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Condorito cumple 60 años Condorito cumple 60 años. El aniversario es recordado por una edición especial de la revista que salió a la venta el 4 de agosto en Chile y que compila los mejores chistes y parte de la historia del personaje, creado por el caricaturista René Ríos Boettiger, mejor conocido como Pepo. Con rostro de cóndor, de carácter pícaro y con sólo dos enormes dedos en cada pata, Condorito nació como una respuesta a unos personajes latinoamericanos de la película Saludos, amigos de Walt Disney, según contó su creador. "El personaje nació como un representante del pobre chileno, marginal, que llega de la provincia a vivir a las orillas de la ciudad capital", explicó Hernán Montealegre, autor de Historia del humor gráfico en Chile. "Además incorpora varios de los símbolos chilenos: el cóndor, que está en el escudo nacional del país, su camiseta con el color de la selección de fútbol y sus pantalones negros de campesino", agregó. Jefe caníbal, pintor de líneas de carreteras, millonario de zapatos brillantes y hasta loco con ojos en espiral, Condorito siempre ha desarrollado sus aventuras en Pelotillehue, una ciudad que perfectamente podría existir en cualquier lugar de Latinoamérica. Montealegre precisó que el sufijo "hue" en lengua mapuche significa "donde abunda algo" o "lugar de", y eso se suma al "pelota", que alude al tonto. Entonces Pelotillehue significaría pueblo de tontos. En este lugar están el bar El Tufo, el restaurante El Pollo Farsante, el santo San Guchito y el diario El Hocicón, cuyo lema es "pobre, pero honrado" y fue fundado el 15 de noviembre de 1943, según se lee en su portada. Condorito surgió en las pequeñas editoriales Zig-Zag o Pincel. En Pelotillehue viven Yayita -la curvilínea y eterna novia de Condorito- y doña Tremebunda, la madre de ésta; sus amigos como el borracho Garganta de Lata, el servicial don Chuma, el inocente Ungenio y Huevoduro, entre otros. Pelotillehue creció además con la modernidad: la clásica bebida "Tome Pin y haga Pun" es ahora "Tome Pin Zero, Zero Pun". Desde Chile, el pajarraco -como lo llama su archirrival, el petulante Pepe Cortisona-, llega hoy a 13 países, incluido Estados Unidos. Para su internacionalización lentamente dejó de lado los modismos chilenos, aunque mantiene la esencia del personaje. "Ahora tiene un lenguaje neutro que permite que se lea en un país latinoamericano sin mayores problemas", consideró Montealegre. Para el historietista chileno Pedro Peirano, "Condorito nunca provocó carcajadas, pero por alguna razón siempre fue imposible dejar de leerlo. Nunca se manejó en el terreno de lo que denominamos humor inteligente, pero su autenticidad y gentil incorrección lo hacían irresistible", señaló. Poco antes de la muerte de Pepo, en 2000, la edición de la revista de Condorito pasó a Televisa Chile, mientras las tiras cómicas de diarios, la mercadotenia y las producciones audiovisuales recaen sobre Inverzag en Chile y World Editors, que tiene los derechos a escala internacional. En la revista trabajan una decena de dibujantes y guionistas que dan vida a unas seis ediciones mensuales en distintos formatos que llegan a unos 80 millones de lectores, según Peirano. Un total de 77 diarios publican las tiras cómicas en América Latina y Estados Unidos, donde está presente en 26 diarios, algunos de ellos en inglés. Coné, el pequeño sobrino de Condorito que llegó de provincia, tiene su propia historieta en la que se narra el origen de su nombre: Condorito fue a bautizarlo, y quiso ponerle de nombre Ungenio, el padre Venancio no entendió bien y le preguntó: "¿Será con e?". "Bueno, padrecito, como usted quiera", le respondió Condorito. Y quedó Coné. ¡Plop! La Nación - Santiago de Chile, 6/8/2009 |
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Montan collage escénico inspirado en Alice Rahon Merry MacMasters Conocida como pintora, Alice Rahon (1904-1987) concibió en 1946, tras la explosión de la bomba atómica y concluida la Segunda Guerra Mundial, el espectáculo Le Ballet d’Orion, que alude al fin del mundo y el reinicio de la vida. Sin embargo, nunca llegó a representarse. La investigación emprendida con motivo de Alice Rahon: una surrealista en México (1939-1987), exposición montada en el Museo de Arte Moderno (MAM), permitió ligar, a modo de rompecabezas, una serie de piezas sueltas que arrojan luz sobre esta propuesta escénica. Tanto así que las compañías Laboratorio de la Máscara y Shaktala crearon Orión: el gran hombre del cielo, proyecto transdisciplinario que parte del guión de Rahon, amante de las culturas antiguas, para abordar su universo pictórico y poético. Orión: el gran hombre del cielo es dedicado a la memoria de Lourdes Andrade, estudiosa del surrealismo y amiga de Rahon. Según Teresa Arcq, curadora de la exposición del MAM, la información sobre Orión: el gran hombre del cielo llegó "de diferentes lugares y en varias etapas". Arcq conoció primero los bocetos -tinta sobre cartulina- de los cinco personajes de la obra (el Juglar, el Andrógino, Betelguese, el Perro y el Pájaro del paraíso), ya que forman parte de la colección del galerista Óscar Román, al igual que el guión del ballet en manuscrito. También existe uno mecanografiado. Román adquirió primero las tintas, luego, cuando la fotógrafa Lourdes Almeida las vio le obsequió el manuscrito que estaba en su poder. "En alguna época trabajé con Lourdes Andrade. No sé si se quedó conmigo y por eso lo tenía", acota Almeida. Aunque el manuscrito planteaba el ballet, "no teníamos mayor información al respecto". En eso, Arcq conoció a Georgina Legorreta, prima de Andrade, coreógrafa y bailarina especializada en danzas de la India, razón que la llevó a conocer a Rahon cuando aún vivía: "Alice le habló de este ballet que nunca se llevó a cabo. Era un proyecto que debía realizarse como lo concibió ella: una danza cósmica con música de la India". Por otro lado, la directora de teatro Alicia Martínez Alvarez ya sabía de la existencia del guión y se puso en contacto con Legorreta. Las compañías Laboratorio de la Máscara, de Martínez, y Shaktala, de Legorreta, se aliaron: "Nos volvimos cómplices y decidimos levantar el proyecto", apunta la también escultora de máscaras. El resultado es "un collage escénico que incorpora la visión de las dos sobre la vida de Rahon", relacionada con el guión original del ballet y los personajes como los concibió la pintora. El tema de Orión: el gran hombre del cielo es el mismo de la película Les magiciens, que Rahon realizó con Edward Fitzgerald, y está perdida. La música fue creada ex profeso. También están las marionetas diseñadas por Rahon para representar las estrellas de su ballet. Arcq relata: "Un día al visitar un coleccionista me dice: fíjate, alguna vez Alice me regaló esto y no sé qué es. Y me saca una cajita de cartón llena de fierros oxidados". A la curadora le pareció "una escultura" articulada. "Al ver pedacitos sueltos, dije, esto parecen los personajes del ballet. Los fotografié y al cruzarlos con los bocetos de los personajes, pues, sí, eran marionetas. Se restauraron, acabaron siendo dos de diferentes tamaños del Juglar y uno del Andrógino". Las tres marionetas se exhiben en el MAM. No se sabe si Rahon creó más. La del Andrógino es del fotógrafo Rogelio Cuéllar, quien la adquirió también en una cajita, directamente de la pintora, a quien retrató y frecuentó durante varios años. La Jornada - México D.F., 18/7/2009 |
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Belleza y vida donde hubo muerte Las voces del pueblo que plasmó el artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín en su obra adoptan una nueva dimensión en la muestra organizada por las Madres de Plaza de Mayo en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), lugar donde se cometieron muchas atrocidades durante la dictadura militar argentina (1976-1983). "He pintado como si gritara desesperadamente y mi grito se ha sumado a todos los gritos que expresan la humillación, la angustia del tiempo que nos ha tocado vivir", afirmó alguna vez Guayasamín al describir su obra, en declaraciones que renuevan su vigencia entre las paredes de este antiguo centro de tortura. La Esma de Buenos Aires, principal centro clandestino de detención durante esa dictadura, fue declarada Museo de la Memoria y alberga el Espacio Cultural Nuestros Hijos, de las Madres de la Plaza de Mayo, al que llegaron los cuadros de Guayasamín. Son "90 años del nacimiento de Guayasamín, 32 de lucha de las Madres en un solo puño, en un solo lugar, aquí", resumió la presidenta de la organización, Hebe de Bonafini. "Guayasamín pintó el dolor y el horror con belleza, y es tan difícil unir las dos cosas, uno se acerca y se retira. Hoy sus cuadros están acá para cumplir un desafío, el que siempre hacemos las Madres: traer belleza y vida a donde hubo muerte, ganarle a la muerte con la vida, con la belleza, con el color, con la pintura", afirmó Bonafini. La muestra de Guayasamín, declarado "pintor de Iberoamérica", en ese espacio contiene todo el dolor de la colección La edad de la ira, en la que los grises, el negro y algunos toques de marfil y verde traen a la memoria las series Homenaje a los mártires, Mujeres llorando y La madre. El color luego explota en naranjas, amarillos y borgoñas para los rostros, los torsos de mujeres, el retrato de Atahualpa Yupanqui, los colores latinoamericanos de "este asombroso custodio de nuestra identidad", según describió la música Teresa Parodi, directora del espacio cultural. "Nunca mejor espacio ni mejor momento para encontrarnos, ni mejor ventana abierta al porvenir, ni mejor antorcha encendida que este lugar para recibir a este poeta del color, a este artífice del sacrificio, la bronca, el dolor y la lucha de los pueblos", consideró Parodi. La inauguración de la exposición de Guayasamín, quien murió el 10 de marzo de 1999 a los 79 años, contó con la presencia del embajador de Ecuador en Argentina, Wellington Sandoval; el hijo del artista plástico, Pablo Guayasamín, y la ministra de Desarrollo Social argentina, Alicia Kirchner. El diplomático exaltó el estilo humanista y expresionista del pintor para "plasmar el grito de protesta de quienes no estamos de acuerdo con las inequidades de la vida". Y resaltó la "simbiosis" entre el artista y las Madres de Plaza de Mayo, en quienes "creen en la solidaridad, en los derechos humanos, los que creen en la justicia". "La lucha es la misma -sostuvo Pablo Guayasamín-. Los buenos están venciendo a los malos. Este que fue el sitio donde se torturó, se asesinó a una juventud, aquí está ahora la esperanza, está la vida, está la cultura, que es lo que va a salvar el futuro, definitivamente", manifestó el hijo del pintor ecuatoriano. La Jornada - México D.F., 8/4/2009 |
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Congreso (autor anónimo) Juan Forn Construyó el Colón. Diseñó y construyó el Congreso. Y murió a los cuarenta y cuatro años, sin saber que ese mismo día, en Montevideo, su proyecto para un Palacio Legislativo había ganado la licitación y se convertiría en el Congreso uruguayo. Su muerte de dos balazos en el corazón fue cubierta por todos los diarios de la época. Sin embargo tiene mucha menos prensa y mucha menos chapa que otros arquitectos de su época, tiempo menos interesantes que él. Quizá sea por las cosas que se han dicho sobre el Congreso (comparado con una torta de bodas y descartado porque "más que un edificio quiso ser un monumento"). O quizá sea simplemente porque era italiano (Borges dice en su libro sobre Carriego: "El italiano lo puede todo en esta república, salvo ser tomado en serio"). Pero no nos adelantemos. Vittorio Meano nació en el Piamonte. Su madre murió en el parto. De sus nueve hermanos quedaban sólo tres vivos. Su padre se volvió a casar y, enseguida, también él se murió. Al pequeño Vittorio lo crían su madrastra y su hermano mayor, Cesare, ingeniero con estudio en Turín, ciudad donde Vittorio se gradúa como arquitecto y empieza a hacer changas para el estudio de su hermano. Como sus compañeros de la universidad, el joven Meano sentía que Turín cortaba las alas a todo arquitecto joven con iniciativa. Ha de haber sido presa fácil cuando conoció, en 1883, a Francesco Tamburini, un arquitecto mayor que él, contratado por el gobierno argentino que, a sólo horas de conocer a Meano, le ofreció ser de la partida. Meano llegó a Buenos Aires como empleado de Tamburini, en dos años se convirtió en gerente del estudio, en tres años más en socio y, cuando Tamburini murió, se hizo cargo de la obra magna de su mentor: el Teatro Colón. Tenía treinta años. Por esa época, en Buenos Aires había 435 mil habitantes, de los cuales el 53 por ciento eran extranjeros (entre ellos, los italianos superaban el treinta por ciento). Un dato más: había en la ciudad ciento veinte arquitectos, de los cuales ciento siete eran extranjeros. Los favoritos de aquella temporada, tanto en las licitaciones públicas como en el trato con las damas de la sociedad, eran los italianos: más de veinte colegas de Meano se casaron en dos años con apellidos conocidos. El no; él no podía ni casarse ni frecuentar los salones porteños. El motivo tenía nombre y apellido. Remontémonos por un instante a Turín 1883: Meano acaba de recibir la oferta de Tamburini, que le cae como anillo al dedo para salirse del problema en que se ha metido. En sus noches de juerga ha conocido a un mujer un año mayor que él y se ha enamorado como un caballo. Se llama Luigia Fraschini, está casada, su marido forma parte de una pandilla de pícaros (es cafetero, remendón, actor ocasional). "Aquella pasión fue la ruina de su vida", comentará su hermano Cesare para la necrológica de Meano publicada en Turín. Meano y Luigia emigraron juntos escapando del marido de ella (en el registro del barco se inscribieron como matrimonio bajo el apellido Mehan, para evitar ser rastreados). Por esa razón es que, a diferencia de sus colegas, Meano evitó el trato con la sociedad porteña. Sólo había ventilado su secreto con Tamburini, y con dos compañeros del barco: Giuseppe Solari y Pellegrino Botto, genoveses, garibaldinos, fundadores del Hospital Italiano (en la bóveda de ambos en la Recoleta sería enterrado Meano en 1904). Aun así, en 1895, a sólo cuatro años de la muerte de Tamburini, Meano cree tocar el cielo con las manos. No sólo avanza viento en popa la construcción del Colón y ha ganado la licitación para hacer el Congreso. Además, el marido de Luigia ha muerto en Turín y la pareja por fin puede casarse en Buenos Aires. Luigia se transforma en Luisa; Meano prefiere seguir siendo Vittorio. Se mudan de la calle Cerrito 680 (frente al Colón) a Rodríguez Peña 30, para que él esté cerca de su nuevo proyecto. La propiedad es vivienda y estudio, quince personas trabajan en ella (además de un arquitecto, dos ingenieros, un fotógrafo y un proyectista, hay dos mucamas, cocinero, lavandera, cochero y mozos de cuadra para encargarse de la caballeriza). Nada se sabe de la intimidad de la pareja, pero Meano enfrenta más y más problemas en su trabajo. Se lo acusa de haber sido ilícitamente favorecido por el senador Carlos Pellegrini (piamontés como él y tan influyente por entonces en la política porteña que se lo bautiza El Muñeca). Luego se le atribuye ligereza en el uso de fondos, que se le restringen en un 35 por ciento, obligándolo a devolver ese porcentaje en las sumas ya percibidas. La calle apoda la obra "el Palacio de Oro" por lo que va a terminar costando. Meano escribe a su hermano: "Se me trata de manera indigna, como un povero gringo, no sé cuánto podré resistir, temo perder la calma y la prudencia". Finalmente, el 1º de junio de 1904, Meano aparece de sorpresa en su casa a media mañana, encuentra en un dormitorio a un ex empleado suyo (un italiano nacionalizado llamado Juan Passera) y después de oírse dos balazos, se ve aparecer a Meano en el patio, con el pecho ensangrentado y gritando: "¡Me han muerto!" La policía descubre, en el cuarto de pensión de Passera, cartas incriminatorias de la viuda. Passera es condenado a 17 años por el homicidio; Luisa es procesada por complicidad y encubrimiento, pero el juez la perdona a condición de que se vuelva a Italia. Lisandro de la Torre intenta demostrar sin éxito que Meano fue eliminado para quitar todo obstáculo a los negociados en el Palacio de Oro. En Italia se lamentará que "otro hijo de la patria obligado a emigrar a tierras salvajes alcance un desenlace violento" (no se mencionará que tanto el asesino como la viuda cómplice eran también italianos). La prensa amarilla porteña juguetea con la teoría de "los arquitectos malditos": Meano se habría hecho matar por el amante de su mujer, siguiendo los pasos suicidas de Julián García Núñez (constructor del Hospital Español y de las Tiendas San Miguel) y Arturo Prins (hacedor de la fallida Facultad de Derecho, hoy de Ingeniería, de la avenida Las Heras). En 1907 y en 1914 habrá dos comisiones investigadoras (Alfredo Palacios, Jorge Newbery y Lisandro de la Torre participarán en ellas), pero nunca se logrará descubrir nada, ni de los negociados ni de la muerte de Meano. Su hermano Cesare aceptará que sea enterrado en el panteón de las familias Botto y Solari en la Recoleta. Se llevará, en cambio, los doscientos mil pesos que tenía en el banco Vittorio Meano, y así es como desaparece su rastro de la historia de nuestro país. No me parece casualidad que casi todos los argentinos ignoremos hoy quién hizo el Congreso. Página/12 - Buenos Aires, 3/4/2009 |
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Tres grandes de la pintura de Cuba Pablo Espinosa Resistencia y libertad, una similar operación poética. Esa ecuación se cumple en las salas del Museo Nacional de Bellas Artes, de Cuba, donde se reúne la obra de tres de los grandes maestros de la pintura moderna de la isla. A los visitantes y a los transeúntes, inclusive a los ausentes de toda información, los saluda un ejército de cucarachas que trepa por las paredes del inmueble. Se trata de la instalación Sobrevivientes, de otro cubano, Roberto Fabelo, quien junto con sus paisanos Carlos Garaicoa, quien muestra el montaje titulado La enmienda que hay en mí, y Esterio Segura, quien montó Lost baggage, completan el menú de este fragmento notable de la décima Bienal de La Habana. La exposición central se titula Resistencia y libertad. Abre con un óleo impresionante: En el límite que constantemente se desmorona, de José Bedia, maestro del posconceptualismo, cuya declaración de principios se desborda sala adentro: "mi pintura es un acto de descolonización, no física pero sí mental". Y es que la divisa que unifica los discursos de Bedia, Raúl Martínez y Wifredo Lam, es la consolidación de un movimiento de pintura cubana realizado desde la periferia; es decir, fuera de los centros hegemónicos de creación artística. José Bedia fue uno de los muchos artistas cubanos que desarrollaron su combate entre el exilio y la inmersión en la isla. Su defensa de la identidad vernácula se centra en la valoración no folclórica sino conceptual, en acto y espíritu, de los elementos que conforman una identidad nacional sin nacionalismo. El caso más extremo lo constituye Raúl Martínez, artista homosexual que sufrió la persecución del régimen. Aplicó los principios del pop art en los inicios de la década de los 60, en coincidencia con los primeros años de la revolución, hasta que se le prohibió retratar a los héroes que ofrendaron su vida y le fue revertido tal concepto por "no encajar" en la definición del "nuevo hombre", que propuso la autoridad como modelo. La articulación de la obra de Raúl Martínez, como uno de los ejes principales de la curaduría de la Décima Bienal de La Habana, significa a todas luces una reivindicación. Lo que une a estos tres grandes artistas (Martínez, Bedia, Lam) "no son los temas que escogieron, las audacias pictóricas o sus posibles afinidades formales; los une un mismo método, una similar operadora de poética". Así, lo que significara para Wifredo Lam el surrealismo, significó el pop art para Raúl Martínez y las corrientes derivadas del posconceptualismo para José Bedia: un modelo, un punto de partida para hablar de otra cosa y de otra forma. Crear nuevos estilos. "Una forma alternativa para beneficio de todas las narraciones; un acto de tenaz resistencia y de absoluta libertad". Junto al arte pop de Raúl Martínez se muestra el mundo fascinante de José Bedia. Caída libre por el río hembra destaca por su fuerza humorística, su filosa carga de ironía y su capacidad inmensa de asombrar. Corona la trilogía un conjunto de obras maestras de Wifredo Lam. En las salas alternas del museo canónico cubano dialogan otros tres discursos, éstos, abrigados por la actualidad punzante. Las cucarachas con cabeza humana que untó a las paredes exteriores del museo el artista Roberto Fabelo tienen contraparte con otras obras del mismo autor salas adentro, como una escultura armada de cafeteras italianas en el punto improbable de derretirse. Se titula Cafedral. Esterio Segura juega por su parte con esculturas de Pinocho ensambladas a instalaciones varias: maletas (Lost baggage), libros (clásicos del socialismo, del capitalismo y de la literatura universal) y carros de supermercado. La más impactante pertenece a Carlos Garaicoa, especializado en conceptos de arquitectura combinada con el arte fotográfico y una dosis de humor punzante. Recibe al espectador otra declaración de principios: "Yo no he sido surrealista hasta el día de hoy", y esos juegos de ironía los sigue en sus distintas obras, atendiendo al principio de la escritura automática. Fotografías de la vida cotidiana de La Habana, su arquitectura colonial, derruida, sus paisajes humanos, vegetales y de los suburbios. Los completa todos con sarcasmo e intervenciones imaginativas. La mejor: Las joyas de la corona. Consiste en joyas de plata que son reproducciones en miniatura, colocadas tras acrílico, del Estadio de Chile, la KGB, la Stasi, la Base Naval de Guantánamo, el Pentágono, entre otros emblemas del totalitarismo. Las joyas toman formas de edificios, lugares de represión, presidios, casas de tortura. "Parten de la realidad -explica el artista-, pero también de la proyección mental que tenemos de estos sitios. Esta obra bebe de la literatura lidereada por Michel Foucault sobre los espacios de vigilancia y poder, así como de los espacios laberínticos borgianos". La Jornada - México D.F., 30/3/2009 |
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El significado solemne y ritual de elevar papalotes Yadira Llaven "Volar papalotes en el istmo de Oaxaca es más que un juego. En vísperas de la celebración del Día de Muertos ayuda a bajar a las ánimas para que convivan con sus familiares vivos, y les asegura el regreso a sus moradas", explicó el pintor Francisco Toledo, previo a la inauguración de la exposición En vuelo libre, en la Galería de Arte Contemporáneo Angeles Espinosa Yglesias, de la ciudad de Puebla (Estado de Puebla, México). La muestra reúne una selección de 300 barriletes, algunos elaborados por Toledo y otros por artistas oaxaqueños, poblanos, defeños, argentinos y estadunidenses, durante estancias en el Taller Arte Papel del Centro de las Artes de San Agustín Etla (CaSa), donde también realizan joyería de papel, cuadernos, cajas, sobres y papelería. "La zona de donde vengo, dos o tres días antes de Todos Santos, la gente vuela papalotes, porque creen que los muertitos van a bajar por el hilo. Pasando las fiestas, otra vez se vuelan, para que regresen más allá de los cielos, pero también hay peleas de papalotes… gran tradición que no sabemos de dónde viene, posiblemente de Guatemala", expuso a La Jornada el artista y promotor cultural, durante su visita a esta ciudad. Desde su infancia, rememoró, se vuelan papalotes. La continuidad de esta tradición en el sur de Oaxaca se debe en gran medida al importante significado que tiene para los istmeños. -¿Cómo nace la idea de trabajar la serie de papalotes? -Desde hace años trabajamos con papel, por eso se nos ocurrió elaborar papalotes con el apoyo de artistas de otros lados, porque no sólo son juguetes, como sucede en Oaxaca, también son piezas decorativas que la gente compra para poner en su casa. -¿Qué otros lugares recorrerá la exposición? -En eso estamos. No tenemos relaciones con instituciones fuera del país que estén interesadas, pero ya estuvo en Monterrey, en Mérida y ahora en Puebla. -¿En qué se trabaja ahora? -En el papel, haciendo diseños. Hay un encargo del Fondo de Cultura Económica, porque cumple 75 años. Quieren un cuaderno, y estamos recortando los papeles para hacer el esténcil. Algo de vidrio, algo de grabado… un poquito de todo, pero hecho con muchas ganas. La muestra En vuelo libre será inaugurada el 14 de marzo. Como parte de las actividades se impartirán dos talleres de construcción de papalotes, para el público en general, que estarán a cargo de Scott Skiner y Ali Fujino, miembros de Drachen Foundation, asociación dedicada al fomento del diseño y el estudio de los papalotes. La Jornada - México D.F., 8/3/2009 |
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Direttore Nicoletta Manuzzato Registrazione presso il Tribunale di Milano n. 259 del 13/4/2004 |