto papeles recordándote/ como me haces hablar en el silencio".

 

Concluida una pieza más, el mandatario volvió a robarse la base. Ahora los papeles se invirtieron. Silvio Rodríguez tocó la guitarra y Chávez declamó el poema Florentino y el Diablo, de Alberto Arvelo Torrealba, emblema de la campaña en favor del ¡no! y crónica de una nueva versión de la lucha del bien contra el mal. El mismo presidente interpretó la obra desde una perspectiva histórica, como recreación de las luchas que libró el general de hombres libres, Ezequiel Zamora, contra los ejércitos de la oligarquía conservadora. "El coplero Florentino/por el ancho terraplén/ caminos de El Desamparo/desanda a golpes de seis", recitó el comandante ante sus seguidores, que lo escuchaban absortos. Al concluir, abandonó el concierto.

 

Con acciones como ésta, Chávez se diferencia de la clase política tradicional. Su campaña en favor del ¡no! ha seguido una idea central que fue, en mucho, la que lo llevó a la presidencia: desmarcarse del pasado. La oposición ha comprendido esto y hace malabares retóricos y publicitarios para asociar también su ¡sí! a la lucha contra un pasado indeseable. Pero resulta que el comportamiento del presidente no es un invento de oficinas de relaciones públicas ni de creadores de imagen. Su personalidad política no responde a los dictados de las encuestas ni a las opiniones de grupos de enfoque, tampoco a los costosos servicios de asesores extranjeros. Chávez es producto de él mismo y de su relación con la gente. Con él se identifican quienes no han tenido nunca representantes con voz y peso para hacerse escuchar. Con el mandatario han encontrado motivos de esperanza y vías de exclusión.

 

En un hecho insólito en la vida política de América Latina, millones de sus seguidores, la mayoría pobres, tomaron las calles de Caracas en mayo de 2002 para apoyar a su gobernante, violentamente depuesto. Este 15 de agosto esos mismos simpatizantes irán a las urnas a refrendar el mandato de su presidente. Si las encuestas tienen razón, esa multitud ganará. La pelota imaginaria que el presidente Hugo Chávez conectará con el bate que le obsequió el toletero Sammy Sosa llegará efectivamente hasta la Casa Blanca. Irónicamente, si así sucede el peligro de violencia dentro del país será aún mayor.

 

La Jornada - México D.F., 6/8/2004

“Para quebrar la indolencia de los ni-ni

 

 

Darío Pignotti

 

“La revolución será televisada.” En la guerra mediática venezolana Hugo Chávez echó mano de un arma melodramática: el canal estatal acaba de estrenar una miniserie sobre el romance entre una joven chavista y un ni-ni, alguien que no es oficialista pero tampoco “escuálido” (opositor). “Amores de barrio adentro es una historia ambientada en Caracas poco antes del golpe de Estado de 2002”, resume Román Chalbaud. Es el director de la tira que sorprende por el suceso de audiencia compitiendo con los inveterados culebrones, casi tan exportados como el petróleo.

 

El programa, lanzado en plena campaña por el referéndum donde se decide el futuro del gobierno, está en boca de todos: para la oposición no pasa de un “panfleto oficialista”; Chalmaud rebate: “No hago panfleto, hago realismo, algunos consideran que hago realismo sucio, creo que no hay realismo limpio”. El director, que es una celebridad del cine venezolano, no posa de neutral, se proclama chavista y admite estar en el combate propagandístico. Con Amores... se propone quebrar la indiferencia de los ni-ni, que en las encuestas sobre el referéndum son mayoría, y arrastrarlos hacia su causa. Durante un extenso diálogo con Página/12, en un descanso de la grabación, Chalmaud atravesó la realidad desde Chávez hasta el magnate televisivo Gustavo Cisneros, ironizó sobre la “Venezuela Saudita” del pasado, consideró a Simón Bolívar un líder mediático y deploró la estética “mentirosa” de la TV privada. Pero en cada respuesta volvió al referéndum y la necesidad de aplacar las crispaciones.

 

–¿La fractura de la sociedad venezolana es irreversible?
–Amores de barrio adentro habla de esa sociedad polarizada, de la violencia y de la reconciliación. Es una historia que transcurre en dos mundos enfrentados pero separados por una calle. De un lado una urbanización, una villa como dicen ustedes, y enfrente un barrio de clase media alta. Aquí los chavistas, más allá los “escuálidos”, eso es algo común en Caracas. La heroína vive en la urbanización, estudia sociología y realiza una encuesta sobre amor y paz en tiempos de revolución; el muchacho es un periodista ni-ni que vive enfrente. El estaba haciendo un documental cuando es echado del canal por entrevistar a una chavista. Los dos discuten, él le reprocha su agresividad, ella le critica su falta de compromiso. Pero al final el amor todo lo puede (riendo).

 

–¿Chávez va a participar de Amores...?
La serie tendrá 53 capítulos, recién vamos por el cuarto. Tal vez en algún momento sea convidado a participar, no lo sé aún.

 

–¿Y el público “escuálido”?
Ellos reaccionaron bien, porque no hacemos un panfleto, no pintamos a todos los escuálidos como villanos, sino como seres humanos con sus problemas y sus contradicciones. La idea del autor Rodolfo Santana es no hacer una caricatura, sino una historia que permite que los venezolanos se vean a sí mismos.

 

–¿Hay algo de herejía en hacer espectáculo con la revolución?
Tratamos de acompañar la estética realista con las posibilidades que da la tecnología actual, eso nos permite contar lo que nos pasa y también hacer un espectáculo. Yo soy heredero del neorrealismo italiano, me formé con Roma, ciudad abierta de Rossellini, pero también creo que se debe hacer algo atractivo, mis películas y mis obras de teatro (El pez que fuma, Cangrejo) han tenido muy buena taquilla. No estoy de acuerdo con el realizador cubano García Espinosa que dice que no importa la calidad estética, sino la ideología.

 

–¿Usted fue un ni-ni?
No soy un chavista de la primera hora. Uno siempre tuvo algún resquemor hacia los militares. Pero al ver las bajezas, las suciedades que hicieron en la oposición decidí tomar una posición a favor de este proceso.

 

–¿Teme que el referéndum termine en una guerra civil?
Al contrario, estoy percibiendo más tolerancia, hay lugares del este caraqueño como Alto Prado y Colinas de Bello Monte donde los chavistas de clase media, que los hay, han puesto sus propagandas en favor del “no” y nadie los agredió como ocurría hace poco. Aunque el peligro mayor es una invasión.

 

–¿Es verosímil un desembarco de Estados Unidos?
Es posible una invasión norteamericana, pero para eso tendrían que matar por lo menos 500.000 personas. Hay mucha gente dispuesta a dar la vida.

 

–¿Usted está dispuesto?
Por supuesto que sí, tengo 73 años y defiendo lo que se está haciendo.

 

–¿Una victoria abrumadora de Chávez puede degenerar en un pensamiento único de la revolución?
No creo que exista ese riesgo. Esto todavía es un proyecto que se está gestando, hay errores como en toda gestación, pero se está construyendo una democracia participativa y no una parodia de democracia. Creo que van a fortalecerse nuevos proyectos de cine, de TV, que rompan con la estética del consumismo. Queremos contar nuestra realidad, estamos haciendo cosas divertidas. En Venevisión (TV oficial) hay varios humorísticos, La hojilla, El ojo pelao, se ironiza la realidad, nos permitimos reír de la desinformación, de las telenovelas absurdas, de una mentalidad colonizada.

 

–¿Una suerte de “imaginario Miami”?
Durante años los venezolanos soñaban con Miami, nos llamaban “los indios tabarato” porque comprábamos todo. Vivíamos en una “Venezuela Saudita”, sólo se pensaba en dinero, en consumo, en centro de compras. Chávez logró algo mágico haciendo renacer las ideas, inventando un imaginario nuevo.

 

–¿Quién inventó a Chávez?
Hugo Chávez es una creación de Carlos Andrés Pérez (ex presidente), de su corrupción, de su traición a los ideales. Chávez sabe comunicar al pueblo su compromiso, recuperó el latinoamericanismo, ha restaurado la historia de Simón Bolívar y de San Martín.

 

–¿Bolívar sería un buen político mediático?
Sería de primera clase, sería un maravilloso comunicador. Fue terrible cómo la oposición bajó todos los símbolos bolivarianos el día del golpe. Está en preparación un programa de TV con Simón Bolívar y Simón Rodríguez caminando por la Caracas de estos días.

 

–¿La TV fue incluida en el guión de Amores...?
Hay una señora de clase media alta obsesiva con la TV, que tiene cuatro aparatos y compró otro para el baño. Ella sólo ve canales de la oposición. Evidentemente en eso quisimos hacer una parábola sobre Cisneros (empresario televisivo antichavista) y las TV privadas. Viendo esos canales ella descubre que la mentira estaba en su propia casa cuando ve a su marido en una marcha chavista.

 

–Fue peor que pescarlo con otra mujer.
Para ella ser chavista es peor que el adulterio. En Amores... hablamos de la hipocresía de parte de la sociedad pero también de la mentira en la TV. En el golpe del 2002 la TV privada fue cómplice y ocultó la reacción popular en favor de Chávez.

 

–Un documental sobre el golpe se titula La revolución no será televisada. ¿Esta vez lo será?
Creo que esta vez la revolución será televisada.

 

Página/12 - Buenos Aires, 26/7/2004

Corrupción, terrorismo y petróleo. Los Bush en Venezuela

 

 

Edgar González Ruiz

 

El gobierno de Bush Jr. ha promovido una sangrienta intervención militar en Irak y ha tratado por todos los medios, desde el cuartelazo hasta la vía "democrática", de desestabilizar al gobierno de Hugo Chávez, en Venezuela. Las dos naciones tienen en común sus enormes recursos petroleros. El gobernador de Florida, Jeb Bush, hermano del presidente Bush y gobernador de Florida ha sido uno de los más estridentes promotores del derrocamiento de Chávez, a quien ha llegado a llamar "un tipo loco". Según el cuestionado gobernador "El apoyo que recibe Chávez de (Fidel) Castro y el apoyo que Castro recibe de Chávez los incita. Aislarlos tendría un potencial significativo para la región, para América Latina". Pero, independientemente de la implausible retórica de defensa de "la democracia" con la que se intenta justificar la desestabilización de Venezuela, el clan Bush ha tenido desde hace mucho tiempo intereses y vínculos en ese país, concretamente con empresarios multimillonarios que, al igual que Jeb, no han hecho su fortuna beneficiando a otros, y con conocidos personajes del exilio cubano que han pasado por Venezuela.

 

En un reportaje del periodista Gerardo Reyes, difundido el 19 de noviembre de 2000 desde Miami, se menciona que en 1977, cuando su padre fue nombrado director de la CIA, Jeb se estableció en Venezuela como representante del Commerce Bank, de Tejas, perteneciente a James Baker, quien era amigo de Bush Sr. y fue después secretario de Estado. Para entonces, Jeb hablaba español con fluidez gracias a su relación con la mexicana Columba Garnica, que es su esposa, por lo cual "la familia fue aceptada rápidamente por la rica sociedad petrolera de Venezuela". En 1980, cuando su padre fue electo vicepresidente se encaminó a Miami, a la que considera "la ciudad más internacional del país". En los años siguientes, para hacerse millonario Jeb se unió al urbanista cubano y directivo de la anticastrista Fundación Nacional Cubano Americana, Armando Codina, con quien ganaba grandes comisiones, hasta de 50.000 dólares, por conseguir inversionistas a la firma de Codina, en lo que era un obvio tráfico de influencias. Se relacionó también con Miguel Recarey, empresario cubano-americano que fue acusado de un fraude millonario con dinero federal aportado a sus centros médicos en Miami. Recarey desvió dinero destinado a servicios públicos de salud de Miami, para organizar, a través de su firma, la International Medical Centers (IMC), servicios hospitalarios para los mercenarios de la Contra nicaragüense. Asimismo, Jeb recibió 75 mil dólares de esa empresa para encontrarle un nuevo local, labor que nunca llevó a cabo.

 

Con ese tipo de negocios, en 1994, a sus 41 años, Jeb tenía una fortuna de más de 2 millones de dólares. Tres años después, Recarey dijo que «compraba influencias» a Jeb Bush y otras figuras políticas poderosas en los años 80 y que gastó una buena cantidad de dinero en contratar a Jeb Bush y a personas cercanas al ex presidente Ronald Reagan y al entonces vicepresidente George Bush para tratar así de evitar que los inspectores federales acabaran cerrando sus negocios. Después de sacar unos 300 millones de dólares de las arcas del Estado, Recarey se escapó precisamente a Venezuela para después volar a España. Al conocer estas acusaciones, Jeb lo negó todo: los cheques que recibió de Recarey eran fruto de comisiones de la venta de bienes raíces.

 

Es bien sabido que desde la gobernación de Florida, Jeb Bush ha apoyado a sus amigos y socios del exilio cubano radical, que a su vez han participado en diversos tipos de operaciones de Venezuela. En 2001, Jeb Bush, y los congresistas Lincoln Diaz-Balart e Ileana Ros-Lethinen, junto con la Fundación Heritage y el senador republicano de extrema derecha Jesse Helms, apoyaron la nominación del exiliado cubano Otto Reich, ultraderechista de negra trayectoria, como secretario asistente para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado. Reich encabezó la Oficina de Diplomacia Pública del Departamento de Estado durante el gobierno de Ronald Reagan y fue embajador de Estados Unidos en Venezuela de 1986 a 89. Asimismo, se le ha acusado de apoyar el fallido derrocamiento de Chávez en 2002, cuya cabeza visible fue empresario Pedro Carmona, presidente de la patronal venezolana Fedecámaras y con intereses en el sector petrolero. Entre las primeras medidas que anunció el efímero dictador en su gobierno que sólo duró 48 horas fue que duplicaría la cantidad de petróleo exportada por Venezuela y que suprimiría las exportaciones a Cuba, medidas evidentemente dictadas por el gobierno de Bush, principal promotor del golpe contra Chávez. También en 2002, el senador demócrata Christopher Dodd dijo que cuando era embajador, Reich había ayudado a Orlando Bosch, exiliado cubano acusado de terrorismo, a escapar a Estados Unidos. Bosch había estado en prisión en Venezuela en relación con el bombazo que derribó en Barbados un vuelo de Cubana de Aviación en 1976. En febrero de 1987 Orlando Bosch salió libre de la cárcel venezolana y se allí se dirigió ilegalmente a Estados Unidos gracias a una visa que le tramitó Reich. En ese país fue rápidamente detenido por no haber respetado la libertad condicional. Ante ello, la Fundación Nacional Cubano Americana, así Ileana Ros Lethinen y Jeb Bush, quien entonces trabajaba con ella, organizaron una intensa campaña para su liberación.

 

Además de Bosch, también participó en el atentado el anticastrista Luis Posada Carriles, quien, según anota el periodista colombiano Hernando Calvo Ospino, desde 1967 trabajaba para la CIA en Venezuela como "asesor de los cuerpos de seguridad encargados de reprimir a las organizaciones de izquierda". Añade Calvo Ospino que el proceso contra los culpables del bombazo, "fue accidentado debido a la sucesión de recursos de la defensa". Tuvo que trasladarse el sumario al fuero militar, pues la jueza que seguía el caso en lo civil lo dejó por amenazas de muerte. Elio García, presidente de la Corte Marcial, no cedió y le asesinaron a su hijo. "Con tales antecedentes se tendría que ser muy ingenuo para no pensar que la complicidad de la CIA estaba por algún lugar. Mas suspicacia se crea cuando el gobierno estadounidense decide no aportar ni una frase de información al sumario sobre Posada o Bosch".

 

Pero otros miembros de la familia Bush tienen también relaciones importantes en Venezuela. Luego del fallido golpe de Estado contra Chávez se señaló como una de sus principales promotores a Gustavo Cisneros, magnate de la televisión y amigo del ex presidente George Bush padre. Cisneros negó públicamente su papel en un supuesto golpe de Estado, pero el semanario Newsweek apuntó que Pedro Carmona "fue visto salir de la oficina de Cisneros" antes de ir al Palacio de Gobierno para jurar como presidente provisional. Según Newsweek, el legislador venezolano Pedro Pablo Alcántara declaró a la revista que la breve dictadura de Carmona fue organizada en las oficinas de Cisneros, y que éste fue "el jefe supremo" del supuesto complot. La publicación señaló también que Otto Reich había hablado con Cisneros "dos o tres veces" durante la intentona. Una de las llamadas fue hecha por Cisneros para avisar a Reich el sábado 13 de que una multitud de enfurecidos partidarios de Chávez había rodeado el edificio de su emisora de televisión, Venevisión. De acuerdo con fuentes venezolanas, el jueves 11 de abril de 2002, cuando se produjo un enfrentamiento entre chavistas y antichavistas, con un saldo de unos 25 muertos, la mayoría de ellos del bando de Chávez, Pedro Carmona no estaba en la marcha sino, invitados por Cisneros, estaba cómodamente instalado en el búnker de Venevisión, junto con el presidente de la Conferencia Episcopal, Baltazar Porras, el empresario periodístico Rafael Poleo y otros personajes. No es raro, por ende, que se haya identificado a Cisneros como el prospecto de Bush para enfrentar a Hugo Chávez en las futuras elecciones presidenciales, que se podrían adelantar si la oposición ganara el próximo referéndum cuya realización está siendo apoyada por Estados Unidos.

 

De 57 años, Gustavo Cisneros Rendiles tiene una fortuna de alrededor de 5 mil millones de dólares, una de las mayores de América Latina, luego de la del mexicano Carlos Slim. Cisneros ha ocupado el puesto 64 de los 500 más ricos del mundo según la revista Forbes. De ascendencia cubana, Cisneros es el mayor accionista de Univisión, la principal cadena de habla hispana de Estados Unidos y posee en algunos países canales de mucha audiencia como Venevisión en Venezuela, ChileVisión, Caracol Televisión de Colombia, Caribbean Communications Network, también tiene la embotelladora Panamco y es accionista de Coca Cola, la transnacional de la cual por cierto fue empleado el hoy presidente mexicano Vicente Fox. Junto con su cónyuge, Patricia Phelps, ha figurado en la lista de invitados ilustres de la Casa Blanca incluidos por Ronald y Nancy Reagan. Se ha señalado que en la relación amistosa de Bush padre con Cisneros pesa el proyecto empresarial de primero de ellos de incorporar a la empresa estatal Petróleos de Venezuela a su lista de negocios en Texas.

 

Gustavo Cisneros comparte excursiones de pesca lo mismo en Venezuela que en Florida con su amigo George Bush, y demostrando que el capital no tiene escrúpulos ni ideología tambien cultivo relaciones con el gobierno de Bill Clinton de cuyo Secretario de Relaciones Exteriores Cyrus Vance fue interlocutor. Cisneros pertenece al Consejo Internacional de Asesores de la Sociedad de las Américas (The Americas Society), asociación "sin fines de lucro" donde participan también David Rockefeller y el empresario mediático chileno Agustín Edwards, quien fue una de las piezas claves en la conspiración contra el gobierno constitucional de Salvador Allende, para lo cual recibió apoyo de la CIA. En enero de 1985, fueron arrestados en Venezuela varios simpatizantes del líder estadounidense Lyndon Larouche y les confiscaron 200 copias de un libro titulado Narcotráfico S. A. (Dope Inc), donde se afirmaba que la familia Cisneros tenía conexiones con personajes e instituciones dedicadas al lavado de dinero. Años después, los editores presentaron documentos que afirmaban que el 14 de febrero de 1985 un avión ejecutivo de Pepsi-Cola Corp. de Venezuela, operado por una empresa de la familia Cisneros (Aeroservicios Alas), fue sometido a una inspección por agentes del Servicio de Aduanas en Hollywood, Florida, que encontraron una bolsa con 50 gramos de cocaína en su interior. Cisneros admitió el incidente del avión pero alegó que el servicio de aduanas no había formulado cargos.

 

Hermano de Gustavo y segundo en el manejo del emporio familiar, Ricardo Cisneros resultó involucrado en el más estruendoso escándalo financiero de la historia de Venezuela: el descalabro del Banco Latino en 1994, a raíz de lo cual, una juez venezolana dictó orden de arresto contra Ricardo acusándolo de fraude en su calidad de miembro de la junta directiva del banco. Según la acusación los directivos del banco aprobaron créditos a empresas -algunas de su propiedad- por encima de los límites establecidos y desviaron fondos del banco. Ricardo, quien estaba fuera del país cuando se libraron las órdenes de captura, permaneció en el exterior.

 

Por otra parte, colaborador venezolano del presidente Bush jr es Luis Giusti, quien funge como su asesor en asuntos energéticos. Luis Giusti, quien fue presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA) de 1994 a 1999, pretendió la privatización de esa empresa estatal. Según el economista petrolero Rafael Quiroz, Giusti siempre cuestionó el patriotismo, el nacionalismo y la soberanía, alegando que tales términos "había que adecuarlos a las realidades del mundo de hoy", para dar a entender que había que desprenderse de PDVSA. "Aquí se esgrimen consideraciones de soberanía y de patriotismo. Ya basta de eso". (El Nacional, 7 de julio de 1998), argumentaba Giusti. Luego en agosto del mismo año (1998) durante la 54 Asamblea Anual de Fedecámaras afirmó: "Yo creo que la empresa debe ir a colocar sus acciones en el mercado". Al dejar su cargo en PDVSA, Giusti fue a radicar a Estados Unidos "…para retornar laboralmente a la Shell Petroleum Corporation, a la que muy probablemente nunca dejó de servir. Allí, como eficiente "Shell-man", trabaja ahora para sus antiguos patronos y hoy también convertido en "Bush-man" asesora al presidente estadounidense George W. Bush en su Plan Energético para el hemisferio…."

 

Adital - 18/6/2004

Venezuela siembra petróleo para el desarrollo

 

 

Ernesto Carmona

 

El petróleo es clave para Venezuela. Sus relaciones con Estados Unidos están signadas por lo que el pensador Juan Pablo Pérez Alfonzo llamó 'el excremento del diablo'. El recurso natural pertenece al Estado y el pueblo 'siente' que es su dueño, pero hubo manejos oscuros. Venezuela ingresó 46.000 millones de dólares en 2003, por ventas brutas de petróleo. La petrolera estatal obtuvo ganancias netas de 3.100 millones de dólares, a pesar de la huelga de enero 2003, que incluyó a diciembre 2002. La facturación fue 16,45% mayor que el año anterior, mientras las ganancias crecieron en 19,7% respecto a los U$S 2.590 millones del 2002. 'Poseemos las reservas energéticas más grandes del mundo', dijo Alí Rodríguez Araque, presidente de Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), fundada en 1976, con la nacionalización. Las reservas de gas natural son las octavas del planeta. Sin embargo, están asociadas en 91% a la presencia del crudo: sólo existe 9% de gas natural 'libre'. Para obtener gas hay que extraer petróleo. Aunque antaño se desperdiciaba el subproducto, ahora quiere aprovecharse.

 

La economía creció 29,8% en el primer trimestre 2004, contrastando la caída de -27,8% del mismo período del 2003, causada por la huelga petrolera. La recuperación, entonces, fue de 57,6%. Los resultados responden a la recuperación petrolera y al aumento de los precios mundiales. Para 2004 vaticinan una tasa crecimiento por arriba del 8%. Las reservas internacionales ascendían a U$S 24.580 millones el 19 de mayo, superiores a los U$S 14.000 registrados hace un año. Se vendieron 79.010 automóviles en el año concluido en mayo, mientras 'el riesgo país' descendía al nivel 600. Las tasas de interés bajaron del 30% de hace un año a 11,51% el 30 de abril. El indicador bursátil subió desde los 8.015,17 puntos de enero de 2003 a 24.750,90 puntos el 13 de mayo del 2004. El desempleo descendió a 15,6%, la inflación registra 1,3% y la inversión extranjera creció en 72,38% por ciento en el primer cuatrimestre 2004.

 

Venezuela abastece el 15% del consumo petrolero de Estados Unidos, enviando 1,4 millones de barriles diarios (mbd), informó el jefe de PDVSA. Pronto la empresa incrementará su capacidad exportadora, que tuvo un promedio de 1,5 mbd en los últimos 10 meses, al incrementar su capacidad extractiva de 3,6 a 5 mbd en 2009. La producción diaria asciende hoy a 3,3 mbd, con un tercio refinado en el país (1,1 mbd). 'El objetivo de llevar la capacidad de producción por encima de los 5 mbd va a requerir una inversión de 37.000 millones de dólares, de los cuales PDVSA va a invertir 27.000 millones y apenas requerirá 9% de financiamiento', indicó Rodríguez. 'Los otros 10 millardos van a ser cubiertos por terceros. Ya se están haciendo los contactos para hacer las inversiones', añadió. El jefe de PDVSA dio a conocer a fines de mayo, en Nueva York, el Plan de Negocios de la empresa ante la comunidad de empresarios y representantes del sector energético. Los activos superan los 100.000 millones de dólares, mientras su deuda es de 6 mil millones.

 

La escasez de refinerías en Estados Unidos influye en los aumentos del precio. En 25 años desaparecieron 135 refinerías estadounidenses sin que se haya construido ninguna, explicó Rodríguez. PDVSA posee 8 refinerías en ese país, pero además tiene una en Islas Vírgenes, otra en Curazao, cuatro en Europa y cinco en Venezuela, incluida Paraguaná, la mayor del mundo, con capacidad de convertir 1 mbd en combustibles de alta calidad para aviones y automóviles. Rodríguez estimó en 2,7 mbd el déficit de refinación en Estados Unidos, por tratarse de un negocio nada rentable para las corporaciones energéticas. Tampoco es rentable para PDVSA la refinación en Estados Unidos. En los '80 y '90, la empresa hizo 'inversiones sin retorno' para satisfacer la normativa ambiental estadounidense, adquiriendo los insumos exigidos por ley -etanol, entre otros- a precios de mercado internacional. Lo rentable es la extracción y en esa dirección concentra sus esfuerzos la empresa, explicó Rodríguez.

 

La errónea y onerosa internacionalización de PDVSA disminuyó la participación del petróleo en el presupuesto fiscal, indicó. Operó como un subsidio venezolano a la calidad de vida del ciudadano estadounidense, bajo la presión de las corporaciones transnacionales enquistadas en las entrañas de la empresa petrolera estatal. PDVSA fue conducida por una burocracia tecnocrática que terminó creyéndose 'su dueña'. La casta creó un sistema para reproducirse por si misma, bautizado como 'meritocracia' y, últimamente, 'mafiocracia'. Convertida en 'un estado dentro del Estado', la empresa sostuvo una huelga de dos meses para derribar al gobierno Chávez en diciembre 2002 y enero 2003, causando daños a la economía y a sus accionistas, en teoría, 'todos los venezolanos'. La empresa actuó como paraguas protector del capital transnacional contra el Estado. Después que la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez acordó el 'gran viraje' con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, permitió el re-ingreso del capital extranjero en la industria, en febrero de 1989. Un paquete de medidas económicas no esperadas cayó de sorpresa sobre un pueblo al que nadie advirtió que la economía estaba en crisis. Las alzas alumbraron el 'Caracazo' que modificó el cuadro el 27 de febrero del '89 y puso en la escena política al mayor Hugo Chávez, el 4 de febrero de 1992. El 'país hipotecado' que recibió el DC Luis Herrera Camping en 1983, ingresó al colapso cambiario con la primera gestión de Pérez todavía caliente.

 

La casta gerencial casi destruye la razón de existir de PDVSA. En 1981 el petróleo aportó ingresos brutos por U$S 19,7 mil millones y pagó impuestos por U$S 13,9 mil millones, pero en el 2000 -20 años después-, pagaba menos impuestos, solamente U$S 11,3 mil millones, con una facturación mucho más alta, U$S 29,3 mil millones. En 20 años, las ventas aumentaron en 49% mientras la tributación descendió en 23%. Pero el escamoteo de cada año contable acumuló cuantiosas divisas perdidas. En la evasión tributaria de dos décadas desaparecieron decenas de miles de millones de dólares. La participación fiscal por cada dólar de ingreso petrolero exportado en 1981 bajó de 71 a 39 centavos por cada dólar exportado en el 2000, reveló Rodríguez, exhibiendo el libro Poder y Petróleo en Venezuela, de Luis Lander y otros autores. El ejercicio aritmético de multiplicar esa pérdida de 32 centavos por cada dólar petrolero sobre un millón de barriles diarios vendidos a unos 20 dólares cada uno durante los 7.300 días acumulados en 20 años da resultados cercanos a 50 mil millones de dólares. El epílogo fue que -fallecida la huelga- Hugo Chávez designó al ministro de Energía Alí Rodríguez Araque al frente de PDVSA y éste despidió a 18.000 'ejecutivos'. La planta de la empresa quedó reducida a 28.000 empleados.

 

Venezuela explota gas propano -no hay metano- a través de concesiones otorgadas a Total Final, Repsol y PDVSA, pero los volúmenes no son significativos, dijo Rodríguez. La explotación del gas está prácticamente libre, precisó. 'Estamos orientando, en particular, esfuerzos para incrementar la producción de gas natural', aseguró. Una nueva Ley de Hidrocarburos resguarda ese recurso natural -líquido y gaseoso- a la vez que procura estimular la inversión privada extranjera. Se autoriza la exploración y extracción con el 51% de participación del Estado y regalías mínimas -'royalty'- de 20% para el gas y 30% para los líquidos, en tanto la tasa impositiva sobre la rentabilidad se redujo del 67,7% al 50%. Venezuela amortigua con hidrocarburos líquidos la crisis energética provocada en Argentina -y de rebote en Chile- por la no-reinversión de las corporaciones transnacionales que explotan el gas, entre otras la española Repsol.

 

Venezuela y México establecieron en 1980 el Acuerdo de San José para proveer hidrocarburos a los países del Caribe y Centro América, financiándoles el 20% de las compras en distintos tipos de inversiones, pero atándolos a contratar bienes y servicios a los proveedores, obligación que Rodríguez considera 'un problema'. Más tarde, Colombia se integró a los proveedores. Otro pacto, el Acuerdo Energético de Caracas del 2000, comprometió a Venezuela a proveer energía a todos los países latinoamericanos, con pagos parciales en bienes y servicios. Argentina envió 100.000 reses, en tanto que el Perú ha pagado con semillas. El gobierno de Chávez se propone mejorar la productividad agrícola y pecuaria. Bélice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá y República Dominicana contrataron en conjunto 78.400 barriles diarios, pero se han incorporado otras naciones. Cuba recibe 53.000 barriles diarios por un acuerdo bilateral.

 

Hace cuatro años que Venezuela impulsa PetroAmérica, una empresa multinacional integrada por las petroleras estatales de América Latina (Petrobrás, PeMex, PDVSA y PetroEcuador, entre otras). El 21 de mayo Chávez anunció que está constituyéndose una empresa binacional de energía entre Argentina y Venezuela. Los ministros de Energía de Venezuela, Rafael Ramírez, y de Ecuador, Carlos Arboledas, suscribieron en mayo una alianza de cooperación entre PDVSA y PetroEcuador. PetroAmérica será una de las más grandes transnacionales de energía en el mundo. Venezuela y Brasil proyectan una refinería, exploración y producción conjunta de petróleo y gas natural. Se cree que la unión energética será una integración latinoamericana capaz de financiar el crecimiento económico y el desarrollo humano del continente. Una suerte de siembra del petróleo en América Latina. Chile se mantiene al margen, aunque en el pasado hubo participación de su Empresa Nacional de Petróleo en tareas de exploración en Venezuela.

 

Argenpress - 14/6/2004

Los cerros que sostienen a Chávez

 

 

Martín Piqué

 

“Las misiones son como un Estado paralelo, obligan a los ministerios a coordinar y ejecutar.” La frase sorprende al cronista de Página/12 porque quien la pronuncia es un ministro del gobierno venezolano. El ministro habla en su despacho de amplios ventanales, ubicado en un edificio muy alto y moderno, como la mayoría de los predios públicos de Caracas. Cuando habla de “misiones”, el funcionario se refiere a los programas sociales –de educación, salud y alfabetización– que la administración de Hugo Chávez viene desarrollando desde el 2003. El más conocido es la “Misión Robinson”, un plan de alfabetización que se llama así en homenaje a Simón Rodríguez, profesor de Bolívar, que usaba el apellido Robinson cuando viajaba por Europa y Estados Unidos. Otro programa muy conocido es el “Barrio Adentro”, por medio del cual miles de médicos cubanos se han instalado en los barrios pobres de todas las ciudades de Venezuela. Los cubanos atienden a la población que no iba a los hospitales y que quedaba afuera de la salud privada.

 

La conversación con el ministro, quien está acostumbrado al contacto con la prensa extranjera, revela uno de los secretos de la permanencia de Chávez en el poder a pesar de la oposición interna y externa. El funcionario lo sugiere cuando muestra una encuesta sobre la imagen del presidente que realizó “una consultora mexicana, independiente” y que muestra que Chávez sigue cosechando altos porcentajes de adhesión. “Chávez tiene un piso de 30 por ciento y un techo de 60 por ciento. Ahora está en 40 y subiendo”, confirma un veedor internacional que trabaja para el Centro Carter en diálogo con Página/12. Un observador independiente, impactado por los medios de comunicación venezolanos, se preguntaría por qué. Para encontrar las respuestas hay que subir a los cerros. Es en la altura, en los cerros que rodean Caracas, donde las misiones de salud, educación y trabajo que implementa el gobierno están haciendo estragos. Estragos en el sentido de que la gente que vive allí –los pobres, los “negritos” o “macacos”, como los llaman con desprecio– han tomado esas iniciativas como propias. Página/12 lo pudo observar en el terreno, cuando conversó con grupos de mujeres de los barrios Soracaima y Negro Primero, en la parroquia El Valle, en la periferia sur de Caracas. En esos barrios, muchas vecinas y amas de casa participan del Comité de Salud que acompaña la labor del médico cubano. También están agrupadas en el Comité de Tierra Urbana (CTU), la organización que rige la vida comunitaria de cada asentamiento.

 

Junto con la adhesión de las fuerzas armadas, esa participación es la principal fortaleza de Chávez. Los sectores más inteligentes de la oposición –como el ex guerrillero Teodoro Petkoff, editor del diario Tal Cual– lo advierten cada vez que pueden. “Para luchar contra la pobreza hay que darles poder a los pobres”, es un eslogan que suele repetir Chávez. La gente que vive en los cerros tiene la certeza de que esa frase se está haciendo realidad. ¿De qué manera? A través de las “misiones”, los programas sociales de salud, educación y empleo productivo, aunque con las dificultades de un proceso que accedió al gobierno, pero no controla totalmente el Estado. “El problema es que los regulares –sigue explicando el ministro– no quieren trabajar a favor de este proceso. Eso es parte de lo que se niega a morir, como decía Gramsci.”

 

Cuando habla de “regulares” el miembro del gabinete se refiere a la mayoría de los empleados estatales “de planta”, que están en sus puestos desde la época del socialdemócrata Carlos Andrés Pérez. Muchos de esos empleados, oficinistas, funcionarios medios, ocupan lugares importantes en el Estado gracias a su pertenencia a los dos partidos tradicionales de Venezuela, Acción Democrática y Copei. Desde el gobierno de Chávez, ubican a esos sectores en la Cancillería (“Chávez decía una cosa, y el equipo de negociadores del ALCA hacía otra”), en los ministerios de Educación y Salud y en otras reparticiones públicas. Una de las primeras pruebas de esta situación quedó expuesta hace un año, cuando el gobierno venezolano tuvo los primeros resultados del plan de alfabetización. En aquel momento, el programa –basado en el método “Yo sí puedo” creado por los cubanos– se ejecutaba a través de la estructura del Ministerio de Educación, como se haría en cualquier país. Los resultados fueron pésimos, no se había logrado alfabetizar ni una cuarta parte de lo que había prometido Chávez. La respuesta del gobierno fue crear estructuras paralelas a las del Estado –“las misiones”– y dotarlas de presupuesto para que pudieran ejecutar los proyectos. El problema era con qué gente llevarlos a cabo. Aunque lo hubiera querido, el gobierno no contaba con un aparato partidario para distribuir los recursos: las fuerzas políticas que apoyan a Chávez son relativamente nuevas y no tienen presencia en todo el territorio, ni tampoco en todos los barrios. La solución que encontraron los “chavistas” fue recurrir a las organizaciones sociales y comunitarias que ya existían en los cerros: en su mayoría fogoneadas por mujeres, como podrían ser las piqueteras que arman un comedor en la Argentina.

 

La influencia cultural de Estados Unidos –Miami está ahí, tan cerquita– y el boom petrolero de los ’70 han dejado su marca en la arquitectura de la capital venezolana. Desde uno de esos monumentales edificios de puro cemento, grises, altos y llenos de ventanas, el ministro conversa con Página/12 sobre los planes sociales del chavismo. “Hemos logrado alfabetizar a un millón doscientas mil personas”, comenta orgulloso, mientras su interlocutor se pregunta si no estará exagerando. Pero la oposición no cuestiona esas cifras, su rechazo se limita a cuestionar la profundidad de los conocimientos de los flamantes letrados. El método de la Misión Robinson se basa en la imagen, por eso los “facilitadores” que coordinan las clases van a todos lados con casetes de video. Es muy común encontrarse en la calle con jóvenes que visten la remera con la leyenda “Misión Robinson”. También se ve por la calle a los estudiantes de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), que usan boinas azules como identificación. La UBV es una nueva casa de estudios, paralela a la Universidad Central de Venezuela, donde se dictan las carreras de Economía, Gestión y Promoción Comunitaria, Comunicación Social, Gestión en Salud Pública y Estudios Jurídicos. A través de la UBV se está llevando a cabo la “Misión Sucre”, un programa del gobierno que pretende que los jóvenes pobres que terminan el secundario puedan seguir estudios superiores. Según estadísticas oficiales, sólo el 27 por ciento de la población pobre llega a la Universidad.

 

La Misión Robinson se encarga de enseñar los contenidos de la escuela primaria a los analfabetos. Luego viene la Robinson segunda etapa y la “Misión Ribas”, dedicada a la educación secundaria. La sucesión termina con la Misión Sucre, con la que el gobierno aspira a que todos los estudiantes secundarios puedan seguir sus estudios, si quieren. Pero la ayuda estatal tiene también un subsidio para los desocupados. Esta iniciativa tiene el exótico nombre de “Vuelvan Caras” –en homenaje a una táctica que usaba Bolívar para combatir a los españoles– y beneficia a 100.000 personas. A cambio de un salario mínimo (224.700 bolívares o 117 dólares), los beneficiarios reciben cursos de formación en distintos oficios para luego formar cooperativas. Chávez parece tenerlo claro. Su base electoral siguen siendo los que “bajaron del cerro”. A ellos destina la mayoría de los recursos que obtiene de Pdvsa. Para confirmar aún más esa identificación, el 1º de mayo realizó un nuevo gesto que volvió a dividir a la sociedad venezolana: aumentó por decreto el salario mínimo en un 30 por ciento.

 

Página/12 - Buenos Aires, 16/5/2004

El chavismo crece en los fogones

 

 

Humberto Márquez

 

Cada mediodía, cinco voluntarias dirigidas por María Machado se afanan, a la puerta de su casita en el caraqueño barrio de La Vega, despachando 150 almuerzos gratuitos para niñas, niños y ancianos, muestra del más reciente programa de consolidación de redes sociales lanzado por el presidente Hugo Chávez. El programa ”Máxima protección” entrega una merienda y un almuerzo balanceados seis veces por semana a las personas más necesitadas del barrio. El día de la sorpresiva visita de IPS, las asistentes de Machado distribuían raciones de ”pabellón”, un plato típico que combina carne vacuna, frijoles negros, arroz y lonjas de banana. ¿Por qué entregar los alimentos cocinados? ”Porque así nos aseguramos de que los comerán los más necesitados y no los van a vender”, contestó Machado, amén de que ”ésta es una dieta balanceada, para varias semanas, por el personal del Instituto Nacional de Nutrición, y así la gente varía su alimentación”, señaló. ”Algunas veces, gente como uno no tiene gas o aceite para cocinar, y estas viandas resuelven al menos una comida”, comentó a IPS Sara, madre de dos niños y una de las beneficiarias.


Quienes acceden al nuevo programa son propuestos por grupos y activistas locales: un comité de tierras urbanas, el centro cultural, juvenil o deportivo, cooperativas, los organismos de la alcaldía y, sobre todo, quienes sostienen el programa de salud ”Barrio adentro”. ”Barrio adentro” se ocupa de la medicina preventiva familiar con base en el trabajo de médicos cubanos que se han internado en vecindarios populares de Caracas y otras ciudades, viviendo con sus residentes, quienes tanto prestan una sala de su casa como consultorio como brindan hospedaje al profesional.

 

Rafael Mora, responsable en Caracas de los Mercados de Alimentos (Mercal), un plan de abastecimiento de zonas populares lanzado por Chávez un año atrás, dijo a IPS que en La Vega funcionarán 26 casas de alimentación como la que dirige Machado, de un total de 1.000 que se espera instalar en la capital, para atender a 150.000 personas. La Vega, donde viven unas 100.000 personas, es un conjunto de casitas apiñadas al modo de una ciudad mediterránea -unas completamente consolidadas, otras inestables- en el sudoeste de esta capital de tres millones de habitantes. Para abastecer las casas de alimentación como la que dirige Machado, Mercal utiliza su infraestructura de expendios de víveres, varios de ellos en La Vega. Allí se vende una veintena de productos, como arroz, pasta, pollos o embutidos de Venezuela, manteca vegetal brasileña o fórmulas lácteas para infantes importadas de España. Los expendios Mercal venden con descuentos de 20 a 40 por ciento respecto de los precios de los supermercados. Esta asistencia, sin embargo, ha sido devorada por la inflación en el rubro de alimentos, que el último año alcanzó 40 por ciento según el Banco Central. Mora explicó que entre el expendio simple de alimentos y el plan de ”Máxima protección” hay un programa intermedio, para vender productos a familias pobres a la mitad del precio que tiene el propio Mercal.

 

En Venezuela, con más de 25 millones de habitantes, ”padece hambre 18 por ciento de la población (4,5 millones de personas), con una deficiencia promedio en la ingesta por persona de 200 calorías diarias”, ha señalado Elisa Panadés, representante local de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Maritza Landaeta, de la principal entidad venezolana de estudios sobre nutrición, Fundacredesa, pidió en un foro que se fortalezcan programas como Mercal, pues en este país ”13 por ciento de los menores de dos años está desnutrido, así como una cuarta parte de los niños entre 2 y 14 años”.

 

Además del beneficio alimentario, el nuevo plan de comidas brinda oportunidad para hacer más densa la red de activismo social. Machado, por ejemplo, vive en medio de un laberinto de pasadizos de menos de dos metros de ancho, en un área elevada y distante de la calle que permite el tránsito automotor. ”Pactamos con muchachos que a veces caen en la tentación de la droga para que carguen los bultos con víveres a cambio de comida, con la intención de incorporarlos a las tareas más sanas del barrio”, relató la activista. El grupo de Machado aspira a recibir un pago por su labor cuando el programa se consolide, así como ahora percibe estipendios para gastos, pero sus integrantes entraron al plan con espíritu de voluntariado, subrayan. ”Creemos en el proceso que conduce Chávez. Es nuestro aliento espiritual y lo mejor que nos ha pasado”, dijo Machado.

 

Argenis Martínez, quien ha prestado su casa para que funcione un consultorio de "Barrio adentro", aseguró a IPS que ”acá vienen opositores, simpatizantes de Chávez y gente que no está con nadie. Todos son atendidos. Estos son programas comunitarios y, si Chávez pierde el poder, quien lo reemplace tendrá que sostener estos planes”. ”En La Vega hay una tradición de lucha popular y de trabajo comunitario desde mucho antes de que llegara Chávez al poder”, en 1999, dijo a IPS otra activista, Haydée Romero. ”Pero ahora la gente siente que hay un gobierno que entiende sus luchas y se ocupa de sus necesidades”, añadió. Cuando un fugaz golpe de Estado depuso a Chávez durante dos días de abril de 2002, miles de habitantes de La Vega nutrieron la multitud que se agolpó frente al fuerte Tiuna, principal instalación militar de Caracas, para exigir a los uniformados que liberasen a su líder y lo restituyesen en el cargo. ”Organizamos hogares que cuidaban niños y enfermos de otras familias, para enviar a fuerte Tiuna a todos los hombres y mujeres que pudiéramos”, relató Romero. ”En las casas se cocinaban 100 o más arepas (bollo de maíz, el pan venezolano) para enviar a nuestra gente, para que resistieran, hasta que ganamos”, añadió. ”Los golpistas nos sorprendieron, pero eso no volverá a pasar”, aseguró. ”Ahora estamos mucho más preparados”.

 

Tierramérica - 10/5/2004

La UNT está llamada a sepultar a la CTV

 

 

Ernesto J. Navarro

 

'Los trabajadores venezolanos están cansados del continuo sometimiento de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) a los partidos políticos, lo cual viene ocurriendo desde hace tiempo, pero que en los últimos tiempos se ha hecho más evidente y que ahora ha llegado al extremo con esa alianza ciega y sumisa con la cúpula patronal agrupada en Fedecámaras'. En esta sentencia de Ramón Machuca, presidente del mayor sindicato siderúrgico de la región Guayana al sur de Venezuela, está contenida una de las causas fundamentales del cisma vivido en el movimiento sindical que se agrupaba en la Confederación de Trabajadores de Venezuela, a raíz de las fraudulentas elecciones del 25 de octubre de 2001, donde se proclamó ganador de la contienda electoral al hoy prófugo de la justicia, Carlos Ortega. Más de 10 recursos de nulidad cursados ante el Tribunal Supremo de Justicia, denuncias de fraude hechas públicas por los 5 adversarios de Ortega y una actitud cómplice de autoridades comiciales y judiciales, fueron el preámbulo de un escándalo que -también- fue ignorado y olvidado progresivamente por la gran prensa nacional.

 

Y es que el país aún no sabe que pasó, a ciencia cierta, en un proceso electoral sindical al cual se le vieron demasiadas costuras como para creer que todo fue un paraíso, según la versión ortegiana del asunto. Hubo acusaciones de escamoteos, alteración de listas, retención de material, agresiones y disturbios ocurridos en al menos 12 estados del país, y que fueron denunciados por los candidatos a presidir la CTV (el único que no lo hizo fue Ortega). Alfredo Ramos, diputado oposicionista, aliado de Carlos Ortega durante el Golpe de Estado de abril de 2002 y quién fue uno de los candidatos en dichas elecciones, relató al diario El Nacional (31/10/2001) los ilícitos cometidos en las últimas elecciones de la central obrera del país: 'Tenemos 25 años luchando por un proceso limpio y democrático, y lamentablemente nos hemos encontrado con un ambiente general de trampas que no podemos convalidar'. Ramos intentó, dice la nota de prensa, 'retratar el indigesto ambiente de fraude y refirió el caso de un sujeto llamado el Corocoro, militante adeco, que fue sorprendido cuando rellenaba cuatro cuadernos electorales por su cuenta en las elecciones de Anzoátegui'.

 

Lo demás, es hoy parte de nuestra historia reciente. La CTV se alió con la cúpula patronal, gestaron una conspiración internacional contra el orden constituido, llamaron a un paro empresarial y por 48 horas concretaron el más represor Golpe de Estado de la nueva era venezolana. En un artículo titulado 'Abril no es el mes más triste', la escritora Stefania Mosca recordaría aquella jornada señalando: 'La supremacía mediática pretendió esos días de abril hacernos ver que todo había vuelto a ser como antes: el país se llamaba Venezuela a secas y la policía hacía de las suyas a placer.

 

La monstruosa trampa que significó el proceso eleccionario de la CTV en octubre de 2001, en el cual se proclamó al dirigente adeco Carlos Ortega como presidente del (hasta entonces) mayor organismo sindical de Venezuela, fracturó definitivamente a un movimiento sindical que ya había dejado de percibir a la confederación, como representante de los legítimos intereses de la clase obrera. La carga de ignominia que Carlos Ortega le puso al movimiento sindical, no podrá limpiarse tan fácilmente, pero contradictoriamente le abrió camino a una nueva casta de líderes obreros que desde el 17 de octubre de 2003 se agrupan en la Unión de Trabajadores de Venezuela (UNT).

 

UNT se constituye, en el presente de la Venezuela bolivariana, en una agrupación sindical llamada a sepultar, para siempre, a la CTV, según palabras del presidente Chávez: 'a la CTV la han demolido los mismos trabajadores y trabajadoras, esto es mucho más importante porque no ha sido un grupo de 135 personas en una Asamblea, sino que el movimiento obrero, enfrentando a los sectores golpistas, fascistas, empresariales, antinacionales y apartidas, ha logrado que hoy tengamos como resultado a una CTV demolida y a una UNT cada día más fuerte, y cada día más libre'. Uno de los retos importantes de UNT, en su lucha por capitalizar en beneficios las aspiraciones legítimas de la clase obrera venezolana, es lograr que la Asamblea Nacional legisle un instrumento que permita a los trabajadores hacerse de las empresas que fueron fraudulentamente cerradas durante el paro patronal de diciembre de 2002, facilitando la cogestión Estado-Trabajadores para la generación de riquezas.

 

Argenpress - 1/5/2004

“La Montañita”, el barrio rojo que bajó a defender a Chávez

 

 

Martín Piqué

 

Entre los cerros que rodean Caracas se hizo famoso en el golpe de Estado de abril de 2002. Es “La Montañita”, un cerro que, como todos los que cercan a la capital, está poblado por desocupados, obreros, trabajadores que hacen changas, vendedores ambulantes, amas de casa, empleadas domésticas. “La Montañita” está al sudoeste del centro histórico, al borde del camino obligado para entrar en Caracas, la ruta Panamericana. De noche, miles de luces forman un triángulo luminoso que asombra por su dimensión: esos focos pertenecen a “El Valle”, una de las parroquias en que está dividida la capital de Venezuela (las parroquias son algo similar a las comunas que se quieren crear en la ciudad de Buenos Aires). Desde las alturas del barrio, entre torres de alta tensión, se ve muy claro el césped del Fuerte Tiuna, un cuartel del Ejército en el que estuvo detenido Hugo Chávez en los primeros momentos del golpe de Estado de 2002. Aquella vez, tras un primer momento de confusión, miles de personas “bajaron del cerro” (una expresión que cambia de sentido según sea pronunciada por el oficialismo o la oposición) para gritar: “¡No ha renunciado, lo tienen secuestrado!”

 

Los arbustos se ven amarillentos porque todavía no empezaron las lluvias. Algunas casas están pintadas de colores, otras todavía muestran las paredes descoloridas y hasta sin revocar. Casi no se ven negocios, los pocos que hay son casas de familia improvisadas como comercios. La calle es muy empinada, pero los jeeps cubiertos marca Toyota que transportan pasajeros o alumnos que vuelven de la escuela la transitan a gran velocidad. Suben la loma –que cansaría a cualquiera que pretenda subirla a pie– tocando bocina porque la calle 18, que es la más importante del barrio, no es lo suficientemente ancha como para que pasen dos vehículos al mismo tiempo. De esa calle –que los vecinos también llaman “vía principal”– salen pasillos laterales que separan las casas. Esa es la primera imagen que se tiene cuando se sube al Valle, la parroquia que ocupa toda “La Montañita”. Este lugar es famoso por ser un reducto del oficialismo, donde la gran mayoría de sus vecinos son simpatizantes o militantes de la coalición que apoya a Chávez.

 

Basta con escuchar a Ramona Hernández, una mujer de más de setenta años que pasea con un pañuelo rojo atado a su cabello. El rojo es el color del chavismo, no por nada a las movilizaciones de apoyo al gobierno se las llama “marea roja”. “Tengo como cincuenta años en este barrio y sé lo que ha ocurrido aquí. –subraya Ramona a Página/12 mientras sube la loma con voluntad–. Ahorita estamos mejor porque éste es el primer presidente que ha hecho cosas por nosotros, los pobres. Antes las universidades eran sólo para los ricos, y ahora nuestros jóvenes están haciendo sus estudios gracias a la misión Sucre.” La misión Sucre es uno de los programas educativos y de alfabetización que el gobierno de Chávez está llevando adelante desde hace un año. Los dos planes más conocidos y ambiciosos son la Misión Robinson –que permite alfabetizar y enseñar los contenidos de la escuela primaria– y el Barrio Adentro, por medio del cual 10.000 médicos cubanos se instalaron en los barrios pobres de Caracas para atender a la población que no accedía a la salud estatal o a las prepagas del sector privado.

 

Uno de los barrios que forman la parroquia El Valle se llama Negro Primero. El nombre es en homenaje a uno de los lugartenientes de Simón Bolívar. Página/12 recorre sus caminos –tan estrechos como los pasillos de una villa miseria argentina, aunque aquí las casas son de material y el lugar se parece más a un barrio como Ciudad Evita o Isidro Casanova– mientras conversa con Josefina Mejía, una negra de 63 años que colaboró con la guerrilla del MAS venezolano en la década del ’60. “Lo que necesitaban se lo llevábamos a la montaña”, recuerda. Ahora es una de las principales líderes del chavismo en El Valle, que –como todos los barrios populares de Caracas– parece gobernado por mujeres. Como los hombres están ausentes porque los días de semana trabajan o buscan trabajo, la organización del barrio está casi monopolizada por mujeres. Ellas se encargan del Comité de Salud, por medio del cual se apoya la labor de los médicos cubanos, y del Comité de Tierra Urbana (CTU), que se encarga de varias cuestiones: investigar la historia del barrio, diagnosticar y planificar actividades, y regularizar la propiedad de la tierra de cada familia que vive en la zona. Algunas de las líderes del barrio han viajado a Cuba para hacer cursos de formación en esos temas, otras esperan hacer el viaje. Josefina no ha viajado ni espera hacerlo. Mientras sube por la calle va presentando a sus vecinos con la ayuda de Mallil Domingo, Rosaura Rodríguez, Yamilén Chávez y Cilia Chirino. Todas son dirigentes en sus barrios, del Comité de Salud o del CTU, y por supuesto son chavistas.

 

La caminata bajo el sol del mediodía venezolano –que parece perforar la tierra– tiene su primera parada en el consultorio de uno de los cuatro médicos cubanos que atiende y vive en la calle 18. Aunque en la comitiva de 10.000 médicos enviados por Fidel Castro hay unas cuantas mujeres, en los cerros de Caracas trabajan sólo varones, por cuestiones de seguridad. El consultorio del médico es una sala limpia y humilde de una casa de familia. Las paredes están pintadas de colores chillones, hay imágenes de santos y un crucifijo. No difiere mucho de cualquier salita médica del conurbano, como las que impulsan movimientos piqueteros o agrupaciones políticas. Pero hay una diferencia sustancial: esta iniciativa es impulsada por el Estado venezolano con el apoyo de Cuba.

 

El médico tiene un nombre que suena típicamente cubano. Se llama Rafael Pérez de Camino, tiene 35 años, barba y pelo largo atado con colita y es de La Habana. Cuenta que en el año 2002 pidió ir a Zimbabwe para trabajar como médico en ese país. “Fue duro”, admite a Página/12. Enseguida plantea las diferencias con Venezuela, a su alrededor lo observa un grupo de mujeres venezolanas. “Venezuela es un país rico pero donde hay mucha gente excluida de la salud. No tienen dinero para ir a la clínica. Las enfermedades crónicas no están bien tratadas. Hay hipertensión, diabetes, asma. Tengo sólo dos desnutridos sobre una población de 1144 personas”, explica. Todos los domingos, Pérez de Camino se reúne con los otros cubanos para jugar al béisbol contra los choferes de jeeps, a quienes los vecinos llaman “jeezeros”. Cuenta que el clima es de calidez y camaradería, que los tratan muy bien y los cuidan cada vez que sale a caminar por el barrio: “Me tratan como a un bebé”, se ríe. Pero parece que no siempre es así, porque cuando se le pregunta por las mujeres venezolanas se calla y sonríe.

 

Página/12 recorre otras tres salas médicas. En cada una hay un médico de Cuba, todos menores de 40 años, que han rendido un examen antes de ser enviados a Caracas. Sólo en la capital venezolana hay 290 médicos enviados por Fidel Castro. Hace un año, cuando empezaron a llegar estos médicos, los medios de comunicación privados decían que no eran médicos, que eran especialistas militares que no sabían nada de medicina, que no contaban con los medicamentos adecuados, que en su labor usarían medicinas usadas por veterinarios para tratar animales. “Ahora ya no dicen nada. Como no pueden criticar porque los resultados están siendo muy buenos, la estrategia es no contar nada. Ocultar todo a la población”, se queja un vecino que se ha acercado para charlar con el “periodista extranjero”. Según las estadísticas del gobierno, el plan Barrio Adentro ha tratado a más de un millón y medio de personas en un año. La oposición cuestiona que sean cubanos porque eso implica una discriminación de los médicos del país. “Los médicos venezolanos no querían entrar al barrio, y cuando lo hacían, venían acompañados por la Policía Metropolitana”, contesta Luis Piñero, un dirigente barrial del chavismo que vive en la región.

 

La recorrida por “La Montañita” termina cerca de las cuatro de la tarde, antes de que empiece a oscurecer. Tras bajar el cerro, un grupo numeroso de vecinos de El Valle se concentra ante el Fuerte Tiuna para festejar, bailar y saludar a los extranjeros que han visitado “las barriadas”. Durante el trayecto, a lo largo del día, los visitantes han visto cuál es por estos días la principal apuesta del chavismo: consolidar su base política –los pobres– con un paquete de ayuda social sobre la base de una consigna: “Para luchar contra la pobreza, hay que darle poder al pueblo”. La gente que vio este cronista parece sentirlo así.

 

Página/12 - Buenos Aires, 18/4/2004

La Venezuela desconocida

 

 

Ernesto Cardenal

 

En la ciudad de Valencia, en Venezuela, me contaron que una vez Neruda había llegado a dar una lectura de poesía y sólo había 30 personas. Acabo de estar allí en un Festival Mundial de Poesía (con poetas de los cinco continentes), y el auditorio no sólo se llenó, sino que otro número igual de público quedó fuera y no quiso retirarse, por lo que al terminar el acto tuvimos que repetirlo para ese público que no alcanzó antes. En Caracas, en el Teatro Teresa Carreño, donde caben 2,500 (personas), para ese mismo Festival hubo que poner afuera una pantalla gigante por el gran número de gente que se quedó en la calle. Me dijeron algunos poetas que este apasionamiento por la poesía no había sido tradicional en Venezuela, sino que era producto de la revolución.

 

Me sorprendió en Venezuela que todos hablaban del “proceso”, y otros, más explícitos, de la “revolución”. En realidad es una revolución en proceso. Lo que se desconoce afuera. Sólo propagandizan el descontento de la oposición. Afuera no se sabe que en Venezuela está culminando una campaña de alfabetización, y que dentro de dos meses el analfabetismo será 0. La educación ahora se hace también en lenguas indígenas, que son 38; y se hacen publicaciones en esas lenguas. La lengua oficial ya no es sólo el español, sino lo son también las lenguas indígenas. Hay tres indios en la Asamblea, y hasta hace poco una india era ministro (del Medio Ambiente). El ministro de Educación, Cultura y Deportes es negro, y el viceministro de Cultura, que fue el que propició este Festival Mundial de Poesía, me contó que habían publicado, para ser repartidos gratis en toda Venezuela, 25 millones de ejemplares de libros de diversos títulos. Me dijo también que estaban creando una cadena de librerías para todo el país, y una distribuidora de libros, y una editorial del Estado de libros políticos, porque la población estaba muy deseosa de libros revolucionarios y casi sólo encontraba libros de derecha. (Como muestra de lo que es la derecha: el gran diario El Nacional, el día la inauguración de nuestro Festival de Poesía, no publicó de él ni una sola línea).

 

La educación ha incorporado a millones que estaban excluidos de ella. Los planes de educación empiezan con los niños de un año. Las escuelas bolivarianas, en las que no se paga nada, son para los niños que antes no podían pagar matrícula escolar. Son unas escuelas de educación integral, con almuerzo y meriendas, y con cultura y deportes además de la educación básica; y ya no son escuelas separadas de la comunidad como antes, sino que son ellas mismas un centro donde se realizan tareas comunales. La Universidad Bolivariana, también gratis, es para todos aquellos que no podían pagar universidad. Hay también un contingente grande de estudiantes en Cuba, muy bien escogidos, con la prohibición de pertenecer a partidos políticos, y que se están formando para realizar en el futuro tareas de gobierno. Y otra cosa que supe en Venezuela es que el presidente Chávez ha renunciado a su sueldo, el cual es destinado a pagar becas de estudiantes.

 

En la ciudad de Mérida, un joven poeta me dijo que las concentraciones políticas eran también educativas, y que él mismo, intelectual, aprendía de ellas porque eran verdaderos actos culturales, con poesía y música y cantos y bailes. La revolución es en todos los órdenes, y en barrios, pueblitos y caseríos se crean centros comunitarios con acceso a Internet gratis para toda la población, con bibliotecas y lugares de danza y teatro. Se están instalando estadios y complejos deportivos, se edifican miles de casas para la población, y grandes edificios de apartamentos baratos.

 

Se entregan títulos de tierra, con maquinaria, crédito y ayuda técnica. La Misión Barrio Adentro es para dar servicio médico a la población que no recibía esos servicios, incluso a las tribus indígenas. La mayor parte de esos médicos son cubanos, pues pocos médicos venezolanos llegan allí. Además de que todas las semanas va un avión a Cuba llevando y trayendo enfermos. Hay 40,000 soldados en campaña atendiendo la salud del pueblo. Otros abren caminos, construyen viviendas, organizan cooperativas, o ayudan en sus cultivos a los indios. Los pobres van con sus gallinas en los helicópteros y aviones del Ejército, y la Marina atiende en sus necesidades a las cooperativas de pesca. Lo más importante es la confraternización de civiles y soldados, unidos en una sola revolución. El involucramiento de los militares en la revolución es muy grande, y pocos días antes de que yo llegara, tres generales habían pedido la baja para ser candidatos a gobernador, porque preferían liderar las masas a la carrera de las armas.

 

Ésta no es una revolución que acaba de improvisar el presidente Chávez. Hay una entrevista de 15 horas que le hizo Marta Harnecker, y que constituye un libro, en la que cuenta que esta revolución la vino madurando, junto con otros amigos, desde que entró en el Ejército, aunque su primera aspiración había sido ser pelotero. Él es de un pequeño pueblo de Venezuela, y era un niño descalzo que vendía dulces en las calles. Cuenta que desde que entró a los 17 años a la Academia Militar, leía todo lo que caía en sus manos. En sus estudios de Ciencias Políticas se entusiasmó con Mao, un entusiasmo que tiene todavía, y desde entonces se le quedó grabado lo que decía Mao, de que “el pueblo es al ejército lo que el agua al pez”. Desde entonces es su convicción de que ejército y pueblo debían estar unidos. Admiró la experiencia panameña de Torrijos, y la de la revolución peruana de Velazco Alvarado. No es marxista, dice él, pero tampoco antimarxista. Cree que la solución para Venezuela será otra. Ciertamente es anticapitalista, y profundamente antiimperialista. Insiste en que están haciendo una revolución democrática y pacífica. Aunque no desarmada, porque además del apoyo de la población, que es el del 80%, tiene el de las Fuerzas Armadas, que aunque no es total, dice él, es casi total.

 

Además de esas dos armas, pueblo y Ejército, tiene un arma más, un poco extraña, que es la Constitución Bolivariana. Ésta no es una Constitución cualquiera como las de nuestros países, sino que en ella están contenidas todas las transformaciones para una gran revolución, y como fue aprobada por un referéndum de todo el pueblo, no podría ser modificada sino por referéndum. Con esta constitución, dice él, se está haciendo la transformación jurídico-política; la económica se hará con más calma. Éste es un proceso sui géneris, dice Marta Harnecker, que rompe los esquemas preconcebidos de los procesos revolucionarios. La Constitución Bolivariana, la única que no ha sido aprobada por un Congreso, sino por millones de personas, consigna los derechos de los trabajadores, de los niños, la prohibición de privatizar el petróleo, la obligación de Estado de acabar con el latifundio, de apoyar a los pescadores artesanales y de elegir los sindicatos por la base, los derechos de los pueblos indígenas, el derecho a la información veraz.

 

La Constitución ha sido editada en muchos tamaños, y en un tamaño pequeñito, casi miniatura, repartido gratis a todos, y que carga todo mundo, y casi no hay venezolano que no la haya leído. Es el programa de la revolución. Hay expertos populares en la Constitución, en las calles y los parques; y la derecha recurre también todo el tiempo a la Constitución. Cuando le dieron el golpe a Chávez, con un gobierno que tan sólo duró 37 horas, lo primero que hicieron fue abolir la Constitución. Y cuando el pueblo salió a las calles en todo Venezuela y rodeó los cuarteles y liberó a Chávez de su prisión, fue llevando en alto ese librito.

 

Podrá pensarse que con Chávez Venezuela está dividida en dos partes iguales, pero no es así. La división es de un 80% (los pobres) y un 20% (los privilegiados), aunque en algunos casos, como el de las comunicaciones, ese 20% pesa más que el otro 80%. Los dos grandes partidos tradicionales, el de la democracia cristiana y el de la social democracia, son cadáveres. Los partidos menores cuentan aún menos, y están fragmentados. Chávez ha creado su propio partido, el de la Quinta República, que según me dicen es muy heterogéneo, compuesto de ex-militantes de los otros partidos, aun del comunista, y de muchos que nunca militaron en partidos. El término “bolivariano” que Chávez tanto usa no es una mera palabra, sino que es la esencia de su revolución. Mucho se refiere a los “500 años”: lo que hay que cambiar es lo habido por 500 años. O sea, completar lo que empezó Bolívar. Incluyendo la unificación de América Latina en una federación. También habla de que está en una batalla que definirá los próximos 200 años. Fidel le dijo en Cuba que lo que él llamaba bolivariano ellos allí le llamaban socialismo, pero que no tenía objeción si se le llamaba bolivariano, y tampoco tendría objeción si se le llamaba cristiano.

 

La revolución auténtica

 

Chávez tiene en contra a todos los medios de comunicación privados, y también los extranjeros. La oposición además recurre al terrorismo. Sus manifestaciones políticas son vandálicas. En Valencia me contaron que a unos estudiantes que regresaban de Cuba les quitaron sus valijas en la calle y su dinero y todas sus pertenencias. Más de 80 líderes campesinos han sido asesinados. Y un psiquiatra me contó que tienen que tratar a muchos pacientes afectados por las campañas de terror de la derecha.

 

Los periódicos cada vez se venden menos por sus ataques a Chávez, y en consecuencia también han bajado sus anuncios. Y ellos mismos lo reconocen. Uno ve en las calles, al final del día, muchos bultos de El Nacional y El Universal sin abrir, que están siendo devueltos. La pregunta que se hace el pueblo es quién paga las pérdidas de esos periódicos. Y quién paga a los canales de televisión por dedicar su tiempo precioso, no a noticias ni anuncios, sino a ataques políticos. A Chávez siempre lo están caricaturizando esos medios, con un racismo nuevo que ha surgido en Venezuela. Se burlan de él por sus facciones y el color de su piel. Como hay partidarios suyos que le llaman Mi Comandante, la derecha lo ha apodado Mico Mandante: porque es mestizo o mulato o tal vez las dos cosas, y por el color de su piel un tanto cobriza. La campaña de la derecha es abiertamente anti-pueblo, y me contaron de un animador de televisión que a los pobres llama feos, desdentados y negros violentos. Los medios además están llamando a la insurrección. El irrespeto no tiene límites, y el presidente de un partido le gritó a Chávez en la televisión “¡El coño de tu madre!”. ¿En qué país le han dicho así a un jefe de estado? “Creo que no he conocido otro país en que haya tal libertinaje en las comunicaciones”, escribe Marta Harnecker. Con todo, ningún periódico ni televisión ni radio han sido cerrados. Y tampoco hay presos políticos.

 

En Mérida nos hospedaron en un hotel donde también se hospeda Chávez cuando llega, y me contaron que entonces mucha gente, y sobre todo estudiantes, hacen vigilia allí toda la noche, esperando poderlo ver algún momento y platicar con él, y él suele salir, generalmente de madrugada, y los saluda y conversa con ellos. A Chávez lo acusan de populista, pero creo que eso no es cierto, y que es auténticamente revolucionario, aunque también es populachero. Su amor por el pueblo es evidente, y su predilección por los pobres. Le hablan de tú, sobre todo los más humildes. Recorre incesantemente el país, desde hace años, desde que se lanzó a la política por primera vez. Ha ido a pescar con indios que pescan con la mano o con una gran piedra, y les ha dado implementos de pesca. Cita a Bolívar a cada rato, y se lo sabe de memoria. Aunque habla muchas horas seguidas, el pueblo siempre está atento, y lo interrumpe en el momento debido, con aplausos, gritos, consignas, exclamaciones o abucheos, según lo que esté diciendo. Se parece a Fidel, en cuanto que los dos hablan tanto tiempo (cautivando al auditorio) pero Fidel es bastante serio, y él es bastante jocoso. A diferencia de Fidel, mucho habla de Dios y de Cristo en sus discursos. Hace muchas citas del Evangelio, y a veces son citas falsas, poniendo en boca de Cristo cosas que no dijo nunca, aunque en el mismo espíritu de las que dijo.

 

No debo negar que encontré en Venezuela intelectuales honestos, algunos de ellos amigos míos, que se oponen visceralmente a Chávez. Pero para mí, su revolución bolivariana es como que Bolívar hubiera vuelto a Venezuela, de donde lo expulsó la oligarquía. Para mí se vive una auténtica revolución, y no es solamente un líder carismático, sino son millones de venezolanos que hay detrás. Es una revolución distinta de todas las otras, como son distintas todas las revoluciones. Tal vez lo más popular que tiene Chávez es su programa “Aló Presidente” de los domingos en la televisión, en el que está recibiendo llamadas telefónicas de todo Venezuela y departiendo con su pueblo por 5, 6 y 7 horas. Durante esas horas se paraliza casi todo Venezuela. Me contaba una escritora que su papá no se aparta de la televisión desde que comienza el programa hasta que termina. Otro me contaba de su hijo que está con cuaderno y lápiz tomando apuntes como en una clase, y le llama su “clase”. Cada domingo ese programa se realiza en una localidad diferente. Cuando yo estuve fui invitado por Chávez a su “Aló Presidente” en una ciudad no muy lejos de Caracas y que duró 6 horas. Había grandes carpas con varios miles de personas, principalmente de gente humilde del lugar, sobre todo muchachos y muchachas, mezclados con ministros y altos funcionarios. Él estaba en camisa, ante una mesa en que había un mapamundi y lápices. Apuntaba lo que se le decía en las llamadas, y daba largas contestaciones muy detalladas haciendo frecuentes bromas, y el público también intervenía y bromeaba con él.

 

Me di cuenta que es un hombre culto, que mucho cita autores y libros, y con frecuencia se refería a la Constitución levantando el libro que también él siempre anda consigo. Me pareció un caso único en el mundo, el de un jefe de estado en charla franca con su pueblo, los presentes y los ausentes, en un programa en vivo y durante tantas horas seguidas. Una poeta australiana asistió junto conmigo a ese programa, y mientras él hacía una descripción del paisaje que nos rodeaba y los cerros en que una vez acampó Bolívar, ella le gritó: “¡Tú eres poeta!”.

 

Es un torrente verbal, lleno de digresiones y digresiones de digresiones, pero retoma el hilo y vuelve a lo que había comenzado a decir. Y aunque habla sin parar también sabe escuchar, y se deja interrumpir. En aquel “Aló Presidente”, una mujer del pueblo que lo llamó desde un rincón muy remoto del país, le quitaba la palabra: “Pero corazoncito escucha, no me dejas hablar, deja que te explique...”. Esas llamadas las contestaba con lápiz en mano. Su manejo de cifras es como el de Fidel. Demuestra un gran conocimiento de la historia de Venezuela. También de la geografía en sus comparecencias públicas hace campaña para fomentar la lectura y recomienda libros y recita. Esa vez en atención a mí leyó un poema mío. Entre sus defectos está el ser impulsivo, el actuar con brusquedad a veces, tal vez con arbitrariedad; el ser demasiado exigente con sus colaboradores, por lo que es difícil trabajar con él, según lo reconoce él mismo. Pero admite fácilmente sus errores y sus fallas. En aquella ocasión le oímos echarse la culpa por decisiones equivocadas.

 

La jerarquía católica es adversa a la revolución como en todas partes. Y, como en Nicaragua, es corrupta. El presidente de la Conferencia Episcopal es de los peores. El cardenal, ya fallecido, llegó donde Chávez cuando los golpistas lo tenían preso, y lo quiso presionar para que renunciara.

 

En Caracas hay un edificio blanco muy grande y muy bello, que era la sede central de Petróleos de Venezuela. Allí la riqueza petrolera era administrada autónomamente sin que el Estado pudiera intervenir en nada, y se robaban esa riqueza. Sólo ahora, mediante la nueva Constitución el gobierno pudo tener control de la empresa. Chávez despidió a miles de personas corruptas, y sacó a todos los que estaban en ese edificio blanco, y convirtió al edificio en sede de la Universidad Bolivariana, la universidad de los pobres. Ahora miles de estudiantes pobres estudian allí, en relucientes oficinas con mullidas alfombras, baños de lujo y sillones de cuero. (Chávez antes estuvo pensando darles el palacio de Miraflores, porque decía que él podía acomodarse en cualquier parte).

 

Antes la revolución venezolana tuvo que enfrentar un paro petrolero que por dos meses paralizó el país. Dañaron los pozos, las refinerías y las tuberías, cerraron las gasolineras, sabotearon los barcos, bloquearon los puertos. No había gasolina para los vehículos ni gas para las cocinas, y en muchas partes del país se cocinaba con leña. Al mismo tiempo se cerraron los supermercados y otros grandes comercios y las procesadoras y distribuidoras de alimentos. El gobierno tuvo que importar petróleo a los precios internacionales, y enormes cantidades de alimentos: carnes del Brasil, leche de Colombia, arroz y maíz de República Dominicana. También el gobierno instaló en todo el país supermercados populares, donde el pueblo podía comprar a precios más bajos, y éstos ya quedaron desde entonces. Los días de Navidad fueron pasados con estas carencias de todo, pero el pueblo no se rindió. Una española que estuvo en esos días y ahora ha vuelto, me contó que el pueblo lo aguantó con toda clase de inventivas y con humor. Las colas eran enormes y para cualquier cosa, pero en esas colas no se amargaban ni culpaban a Chávez.

 

En el mismo domingo en que asistí al “Aló Presidente”, todos los poetas del festival fuimos invitados a cenar con Chávez en el palacio de Miraflores. A pesar de que Chávez acababa de llegar del programa de 6 horas, tuvo antes de la cena un coloquio de más de dos horas con nosotros. Nos contó que en el salón en que estábamos había sido donde se habían reunido todos los golpistas, y donde el presidente de la Cámara de Empresarios se había autojuramentado a sí mismo como el único poder, aboliendo el Congreso Nacional, el Tribunal de Justicia y el Tribunal Electoral, mientras todos lanzaban vivas a la democracia. Unos irlandeses estaban haciendo un trabajo de cine en Miraflores cuando el golpe y filmaron esto, y Chávez nos dio copias de esa película. Fue el golpe militar más breve del mundo, pues los pobres rodearon Miraflores, además de que en todo el país el pueblo se volcó a las calles, los campesinos salieron a las carreteras, los estudiantes ocuparon las universidades y los trabajadores las fábricas, y los indígenas salieron de la selva. Cuando Chávez fue liberado de la isla donde lo tenían, ya el jefe golpista estaba preso. “La revolución bonita”, le llama Chávez a la de Venezuela.

 

En la cena me tocó estar sentado al lado del Presidente. Mientras cenábamos se le acercó alguien a informarle de un intento de privatizar las aguas de Venezuela (lagos, lagunas, ríos, el Orinoco incluido) y me dijo él que eso iba contra la Constitución y lo pararía, que esa misma noche iba a llamar al presidente de la Asamblea, aunque era casi como la medianoche. Después que él se hubo retirado, y nosotros ya lo íbamos a hacer, me dijo un empleado del palacio: “No se va a acostar; él se acuesta hasta muy tarde”. Le pregunté a qué hora se levantaba, y me dijo: “Muy temprano”.

 

Chávez antes de irse me pidió la bendición. Me excusé, como a veces lo hago, diciéndole que ya estaba bendito. Pero él insistió, y vi que lo pedía muy en serio, y que eso era importante para él. Le di una bendición solemne a él y a su pueblo, y la recibió emocionado.

 

Cuando regresé a Nicaragua, al sólo ver unos titulares de periódico cobré conciencia del abismo que separa nuestros dos países.

 

El Nuevo Diario - Managua, 17-18/4/2004

La polarización toma forma en la urbe

 

 

Martín Piqué

 

“Tengo un apartamento en Chacao (barrio del este de Caracas), pero tuve que irme de allí porque los vecinos no me dejaban vivir.” Jacobo Torres es un dirigente gremial ligado al gobierno de Hugo Chávez. Recibe a Página/12 en una modesta oficina de la Unión de Trabajadores de Venezuela (UTV), un viejo edificio de los cincuenta que hasta hace poco perteneció a Acción Democrática –uno de los partidos tradicionales y eje de la coalición opositora–. El edificio queda en el centro-oeste de la ciudad, una zona popular surcada por autopistas y puentes y con una panorámica de morros a ambos lados. “Hace poco gané un juicio y recobré un apartamento de mi propiedad. Pero está en la zona de los escuálidos (opositores) y no me pude quedar a vivir. Voy solamente una vez por mes para ver que todo esté bien”, cuenta Torres.

 

La revelación del dirigente –que se volvió muy conocido desde el 13 de abril de 2002, cuando reclamó el regreso del presidente depuesto desde la televisión estatal– resume la polarización que se vive por estos días en Venezuela. La ecuación es simple: la ciudad está dividida, los chavistas no pueden entrar a los barrios residenciales de la clase media-alta –Chacao, la zona este, la plaza Altamira–, mientras que los opositores tienen vedado el ingreso a la plaza Bolívar, en el centro histórico de Caracas, a unos metros de la Asamblea Nacional, donde existe un sitio que se llama “la esquina caliente”, porque los simpatizantes del gobierno están todo el día debatiendo en asamblea problemas del país o la ciudad. La paradoja es que frente a ese lugar está la Alcaldía mayor de Caracas (el municipio), que gobierna Alfredo Peña, un ex aliado de Chávez que se pasó a la oposición y controla la temida policía metropolitana. Esa fuerza de seguridad, de uniforme azul a diferencia de la Guardia Nacional que viste de verde, reprimió con dureza a los chavistas en el golpe de abril de 2002.

 

Las escenas que se viven todos los días –algunas transmitidas por la televisión, otras que no tienen testigos y quedan en silencio– demuestran que la lucha política se trasladó a la ciudad, en un fenómeno que hace recordar a la Comuna de París. La situación ha sorprendido mucho a los europeos, como Ajmel, una estudiante francesa de geografía en la Universidad de Nanterre que está investigando ese tema. “El espacio urbano está completamente fragmentado, son dos ciudades que ya casi no conviven”, dijo a Página/12 mientras recorría los sitios históricos que rodean a la Asamblea Nacional. Allí se ven puestos de vendedores ambulantes que ofrecen gorros, banderas y vinchas de furioso color rojo; “Chávez los tiene locos”, es una de las consignas que se repiten en esa zona. En esas calles es imposible ver a un opositor “haciendo bulla” como dicen por aquí. Pero tampoco es posible que un chavista reconocido –sea dirigente o un artista, actor o intelectual que apoya el proceso– pueda vivir tranquilo en los barrios de la clase media-alta.

 

Un ejemplo es el de Torres, otro el del músico de rock Paul Gillman, creador de lo que en Venezuela se llama “rock bolivariano”, quien durante las protestas de la oposición fue hostigado por sus propios vecinos en la puerta de su casa. Situaciones parecidas se viven en los barrios pobres –ubicados sobre todo en los morros, pero también en ciertos rincones céntricos o del extremo este–, donde el apoyo a Chávez es mayoritario. Los opositores que viven en esos lugares la tienen muy difícil. En febrero, durante la última protesta callejera de la oposición, algunos intentaron cumplir con la consigna de “ocupar tu calle” quemando basura para cortar el tránsito. Según el testimonio de un simpatizante del gobierno, esos intentos terminaron a balazo limpio en muchos barrios de la periferia. En esas zonas hay muchos jóvenes desocupados –a los que el gobierno está asistiendo con programas sociales como la Misión Robinson o el Barrio Adentro– que viven como propio “el proceso revolucionario”. El clima de confrontación se percibe asimismo en el hotel Caracas Hilton, donde están alojados unos 200 extranjeros que fueron invitados al segundo aniversario del “triunfo popular”. A pocos metros del hotel se ven puentes y autopistas donde el tránsito no para nunca.

 

El precio de la nafta es tan barato –3000 bolívares el litro, o sea un dólar– que los venezolanos se acostumbraron a usar sus autos para distancias mínimas. El transporte público está compuesto por “buses” –como dicen aquí– marca Chevrolet, mucho más pequeños que los viejos Mercedes Benz de los colectivos de Buenos Aires. En cambio, los subtes, que recorren la ciudad de este a oeste, son bastante modernos. En esos viajes bajo tierra los adherentes del gobierno conviven con opositores que vuelven a sus casas. Aunque no se escucha hablar de política en voz muy alta y el enfrentamiento parece quedar suspendido en el cansancio del retorno a casa. Pero en los barrios la cosa es muy distinta.

 

Página/12 - Buenos Aires, 15/4/2004

Entrevista a Adina Bastidas

 

 

Pascual Serrano

 

La economista Adina Bastidas fue vicepresidenta de Venezuela y ahora es directora de la Comisión de Administración de Divisas.

 

La principal pregunta en estos momentos es, sin duda, su valoración del proceso de recogida de firmas para el referéndum revocatorio del presidente Hugo Chávez.

"Ahora la oposición está haciendo uso de un derecho constitucional que le otorga la misma Constitución de la que ellos reniegan. Han repetido el fraude que les ha caracterizado durante 40 años mediante la entrega de plantillas con firmas de fallecidos, extranjeros, menores o repitiendo firmas pidiendo el referéndum revocatorio contra el presidente. Para supervisar la legalidad del proceso se creó el Consejo Nacional Electoral (CNE). La oposición no aceptó que fuese nombrado por la Asamblea Nacional debido a que su presencia era minoritaria y lograron que lo eligiese el Tribunal Supremo de Justicia. Lo recibieron con abrazos y aplausos y cuando han visto que se están estudiando las firmas con rigor empiezan a renegar del CNE y a desautorizarlo. Ellos no pensaban que las firmas se fuesen a verificar, por eso piden rapidez y precipitación al Consejo Nacional Electoral. Los retrasos en su pronunciamiento no están motivados más que por su intento de fraude. El presidente del CNE ya ha dicho que 1.400.000 firmas se deben de verificar. No está diciendo que sean nulas, sino que son dudosas. Por ello la oposición provocó el inicio de llamamientos a los disturbios y el sabotaje. Anunciaron la hora 0 para provocar un nuevo golpe. Gobernadores opositores como el de Miranda, ya han pedido desconocer al CNE."

 

¿Y cómo valora el papel de los observadores internacionales como la OEA o el Centro Carter?

"Su función es exclusivamente supervisar, no pueden ser actores. Sin embargo están adoptando un papel de injerencia inadmisible al proponer en un reciente comunicado que se trabaje por muestreos aleatorios de las firmas y que no se revisen. La UE está en la misma línea, afirmando que hay buena fe en la recolección de firmas. ¿Cómo puede haber buena fe en la presentación de firmas de personas muertas o menores pidiendo la dimisión de un presidente?"

 

¿Cuál está siendo ahora el papel de los medios de comunicación?

"Continúan con la función golpista que han tenido durante todo el proceso. Son los que están llamando a la resistencia, a los sabotajes y a la violencia."

 

Se acaban de difundir las cifras económicas de Venezuela en el año 2003 y no parece que sean muy positivas, el crecimiento económico bajó un 9 % y la inflación subió un 28 %.

"Con los 63 días del paro petrolero de diciembre del 202 la economía venezolana tuvo 20.000 millones de dólares de pérdidas. A ello se suma la fuga de divisas. Lo que explica esas cifras anuales. En tres meses tuvimos que recuperar la industria petrolera. Por otro lado, hemos afrontado importantes inversiones gubernamentales en tierras cuyos beneficios todavía no se han podido apreciar. La situación está mejorando rápidamente, aumenta la existencia de un microempresario importante que está ayudando a la economía y del movimiento cooperativista. Por otro lado, legislaciones como la Ley de Pequeñas y Medianas Empresas, la Ley de Pesca y Agricultura o la Ley de Cooperativas están comenzando a tener su efecto positivo en la economía."

 

¿Cuál es la relación del gobierno venezolano con el empresariado? Ustedes han tenido en la confederación empresarial Fedecámaras a uno de sus más virulentos opositores.

"Hoy, el 70 % de los empresarios de Fedecámaras le están pidiendo a la dirección de la organización que deje de hacer política. Hace unos días, el Centro Carter tuvo reuniones individuales con los principales empresarios y, posteriormente, un encuentro común con ellos. En ese encuentro ya se percibió que muchos de ellos comenzaron a desmarcarse de la política de agresión gubernamental que tanto daño hace al país y ningún beneficio a los empresarios. Ya los empresarios se están acercando al gobierno como lo demuestran diversos colectivos como la Cámara de Bolívar o Fedindustria."

 

¿Y la relación con los trabajadores?. También existía un enfrentamiento con la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV).

"Hoy los trabajadores van renunciando a esa Confederación que nunca los representó, los trabajadores están organizando sus propios sindicatos. Aunque hay que reconocer que no hemos sido capaces de crear una organización bolivariana de trabajadores, la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) no se está consolidando a nivel nacional, hay que hacer un llamamiento a los trabajadores venezolanos."

 

En algunas regiones están apareciendo diferentes partidos de inspiración chavista con vistas a las elecciones regionales y locales de agosto. ¿Qué opinión le merece esa situación?

"Esa proliferación surge por la carencia de un partido real que los aglutine. No es un problema que haya tres candidaturas 'chavistas' si se evoluciona hacia la unidad. Deben apostar por el apoyo a la candidatura más respaldada por la población consensuando el equipo de gobierno y el programa regional."

 

¿Y en cuanto a las Fuerzas Armadas?, ¿qué grado de lealtad constitucional existe?

"El ejército se ha conformado con unos militares honestos y leales al poder político institucional. Ya no tenemos la inocencia de 1999."

 

¿Cuál podría ser el balance de cinco años de revolución bolivariana?

"Se están convirtiendo en productivas tierras desocupadas que eran del Estado y estaban ilegalmente en manos de latifundistas que no las hacían producir. En educación, el pasado año la Misión Robinson logró la alfabetización de un millón de personas en cuatro meses. Para la educación superior, se ha creado la Misión Sucre para que se incorporen a la educación superior los excluidos de tantos años de poder de la oligarquía. Se ha creado también la Universidad Bolivariana. Hasta ahora tampoco había salud para los pobres. Hemos creado la Misión Barrio Adentro mediante la cual un médico, tras construirle una vivienda y una consulta, está las 24 horas del día en lugares donde nunca hubo asistencia. Todo ello se ha hecho con la solidaridad de los médicos cubanos. En su momento se presentó este proyecto al Colegio de Médicos de Venezuela y ningún médico quiso participar, preferían seguir en sus clínicas privadas destinadas a los adinerados. Ahora, esos médicos denuncian que se está 'cubanizando' la salud. En cuanto a la economía, la política de control de cambio nos ha permitido tener 22.300 millones de dólares en reservas. La oposición ha ido perdiendo poder y apoyo durante estos cinco años. Todos sus intentos ilícitos e ilegales de atentar contra las instituciones legales y democráticas han ido fallando, su golpe de Estado en abril de 1992, el paro petrolero y ahora su intento violento de desestabilización al no querer asumir su fracaso en la recogida de firmas."

 

Argenpress - 1/3/2004

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