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Nixon y Médici coordinaron intervención contra Cuba y Chile David Brooks A principios de los años 70, los gobernantes de Estados Unidos y Brasil discutieron esfuerzos para coordinar la intervención clandestina contra regímenes de izquierda en Chile, Cuba, Perú, Uruguay y otros países para evitar el surgimiento de "nuevos Allendes y Castros" en la región, revelan documentos oficiales secretos recién desclasificados. En una reunión en la Casa Blanca en diciembre de 1971, el presidente Richard Nixon y su contraparte brasileño Emilio Garrastazú Médici conversaron sobre cómo Brasil estaba apoyando los intentos de los militares chilenos para derrocar al régimen de Allende y cómo Estados Unidos podría apoyar esos esfuerzos siempre y cuando todo quedara muy "confidencial". En ese contexto, según un memorando oficial de la conversación, Nixon dijo al mandatario brasileño que ambos gobiernos "deben intentar prevenir nuevos Allendes y Castros e intentar hasta donde sea posible revertir esas tendencias". Los documentos oficiales de esta conversación y comunicados de inteligencia en torno a la lucha contra las fuerzas de izquierda en la región, incluyendo el apoyo a fuerzas anticastristas, fueron desclasificados y difundidos el 16 de agosto por el National Security Archive, organización independiente de investigaciones sobre documentación oficial y políticas de seguridad nacional en Washington. Los documentos, sobre todo el que registra el intercambio entre Nixon y Médici, muestran por primera vez la colaboración a los más altos niveles de Brasil y Estados Unidos contra gobiernos progresistas en la región. Peter Kornbluh, director de los proyectos sobre Chile y Brasil del National Security Archive, comentó a La Jornada que "los documentos indican firmemente un capítulo de colaboración secreta en la intervención en la región". Así, agregó, "Brasil le debe una explicación a los chilenos" y ello requiere "un rendimiento de cuentas de cuál fue el papel de Brasil con Estados Unidos en la interrupción de la democracia chilena". "No sabemos qué ocurrió" con esta colaboración, y el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil debe abrir sus archivos para poder obtener una historia completa de este periodo, dijo en entrevista. "Sin la desclasificación de sus documentos no contaremos con una historia completa de esa colaboración", señaló Kornbluh. Los documentos desclasificados y difundidos por el National Security Archive incluyen un memorando de la CIA indicando que Médici había propuesto una mayor cooperación con Washington para contrarrestar "la tendencia de la expansión marxista-izquierdista" en América Latina. El documento cita preocupación entre algunos militares brasileños de que ellos tendrían que encargarse de la parte operativa de estas iniciativas; el general Vicente Dale Coutinho se queja de que "Estados Unidos obviamente desea que Brasil haga el trabajo sucio en la región sudamericana". Un informe de inteligencia elaborado por la CIA en 1972 indica que Brasil tomaría un papel cada vez más grande en las relaciones hemisféricas pero que era poco probable que interviniera abiertamente en los asuntos internos de los países vecinos. Sin embargo, la CIA pronosticaba que "el régimen no descartará utilizar la amenaza de la intervención o las herramientas diplomáticas y la acción encubierta para oponerse a regímenes de izquierda, o mantener a gobiernos amistosos en el poder, o ayudar a ponerlos en lugares como Bolivia y Uruguay". El National Security Archive divulgó en 2002 otro documento secreto, fechado en diciembre de 1971, en donde Nixon comenta al primer ministro Edward Heath, de Gran Bretaña, que Brasil apoyaba la posición de Washington y agrega que "los brasileños ayudaron a manipular la elección uruguaya". En la conversación entre Nixon y Médici, en la que también participó el entonces general mayor Vernon A. Walters, según el primer documento fechado 9 de diciembre de 1971 elaborado por el entonces asesor de Seguridad Nacional Henry Kissinger, registra que Nixon le preguntó a su contraparte brasileña su evaluación de la situación en Chile, y Médici le respondió que "Allende sería derrocado por muchas de las mismas razones de que Goulart fue derrocado en Brasil". Nixon preguntó si Médici consideraba que las fuerzas armadas de Chile eran capaces de derrocar a Allende, a lo cual el brasileño le respondió que sí, y agregó que Brasil estaba intercambiando muchos oficiales militares con Chile. Nixon enfatizó que Washington y Brasilia tenían que trabajar muy de cerca en esto, pero que no podía aparecer la mano estadunidense en esa cooperación, aunque había disposición de aportar apoyo incluso financiero para esos fines. Por tanto, Nixon también le propuso al brasileño un canal de comunicación secreto entre ambos más allá de los diplomáticos normales, y que nombraría a Kissinger como se representante para este canal; Médici nombró a su canciller Gibson Barbosa. Médici presentó el tema de Cuba, y preguntó si ambos presidentes deberían apoyar o no a los exiliados cubanos que afirmaban que contaban con suficientes fuerzas para derrocar al régimen de Fidel Castro. Nixon respondió cautelosamente, dijo que pensaba que sí, "siempre y cuando no se promovería que hicieran algo que no podríamos apoyar, y siempre que no apareciera nuestra mano". El brasileño abordó el tema sobre cómo responder a las iniciativas del gobierno de Perú de promover la readmisión de Cuba en la Organización de Estados Americanos (OEA), y que si Brasil y Estados Unidos deberían participar en la comisión de la OEA para evaluar el asunto y detenerlo, o si rehusar participar y hacerlo así desde afuera. Médici consideró que si Washington participaba, se vería como una concesión, pero propuso que Brasil sí debería participar y descarrilar el intento. Médici indicó que el presidente Velasco Alvarado estaba encabezando las movidas pro castristas dentro de la OEA, y el general Walters comentó que podría haber un escándalo con efectos adversos para el mandatario peruano. Contó que Velasco había sido agregado militar en la sede diplomática de su país en París cuando Walters llegó allí para ocupar ese cargo. El peruano, continuó, tenía una amante ahí con la cual tuvo un hijo y ella, una ex miss Perú, con "opiniones y asociaciones políticas de muy a la izquierda". Walters indicó que si esto salía a la luz pública podría causarle problemas considerables a Velasco. En otro documento, un comunicado secreto del subdirector de la CIA a Kissinger, se resume inteligencia de la reacción de oficiales militares brasileños a versiones filtradas de la conversación entre Nixon y Médici, en donde según ellos, el presidente estadunidense solicitó apoyo del brasileño para "salvaguardar la seguridad interna" y de ciertos gobiernos, como los de Bolivia y Uruguay. De hecho, los oficiales entendieron que ambos presidentes acordaron un pacto para enfrentar el comunismo en América Latina. La Jornada - México D.F., 17/8/2009 |
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Bolivia: freno a la pedagogía neocolonial José Steinsleger Las organizaciones indígenas y magisteriales de América Latina llevan ya muchos años de crítica y denuncia de los libros de texto que en las escuelas primarias y secundarias, institutos y universidades "tuercen y desprecian la historia de nuestros pueblos". El 6 de junio pasado, Día del Maestro boliviano, el presidente Evo Morales promulgó tres decretos, uno de los cuales propone incentivar y brindar apoyo oficial a los profesores que escriban textos escolares. Explícitamente se refirió a Santillana, editorial española a la que acusó de imponer una "formación colonialista". Santillana fue fundada en 1960 por Jesús Polanco Gutiérrez (1929-2008), quien empezó su carrera como librero modesto de Madrid y, con el tiempo, se convirtió en el personaje más influyente y poderoso de la llamada "transición democrática" y en amo absoluto del pulpo mediático Prisa. Llevado de la mano por Manuel Fraga Iribarne (ilustre y legendario fascista gallego del Partido Popular), Polanco consiguió del generalísimo Francisco Franco la autorización para fundar El País (1973), periódico que arrancó con posiciones de izquierda, devino en "pragmático" y acabó alineado con las posiciones más conservadoras. Seis años después, Polanco organizó la Fundación Santillana "… con el propósito de promover el estudio de nuevas técnicas educativas y de la comunicación". Y gracias al tráfico de influencias de amigos incrustados en el régimen franquista y el Opus Dei, obtuvo buena información sobre la reforma educativa en materia de textos escolares. Cuando la ley de Educación General Básica (EGB) fue aprobada, Santillana tenía todos los textos a punto. Pero en su libro El negocio de la libertad, el periodista español Jesús Cacho asegura que la verdadera fortuna de Polanco nació del juego de la exportación, sobrefacturando libros de España a Colombia, y desde Colombia a Estados Unidos. Simultáneamente, Polanco se alzaba con el Instituto de Cooperación Iberoamericana, institución que le facilitó el acceso al general Augusto Pinochet, con quien hizo el negocio de su vida. Desde entonces, todos los niños chilenos se forman con los textos de Santillana, donde el tono peyorativo resulta similar al empleado por el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo en su Tratado natural de las Indias (1535), totalmente opuesto al del madrileño Alonso de Ercilla en La Araucana, que narra la lucha entre mapuches y españoles (1569). En México, la Secretaría de Educación Pública de Vicente Fox pagó 350 millones de dólares a editoriales privadas. Ochenta por ciento del negocio se lo llevaron ocho empresas. La más beneficiada fue Santillana (100 millones). Los libros de Santillana llegaron a Bolivia con la reforma educativa de 1994 (financiada por el Banco Mundial) y durante el gobierno de Hugo Banzer (1997-2001), que licitó la elaboración de los textos oficiales por parte de la editorial española. Un par de señoritas, hijas de los ministros de educación, fueron agraciadas con pasantías de un año en la casa matriz. La decisión del gobierno boliviano no fue improvisada. Desde enero pasado, el Ministerio de Educación venía alertando que los libros de Santillana no podían considerarse textos oficiales. Por ende, no debían ser exigidos a las familias. José Luis Alvarez, secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores del Magisterio Urbano de La Paz, calificó los libros de la editorial de "malos, descontextualizados y nada didácticos". Por ejemplo, al revisar Historia y Geografía 4 (edición 2007), los especialistas destacan "la notable fragmentación de información al estilo de la peor televisión: temas complejos que se resuelven con un bombardeo de recuadros en los que todo parece tener el mismo valor. Opiniones, párrafos entresacados de otros textos, preguntas, afirmaciones taxativas. Todo es mínimo, momentáneo, descartable". Temas como "políticas mundiales de seguridad" (p. 190), "integración regional sudamericana" (p. 186), "acuerdos económicos e integración mundial" (p. 184), Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Area de Libre Comercio de las Américas, Organización Mundial del Comercio se explican como "procesos naturales" de estructuras e instituciones que el libro asume como realidades incuestionables y carentes de antecedentes e historia. Asimismo, la pobreza (p. 144) se califica como "problema", "realidad", "condición", evitando el análisis serio y profundo de sus causas. Las tareas e investigaciones que sugiere este capítulo, muy comentado, se mantienen a nivel de descripciones generales, desarticuladas y descontextualizadas, recurriendo a lo fugaz y transitorio. El negocio de Santillana cuenta con el apoyo del Estado español, que por mediación de los denominados créditos FAD, obligan a los países firmantes a adquirir bienes y servicios españoles, en particular materiales relacionados con proyectos educativos que son producidos y vendidos por empresas de este país. En un intento por legitimar la producción de Santillana, un periódico derechista de Santa Cruz, se apresuró a indicar que todos los textos de la editorial son made in Bolivia (sic). La Jornada - México D.F., 24/6/2009 |
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Hay alternativas a la "globalización asesina" Tito Drago La crisis global y la posibilidad de que emerja un socialismo democrático concitan la atención del también doctor en física y matemáticas Mario Bunge, quien ahora reside en Canadá y que llegó a la capital española para brindar una conferencia en la Casa de América. Bunge, que con 18 años de edad fundó en 1937 la Universidad Obrera Argentina, es titular de 15 doctorados honoris causa y autor de miles de artículos en periódicos y revistas así como de 132 libros, siete de los cuales se publicaron en 2008. Ocupa hoy una cátedra en la canadiense Universidad Mc Gill y a sus 89 años sigue recorriendo el mundo participando en foros y dictando cursos. A su paso por Madrid dialogó con IPS acerca de la actualidad internacional, de la situación social generada por la crisis económico-financiera global, de las posibilidades que existen para salir de ésta y del papel que cabe en ello a los científicos y tecnólogos. -¿El responsable de la crisis global que soporta el mundo es el neoliberalismo? -Sí, seguramente. Esa ideología suicida y asesina preconiza la disminución del poder del Estado y en particular la abolición de los controles que precisamente impiden que el capitalismo se suicide, esos controles que fueron decisivos para enfrentar la crisis del 1929. Pero muchas de las crisis posteriores se podrían haber evitado si no se hubiese dejado a los financistas hacer lo que quisieran hasta de forma bastante estúpida, como prestar dinero a gente sin solvencia. Un ejemplo de esto se produjo en Estados Unidos, donde hubo empresas que recibieron préstamos superiores 20 veces a su propia riqueza. Con eso no solamente se iban al tacho sino que también ponían en peligro a los bancos que les prestaban el dinero. -Con la gran capacidad tecnológica que aumenta y se perfecciona día a día, ¿no se podría intentar hacer algo efectivo para erradicar el hambre en el mundo? -No, la técnica no puede cambiar la situación social, se puede inventar o mejorar algunos procedimientos, pero sólo la política puede resolver los problemas sociales. La técnica puede ser una herramienta en esa situación, pero nada más. -Usted suele hablar de la democracia integral, ¿ésta se basaría en el capitalismo o se volvería a plantear el socialismo? -Yo creo que hay motivos prácticos y morales para preferir el socialismo auténtico al capitalismo y que la construcción del socialismo no requiere la restricción de la democracia sino, por el contrario, su ampliación desde el terreno político a todo lo demás. A una democracia integral, que sea ambiental, biológica, económica y cultural además de política. -¿Pero no es una utopía pensar en que se pueda desarrollar esa democracia integral? ¿Hay algún hecho que permita creer que se producirá? -Puede tardar siglos en realizarse, pero su embrión nació hace más de un siglo, cuando se constituyeron las primeras cooperativas de producción y trabajo en Italia, basadas en empresas capitalistas en quiebra. Un ejemplo parecido, más reciente y más modesto, es el movimiento argentino de las fábricas recuperadas, de empresas que fueron abandonadas por sus dueños por considerarlas improductivas y que sus trabajadores ocuparon y reactivaron, a partir de la crisis de 2001. -¿Por qué no se producen movimientos similares en Estados Unidos, que está soportando una fuerte crisis en todos los niveles? -Porque no hay en ese país sindicatos ni partidos progresistas que llevasen a la transformación en cooperativas a las grandes empresas en bancarrota, como la General Motors y AIG. Para que eso ocurriera se requeriría, además, la anuencia de los poderes públicos, pues involucra el reconocimiento legal de las empresas "recuperadas". Pero lo que ha estado haciendo el gobierno estadounidense es usar dineros públicos para rescatar esas empresas privadas en quiebra por mala gestión. O sea que está socializando las pérdidas y privatizando las ganancias. -¿Qué cabe hacer entonces? -Construir la democracia integral de a poco y desde abajo, con las cenizas del capitalismo en tren de autocombustión. Esto quiere decir multiplicar las cooperativas y mutualidades, renovar los partidos socialistas con unas fuertes dosis de ciencia y tecnología sociales, fortalecer los sindicatos independientes, fundar centros de estudios de la realidad social y multiplicar las bibliotecas y universidades populares. En fin, que el socialismo tiene porvenir si se propone ir socializando gradualmente todos los sectores de la sociedad. -A fines de octubre se realizará en Estoril, Portugal, la XIX Cumbre Iberoamericana, que tendrá como tema central la innovación tecnológica y ciencia. ¿Cuáles son las decisiones fundamentales que se debería adoptar para que la colaboración entre los 19 países latinoamericanos y tres europeos que integran el bloque sea efectiva? -Intercambio de científicos y técnicos. Ninguno de esos países tiene comunidades científicas homogéneas. En algunos hay muchos más matemáticos que en otros, en algunos hay más biólogos que en otros... están mal repartidos los recursos cerebrales y eso hay que enfrentarlo cooperando multilateralmente. -¿Dentro de América Latina hay en la actualidad alguna cooperación que destacar? -Existe la Asociación Latinoamericana de Biología, que es muy importante, la de física también, aunque se limitan a hacer reuniones conjuntas. La cooperación para ser tal debe ser mucho más intensa, con intercambio de gente, visitas más largas de los científicos de unos a otros países. -Tanto el capitalismo como el socialismo tienen como idea central que el aumento constante de la producción es básico para garantizar la prosperidad de la población. Pero ese aumento va acompañado del crecimiento de la contaminación y de la disminución creciente de los recursos naturales. ¿Qué alternativas hay? -Creo que es un problema moral, político y educacional. Hay que acostumbrar a la gente a vivir en forma más austera, a no derrochar. Tenga presente que el consumo energético del estadounidense medio es al menos el doble que el de un sueco y éste vive mejor. No hace falta que cada familia de clase media tenga dos automóviles. Lo que se necesita es cambiar el sistema de transportes, mejorar el servicio público, cambiar el estilo de vida, ya que el consumo no es sinónimo de felicidad. Por ejemplo, los estadounidenses no viven más que los costarricenses, al contrario, viven menos. -Si hablamos de prosperidad y de cambios en la naturaleza ¿hasta dónde puede llegar el aumento de la población en el mundo? ¿Pueden los organismos internacionales hacer algo como lo hecho por China, de poner un límite a la cantidad de hijos por matrimonio? -Sí, se podría, pero la vía más eficaz no es imponer desde arriba. Ya se ha visto que la gente disminuye automáticamente la natalidad cuando aumenta la prosperidad. La razón principal por la cual las mujeres de India tienen seis o siete hijos es porque dos o tres de ellos se ocuparán de los viejos y uno de ellos quizás llegue a tener un empleo permanente. Al mejorar el nivel de vida, la salud, automáticamente tienen menos hijos. En el caso de China era un caso de fuerza mayor, o bien se imponía esa restricción a la libertad de procreación o iban al hambre masiva. Sobre los recursos naturales, un ejemplo lo tenemos en Irán, donde el gobierno es reaccionario pero no tonto y es conciente de que no son eternos. Han conseguido la colaboración del clero y mediante una campaña de educación han conseguido que las familias limiten la cantidad de hijos por pareja y eso sin actos coercitivos. Ips - 2/6/2009 |
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Los prestamistas de la muerte Horacio Verbitsky Leandro Manuel Ibáñez y María Elena Perdighe presentarán un reclamo judicial contra los bancos extranjeros que financiaron a la dictadura militar que secuestró e hizo desaparecer a sus padres, en 1976 y 1977 en la ciudad de La Plata. Un estudio porteño de abogados, con apoyo de expertos de la Universidad de Nueva York, invocará normas y antecedentes internacionales y norteamericanos, como la jurisprudencia del Tribunal de Nuremberg, que condenó a empresarios alemanes que vendieron el gas letal usado en el campo de concentración de Auschwitz, emplearon mano de obra esclava y donaron dinero a las SS, y la Convención contra el Genocidio, que contempla sanciones no sólo a los perpetradores sino también a sus cómplices. "Quiero saber quién le daba plata a la Junta Militar que gobernaba un país quebrado pero podía pagarle el sueldo a los asesinos de mis padres y comprar las máquinas para torturarlos", explica María Elena Perdighe, de asombroso parecido con su madre, según afirman quienes la conocieron. Según el tribunal de Nuremberg el responsable de un plan criminal necesita para ejecutarlo "la cooperación de políticos, militares, diplomáticos y empresarios. No puede considerárselos inocentes si sabían lo que estaban haciendo". Los bancos que otorgaron créditos a la dictadura argentina deberían reparar los daños personales sufridos dada su "responsabilidad por complicidad corporativa". Una fuente valiosa de información sobre el tema fue una investigación académica en curso de la directora del Programa de Derechos Humanos y Justicia Global de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, Veerle Opgenhaffen, y del jurista argentino Juan Pablo Bohoslavsky, Hauser Fellow de la misma universidad, donde será presentada el 14 de abril. El estudio consigna que en 1976 la deuda pública externa de la Argentina era de 6.648 millones de dólares y en 1983 llegó a 31.709 millones. Las dos terceras partes (20.658,7 millones) correspondían a créditos bancarios, sin contar otros 5.441 millones en bonos, que presumiblemente también estaban en poder de los bancos. A mediados de la década de 1970 los bancos internacionales habían acumulado una enorme masa de petrodólares y presionaron a países de dudosa capacidad económica para que tomaran créditos, que en muchos casos usaron para reprimir a sus pueblos, como en el caso argentino. La caída de la demanda interna y de la actividad industrial provocados por la política de la dictadura militar hizo que el nivel de actividad de 1982 fuera 1,3 por ciento menor que en 1975. Entre 1976 y 1980 el déficit fiscal fue del 7,4 por ciento del PIB y entre 1981 y 1983 del 14,6 por ciento. Con el enfoque monetarista de aquellos años y la tablita de Martínez de Hoz, los ingresos públicos fueron menores que los gastos. Sin embargo, el presupuesto militar creció a más del doble entre 1975 y 1983, tanto en términos absolutos (de 1278 a 2500 millones de dólares), como en porcentaje del Producto Interno Bruto (de 2,04 a 4,39 por ciento). Cuando los bancos exigieron el repago, comenzaron la crisis de la deuda y una fuerte recesión, que a su vez precipitó la transición democrática. El trabajo de los académicos reproduce una afirmación del Congreso estadounidense al analizar el rol del banco Riggs en relación con la dictadura chilena de Pinochet: "El financiamiento es la clave del terrorismo, la corrupción y otros actos delictivos". Como reconocieron dirigentes blancos sudafricanos que durante décadas resistieron el boicot comercial: la clave es el financiamiento externo, sin el cual el aparato estatal se hubiera paralizado, incluyendo la represión. Los artículos publicados en la prensa internacional, los informes públicos del gobierno de Estados Unidos y de los organismos de derechos humanos no dejaban dudas sobre la gravedad de la situación en la Argentina dictatorial, por lo cual los bancos no pueden alegar ignorancia acerca de los crímenes de lesa humanidad que contribuían a financiar. Lo más significativo fue la negativa del gobierno del presidente norteamericano James Carter a suministrar ayuda militar y financiera a la Argentina, debido a las violaciones a los derechos humanos y a las normas fundamentales del Derecho Internacional y su voto en contra de los créditos multilaterales solicitados por la dictadura al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo. En marzo de 1977 el gobierno explicó esta política en el Congreso: Estados Unidos debía usar su voz y su voto en todos los bancos de desarrollo de los que formaba parte para defender los derechos humanos, dijo la subsecretaria de derechos humanos, Patricia Derian. Como consecuencia, en 1978 también la Overseas Private Investment Corporation (OPIC), decidió no asegurar a empresas que quisieran invertir en la Argentina, debido a las serias violaciones a los derechos humanos. La Comisión Sudafricana de Verdad y Reconciliación no incluyó a las empresas privadas que sostuvieron al criminal régimen del apartheid. Pero hay casos recientes tramitados en tribunales de los Estados Unidos que desarrollan ese concepto de la responsabilidad corporativa. Esos procesos fueron presentados contra - la empresa bananera Chiquita, que contrató paramilitares colombianos para limpiar de sindicalistas sus plantaciones; bancos y empresas de distintos países que ayudaron a la Alemania nazi a prolongar la guerra por lo menos un año más, no devolvieron los depósitos a las víctimas o usaron mano de obra esclava; - el banco Paris Paribas por haber entregado fondos al régimen de Saddam Hussein en violación del programa de Naciones Unidas Petróleo por Alimentos; - Yahoo, por entregar información y archivos al gobierno chino que le permitieron identificar y torturar a un activista por los derechos humanos; - Nestlé, por comprar cacao a plantaciones que usan mano de obra infantil; - Unocal, por participar en el tendido de un oleoducto y contratar a fuerzas de seguridad responsables de trabajo forzoso, asesinatos y violaciones en Burma; - el banco Barclays y otras compañías multinacionales que proveyeron de créditos, transporte y otros servicios esenciales para la implementación del apartheid en Sudáfrica. Los mecanismos de justicia transicional tardaron en tomar en cuenta los factores económicos que permiten a un régimen reprimir a su población, como se aprecia en el "limitado alcance del informe de la CONADEP y en los mandatos de casi todas las comisiones de la verdad posteriores. El hecho de que en este momento se desenvuelvan juicios por aquellos crímenes ofrece una oportunidad única para que la Argentina establezca un precedente, demostrando la necesidad de considerar las complicidades civiles para determinar la verdad sobre el funcionamiento de un régimen determinado", dice el trabajo de Opgenhaffen y Bohoslavsky. En la Argentina se compensaron los indultos de 1989 y 1990 con el dictado de varias leyes que establecieron el pago de reparaciones a las víctimas del terrorismo de Estado y sus herederos, por un monto de unos 225.000 dólares por caso. Otro trabajo académico, realizado en 2005 por Christina Marie Wilson en la Facultad de Derecho de la Universidad Jesuita Fordham, también de Nueva York, analiza el destino de esas reparaciones en el caos económico que vivió la Argentina. El pago prometido se demoró y en 1997 se dispuso por decreto que las indemnizaciones se cancelaran con Bonos de Consolidación de Deuda Pública. En 2002 se pesificó su importe. Los bonos que se emitieron a cambio entraron en el proceso de renegociación de la deuda externa, en el que como los demás bonos sufrieron una quita de dos tercios de su valor. El trato que recibieron fue el mismo que el de los demás tenedores de bonos argentinos, pese a que en este caso no se trataba de inversores que corrieron un riesgo, sino de víctimas de la dictadura que recibieron esos bonos porque el Estado no pudo o no quiso pagarles en efectivo. Pero estas reparaciones, cuya devaluación el Estado explicó por sus dificultades económicas, no obstan para el reclamo a los bancos, que no tienen las limitaciones del Estado. Según Opgenhaffen y Bohoslavsky se trata de obtener "respuestas más completas en términos de enjuiciamientos, reparaciones y otros mecanismos de responsabilidad", lo cual actuaría como disuasivo para el comportamiento empresarial en el futuro. También "combatiría la noción de que apenas fue la experiencia de un puñado de generales que desarrollaron solos una campaña asesina y plantearía importantes preguntas acerca del papel que jugaron los actores financieros privados para ayudar y prolongar la dictadura". Página/12 - Buenos Aires, 16/3/2009 |
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La única verdad Horacio Verbitsky La negación del Holocausto por parte del obispo Richard Williamson es sólo el aspecto estridente de un episodio cuyo alcance va mucho más allá de ese ex sacerdote anglicano, convertido al catolicismo en 1972. El mismo papa Benedicto XVI autorizó que volviera a leerse el Viernes Santo la plegaria por la conversión de los judíos, para que reconocieran la luz de la Verdad de Cristo y pudieran salir "de sus tinieblas". El levantamiento de la excomunión de Williamson y de otros tres obispos consagrados por el arzobispo Marcel Lefebvre en 1988 (Bernard Fellay, el español naturalizado argentino Alfonso de Galarreta y Bernard Tissier de Mallarais), acentúa el golpe de timón impreso por el pontífice alemán desde su coronación en 2005. Cuesta creer que esta decisión se haya anunciado al cumplirse medio siglo de la convocatoria al Concilio y en vísperas de conmemorarse el Holocausto por mero azar o error de cálculo. El Superior de la Fraternidad, Bernard Fellay, la definió como "un pequeño bote de salvamento en un mar en tempestad" y expresó su satisfacción de que ahora también "la voluntad del Santo Padre vaya en esta dirección". El principal gestor del acercamiento fue el cardenal colombiano Darío Castrillón, presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, que consiguió que Benedicto XVI recibiera a Fellay en 2005 y 2007. Durante la última, Fellay mencionó entre los logros de la Fraternidad la denuncia que condujo a la prohibición en Córdoba de la píldora del día después por la jueza Cristina Garzón de Lescano y la "increíble actitud" del obispo de Córdoba, Carlos Ñañez, que "nos llamó terroristas". El Papa le dijo que la forma de pertenecer a la Iglesia Católica era "interpretar el espíritu del Concilio Vaticano II a la luz de la Tradición", que es lo que él mismo está haciendo. La Sociedad San Pío X sólo oficia la misa en latín, de espaldas al pueblo, tal como describe el poeta latino Horacio el acto litúrgico del pontífice romano, que asciende la escalera hacia la divinidad y le habla de lo que ocurre abajo. Pero éste es apenas el símbolo de una discrepancia mayor. El teólogo y filósofo José Pablo Martín explica la novedad: -¿Vuelven a ser obispos, como Bergoglio o Laguna, o sólo son readmitidos en las bases del pueblo de Dios? -El levantamiento de la excomunión de cuatro obispos no es un acto religioso para aliviar la situación espiritual de los interesados. En este caso es un acto jurídico entre personas y estructuras eclesiásticas, para anular los efectos de graves desobediencias anteriores y recomponer la "comunión" entre el Papado y los obispos, que regresan con todos sus atributos institucionales. Fueron ordenados obispos por Lefebvre, en desobediencia hacia el Papa, pero la Iglesia reconoce la validez de esta ordenación, y con el levantamiento de la excomunión ella pasa a tener todo su vigor sacramental e institucional. Se convierten en obispos como Bergoglio y Laguna. Aunque yo diría un poquito más que Laguna y Bergoglio, porque pasan a gozar de la comunión con el Vaticano sin haber abandonado sus posiciones. Estas posiciones acentuaban la convicción de que ellos son la "verdadera Iglesia". La Iglesia de Bergoglio y Laguna permanece así la católica de siempre, pero un poquito "menos verdadera". Williamson lo interpreta del mismo modo. En una declaración firmada el 24 de enero en La Reja sostuvo que la remisión del decreto que el 1 de julio de 1988 lo excomulgó era un paso adelante para la Iglesia, cuyas autoridades se acercaban a la verdad, sin ser una traición por parte de la Sociedad San Pío X, que no se comprometió a "aceptar las decisiones del Concilio", sino sólo a sostener "conversaciones", que son una oportunidad de acudir "al rescate de la Iglesia" en la propia Roma. Sus opiniones no son tímidas. Según Williamson, el gobierno demócrata estadounidense recurre a "una solución comunista para salvar al capitalismo". En otro comentario sostuvo que, contra la versión de "nuestros asquerosos medios", los del 11 de setiembre de 2001 fueron autoatendados. Para fundamentarlo analizó la temperatura a la que se funde el hierro y la forma vertical en que se derrumbó la Torre Sur. La entrevista con la televisión sueca fue grabada en noviembre en la archicatólica ciudad bávara de Regensburg, la Ratisbona latina, donde Williamson asistió a la ordenación de un sacerdote sueco de la Fraternidad. La fiscalía del tribunal de Regensburg le inició juicio por negar el Holocausto y el obispo de Regensburg, Gerhard Ludwig Müller, lo declaró persona no grata por blasfemo y declaró que "Williamson ya no pertenece a la comunidad eclesiástica". Enero le traería una desagradable sorpresa. Aunque Williamson y Galarreta podrían incorporarse a la Conferencia Episcopal, ninguno de sus integrantes formuló comentario alguno. Tal vez porque el Episcopado ya sufrió un duro contraste en 2001. Bajo la conducción de Estanislao Karlic había propiciado la clausura de los seminarios de otra institución tradicionalista, el Instituto del Verbo Encarnado, pero el Vaticano ordenó reabrirlos. El mismo año, la Sociedad San Pío X pidió su inscripción en el registro de cultos de la Cancillería, pero no fue aceptada. La Fraternidad lefebvriana tiene en la Argentina uno de sus principales centros de irradiación mundial, cosa que no ocurrió por casualidad. Durante el Concilio, Lefebvre trabó una relación especial con el presidente de la Conferencia Episcopal y al mismo tiempo vicario general castrense, Antonio Caggiano, y con quien sería su continuador en ambos cargos, el arzobispo de Paraná Adolfo Tortolo. El mismo Lefebvre narró que Caggiano estuvo entre los tres cardenales que acompañaron sus posiciones críticas, aunque fueron cautos porque temían "perder sus posiciones, que consideraban podían ser útiles más adelante". También dijo que por "su fidelidad al rito tradicional" Tortolo no pudo ser cardenal ni primado de la Argentina. La oposición de Lefebvre y Caggiano se concentró en el esquema de libertad religiosa Dignitatis Humanae y en la Declaración Nostra Aetate. Con la primera se hundió el pilar central de la intolerancia católica: el concepto de que no hay derechos para el error, es decir para las otras confesiones. La segunda rechazó como contraria al espíritu de Cristo toda discriminación por motivos de raza o de color, de condición o de religión. Caggiano y Tortolo apadrinaron a la organización integrista francesa Cité Catholique y su filial Ciudad Católica, y les dieron acceso a los cuarteles, donde adoctrinaron a la generación castrense que llevaría a las Fuerzas Armadas a la bancarrota de la que recién se están recuperando ahora. El líder espiritual de Cité Catholique, el sacerdote francés Georges Grasset, realizó periódicos retiros espirituales en el Convento lefebvrista de La Reja, cuyo seminario es dirigido por Williamson. Durante su investigación para el libro Escuadrones de la Muerte, la periodista francesa Marie-Monique Robin llegó hasta La Reja. Un cura francés de la Fraternidad le dijo que el problema en la Argentina eran los curas comunistas y que para salvar sus almas no bastaba con rezar por ellos: había que matarlos. Según el abad Christian Bouchacourt, Superior del Distrito América del Sur de la Fraternidad, "pese al fracaso de la guerrilla marxista y de la teología de la liberación, todos los países de América Latina, salvo Colombia, son gobernados ahora por ex comunistas, a menudo salidos de las filas de las guerrillas de ayer". Entre las pruebas, cuenta la sanción del divorcio en Chile y el desconocimiento en la Argentina del ex obispo castrense Antonio Baseotto, otro oficiante del rito tridentino. Para llegar al Seminario Nuestra Señora Corredentora, en la calle Regimiento de Patricios, es preciso recorrer la Avenida Argentinidad, que antes se llamaba Beato Escrivá de Balaguer. El convento en estilo neocolonial español, con paredes de piedra y techo de tejas, fue inaugurado en 2000 en una ceremonia a la que asistieron un grupo de generales y el embajador de Francia, Paul Dijoud, acusado de complicidad en el genocidio en Ruanda. Otro asiduo visitante de la Fraternidad fue el líder de Comunión Tradicionalista de España, Sixto Borbón y Parma, lisiado desde un accidente automovilístico que sufrió en la Argentina. Antes, encabezó un disparatado intento de golpe de Estado, en el que participaron argentinos de la Triple A. En 1974 el periodista Ignacio González Janzen se encontró con dos viejos camaradas de Tacuara. Le dijeron que habían sido reclutados por López Rega y que después de la muerte de Perón se incrementarían los ataques contra locales y militantes de la Tendencia Revolucionaria. Uno de ellos había decidido irse del país. Le organizaban una cena de despedida en el Círculo Militar, a la que invitó a González Janzen. Los invitados escucharon una exhortación a la guerra santa del sacerdote integrista Raúl Sánchez Abelenda, uno de los seguidores de Lefebvre. Sánchez Abelenda fue decano de Filosofía y Letras, donde se lanzó a la persecución de masones, ateos, liberales y marxistas. Al ponerlo en funciones, el interventor de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Alberto Ottalagano, advirtió contra la "denominada sociedad pluralista, cuyas consecuencias están a la vista". Dijo que "poseemos la verdad y la razón, los otros no, y como tales los trataremos". Sánchez Abelenda murió en 1996 y fue sepultado en La Reja. En agosto de 1976, luego de la misa oficiada en latín en Lille, Lefebvre propuso como ejemplo a la dictadura argentina, "un gobierno de orden, que tiene principios" y con el cual "la economía se recupera". Al año siguiente visitó Buenos Aires y se reunió con Jorge Rafael Videla. Según el archivo de Inteligencia de la policía bonaerense, que hoy administra la Comisión Provincial por la Memoria, en Ezeiza lo recibieron Sánchez Abelenda, el ingeniero Roberto Mateo Gorostiaga, que había sido ministro de Onganía; Horacio Calderón, ex Director de Prensa de la UBA, que en su primer discurso denunció "infiltración judía en las filas de la Iglesia"; Alejandro Aliaga, de Falange de Fe, y representantes de los grupos Caballeros de María Reina, Guardia de San Miguel y las revistas Verbo y Cabildo. Cosme Beccar Varela intentó alquilar el Luna Park para que desde allí predicara Lefebvre, pero Tito Lectoure se negó. Un parte de la Inteligencia policial del 21 de julio de 1977 dice que la custodia de Lefebvre, que estaba a cargo de la SIDE, la Policía Federal y la Fuerza Aérea, recibió una tarjeta del jefe de Estado Mayor del Ejército, general Roberto Viola, que solicitó una audiencia con Lefebvre. Desde entonces cada año volvió al país, donde levantó cuatro conventos y dos iglesias. Durante su primera visita, Lefebvre ofició misas tridentinas en los departamentos del escribano Ferrari, en la calle Libertad, y de Nicolás Carlos Mihanovich, en la calle Tagle, y en la capilla de la quinta La Leonor, de Hurlingham, propiedad del arquitecto D’Erico. Los integristas asesoraron al gobierno de Videla en la represión, incluso dentro de las propias filas católicas. Durante el juicio a los ex Comandantes de 1985, el ex prisionero Gustavo Contepomi contó que en un mimeógrafo incautado a un detenido los capitanes González y Ernesto Guillermo Barreiro imprimieron folletos de Tradición, Familia y Propiedad, de Falange de Fe y de adhesión a Lefebvre. González se hacía llamar Juan XXIII y le dijo al secuestrado Eduardo Porta que "quería asegurarme una rápida ascensión al Cielo y que para eso era necesario que aquello fuera un infierno para mí". El cardenal Juan Carlos Aramburu se quejó por esa propaganda insidiosa y la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal resolvió enviar un mensaje de fidelidad al Papa ante los cuestionamientos de Lefebvre. El cardenal Raúl Primatesta comentó consternado que se producían requisas de la Biblia Latinoamericana y que el Ejército había irrumpido en una misa para universitarios. "Se están grabando los sermones", dijo. El gobierno también declaró prescindibles a profesores de colegios católicos sin consultar con sus autoridades. En agosto de 1977 un grupo castrense vinculado con el integrismo denunció que una revista católica aprobada por la Santa Sede, El Mensajero de San Antonio, había publicado un poema del "obispo rojo Pedro Casaldáliga" que ofendía "la dignidad y el sacrificio de los integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, muertos para defender la Patria que nos legaron los mayores". El coronel Luis Leoni Houssay dirigió su denuncia a la Cancillería, a la jefatura de Inteligencia del Ejército y a Lefebvre y el gobierno ordenó una investigación. Página/12 - Buenos Aires, 1/2/2009 |
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Prodigios se han visto Sergio Ramírez Ephraim George Squier, quien llegó a Nicaragua en 1850 como primer embajador de Estados Unidos, cita en su libro Nicaragua, sus gentes y paisajes, el informe que le presentó un amigo anónimo de la ciudad de León sobre el estado de la educación: rara era la población donde hubiera maestros, y en las pocas escuelas que existían se enseñaba nada más los fundamentos de la doctrina cristiana, y a leer y a escribir; los niños repetían en coro la lección que dictaba a grandes voces el profesor, armado de una férula para reprimir a los díscolos. Los libros de texto obligados eran el silabario Catón, El catecismo del padre Jerónimo Ripalda, y El ramillete, que contenía definiciones teológicas, selecciones de encíclicas papales, credos, leyendas fabulosas y oraciones piadosas a la Virgen, a los santos y a los ángeles, textos que, además del sombrío carácter de su contenido, eran "suficientes para amilanar al más avispado muchacho". En 1867, un año del que hay que tomar nota al hablar de milagros, había menos de 4 mil alumnos varones de primaria en todo el país, divididos en 92 escuelas, y sólo nueve escuelas para niñas, con una matrícula total de 500 alumnas. El ministro encargado de la Instrucción Pública, en su informe dirigido al Congreso, confiesa: "yo diré que el estado actual de la instrucción pública humilla la delicadeza de nuestro patriotismo..." En aquellas poblaciones como León y Granada donde existían escuelas superiores, se enseñaba el latín, también bajo el cansino método repetitivo, y se daban otras materias, como la filosofía escolástica. En León sobraban los bachilleres en las familias acaudaladas y el birrete doctoral pasaba en herencia entre ellas. "En Nicaragua, por tanto, con la falta de maestros, métodos, libros, aparatos de laboratorio, y de casi todos los elementos de enseñanza, no existe lo que propiamente pueda llamarse educación" concluía el ciudadano nicaragüense que ilustraba al diplomático recién arribado, no mucho años antes de que llegara aquel de 1867. Había, también en el 1867 que decimos, un solo periódico semanal, La Gaceta, que era de carácter oficial, y otro llamado El Porvenir, dirigido por don Enrique Göttel, que no siempre salía a tiempo. En el registro de aduanas de ese 1867 no aparece ninguna importación de papel, o de tinta de imprenta, y más que libros se imprimían volantes y folletos en las únicas tres tipografías del país, una de ellas en León. La importación de libros, españoles y franceses, aparece en esos registros como marginal. "Uno de los caracteres más especiales de la existencia en Nicaragua es la monotonía; las distracciones son muy escasas; no hay ningún club, ningún café verdaderamente digno de ese nombre. Los únicos establecimientos que se parezcan algo a ellos son los billares, que sirven a la vez de tertulia y de casa de juegos", dice monsieur Pablo Lévy en sus Notas geográficas y económicas sobre la república de Nicaragua. Squier agrega que no hay diversiones permanentes, salvo la gallera, "que abre todos los domingos por la tarde..." Y según su relato, el director supremo del estado, don Norberto Ramírez, ante quien presentó cartas credenciales, siendo aún León capital de Nicaragua, asistió una noche con todo su gabinete de gobierno, el general Trinidad Muñoz, jefe del ejército, en uniforme de gala a su diestra, a la función de estreno de un circo instalado en uno de los baldíos de la calle real, la Compañía Española de Funámbulos, presentes, además, "todos los principales ciudadanos, las bellas y las elegantes de la metrópoli, más unas dos terceras partes del clero…" Y el mismo Squier se hallaba allí, obligado por el protocolo, como parte del exiguo cuerpo diplomático. El embajador, curioso, acucioso, y no pocas veces impertinente, encontró también en León a un personaje de nota, el padre Pedro Crispín, el único optómetra de la América Central, dueño de un aparato para cortar y pulir lentes, y de un telescopio de su fabricación, con el que se podían contemplar los anillos de Saturno; pintor, pues en la pared del corredor de los criados había unos frescos de su mano, figuras de animales tomadas del Alfabeto ilustrado, que comenzando en la A de armadillo, terminaban en la Z de zopilote, todas las ilustraciones de gran tamaño y colores chillones. Además, era matemático, arquitecto, y constructor, que leía a Euclídes una vez al año, lo mismo que la Historia natural de Plinio, y fabricaba cuentas de rosario con huesos de damas difuntas en un torno de pedal; sentía también una invencible atracción por los relojes, de los que tenía incontables en su casa, "cajas sin reloj, relojes sin caja, relojes de toda forma y tamaño que reparaba, cuerdas, pesas pinzas, péndulos, ruedecillas, resortes… componía los relojes de todo el mundo, y aun rogaba a los de pueblos distantes que se los llevaran..." Poco tiempo después de que Squier iniciara su misión en Nicaragua, que duró apenas dos años, aparecerían los filibusteros de William Walker para apoderarse del país al llamado de uno de los dos bandos en guerra, eternas guerras entre liberales y conservadores, y al fin fueron expulsados en 1857 tras batallas sangrientas, apenas una década antes de aquel milagroso año de 1867. País de "simplicidad bíblica", tal como lo describió el mismo monsieur Lévy, despoblado y desolado, con una economía pastoril que parecía haberse despedido apenas del trueque, y sin una casa de moneda siquiera, ni tampoco un himno nacional que cantar, por lo que en los actos públicos se entonaba La Marsellesa, una patria ganadera oscura en su suerte política, dividida y empobrecida, igual que las otras naciones de Centroamérica que habían decidido correr por separado su propia suerte tras la ruptura de la república federal que siguió a la independencia. Ocurren los milagros. Porque éste fue el país rural, de cuyo vientre pobre y pequeño nació un 18 de enero del año de gracia de 1867 Rubén Darío. Prodigios se han visto. La Jornada - México D.F., 23/1/2009 |
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"Hablar de terrorismo de Estado oscurece la realidad" Jorge Halperín "Usar el término terrorismo de Estado es salvar a toda la mierda que operó, ya que desaparece de la vista la sociedad civil, desaparece el gobierno, sólo queda el terrorismo de Estado. ¿Qué era el Estado? Parece una caja vacía o negra e insondable". Para Juan Carlos Marín, fundador de la carrera de Sociología junto al legendario Gino Germani, y autor del libro clásico Los hechos armados, existe un desarme intelectual político y moral que opera encubriendo la verdadera naturaleza de lo que sucedió a partir de marzo de 1976. Los 30 mil desaparecidos han sido para él una "determinación capitalista" y no simplemente el plan siniestro de una banda de militares criminales. Marín juzga que en el último cuarto de siglo hubo una tregua que Néstor Kirchner se atrevió a romper. El que sigue es el diálogo mantenido en su casa del barrio del Congreso. -Los juicios a los represores de la dictadura siguen desatando controversias. Hay gente que dice: "Dejen el pasado en paz de una buena vez". La reciente decisión de la Cámara de liberar a Astiz, el Tigre Acosta y otros represores, ¿no demuestra que el pasado sigue entre nosotros, y que hay una trama civil que continua operando con capacidad para frenar a la Justicia? -Más que la vigencia del pasado es el poder que en el presente mantienen identidades sociales que perduran y van a perdurar. Crear este episodio en momentos en los que habla la Presidenta de un gobierno que reactivó las causas supone algo de una complejidad muy grande, con lo cual descarta la casualidad y nos remite al orden de la "causalidad". Para que esta contingencia se produzca, sólo puede suceder una cosa: que perdura una confrontación que tiende en este momento a romper la tregua. -¿A qué se refiere con "la tregua"? -Cuando se produce la catástrofe de los militares en Malvinas, lo que la sociedad hace es otorgarles a ellos una tregua... bueno, tampoco hay que caer en el reduccionismo de decir que había una dictadura militar cuando en realidad era cívico-militar. Entonces, toda la complejidad civil que está presente en la dictadura organiza un acuerdo y establece la tregua. Lo que sucede hoy en día, y es obvio, es que la tregua ha comenzado a romperse. ¿Qué quiere decir esto? Esa trama cívico-militar no tiene la capacidad de un golpismo militar de inmediato, pero no hay que caer en la ingenuidad de que no tienen la capacidad de conmover a por lo menos el 60 por ciento de las Fuerzas Armadas, es obvio que la siguen teniendo. Pero es fundamental referirse a cómo se conceptualiza, porque cada uno de los términos conceptuales que se están utilizando en el país desde hace muchos años lo único que hace es mantener el desarme intelectual, impedir a la gente una comprensión de los procesos que realmente se producen. -¿Por ejemplo? -Bueno, llevó casi 15 o 20 años explicar a la gente que hacía investigaciones acerca de los 30 mil desaparecidos que el problema no se reducía a una banda de militares criminales, que era una determinación del carácter capitalista de orden social que se devora 30 mil personas. Entonces, no debían caer en el reduccionismo de hablar de terrorismo de Estado. -¿No es correcto hablar de terrorismo de Estado? -Una cosa es usar al Estado para hacer terrorismo. Pero, construir el término conceptual "terrorismo de Estado" es salvar a toda la mierda que operó, ya que desaparece de la vista la sociedad civil, desaparece el gobierno, sólo queda el terrorismo de Estado. ¿Qué era el Estado? Parece una caja vacía o negra e insondable. Bueno, este proceso del desarme intelectual político y moral, por el marco conceptual que se está usando sigue haciendo daño. ¿Por qué? Porque sigue manteniendo una capacidad de vaciamiento de sentido muy grande en las confrontaciones políticas reales que se están produciendo. -¿Por qué dice que "se rompió una tregua"? -Bueno, hay que remontarse al comienzo: si el resto de la sociedad en el '83 hubiera tenido la más mínima concentración de realidad, era obvio que a las Fuerzas Armadas las desarmaban y las derrotaban. Pero no, era tal la indefensión de la sociedad (sufrimos la derrota interna y la derrota internacional), yo creo que era una indefensión entre intelectual y moral. Así que, primero, una de las partes dio tregua más por razones de complicidad y encubrimiento que por razones de benevolencia. Tróccoli, ministro del Interior de Alfonsín, era la complicidad. Quienes otorgan la tregua son cómplices de un encubrimiento, y por razones morales intentan el proceso de reconstrucción institucional del país. Pero lo importante es saber que en la democracia había complicidades tremendas que impedían comprender cómo seguía la confrontación, aparte de haber sufrido una derrota militar que los de afuera impusieron. Los militares agarraron la tregua contentos porque estaban en la lona. Ahí empezaron a recuperarse con una lentitud brutal pero con algunos chispazos, los levantamientos militares durante el alfonsinismo. -A la vez, ya en democracia se instala a los socios de la dictadura en los Tribunales... -Nunca abandonaron los Tribunales, ni el control sobre el Poder Judicial. Es más: el Poder Judicial son ellos. Empiezan los juicios y nadie se da cuenta de la trampa: la gente va a ver el juicio pero no va a oír nada. Nunca se trasmitieron las voces del juicio. Las actas las mandaban a Suecia, como un contraseguro para que dentro de cien años se conozca el texto. Ante todo esto, la gente miraba para otro lado. Al no ser transmitida la palabra de los juicios, habría que haber salido a gritar eso. Pero nos faltaban 30 mil tipos. No es joda. Nos mataron a 30 mil... ¿De dónde la gente iba a sacar fuerzas para gritar lo que había pasado? -¿O sea que todo quedó en el gesto emblemático de los juicios? -Todo era una construcción compleja, de una inteligencia tremenda. Argentina tiene originalidades excepcionales, y el capitalismo argentino la capacidad de prolongar tareas iniciadas y no totalmente desarrolladas. Cuando uno analiza lo que significa la construcción política y social de un término como "desaparecidos", como realidad operante, se queda con la boca abierta. Esto suprime la diferencia entre pasado y presente. Vuelvo a la tregua: como dije, la parte que concedió la tregua está formada por cómplices civiles de los beneficiados, y nunca rompió esta complicidad. Le pongo un ejemplo: cuando la gente ve que aparece Menem como presidente con los indultos, era el mismo que había delatado gente antes de que se empezara a producir el genocidio. Esto está registrado. -Hasta lo han protegido... -Es la cosa típica: yo doy un golpe y primero protejo a mis negociadores. Los meto en un barco y después los suelto. Luego, pueden decir toda su vida que fueron reprimidos. -Hay, entonces, una trama civil que nunca dejó de actuar y que no dio la tregua sino que entró en la tregua sin negociarla. Y me pregunto si la sociedad civil no condonó secretamente esas culpabilidades... -Es así, y le voy a decir una cosa: se gasta más dinero en el mundo en construir ignorancia que en construir investigación. Cuando usted hace números, ve la imagen que le dan de que la prensa es el pan nuestro de todos los días. Ese "pan nuestro" está elaborado con mucha capacidad estratégica. La tendencia mundial al monopolio de la información y a vivir según lo que nos dicen la prensa escrita o de radio, TV y cine es impresionante. Mientras que para construir conocimiento real la inversión es mucho menor. La inmensa mayoría de la humanidad es religiosa, y eso forma parte de la construcción de un proceso de desarme intelectual, de expropiación de la autorreflexión. Lo único que estoy haciendo es describir el grado de indefensión que hay para conocer los procesos que tenemos en las narices. La gente lee la prensa todos los días, los titulares tienen el 80 por ciento de su construcción de la realidad que los rodea. -¿Esto significa que no podemos saber si la sociedad civil condona o condena hoy a los represores? -La mayoría de la sociedad civil ante una circunstancia semejante a lo que sería el '73 no tendría ningún problema en volver a matar e incluso mataría un poco más porque habría aprendido que del otro lado la escala del crimen fue abrumadora. La fracción cívico-militar nunca estuvo en tregua, usó la tregua para rearticularse. Y la otra fracción, por razones de complicidad e ingenuidad, intentó reestructurar el orden institucional. Quien rompe esta situación es Kirchner, y en esto hay que ser leal a la realidad histórica: él decide prolongar las convicciones de la década del '70. -Bueno, se acusó a Kirchner de llevar los Montoneros al poder... -Esas son tonterías. Si alguien dice que Kirchner es superminoritario en el peronismo es cierto, pero él es un tipo del '70 que se ha radicalizado en un momento en que la radicalización del país no excluye al peronismo idealizado. La otra cosa que la gente se olvida con bastante facilidad es que todo lo que había pasado en el país antes del '73 es tremendo. Por supuesto que no llegó a tener el dramatismo que tuvo después, y a veces cuesta hacer entender que no es lo mismo un sistema represivo donde si alguien muere es más por accidente que por determinación, que la etapa en la cual se pasa a un exterminio. Yo he tenido polémicas muy duras con gente que compartió conmigo las décadas del '40, '50 y '60 porque ellos idealizan las aventuras políticas como una gran cosa. Pero yo digo: "Paren la mano. Lo que sucedió después del '76 es otra cosa". -Cuándo usted dice que se rompió la tregua, ¿implica que había un rumbo de las cosas que se modificó? -¿Cuándo se rompió el desarme creciente, el vaciamiento de sentido que yo señalé en el campo popular? Se rompió a partir de Kirchner porque él decide seguir la lucha. Como dije, Kirchner es un hombre del '70 con las articulaciones que la pequeña burguesía ilustrada había comenzado a realizar hacia abajo y hacia el costado. La gente que militó en el Frejuli es una pequeña burguesía ilustrada, que tiene valores que pertenecen a la larga tradición de una alternativa en el campo de la izquierda. Dentro de lo que eran las corrientes más populares había una cierta radicalización en experiencias políticas, sociales y culturales, lo cual no quería decir abandonar el peronismo sino comenzar a construir un peronismo inexistente pero vivido como posible. En el '54 yo estuve preso en las más grandes huelgas obreras que hubo durante el peronismo. Nos dieron con un caño, yo era el secretario regional de la Federación Universitaria. Estábamos presos porque la mayoría éramos contras, pero no éramos gorilas. -Pero ayer alguien de su generación me decía: "Peronismo de izquierda es un oxímoron". -No, peronismo de izquierda es una estupidez. Una cosa es entender los modos de radicalizarse de las distintas fracciones sociales. Usted puede ser un capitalista y se radicaliza, es un obrero y se radicaliza, ¡qué quilombo se le arma en la cabeza! El tema de la radicalización es de una complejidad muy grande. -La lectura que parece hoy más instalada en la sociedad es así: se impuso el ideal democrático en todos los discursos y la constatación de que hubo un genocidio en la dictadura, pero quedó también inscripto en la memoria que hubo locura armada del otro lado. -La tesis de los dos demonios perdura. Cuando una teoría perdura, uno tiene que entender y dar cuenta de por qué perdura, porque hay una porción de verdad. La tesis de los dos demonios es una porquería, pero igual hay algo de verdad. Poco importa que yo demuestre objetivamente que ellos mataban y los nuestros no, lo que importa es saber qué pedazo de la realidad se sigue usando y por qué perdura esa tesis. Efectivamente, había algunos a quienes se les volaban las cañitas; en cambio, en el otro campo se justificaba el genocidio, ésa es la diferencia. Se enfatiza a uno de los contendientes a quien se le volaban las cañitas, pero no se ve todo lo que fue el ancho campo de la gente de abajo, del medio y de arriba que se metió en la lucha para ellos vivida como una realidad revolucionaria. En ese campo, si había una decisión que estaba clara era que no estaba presente el tema de matar al otro. -Es más, habría que decir que era minoritaria la tendencia de los que consideraban que estaba bien ir a matar a otro. -Si hubiera sido mayoritaria ganábamos, de mala manera pero ganábamos. -¿A quiénes involucra con el "ganábamos"... -Cuando yo digo "del lado nuestro", me refiero a la gente que tiene una aversión y una determinación anticapitalista. La puede elaborar bien o mal, y la hemos elaborado más mal que bien. En los '70 hay un escenario de gente que tiene una aversión anticapitalista, no al neoliberalismo porque la famosa lucha contra el neoliberalismo es luchar por un capitalismo bueno. En ese momento, por muy distintos caminos se empezó a pensar en "la patria socialista". Las discusiones que había eran de una gran debilidad en relación no sólo en las teorías sino también al modo de registrar la realidad. Consecuencia: 30 mil muertos. ¿Quién tiene la responsabilidad de los 30 mil muertos? Primero el que mata, no me vengan con la teoría de que los provocaron. La cosa para mí más importante es que no es difícil demostrar la disparidad brutal de 30 mil muertos y los mil muertos del otro lado. Que mil justifiquen 30 mil muertos es complejo. Con lo cual, lo primero que salta a la vista es que los de este lado mataban poco. Una de las razones de que mataran poco es porque las convicciones políticas de su lucha no hacen presente el tema de la matanza. -Eso sugiere un divorcio de la guerrilla respecto del campo popular... -La guerrilla se distancia más que se divorcia, en el sentido de que no logró comprender con claridad que el desarrollo de la lucha social y política no tenía la radicalidad que ellos le otorgaban. Es donde la ideología te hace daño, no te permite analizar lo que realmente está sucediendo. Hay una cosa más: la sociedad argentina del '73 construía mitos idealizados y románticos acerca de la guerrilla. El 60 por ciento de la sociedad argentina idealizaba a los combatientes. -¿Qué juicio le merece que Miguel Bonasso califique a este gobierno de centroderecha? -Miguel Bonasso usa esta descripción para atacar. Me parece un error, porque es bueno saber entre gente que tiene cierta cultura que, primero, lo único que hay en el mundo es capitalismo. No hay otra cosa, está al margen de las buenas intenciones de quien sea. Si una persona dice: "Estos son de centroderecha", en realidad lo que está diciendo es que hay una alternativa posible a la izquierda y éstos no la realizan. El deseo es gratificante, pero me llama la atención la falta de juicio de realidad en la descripción de lo que está sucediendo en el país. Ahora pasa un poco lo mismo: hay por adelante una confrontación que, si no se advierte con claridad, nos volvemos a ir a la mierda, peor de lo que la gente se puede imaginar. Están viendo con sus propios ojos la articulación que se produce de tipo político, social y económica en un bando, y están mirando para otro lado. Esta nueva crisis del sistema capitalista a escala mundial y de crecimiento, bueno, ésta es la forma en que crece el capitalismo. -¿Usted piensa que esta crisis puede producir exterminios masivos? -Primero, lo está haciendo, empiezo por ver lo que sucede. La limpieza que están haciendo e hicieron en territorios como Irak e Irán no es moco de pavo. La limpieza tipo Palestina tampoco es para hacerse los boludos, hay que mirar bien. El nivel de indefensión intelectual que impide verlo es muy serio. Que esa indefensión exista en los sectores desprotegidos no nos llama la atención porque esto es intencional. Pero que exista indefensión intelectual a nivel nuestro, yo creo que a la larga termina siendo complicidad involuntaria. -A mí me llamó la atención que el conflicto del campo perforara mucho más el pensamiento progresista... -Esto tuvo una cosa positiva, que es que hubo gente que se asustó. Carta Abierta tiene esa virtud. Yo no formo parte, pero es así. Cuando sucede lo del campo, leo una nota en la que Eduardo Grüner trataba de hacer un análisis de clases sociales, y les dije a mis compañeros: "Che, ¡qué bueno que se asustó!" Y a los dos meses apareció Carta Abierta. Vi que eran muchos los que se asustaban con el tema del campo, pero sólo se asustan y no son capaces de realizar un análisis más riguroso. Pero los de Carta Abierta tuvieron un exceso: sin darse cuenta, ayudaron a construir al enemigo, porque le dieron más ideas que las que tenía en ese momento. Cuando dicen "destituyente", les daban una idea que ellos no tenían. -¿A usted le parece que fue un exceso calificar de destituyente a lo hacían el campo y sus aliados? -Sí, es un error, porque, aunque lo fuera o hubiera elementos, lo que yo tengo que saber es que no tengo que ser argamasa de lo que no debo ayudar a unir. En este sentido, Grondona se pasa las 24 horas del día buscando una argamasa para unir a la oposición. Antes de la última elección que ganó Cristina Kirchner, él invita a toda la oposición e invita a Jorge Asís, quien fue el único que le dijo: "¿Vos creés que éstos se van a unir?" -Al decir esto, ¿piensa que el Gobierno también se equivocó al querer unir lo que no estaba tan unido? -El Gobierno más que equivocarse fue muy ingenuo, porque Kirchner atacó todos los días a todos, cuando en la capacidad de dispersión había una inteligencia. Ahora, un gobierno como el de los Kirchner, que no tienen un servicio de inteligencia a su favor -y al no tener buena información y no tener buenos analistas, cuando se está en la cúspide de una determinación empezar a acumular una fragilidad brutal-, una mosca en la balanza le tira todo. La indefensión de los Kirchner tiene que ver un poco con eso: son frágiles, pero, de golpe, tienen una enorme fuerza. Eso les habla de la debilidad de los otros. Claro que, cuando empieza a desarrollarse un proceso en el cual todos tienen algo en común, esto empieza a crear las condiciones de articulación entre ellos. -Ahora, ¿cree que sobre los pequeños y medianos productores rurales se monta la vieja trama golpista que en otro momento provocó el genocidio? -No, esto es la permanente actualización del carácter capitalista de una sociedad. Entonces ¿qué es lo que se empieza a construir? La posibilidad de una vuelta de tuerca capitalista fundada en una mayor exclusión de la sociedad, y ese es el chiste trágico; y, de este lado, los ingenuos que intentan la prolongación de una autonomía capitalista posible para lograr una mayor inclusión. ¿Qué quiere decir autonomía capitalista? Es salir a defender un poco las mercancías propias porque si lo hago permanentemente bien voy a poder tirar para abajo algo. Esto no está mal ni bien, pero sólo es posible si gano la lucha en el interior de las facciones capitalistas. -¿Y usted qué piensa? -Que no hay una posibilidad de desarrollo de un sistema capitalista si no es a partir de la expropiación de otro, nada detiene las leyes de acumulación capitalista. Nadie puede poner en duda que pueden producirse según el desenvolvimiento del mercado mundial coyunturas que permiten una situación en la cual hay una redistribución del ingreso que humaniza las condiciones. Pero esto no es fácil, dado que redistribuir significa imposibilitar a capitalistas su acumulación, sacarles su oxígeno. -¿No es llamativo que se haya pacificado el país con orden democrático durante 25 años justo cuando la sociedad es más desigual que nunca. ¿Hay una relación de "causalidad" en eso? -En realidad es así: cada golpe implica una manera de redistribuir. Usted mismo ofrece la respuesta en su pregunta. Justamente no es contradictorio, como podría pensarse, pacificar la sociedad cuando es desigual como nunca. ¿Por qué? Han matado 30 mil. ¿Quién se encarga de poner orden desde esa perspectiva? El delito organizado, no hay delito sin organización. Meterse en el delito organizado es meterse en la entraña de cómo construye un orden capitalista. Los dos grandes negocios universales son las armas y la economía negra, el narcotráfico, lavado, prostitución y juego. Usted me habla de un orden institucional. Esto es: para nosotros los iguales. Si, en cambio, somos pobres dentro de los iguales, nos va a ir mal. Hay una frase de Borges que me hace reír: llega a México en medio de la dictadura de acá en el '77 o '78, le preguntan sobre la democracia y él dice "Esa superstición". Y yo digo: hay algo de superstición en la democracia. No es verdad que la democracia sea lo que la gente desea que sea, y nunca lo fue. Ni siquiera en Grecia. La democracia siempre ha sido un orden institucional tribal. Es la victoria de quien conquistó el territorio con las armas y mantiene el territorio con las armas, sea que las use o le baste con mostrarlas. Página/12 - Buenos Aires, 19/1/2009 |
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Leonardo Boff, místico de la tierra Frei Betto Leonardo Boff cumplió 70 años el día 14 de diciembre pasado, fiesta de san Juan de la Cruz. Desde 1974, cuando yo salí de la cárcel y él regresó de sus estudios en Alemania, comparto la mesa y la palabra de Leonardo Boff. Dos veces al año, religiosamente, pasamos juntos un fin de semana, intercambiando ideas y vivencias con el Grupo Emaús, que reúne a teólogos, pastoralistas, filósofos y científicos sociales. Juntos asesoramos al gobierno sandinista de Nicaragua y a la Revolución cubana en sus relaciones con la Iglesia Católica. Estuvimos un mes en China en 1988, en contacto con los cristianos interesados en encontrar el punto de equilibrio de sus relaciones con el régimen socialista. Leonardo Boff me hizo esta confidencia, en Corrêas, RJ, el 23 de abril de 1987: "Leí a Platón, a san Agustín y toda la obra de san Buenaventura a la luz de una vela, en el noviciado franciscano. Mi estructura de pensamiento es buenaventuriana -las cosas no son, ellas simbolizan. Tuve experiencias de Dios. Me gusta estar solo. Mi espiritualidad es casi corporal. No digo nada cuando rezo. Rezo el Gloria al Padre y no pido nada. Sólo pedí por mi sobrina que agonizaba. Hice la promesa de ir en romería a Aparecida. Ella sanó y yo cumplí la promesa. Pasé en Europa por la fase del pensamiento germánico, racionalista, y perdí la fe. En el comentario de los Salmos pasé por la experiencia dolorosa de recuperar la fe. Nunca recé a los santos. A Nuestra Señora sí. Y me gusta mucho la Trinidad. Toda mi vida es trinitaria. Todo lo organizo en tres. Mi libro sobre la Trinidad es culminación de toda una búsqueda. Busco recuperar a Dios como Dios trinitario. No sé si rezo. A veces me siento rezador por vivir en esta atmósfera religiosa. Para mí el hacer teología no es rezar, es reflexionar sobre Dios. Rezar es no pensar, es sentir a Dios. Es el corazón que siente a Dios, como decía Pascal. La razón no piensa a Dios. Procuro estar en Sus manos. El me mete y me saca de las crisis. Ni me preocupo por salvarme. El infierno es una verdad asintótica, como decía Rahner, para alinearnos con Dios. Todos salimos de Dios y volvemos a El". Este es Leonardo: místico, teólogo, militante. Todos apostamos a que la ciencia encuentre el modo de expulsar los virus que contaminan el organismo humano. ¿Sería exagerado imaginar a la Tierra/Gaya, un cuerpo vivo, aniquilando el principal virus responsable de su destrucción: los seres humanos? Esta es una de las inquietudes de Boff, dedicado ahora a la ecoteología. Censurado por Roma, dejó la Orden Franciscana y el ministerio sacerdotal. Pero no abandonó su oficio teológico ni rompió su comunión con la Iglesia. Ahora, como laico, amplió su espacio de libertad. Cada libro nuevo que sale de su pluma representa un grito más a favor de los pobres y de la salud de la Tierra. Toda su obra reciente es una alerta de salvación de la Tierra y de su fruto más precioso: la humanidad misma. Boff nos invita a un viaje a los inicios culturales -las narraciones ancestrales sobre el origen del mundo- y científicos -la autogénesis de la materia, del Big Bang a la noósfera. Como observador atento, analiza los pecados capitales antiecológicos en un campo específico -la Amazonía- y recorre la senda holística que nos conduce de la física cuántica a las narraciones indígenas sobre el Universo, de la cosmogénesis a la Cristogénesis, en una versión actual de Teilhard de Chardin. Nos propone, en fin, el empeño en la construcción de una "biocracia", democracia sociocósmica, centrada en la vida. De la lógica pericorética del Universo -"todo interactúa con todo en todos los puntos y en todas las circunstancias"- deriva el estilo narrativo de Boff. Aunque el titilar de las estrellas y la irrupción de las células, la explotación mercantil de la naturaleza y la comunión intratrinitaria del Padre con el Hijo y el Espíritu Santo, parezcan cosas distintas, ellas destacan, en la obra de Leonardo, como dibujos de un mismo tapiz. No se puede comprender el significado de una figura sin captar su intrínseca relación con las demás. "Nosotros, como partes del Universo, somos todos hermanos y hermanas: las partículas elementales, los quarks, las piedras, las babosas, los animales, los humanos, las estrellas, las galaxias. Hace tiempo estábamos todos juntos, bajo la forma de energía y partículas originarias, en la esfera primordial; después, dentro de las estrellas rojas gigantes; luego en nuestra Vía Láctea, en el Sol y en la Tierra. Estamos hechos de los mismos elementos. Y como seres vivos poseemos el mismo código genético de los otros seres vivos: de las amebas, de los dinosaurios, del tiburón, del mico león dorado, del Australopiteco al Homo sapiens-demens contemporáneo. Un nexo de fraternidad y sororidad nos une objetivamente, cosa que san Francisco, en el siglo 13, intuyó místicamente. Formamos la gran comunidad cósmica. Tenemos un origen común y, ciertamente, un mismo destino común", escribe. Se engaña quien, en la óptica de los viejos paradigmas, cataloga al autor como un neófito panteísta convencido de que todo es Dios y Dios y mundo se identifican. Su abordaje es inverso, es panenteísta: Dios se hace presente en todas las cosas. Toda la Creación y las creaturas son sacramentos de la presencia inefable de Dios. Como se equivocan también los que creen que Boff cambió la liberación de los pobres por una mera moda de defensa del medio ambiente. Su teología de la liberación se amplía, centralizándose en el pobre, principal víctima también de la destrucción ambiental, y poniéndolo como sujeto de una alternativa que reate los vínculos que fueron rotos entre el ser humano y sus semejantes y entre la humanidad y la naturaleza, de la que somos expresión y plenitud. "La teología de la liberación debe asumir, en el discurso ecológico, la nueva cosmología, la visión que entiende la Tierra como un superorganismo vivo articulado con el entero universo en cosmogénesis", propone. Por eso insiste en que "importa, en primer lugar, ampliar el sentido de la liberación. No sólo deben ser liberados los pobres y oprimidos, sino todos los seres humanos, ricos y pobres, porque todos son oprimidos por un paradigma que a todos nos esclaviza, de maltrato de la Tierra, de consumismo, de negación de la alteridad y del valor intrínseco de cada ser". Un hombre puede cambiar de lugar social y de función institucional. Pero la matriz de su identidad permanece inmutable, y a veces inaprensible. En cada libro o conferencia, Boff se revela indeclinablemente franciscano. Su paradigma personal tiene nombre y fecha: Francisco de Asís (1181-1226), "un ser de deseo", como él lo define. Alai-América Latina en Movimiento - 2/1/2009 |
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